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  • El último viaje

    El último viaje Danna Muñetones Ortíz, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Mientras que 10 días de marchas en Puerto Rico consiguieron que Roselló dimitiera, en Colombia un día de marcha sirve para que el asesinato siga rampante como Pedro por su casa. Lea también: De compras en la tienda 'La Corrupción' Compartir Foto: Foto: Danna Muñetones Abroche su cinturón y prepárese para viajar. Es 22 de julio de 2019 y usted está hondeando la bandera de su querido Puerto Rico. No está solo: un número aproximado de 500.000 personas lo acompaña en una de las principales vías de San Juan, el expreso Las Américas. Usted participa de la manifestación social más concurrida de los últimos años, un hecho sin precedentes. Marcha desde hace seis días bajo los duros rayos del sol para exigir la renuncia de su gobernador, Ricardo Rosselló, la persona escogida para representar sus intereses y los de sus compatriotas en los asuntos políticos, económicos y sociales. Ahora trasládese a otra gran vía, la carrera Séptima, pero en Bogotá. Es 26 de julio y ya no es el calor, sino el frío el que lo acompaña. También participa de una multitud, aunque ahora de 30.000 personas. Su ropa es blanca, y la bandera que hondea, también. Ya no lo mueve la corrupción. Usted marcha por la vida de los cientos de líderes sociales que han sido amenazados y asesinados en los últimos años. Pero no se desespere, porque no va a quedarse solo en la capital. Hay climas cálidos y fríos: playa, brisa y mar, pero también mucho viento. Vamos a viajar por 25 de los 32 departamentos de Colombia en los que, según el Programa Somos Defensores (PSD), se ha violentado la vida de los líderes. Esos que luchan por que usted, sí, usted, su familia, su comadre y sus amigos, quienes comparten su misma tierra, tengan una mejor vida, en paz. Pero eso suena muy lejano, ¿no? Más bien pretenda –solo por unos minutos, no se asuste– que está en Tierralta, Córdoba, divisando los paisajes caribeños. Se prepara para ir a trabajar, se despide de uno de sus cuatro hijos y luego muere. Espere, ¿luego muere? Sí. Le disparan repetidas veces y se van, así sin más, en frente de los gritos desgarradores de su hijo de nueve años. Su familia cree que fueron las Autodefensas Gaitanistas de Colombia que controlan parte del territorio, aunque son solo especulaciones porque nada se ha resuelto aún. Es que eso es pedir mucho, porque en este bello país, multicultural, pacífico e innovador, el esclarecimiento efectivo en las investigaciones por asesinatos de personas defensoras de derechos humanos nunca ha pasado del 9.8%, según el PSD a través del Sistema de Información sobre Agresiones contra Personas Defensoras de Derechos Humanos en Colombia. Es decir, ahora sí abróchese muy bien el cinturón porque de 100 de estos asesinatos, la Fiscalía General de La Nación solo condena o absuelve a 10. ¿Pero de 100? ¿Y es que cuántos son? Pues como el caso de María del Pilar Hurtado unos diítas antes de la marcha en la que usted estaba. Desde 2016 a marzo del 2019, han muerto 366 personas por la brillante ocurrencia de ser líderes sociales, como lo indican las cifras oficiales del PSD. Ideítas que no hacen cambios, como las de Garzón, Gaitán o Galán que también fueron asesinados por liderar (nos). Pero pa’ qué salir a las calles a exigirles a los responsables de la protección suya, mía y de los líderes, que se pongan las pilas y que se den cuenta de que mientras ellos van a 600 km/h en ese jet privado, con todas las comodidades para divisar el pasaje, los líderes sociales van en canoa, a pie e incluso a rastras, sobreviviendo y entregando su vida por los suyos, los míos y los nuestros, pero a 180 km/h, sin frenos y con el riesgo añadido de que en el camino hay depredadores (pirañas, hienas y tiburones de incluso más de 50 años, como la violencia en Colombia). Y es que no es utópico eso de que la unión hace la fuerza y de que el clamor de un pueblo sí cambia realidades. O si no, devuélvase unos 1.730 kilómetros en un Airbus o en un Boeing al pueblo boricua y pregúntele a Rosa Seguí, portavoz del Movimiento Victoria Ciudadana, quien participó en las marchas en las que usted estaba al comienzo, cómo es que los dirigentes descarados –como lo son acá también, por si acaso– se ven obligados a no solo oír, sino a escuchar a los ciudadanos. Porque le daré un dulcesito para que asimile el trago amargo que se le viene; mientras que 10 días de marchas en Puerto Rico consiguieron que Roselló dimitiera, en Colombia un día de marcha obtuvo un resultado, más o menos, igual: el asesinato sigue rampante como Pedro por su casa. Pero póngale cuidado, porque Seguí asegura que “cuando matan a uno, nos matan a todos”. ¿Usted se siente así? En el caso de Colombia, añade, como sintiéndose parte de este pueblo: “¿por qué nos quedamos en la casa si están matando personas? Qué más que la vida”. Es que hay que recordar que, como dice, “sin mí, tú no estás, Gobierno; sin mi voto, tú no estás, sin que el pueblo exista, tú no estás, así que tú te debes a mí. Eso es lo que todo el mundo sintió en Puerto Rico”, y lo que deberíamos sentir acá tan lejos. Y desde tan lejos, les dejo una pequeña lecturita recomendada: las 8 propuestas que el Movimiento Defendamos La Paz entrega para que finalice la ola de violencia contra líderes sociales. Así usted tiene un arma potente para que sepa qué exigir y de qué hablar en una inusitada –¿o ya no tanto?– conversación. Fin del viaje. En este avión, desde el que la franja roja de nuestra bandera se sigue ensanchando, ya puede apagar el computador o bloquear su celular. Ha vuelto a su vida real, pero ellos siguen allá abajo.

  • El acoso sexual más allá de un juego

    El acoso sexual más allá de un juego María Paula Medina, Comunicación Social y Periodismo Fecha: ¿Puede un juego contrarrestar en la vida real un fenómeno tan preocupante como el abuso sexual? Lea también: 'Metástasis' Compartir Foto: En noviembre de 2017, Medicina Legal emitió un informe en el que se evidencia el aumento de casos de abuso sexual en Colombia. La cifra supera los 16.000 casos en esos once meses de ese año. Poder violeta es un videojuego creado por un grupo de investigadores de la Universidad Javeriana de Bogotá , quienes aseguran que el propósito de su producto, diseñado también por algunas mujeres de ideología feminista, es disminuir las conductas de acoso sexual callejero hacia ellas. Dicho juego tiene como protagonista a una mujer que llaman ‘’Violeta’’, quien debe evadir la mayor cantidad de acosadores sexuales que están cerca de ella. ¿Puede un juego contrarrestar en la vida real un fenómeno tan preocupante? Según un artículo publicado por el diario El Tiempo en 2016, titulado ‘’Lo bueno y lo malo de los videojuegos’’, estas piezas audiovisuales son tan influyentes en el comportamiento del ser humano que le impulsan a resolver conflictos, a desarrollar la lógica y a tomar decisiones. Sin embargo, los videojuegos también se relacionan con conductas violentas, según el mismo medio. La respuesta a estas y muchas otras preguntas que aparecen a partir de Poder violeta se obtienen tras analizar la realidad cotidiana, nuestras relaciones interpersonales y la lluvia de noticias y cifras de acoso en todo el mundo. Que una agrupación de investigadores tenga conocimiento acerca de una circunstancia o fenómeno específico no significa que también tenga la razón absoluta y que todo lo que piensa es correcto. En este caso, significa que su papel no asegura que un juego es la solución. Los acosadores sexuales no habitan solo en el territorio colombiano y, así como sus índices aumentan, también se multiplica la preocupación por el irrespeto hacia las mujeres. El Tiempo califica el acoso sexual como ‘‘una realidad difícil de evadir’’ y así es. Pero es aún más difícil evadirla si en lugar de contrarrestarla con leyes y prohibiciones legales, se acude a actividades ociosas que poco o nada aportan a la conducta de un acosador . Sin embargo, un método lúdico como Poder violeta, en algunos casos sí puede ir más allá de un simple juego, dependiendo del uso que cada victimario le dé, pues el objetivo es que la mayoría de jugadores sean hombres que ocupen el lugar de una mujer mientras juegan. Por consiguiente, este tipo de invenciones pueden funcionar como un agregado a los valores que se le han inculcado a cada persona desde el ambiente familiar, pero no es una solución completa a ese considerable problema.

  • XXS- El deseo de encajar en un molde

    XXS- El deseo de encajar en un molde María Salomé Cabrejo Rodríguez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Las terapias electroconvulsivas son un método terapéutico para las personas que padecen trastornos alimentarios, así como trastornos de bipolaridad, depresión, esquizofrenia, entre otros. Lea también: Trastornos mentales, enfermedades como cualquiera Compartir Foto: María Camila Parada “¿Quieres ser delgada? ¿Quieres llamar la atención del chico que te gusta? ¿Quieres ser vista como la niña perfecta?… Deja de comer paulatinamente, toma mucha agua, come manzana verde y, finalmente, vuélvete una maestra para evitar la ingesta de alimentos”. Estas son unas de las reglas más comunes en los blogs pro-anorexia y pro-bulimia para llegar a la moda de la delgadez. En el 2009, Guillermo Prieto La Rotta, uno de los líderes de opinión pública en Colombia, más conocido como “Pirry”, realizó una crónica acerca de la anorexia para el Canal RCN sobre el caso de Diana Marcela Rincón. En el mismo año, los padres de María Camila Parada quedaron alarmados con la transmisión de “Pirry”. María Camila empezó con su dieta “inofensiva" y ya había bajado dos tallas. —Los trastornos alimentarios se pueden dar desde dos puntos de vista teniendo en cuenta la ingesta. Hay personas que restringen la ingesta de alimentos, a eso se le llama anorexia y hay personas que tienen atracones o consumo compulsivo de los alimentos, a eso se le llama bulimia. Hay una bulimia purgativa o una bulimia pura— explica Jairo Novoa, psiquiatra. Este era un año lleno de cambios y nuevas metas, donde yacía un viacrucis no solo para la vida de María Camila Parada, sino también, para un promedio de 550 niños de la misma edad quienes habían comprado un pasaje económico al infierno, habían desarrollado una obsesión creciente por la figura y un “el lunes empiezo la dieta” les arrebató los sentimientos y el sentido de vida. La noche era fría en la ciudad de Bogotá, quedamos en vernos a las 7:30 p. m. de ese lunes, conversábamos como si nos conociéramos de toda la vida. Irónicamente estudiamos en el mismo colegio. Ella se encontraba a través de mi pantalla en una llamada por Zoom, sentada en un espacio que podría ser su estudio. Acababa de llegar de cocinar unos deliciosos postres para entregar. A su costado derecho, se encontraba un cuadro compuesto de tres fotos; estaba ubicado en unas repisas de madera. Dos fotos a los extremos eran de logros de ella y su hermano. Y, en la mitad, se encontraba una foto de Paco, su perrito y ángel guardián. María Camila Parada nació el 7 de diciembre de 1995, en la celebración del día de las velitas y dando bienvenida a lo que sería el inicio de las fiestas navideñas. Era la segunda hija planeada de un feliz matrimonio, quien más adelante estudiaría en el Colegio Champagnat de Ibagué, una ciudad ubicada a tres horas de la capital colombiana. Se graduaría como profesional de Diseño de Interiores en LCI Bogotá, con doble título en LCI Monterrey. Camila es de cabello negro, cejas pobladas, mirada profunda y manos expresivas. Mientras pasábamos el tiempo charlando, me iba revelando un poco más de sus inseguridades. Había sido toda una travesía planear un encuentro juntas. María Camila es una mujer emprendedora,proactiva y amante del dibujo (aquel instrumento que habría sido su escapatoria en tiempos de caos). … Con un leve y tranquilo tono de voz, María Camila me iba relatando su proceso. —yo era una niña muy sociable — me dijo. Camila era de las "populares” del salón y hacía parte del grupito que regañaban continuamente por indisciplinas o juegos bruscos. Sin embargo, la presión de los pares no desvanecía, los comentarios quedaron instaurados en su subconsciente y para María Camila las inseguridades fueron creando una maraña de pensamientos y barreras. Sus vecinos solían llamarla “la gorda" o "polita". Por otro lado, un amor de colegio generó muchas inseguridades. La hizo desear ser la niña de una figura esbelta. Pero, en casa, su madre inicialmente se preocupaba por el ancho de su espalda y la forma que iba adquiriendo su cuerpo por las prácticas de natación. Así, lentamente, fue instaurando una fijación en la figura corporal a los inicios de su pre adolescencia , indagó en internet y suprimió poco a poco sus alimentos. —Escuché al joven de la cafetería hablar de lo terrible que era ser gordo y lo mejor para evitarlo, era beber mucha agua [...] yo escondía las manzanas verdes detrás de los inodoros del colegio— Mencionó María Camila. … Sin embargo, María Camila no era la única. Camila Torres también se encontraba atrapada en los ideales del trastorno, comenzó cambiando comidas por jugos verdes. Y, de jugos verdes pasó a periodos de ayuno prolongados. En su caso, el talento artístico no era suficiente. — Beto, te pedí que trajeras una niña, no un cerdo— Escuchó Camila Torres a través de una pared en el año 2003. Camila Torres es una artista y comunicadora de profesión. Estudió, en la Universidad de Ibagué, Comunicación Social. Su trastorno alimenticio, detonó tras escuchar aquel comentario que había quedado fijado en su cabeza. Por esta razón, surgió la necesidad de ir a un gimnasio y se convirtió en su arma de doble filo. Camila asistía para lograr sus objetivos, pero los cuerpos esbeltos y comentarios escuchados de personas, la segaron para motivarse a dejar de comer. Era una tarde calurosa de domingo en Ibagué, a eso de las 4:30. María Camila me invitó a su hogar para tomar un café y contarme su historia. Ella se mostraba muy alegre y extrovertida. Ese día se encontraba en su ropa de hacer ejercicio, su largo cabello castaño suelto y una sonrisa en el rostro de oreja a oreja. Nos sentamos en su comedor, ella estaba a mi mano derecha. El apartamento estaba lleno de juguetes de su hijo y en el balcón se observaban los implementos deportivos de su esposo... es entrenador de profesión. Al igual que María Camila Parada, Camila Torres se vio influenciada por los ideales y prototipos instaurados con el paso del tiempo. Para ella, la gordura era sinónimo de fracaso y su amor por la música era una meta por cumplir. Sin embargo, lo logró con esfuerzo y dedicación, luego de pasar un periodo de tiempo tormentoso, lleno de conductas como la adicción a píldoras para adelgazar, atracones (bulimia), intentos de suicidio y períodos de ayuno prolongado (anorexia). Seguíamos sentadas en su comedor, el sol ya se estaba escondiendo y, esta vez, nos encontrábamos en compañía de su esposo y su hijo de dos años. Le pregunté sobre una actividad que hubiese sido una escapatoria. Respondió con nostalgia y dijo —Conforme más me enfermaba, mejor me iba en la música [...] yo me crie con Hannah Montana, solo que Miley Cyrus era el demonio poseído por la anorexia y la bulimia. Yo salía, cantaba, hacía el show, me quitaba el maquillaje y me bajaba a vomitar— Mencionó Camila Torres. Y así mismo, lo afirmaba su mejor amigo, Maigel Montoya. Fue compañero y fiel amigo de la universidad, quien le salvó la espalda más de una vez, cuando Camila no asistía a la universidad por las recurrentes visitas a los centros hospitalarios. —Camila, aparte de ser cantante, es muy buena actriz. A ella nunca se le notó lo que le estaba pasando—comentó Maigel con tono de sorpresa. … Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) pueden ser tratados de distintas formas. En muchas ocasiones, los fármacos como fluoxetina o prozac son la primera opción junto a las sesiones psiquiátricas. Sin embargo, aunque haya una concepción errónea, los fármacos psiquiátricos no generan adicción, pero sí, dependencia. — Es tener un chocolate y un café, el chocolate no genera una dependencia, el café sí, por la cafeína— Mencionó el doctor Jairo Novoa, psiquiatra. María Camila Parada habría de pasar años de su vida en un vaivén; fue internada en la Clínica Medicadiz y Los Remansos, en la ciudad de Ibagué. Pasó a ser tratada en centros de Bogotá y ya cuando fue desahuciada por todos los médicos, había recibido la comunión y los santos óleos, regresó a Ibagué en el 2012 para depositar su fe en el doctor Jairo Novoa, el padre de su mejor amiga: Andrea. —Hay que tener en cuenta todo, [...] no es solamente la restricción de los alimentos, siempre le digo a mis estudiantes que hay que buscar cuál es el punto cardinal del trastorno, [...] yo le pregunté al papá qué fue lo primero que hizo después de la convulsión, él me respondió que quería una malteada— Fue allí, cuando decidió realizar terapias electroconvulsivas con María Camila. Las terapias electroconvulsivas (TEC), son un procedimiento terapéutico de 2 segundos, en el cual se ubican dos electrodos con una carga de 4 jules en la sien del paciente, para ser inducido a una convulsión de 10 a 20 segundos. La convulsión busca la activación de los factores neurotróficos derivados del cerebro para que empiecen a funcionar bien las áreas que generan la depresión. Los procedimientos psiquiátricos se han vuelto un tabú, son satanizados por muchos. —Yo me lo imaginaba un procedimiento macabro [...] pero, no me acuerdo de nada— me dijo María Camila en tono de burla… ¿por qué funcionó este procedimiento? En el Caso de María Camila, la anorexia fue causada por una depresión crónica. ¿Cuál fue el detonante? eso es una incógnita. Las TEC solo sirven en pacientes con enfermedades mentales como trastornos de bipolaridad, depresión, esquizofrenia, entre otros. No en una conducta alimentaria pura. La depresión llevó a cabo su cometido. María Camila empezó haciendo cortes a los costados de una cánula y pasó a querer suicidarse con sobredosis de fármacos al igual que Camila Torres. — Es como si los sentimientos se perdieran a medida que vas bajando de peso — enfatizó María Camila Parada. El dolor ya no existe y el sentido de la vida ya se ha desvanecido. Solo queda que un milagro ocurra y una decisión sea tomada por el paciente. Nada cambia a menos de que sea consciente — pero no hay mejor remedio que la prevención — recomienda Jairo Novoa, psiquiatra. Los pacientes con trastornos alimenticios son manipulados por voces que les retumban dentro la cabeza todo el tiempo, pareciera que tuvieran una doble personalidad. La comida es su peor enemigo; los amigos son aislados lentamente; los trucos para evadir la comida son cada vez más ágiles, y todos quienes quieren ayudar se convierten en un enemigo. —Es como una relación de amor-odio [...] ellas creen que queremos entrometernos en su objetivo— menciona Carolina, enfermera de profesión. ... En 2020, en Colombia, se registraron por el Sistema Integral de Información de la Protección Social (SISPRO), al menos 453 pacientes atendidos por anorexia nerviosa, 117 por anorexia atípica, 347 por bulimia nerviosa y por último, 107 por bulimia nerviosa atípica. Teniendo en cuenta estos datos y que la etapa de la preadolescencia es el periodo en el cual puede existir una alta tendencia a los TCA, desde el Ministerio de Educación Nacional, el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, el Ministerio de Salud y Protección Social y la Fundación Saldarriaga Concha, se ha implementado un programa llamado “Emociones: conexión vital” . Se trata de un proyecto que tiene como finalidad ser un componente transversal de las instituciones educativas, para fortalecer las competencias socioemocionales y favorecer la inclusión de niños, niñas y adolescentes como oportunidad para potenciar su salud mental y desarrollo integral. De este proyecto —Se benefician 300 Establecimientos Educativos en 26 departamentos del país, priorizados por criterios como: altos índices de consumo de sustancias psicoactivas en escolares, embarazo temprano, violencias basadas en género y conducta suicida en niñez y adolescencia, municipios con programas de desarrollo con enfoque territorial (PDET), Zonas de Especial Intervención, entre otros. — Me mencionó el Viceministro de salud, Alexander Moscoso. ... —Los trastornos alimentarios nunca se van de tu vida en un 100% —dijo María Camila con un tono tenue. Es por esta razón que lucha cada día dando testimonio junto a su libro “Silueta de una sombra deseada”. Se encuentra más proactiva que nunca en la repostería de sus sueños, la perfección es la meta principal y la calma solo viene a la hora de dormir. —Tú sabes el día que inicias, pero nunca sabes cuándo vas a salir o cómo vas a quedar— Mencionó con un poco de desaliento. Las TEC fueron un alivio para la familia de María Camila, las ocho sesiones realizadas la hicieron volver a renacer como un ave fénix después de grandes tropiezos y trucos para esconder la comida. María Camila habría pasado parte de su adolescencia queriendo buscar el cuerpo perfecto, sus ojos se encontraban vendados ante la realidad del espejo. Las voces en la cabeza querían atentar contra su vida y hoy en día, sigue luchando para evadir la nube negra que la quisiera atrapar en cualquier momento. Al final del tormentoso camino, encajar en un molde fue una tarea fácil. La talla xxs fue una meta obtenida con simplicidad, los tropiezos fueron continuos, las visitas a los oscuros hospitales, eternas, y las inseguridades quedaron para siempre.

  • Al ritmo de baile, colombiano gana el amor de niños en África 

    Al ritmo de baile, colombiano gana el amor de niños en África Valentina Sánchez Gutiérrez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: 200 niños de diferentes comunidades a las afueras de Maputo se beneficiaron del plan de desarrollo de un joven de 26 años. Lea también: La Casa Sito, donde la palma seca da vida a las historias Compartir Foto: Cortesía Centro Aberto Namathsane fue el internado a donde llegó Juan David Montoya Muñoz, un periodista que viajó 12.231 kilómetros de la capital de Colombia, Bogotá, a Chimoio, a 20 horas de la capital de Mozambique, Maputo, al extremo sur del continente africano. Llegó a uno de los 10 países más pobres del mundo para brindar campañas contra la malnutrición, prevención de la malaria, el casamiento forzado en niñas adolescentes, de salud, higiene, dio cursos de informática, reconstruyó una escuela y realizó eventos de gastronomía, teatro y deporte. Grabó documentales sobre la situación social de los niños, escribió artículos periodísticos enfocados en el trabajo humanitario, en los cuales relató cuál era su labor en África. Además, se publicaron en un magazín latino de Indianápolis, cuyo número de lectores está entre 5 mil y 10 mil personas. Todo, a cambio de una sonrisa. Durante seis meses, se despertó a las siete de la mañana con el sonido de los cerdos y las gallinas que estaban junto a su ventana. Se bañaba con poca agua, la cual recogía en baldes, en un rincón parecido a un baño convencional, en medio de la naturaleza. Luego, hacía un devocional y cantaba el himno nacional de Mozambique con los niños del internado. Daba algunas clases de informática, baile o teatro. Después, a las 9 am, todos desayunaban huevo duro, café o té, pan y mantequilla. Nunca cambió el menú. Nunca se derrumbaron las ganas de Juan David de quedarse allí a pesar de que Chimoio es una comunidad muy pobre. Las casas son de paja o de barro, no hay infraestructura, hay mucha basura por todos lados, no hay gas, no hay internet, solo cuentan con luz. Tampoco hay calles en cemento, solo tierra, los baños siempre están afuera de las casas, en una letrina y toca tener un balde a la mano, hay muchos árboles y animales a la vista, como jirafas y elefantes. - Había momentos difíciles y decía: “¿qué hago aquí?”, pero nunca me arrepentí. Siempre pensaba “estoy loco, ¿en qué momento vine a parar aquí?” . Sin embargo, al ver a esos niños bailando y riéndose, decía por eso estoy aquí, relató Juan David. Este joven de 26 años vivía hace cuatro años en Bogotá al norte de la ciudad, antes de aventurarse a llegar al continente africano. Tenía todas las comodidades en su hogar: un colchón, agua caliente, gas, luz, internet, Netflix, un menú variado, un trabajo estable, un salario jugoso con el que podía comprarse lujos, ropa, zapatos e invitar a salir a su novia. Trabajó como periodista cultural y de noticias en Teleamiga, un canal de índole religioso. Allí fue uno de los preferidos del director, quien le encargó cubrir una noticia tan fascinante que le ayudó a Juan David a abrir los ojos y reafirmar su verdadera pasión. - Cuando llegué a Buenaventura, me estaba esperando un buque de La Armada Nacional de Colombia. Llegamos a Belén, un corregimiento del Chocó, duramos tres días allí. En este lugar no hay infraestructura, llegas al puerto y te toca coger una lancha. El plan de la armada junto con una organización llamada ángeles por Colombia, integrada por doctores, era llevar a cabo una brigada de salud. Se prestaron servicios como: odontología, si necesitaban sacarse una muela se las sacaban; chequeo general y pediatría. La Armada llevó ropa, juguetes, elementos de aseo y medicamentos, cuenta Juan David. Luego de haber vivido esta experiencia renunció al canal. Durante los tres meses siguientes Juan David decidió viajar a Manaos, Brasil, conoció la ONG “Humana People to People”. Esta organización le propuso cumplir sus dos más grandes sueños: hacer documentales en África y ayudar a quienes más lo necesitan. En ese momento se devolvió a Bogotá, se despidió de sus papás y sin pensarlo dos veces tomó un avión. Duró 34 horas y 30 minutos. Hizo escala en 3 países, Madrid, Italia y Etiopía, antes de llegar a Mozambique. Nervioso, ansioso y cansado se sentía Juan David mientras veía desde el avión inmensos desiertos, parecían de película. Cuando llegó a Maputo, Mozambique viajó durante 20 horas en machibombo, un bus pequeño con dos puertas, con una capacidad para nueve personas, tenía unos colores muy llamativos, amarillo intenso y verde como el pasto. Mientras viajaba solo vio selva, animales impresionantes como jirafas, leones, elefantes y unas cuantas sangas (bovino de cuernos inmensos), estaba viendo todos los animales que, de pequeño, soñó con fotografiar. - El primer día en Chimoio, me dio duro ver tanta pobreza, soledad y miseria. Primero pensé en cómo iba a hacer para vivir, si lo lograría y de inmediato noté lo difícil que era la situación para estas personas, relató Juan David. Llegó a tierras olvidadas por el estado, a una comunidad llamada Namaste, en la cual sus habitantes hablan portugués. La comunidad se ubica en un país que rompió las cadenas de la esclavitud hace apenas 45 años, y aún tratan de superar el sufrimiento y la ruina. En sus tierras rojas casi como la sangre parecen haber quedado las manchas de quienes lucharon por la libertad. Aunque ahora es una tierra libre en la que las personas cultivan naranjas, liche (parecido a una fresa), banano y mango, la pobreza parece ser la batalla más difícil de vencer. La gran mayoría cree en Dios, en el cristianismo. Al principio son un poco prevenidos, pero con un buen baile se relaja el ambiente y se entra en confianza. - Para poder acercarme a alguien, primero le demostré que estaba interesado en aprender de su cultura. Empecé a ayudar a hacer el desayuno, luego, en las clases de baile saqué provecho y me gané su confianza, dice Juan David. Juan David bailaba danza folclórica en quinto de primaria, participó en concursos y ganó premios. Esto le permitió seguir los movimientos de la “Marrambeta” un baile típico de Mozambique, pues con su ritmo remueve las vibras del pasado colonial e identifica a todo un país. - Soy de Estados Unidos y me encanta bailar, pero cuando vi a Juan David mover las caderas al son de los tambores, ¡Tun tutu tun! quedé impresionada, movía el esqueleto como todo un profesional, cuenta Shanyce, compañera en Chimoio de Juan David. Pies descalzos, faldas de colores con figuras que llegan a las rodillas, el retumbar de las palmas de las manos contra el piso, de los pies contra el piso, entre saltos, movimientos de pecho y un movimiento similar al del caballito bailan alegres los niños y niñas en Chimoio y Juan David los acompaña en cada paso. - Un día, después de una clase de baile, le conté a Juan David que mi sueño era tener una casa, mucha comida, ropa, y ser médica, cuenta Rahma, una niña de la escuela. - Es una sociedad que no busca la avaricia, no desean mucho, no tienen acceso a medios de comunicación, la televisión es un lujo y la parabólica es un gasto adicional, con el que no pueden correr porque es bastante cara, muy pocas familias acceden a esto. Y como las comunidades no cuentan con una infraestructura vial, de acueducto, de electricidad, ni alumbrado; tampoco consiguen señal para el radio, no pueden comprar un Smartphone , entonces ellos viven en su burbuja. Por eso no aspiran a tantas cosas, cuenta Juan David. Juan David, Shanyce y Estefanía remodelaron una escuela en Chimoio. Llevaron pinturas, brochas, cemento, y distintos utensilios necesarios. Llegó el día de pintar y Juan David cogió los tarros de color amarillo, rosado y verde, se armó de fuerzas y pintó cada pared de cemento, le dio vida, alegría y les quitó la tristeza a los muros de una escuela casi abandonada. Dibujó el alfabeto y un elefante en las paredes. El elefante, como símbolo de poder, inteligencia y paz, en África. Aproximadamente 1.2 millones de niños en Mozambique no van a la escuela, por falta de recursos, por miedo a la explotación sexual y agresión física por parte de sus profesores, según Humanium, una ONG internacional que vela por los derechos de los niños. - Con Juan David compartí muchas experiencias. También, conseguí entender algunas palabras en inglés, aprender sobre la buena alimentación, y sus categorías. Una de las experiencias que compartimos fue conocer de cerca lo que es ser humilde y tener la voluntad de enseñar a los otros. Siempre me gustó compartir conocimiento en la comunidad en que vivo, y para hacer eso debo formarme como profesora y así combatir el analfabetismo de nuestro país, cuenta Onofre Domingos, estudiante en la Universidad de Chimoio. Juan David consiguió que Onofre Domingos y otros 159 estudiantes que hicieron parte de este proyecto de desarrollo educacional, fuesen los primeros en graduarse de la universidad para empezar a construir un futuro mejor para ellos y su país.

  • Trastornos mentales, más allá de las cifras

    Trastornos mentales, más allá de las cifras Sophia Martin, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Para algunos no son solo momentos, son interminables guerras que los siguen a los rincones más íntimos que puede tener un ser humano. Lea también: “Utilicé la comedia como un proceso de catarsis para mi depresión”: Iván Marín Compartir Foto: Foto por María Paola Sánchez Monroy, estudiante de Comunicación Audiovisual y Multimedios Hay días en los que la vida duele, hay días en los que la vida enoja, hay otros en los que la vida aterra. Todos hemos vivido angustia, desolación, rabia o miedo; sin embargo, para algunos no son solo momentos, son interminables guerras que los siguen a los rincones más íntimos que puede tener un ser humano. ¿Qué se hace cuando a lo que más le temes es a tu propia mente? ¿Cómo se le explica al mundo que no quieres estar enfermo, que esa enfermedad no te define? ¿Quién te enseña a ti, y a los otros, a estar de la manera correcta y en el momento justo cuando los síntomas atacan? En pleno Siglo XXI parece aun no haber una respuesta, y así, quienes padecen trastornos mentales, avanzan en medio de la incertidumbre que representa vivir en un mundo post pandemia. En octubre de 2020; la ONU informó que casi mil millones de personas en el mundo viven con un trastorno mental y cada 40 segundos alguien muere por suicidio. Lo cierto es que, más allá de la fría estadística, hay un sinfín de nombres que no deberían ser olvidados; y no, no basta con ‘normalizar’ la asistencia a consulta psicológica o psiquiátrica para revertir estos números. “Este camino inicia alejándonos de las soluciones rápidas y comprometiéndonos con la incorporación del cuidado de la salud mental como el movilizador del desarrollo de las personas”, asegura Blanca Sánchez, máster en neurociencia aplicada al alto rendimiento y la felicidad, en el artículo “2021; ‘el reto de la salud mental’”, publicado en la Revista Forbes Colombia . La cuestión es que, si bien hemos avanzado significativamente, aun perpetuamos estereotipos clásicos – y, además, perjudiciales – en lo que a salud mental se refiere. Permitimos que se empezara a romantizar el sufrir un trastorno mental, toleramos que aquel producto audiovisual que contaba la típica historia de amor adolescente nos metiera en las entrañas la falsa idea de que ‘el amor todo lo puede’, pero la realidad es otra. En cuestiones de salud no se trata de cuánto amor recibimos, sino de cómo nos tratamos. ¡He aquí otro gran problema! “En los países de ingresos bajos y medianos – según el comunicado de la ONU en 2020 – más del 75% de las personas con problemas de salud mental no reciben ningún tratamiento”. Y, además, según un comunicado publicado por la OPS, durante el mismo año, “en la Región de las Américas, el gasto en los servicios de salud mental ronda entre el 0,2% y el 8,6%, mientras que el gasto promedio es del 2,0%” , una cifra extremadamente baja, teniendo en cuenta que los trastornos mentales, neurológicos y por el consumo de sustancias representan el 10% de la carga mundial de morbimortalidad y el 30% de las enfermedades no mortales. Y, justamente, entre la difícil accesibilidad a tratamientos óptimos y la falsa creencia popular de lo que se supone es padecer un trastorno mental, se crea un nuevo problema para quienes han sido diagnosticados con ansiedad, depresión, trastorno bipolar, TOC, etc. Ya no solo deben luchar contra su condición, sino que también cargan sobre sus hombros el peso de no poder curarse mágicamente, a punta de voluntad y buenas intenciones, como lo vende la televisión. Es por esto que hoy les digo: está bien no sentirse bien, está bien que algunos días la vida duela, está bien que algunos días la vida nos aterre por completo. Incluso, está bien si de vez en cuando nos enojamos con ella al sentirnos sin salida. Ningún proceso es lineal, hay días buenos y días malos. Hay etapas de total claridad y hay otras de total incertidumbre. Así que es momento de dejar la culpa, ¡basta ya de sentirnos menos por no encajar en el libreto perfecto! ¡Basta ya de creer que todo aquel que sufre de un trastorno está en busca de un salvador que sea su amor eterno! No hemos venido al mundo incompletos, no estamos en busca de una media naranja ni de un príncipe – o princesa – de cuento. Vinimos al mundo a reír, a llorar, a sufrir y amar como cualquier otro. Un diagnóstico no nos define, no nos controla y, si bien puede resultar realmente aterrador, siempre podemos recurrir a nuevas alternativas. Afortunadamente, el camino irá poniendo las personas correctas para acompañar dicho proceso: profesionales, amigos, familia y pareja. Y, aunque por momentos se sienta que todo está perdido, es importante apoyarnos en ellos para recordar que con el tratamiento correcto esto será tan solo un amargo recuerdo. No es fácil, no es para nada fácil, pero les aseguro que no es imposible. Y por si algún día sienten que la vida los arrastra en su trágica agonía les dejo este fragmento de Leila Guerriero, una de mis cronistas favoritas: “Así que, cuando nada salva, en ese lugar donde siempre estoy sola y son las tres de la mañana, no busco alivio. Tan sólo recuerdo aquella tarde y hago lo que dijo mi padre: contemplo al enemigo y me quedo quieta. Después, como todo el mundo, sobrevivo”.

  • "Los retos de la educación en el Chocó"

    Vanesa Barrera < Volver "Los retos de la educación en el Chocó" Camera Vanesa Barrera Jessica Gómez, más conocida como Safara, es profesora y cantante originaria del Chocó. En este storytelling expone las desigualdades educativas por las que tienen que pasar los chocoanos. Ver también: Ver también:

  • Los héroes de 4 patas

    Perros lazarillos, antiexplosivos, antinarcóticos y de búsqueda son algunas de las diferentes funciones al servicio de la comunidad que ofrecen los caninos. Los héroes de 4 patas Laura Nathaly Bermúdez Guevara Perros lazarillos, antiexplosivos, antinarcóticos y de búsqueda son algunas de las diferentes funciones al servicio de la comunidad que ofrecen los caninos. Disponible en Pulzo Getty En Colombia, distintas entidades o instituciones como la Policía Nacional, la Cruz Roja, la Fundación Vishnú del Ciprés y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) han contribuido con el entrenamiento de distintos caninos para que cumplan sus objetivos con la comunidad. Las tareas que realizan estos animales son de alta importancia, pues sin ellos no serían posibles algunas actividades. Conocer más sobre estas grandes labores permite saber, por ejemplo, el por qué no se debe acariciar a un perro de asistencia cuando va por la calle guiando a su propietario. Cada animal tiene una gran historia detrás de su labor social. Los ojos de los ciegos Luisa Moreno es ciega desde sus 12 años y desde hace 5, gracias a la fundación Vishnú del Ciprés, cuenta con el apoyo de Asahí, una perrita guía de raza golden retriever. Cada día, la mascota la acompaña a su trabajo en el Instituto Nacional Para Ciegos (INCI), siendo sus ojos: guiándola por el camino que debe ir, acompañándola en Transmilenio y ayudándole a que llegue bien a su destino. Luisa comenta: “Mi esposo —que también es ciego— y yo nos levantamos a las 4:40 de la mañana, nos alistamos y a las 6:00 arreglamos a cada una de las perritas guía. A las 6:20, salimos los dos para el trabajo, cogemos un bicitaxi —que maneja mi papá— y llegamos al portal de Suba. Mi esposo se baja en la calle 72 con Caracas y yo llego hasta la calle 34 con Caracas, que es donde está el INCI”. Cuando Luisa trabaja sale a las 5:00 de la tarde y llega a su casa a las 6:30. Los fines de semana le gusta dejar que Asahí descanse y juegue con la perrita de asistencia de su esposo. “Por lo general ella descansa junto a la otra perrita, pues entre semana les toca muy duro. Si queremos salir a centros comerciales, a caminar o almorzar, vamos sin ellas”, dice Luisa. Asahí ha cambiado por completo la vida de Luisa. Afirma que se ha vuelto una mujer más segura en todos los sentidos, camina sintiendo la libertad en el rostro, no depende de nadie para movilizarse y se siente segura en cada momento. Luisa describe a su perrita como un ser totalmente sobreprotector, leal, tierno, noble y que está dispuesto a dar la vida por ella, si en algún momento tuviera que hacerlo. Los perros lazarillo o de asistencia brindan un servicio a las personas con discapacidad visual, ayudándolos en la tarea de guiarlos por las calles y en sus hogares de manera segura. No se les debe acariciar cuando están cumpliendo con su trabajo debido a la distracción que se les puede generar. La fundación Vishnú del Ciprés es una organización privada sin fines de lucro que se encuentra ubicada en la vía Suba-Cota. Carlos Guerrero, director técnico de la institución, menciona que Pedro Jaramillo es quien la creó hace más de 15 años con la intención de mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de visión en Colombia. Las razas más adecuadas para esta tarea, y que se entrenan en esta organización, son los golden retriever y labrador retriever. “Son perros con mucha disposición que tienen un gran poder de adaptación y son unas razas muy bonitas para cumplir esta labor”, explica Guerrero. Para seleccionar esos caninos que serán entrenados, primero deben realizarse una serie de pruebas que demuestren que son equilibrados, que tienen disposición y que no son nerviosos. Generalmente, un 95 % de los perros de las razas mencionadas anteriormente cumplen con estas cualidades. Para Guerrero es importante hacer un estudio que permita saber a quién están entregando sus mascotas. Las personas que soliciten uno de estos perros guía deberán amarlos y a su vez se les hará un estudio socioeconómico: “No necesitan ser personas adineradas sino simplemente que puedan mantener dignamente a las mascotas”, explica el entrenador. La fundación trabaja solo con hembras y al año entregan 15 de ellas, han sido aproximadamente 220 caninas las que han proporcionado en los más de 15 años que llevan brindando este servicio. Comprar un perro de asistencia puede ser un poco costoso puesto que su valor es de aproximadamente 20.000 dólares y es por ello que la fundación facilita la posibilidad de que las personas con discapacidad visual puedan obtenerlos de forma totalmente gratuita. (Si usted necesita algún canino como perro guía, puede dirigirse a la página oficial de la fundación, allí le brindarán la asesoría para solicitar uno). Sirviendo a la autoridad Dexter es un hermoso perro de raza pastor border collie el cual trabaja con el dragoneante Leonardo Matiz en el Inpec detectando sustancias narcóticas. Todos los días, el dragoneante Matiz alista a Dexter a las 4:00 de la mañana, le sirve el desayuno, lo cepilla y le coloca su pechera especial para poder empezar con su labor en la cárcel. Dexter es un perro muy inteligente, cuando lleva a cabo su labor y encuentra algo sospechoso señala con su nariz el lugar exacto del cuerpo donde esconden la sustancia narcótica. Cuando no se está haciendo ningún operativo, él requisa a las personas, los vehículos o paquetes que ingresan al penal. Sus horas de trabajo y descanso dependen del día, pues no siempre es constante; cada hora de trabajo lo recompensa con otra hora de descanso. “Para ellos no es trabajar, es jugar”, dice el dragoneante Matiz, porque considera que los caninos no ven su labor como algo que deben hacer a la fuerza. Los perros antiexplosivos y antinarcóticos brindan su ayuda a diferentes instituciones. Los caninos con la ayuda de su olfato y de habilidades desarrolladas en el adiestramiento, desempeñan su labor en aeropuertos, centros comerciales, estaciones de Policía, hospitales, carreteras —por mencionar algunas zonas— encontrando explosivos o narcóticos. Para que estos animales puedan trabajar de manera segura y se les garantice su bienestar, en el Manual de la Policía y en la Resolución 3776 de caninos de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, se estipulan diferentes medidas que deben cumplir quienes están a cargo de los caninos. Allí se menciona que los perros especializados en la búsqueda de narcóticos y explosivos deben trabajar máximo 6 horas diarias, alternando cada 2 horas, si realizan búsquedas esporádicas o cada hora, si el ejercicio es continuo. El Inpec tiene a su disposición diferentes caninos que ayudan requisando a las personas que ingresan a sus instalaciones con el fin de encontrar narcóticos u otras sustancias. El dragoneante Matiz trabaja con el instituto hace más de 10 años como entrenador de los perros que laboran allí. Los entrenamientos los hace en la cárcel La Picota, de Bogotá, y menciona que las razas que cumplen con la labor en las cárceles son pastor alemán, pastor malinois, border collie, labrador retriever, golden retriever y rottweiler. Para Matiz, esta profesión es muy linda y la razón que lo llevó a ejercer su oficio fue el aprender más sobre el entrenamiento de mascotas para servir a la comunidad. “Uno le coge mucho cariño a estos animales a pesar de que la relación es de trabajo y cuando muere uno de ellos es muy doloroso para mí, pues paso mucho tiempo con ellos”, dice, al describir lo más difícil de su profesión. El patrullero Fernando Ortegón, quien hace parte de la Escuela de Guías y Adiestramiento Canino hace más de 2 años, menciona: “Para que un perro pueda hacer parte del equipo de trabajo de la Policía Nacional debe superar unas pruebas especializadas que el grupo Remonta y Veterinaria de la Dirección de Carabineros y Seguridad Rural se encargará de realizar y así determinar si son aptos o no”. Para el desarrollo de estas actividades, las razas que normalmente se utilizan son el pastor alemán, schnauzer, bóxer, labrador retriever, spaniels, beagle, setter y pastor belga. Por otro lado, cada canino debe especializarse en un solo trabajo pues ninguno puede desarrollar dos o más, ya que no cumpliría sus objetivos principales de la mejor manera y no todos son aptos para otros trabajos. El collar metálico, collar en lona color verde con la insignia de la Policía Nacional, traílla y chaleco son las prendas de distinción que los caninos portan a la hora de trabajar. Ortegón comenta que la Policía Nacional, desde el año 1964, lleva implementado el uso de los caninos para sus servicios, en las diferentes áreas como antiexplosivos, antinarcóticos, en divisas, en flora y fauna, en búsqueda de restos óseos y perros de relaciones públicas. Buscando entre escombros Pirry fue un grandioso perro labrador que llegó a la vida de Miguel González hace más de 15 años, quien se enamoró de él cuando supo que lo estaban regalando. González, llegó a la Cruz Roja buscando quien le ayudara a entrenar y educar a Pirry. Luego de que Pirry aprobara 4 niveles y se graduara, la coordinadora de la Cruz Roja en ese entonces, Gladys Rativa, le comentó a Miguel que su perrito servía para cumplir con la labor de búsqueda y rescate. Es así como Pirry y Miguel comenzaron una gran aventura junto a la Cruz Roja. Fueron muchos momentos en los que ayudaron a diversas personas e incluso familias; sin embargo, una singular circunstancia marcó a esta pareja de operativos cuando ayudaron en la búsqueda de personas luego del terremoto en Haití, en el año 2010, logrando encontrar con vida a la dueña de un hotel. Pirry cumplió 10 años en su trabajo y falleció hace aproximadamente 5. A pesar de la partida de su canino, el hombre sigue ayudando a las personas con el entrenamiento de perros para que ayuden en labores de búsqueda y rescate. La Cruz Roja Colombiana tiene su propia escuela de adiestramiento, la cual nació hace aproximadamente unos 15 años. Fabián Mesa trabaja como instructor canino en la Cruz Roja y menciona que la idea de crear la escuela nació cuando la entidad empezó a trabajar con animales ya adiestrados en la parte de búsqueda de personas, debido a los diferentes desastres naturales que se habían presentado. Tiempo después vieron la necesidad de educar a los caninos para que tuvieran un buen comportamiento dentro de sus hogares y también porque muchas personas les habían manifestado que les gustaría que sus mascotas aprendieran diferentes actividades para ayudar con la comunidad, así que la Cruz Roja vio una gran oportunidad de brindar esa ayuda creando el centro canino. Con respecto al tema de adiestramiento de perros lazarillos, Mesa comenta: “por el momento, no adiestramos caninos para desarrollar esa función de lazarillos, sin embargo, la Cruz Roja está empezando a hacer cursos internos para la formación de sus instructores en el tema de perros de asistencia y de terapia”. La Cruz Roja Colombiana no solo brinda las herramientas para que los dueños aprendan a manejar a sus perros y generen un mejor vínculo entre ellos, sino que ellos como institución tienen grupos de caninos que ayudan en la búsqueda y localización de personas y grupos que realizan actividades constantemente en comunidades, barrios, centro comerciales, etc., con el fin de divulgar la información de la tenencia responsable y el cómo sus mascotas pueden ayudar dentro de la comunidad. Cada instructor cuenta con su canino que le ayuda como herramienta pedagógica para el proceso de entrenamiento y adiestramiento que se trabaja con los usuarios. Gracias a esos increíbles animalitos que son considerados unos héroes es que se han ayudado a miles de personas. Se puede decir que ellos también se ganan su vida día a día brindando sus servicios pero, a comparación de las personas, no reciben ninguna recompensa monetaria pues lo que ellos buscan es cooperar al servicio de los seres humanos y que se les trate con amor incondicional.

  • Nombre, ¡qué problema! 

    Nombre, ¡qué problema!  María Paula Montoya, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Es difícil creer que su nombre, parte de su identidad, le pueda generar tantos contratiempos, pero sucede, incluso, que puede llevarlo a pagar los platos rotos de alguien más. Lea también: El mundo es para las flores Compartir Foto: Unsplash Imagine usted que su nombre, ese que lo hace sentir único, que quizás sus padres o familiares escogieron con tanta ilusión, le genere problemas, y no aquellos de "pusieron mal mi nombre en el café o en el documento" o de "lo repetí varias veces y no entendió", sino unos mucho más serios. De aquellos que hacen que las autoridades lo vean como un delincuente. Ese es el caso de Luis Felipe Vertel Urango, un campesino cordobés que pasó 6 años en la cárcel Las Mercedes, de Montería, por los delitos del paramilitar Luis Gonzaga Bertel Durango.  Este último, el delincuente real, hacía parte de las AUC y fue uno de los perpetradores de la masacre de la Familia Padilla, en la que fueron asesinadas 11 personas entre 1994 y 1997 en los departamentos de Córdoba y Antioquia. Por la falta de una investigación minuciosa, pues había tres diferencias marcadas en los nombres: Luis Felipe fue condenado en 2007 a 40 años por homicidio agravado, concierto para delinquir y hurto calificado y agravado. De esa condena se vino a enterar hasta el 2015 cuando fue capturado por las autoridades y alegó durante seis años no ser responsable de ella, hasta que, por fin, a principios de este año, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ordenó su libertad inmediata. Vertel Urango, con V y sin D, volvió a su hogar, con 6 años perdidos y sin haber podido despedir a su madre, quien murió mientras él cumplía la condena del señor Bertel Durango, con B y D. Y aunque este es el más grave actualmente, se podría decir que en un país como el nuestro nadie está exento de vivir la homonimia. Según la Registraduría Civil, en 2019 había 578.106 homónimos. Entre ellos, Lorena Henao (Montoya), nombre que tenía la conocida Viuda de la Mafia, temida por su actuar en el Cartel del Norte del Valle, la única mujer en formar parte del clan de los Henao. En Cali, hay otra mujer llamada Lorena Henao (Loaiza) que, a diferencia de su homónima, trabaja a diario por representar al país por medio de la salsa, pues es la presidenta de Amigos del Son, una de las asociaciones de melómanos más antiguas de Cali, con una trayectoria de más de 25 años. En muchas ocasiones Lorena ha vivido momentos incómodos por su nombre, desde ser parada en un retén hasta ser acusada de deudas que ella no adquirió. De igual modo, en 2005, un hombre llamado Jorge Enrique Briceño fue arrestado por la Fiscalía General de la Nación por una orden de captura que estaba dirigida a Víctor Julio Suárez Rojas, jefe Militar de las FARC, quien utilizaba ese mismo nombre como alias, junto con otro y por el que es más reconocido: “Mono Jojoy”. La lista de casos puede ser larga y quizá entre las casi 125.000 personas privadas de la libertad habrá alguna que está pagando por los crímenes del tocayo. Pero ser privado de la libertad no es el único riesgo de compartir nombre con un delincuente, también puede generarle problemas migratorios, como la negación de visas o ser llevado, al mejor estilo Alerta Aeropuerto, a salas de interrogación, pues su nombre coincide con el de alguien que es buscado. Esto último le sucedió a Juliana Galvis en un viaje del colegio cuando tenía menos de 15 años. Ella viajaba de Bogotá a Orlando y en el aeropuerto de la ciudad norteamericana fue fichada por los agentes y llevada a una sala aparte para hacer una revisión más exhaustiva de su equipaje. La situación no pasó a mayores, pero la experiencia le quedará como anécdota. Otro caso de homónimos relacionado con un famoso delincuente es el que han vivido, no uno, sino dos hombres que tienen el mismo nombre que el jefe del cartel de Medellín. Sí señor, hay dos hombres más que se llaman Pablo Escobar, pero de parecidos al conocido capo no tienen nada. Uno es paisa, se llama Pablo Emilio Escobar, se gana la vida vendiendo arepas en un puesto en Bogotá, nació cuando apenas Escobar (el malo) empezaba su carrera criminal. El otro hombre es un historiador caleño llamado Pablo César Escobar López. Ambos sufrieron pequeños inconvenientes con las autoridades quienes al escuchar aquel primer nombre y apellido reaccionaban, casi que preparándose para el operativo de sus vidas, mientras que estos hombres que ni siquiera tenían una edad parecida a la de "el patrón del mal" los observaban al principio con sorpresa y a medida que sucedían con más frecuencia con risa o fastidio. Desde los documentos de identidad, pasando por las huellas dactilares, el ADN e incluso la identificación facial, la tecnología ha avanzado hasta el punto de que lograr verificar si quien tenemos al frente es realmente la persona que dice ser no es una misión imposible . Por eso, resulta increíble que casos como los mencionados se presenten y, peor aún, que en muchas ocasiones ni siquiera se solucionen fácilmente con las herramientas ya mencionadas y las personas pierdan tiempo de su vida por la falta de un proceso investigación e identificación adecuada, profunda y minuciosa. Pues si la Fiscalía y los investigadores lo hubieran hecho adecuadamente, por ejemplo, Luis Vertel nunca hubiera llegado a la cárcel, no solo por las claras diferencias entre los nombres sino también porque las edades no coincidían y las de sus hijos tampoco, cabe aclarar que el hijo de Bertel Durango estuvo presente en las masacres mientras el de Vertel Urango apenas estaba de brazos. Sería importante, entonces, considerar que si todas las herramientas existentes no son suficientes, debería haber una forma fácil y accesible no solo de saber si uno tiene un tocayo en las listas de buscados, sino quizá, como sucede en Perú, tener la oportunidad de obtener un certificado de homonimia para personas naturales , expedido por la Registraduría Nacional. Hoy Luis Felipe Vertel está de vuelta en casa, en un mundo quizás completamente diferente al que tenía antes sus ojos cuando fue encarcelado. Con un niño que ya camina, un sinsabor con la justicia y el gobierno y una única petición de que se limpie su nombre.

  • Ser trotacalles para hacer periodismo

    Ser trotacalles para hacer periodismo Tatiana Sarria Fernández, Comunicación Social y Periodismo Fecha: María Camila Orozco, con esfuerzo y dedicación, ha logrado posicionarse en poco tiempo en los grandes medios de comunicación del país. Lea también: Yolanda Ruiz, una periodista 'en el filo de la navaja' Compartir Foto: Cortesía de María Camila Orozco Son las 8:24 de la noche, luego de un cabezote azul y amarillo que da una breve idea de la dinámica de la sección, aparece en pantalla una mujer joven, de piel morena, con cabello liso y castaño oscuro, profundos ojos negros que nunca se apartan de la cámara con un aire de seguridad y determinación. Va siempre arreglada y maquillada, sin llegar a un punto exagerado. Con su firme y potente voz comienza a relatar los hechos más relevantes del día. Desde hace 5 meses, casi sin falta, María Camila presenta en la emisión de las 7 de la noche de Noticias Caracol, una sección titulada Noticias en Un Dos por Tres , en la que cuenta los hechos con mayor relevancia del día, relacionados con las temáticas políticas, judiciales y de orden público. Fue escalando poco a poco, hasta llegar al punto en el que se encuentra hoy en día tan solo con disposición y su mejor desempeño. Es periodista judicial y trabaja en dos grandes medios de comunicación colombianos: Caracol Noticias y Blu Radio. Esta joven costeña, nacida en Villanueva, Guajira, comenta que siempre tiene la mejor actitud para aprender y se esfuerza cada día por hacer mejor su trabajo. “Yo soy como una esponja, todo el tiempo absorbiendo y en constante aprendizaje y evolución”, dice. Tiene una relación muy cercana con su familia, la cual se compone por su padre, Pedro Emilio Orozco; su madre, Amanda Cecilia Barrera, y sus hermanos: Tania, Rosalín, Mario y Belisario. Se reúne con ellos no solo en las fechas especiales, sino que procura llamarlos cada vez que tiene el espacio y el tiempo. Por esta razón, comenta con un gran orgullo y amor, que se notan en su voz, cómo ellos han estado a su lado en cada decisión, tanto profesional como personal, que ha tomado durante su vida. Recuerda que su padre desde una temprana edad ya le estaba ayudando a formarla en la profesión que ejercería unos años más tarde. “Mi papá siempre estaba diciéndome que leyera los periódicos, escuchara la radio, que viera el noticiero y siempre me hacía al final un examen”. Antes de los medios Desde hace 12 años se vino a vivir a Bogotá, con el fin de hacer su carrera profesional en el Politécnico Grancolombiano. En un principio fue duro por factores como el clima y más que todo por el choque cultural. La gran mayoría de los capitalinos se caracterizan por ser un tanto distantes y en algunas ocasiones, un poco fríos y cortantes, todo lo contrario a como acostumbran a ser las personas de la costa: alegres, extrovertidas, conversadoras y ruidosas. Durante las aproximadamente 17 horas que tomó el viaje por carretera desde La Guajira hasta la zona central del país, lo único que hizo fue llorar. Pero conforme pasó el tiempo, logró acostumbrarse y hasta cogerle cariño a su nuevo lugar de residencia. “Tengo una particularidad y es que yo me adapto al cambio y me gusta”, explica. Comparada con otras personas que llegan a una nueva ciudad a vivir y defenderse por su cuenta, ella corrió con la suerte de que la recibiría su segunda mamá. Así fue como se refirió a su hermana Rosalín, que para esa época llevaba más de 20 años viviendo en la capital, lo cual generó, en cierta forma, un ambiente mucho más pasadero en esa nueva etapa que María Camila estaba apenas por comenzar. Estando en su tercer semestre de la carrera de Comunicación Social y Periodismo, decidió estudiar en la jornada nocturna para poder trabajar en la Fiscalía General de la Nación. Fue una etapa que ella define como un gran reto que le permitió crecer personal y profesionalmente, por la responsabilidad y autonomía, pero, sobre todo, por el gran impacto social de los temas y casos con los que trabajaban en esa época. Además, expresa que ese momento de su vida “tiene incidencia directa en mi carácter, en la forma que yo soy como ser humano y como profesional. Me dio esa templanza que debes tener para no dejarte derrumbar”. Su segundo reto estuvo al frente de la jefatura de prensa de la oficina del abogado penalista Jaime Granados Peña, mucho antes de siquiera imaginarse de que se posaría frente a las cámaras y los micrófonos o estar en las cabinas de radio, relatando los sucesos más relevantes del país a millones de colombianos. Su inicio en los medios de comunicación En el 2015 tocó las puertas de Blu Radio, con el fin de ayudar a los líderes indígenas Wayúu, que querían denunciar la situación de hambre y abandono que vivían en La Guajira. Ella los acompañó a presentar su situación en los medios, y luego de esto le ofrecieron que hiciera una prueba de audio en esta emisora. El ofrecimiento, cuenta, la tomó por sorpresa, pero sin importar la poca experiencia y los nervios que tenía, asumió el reto con determinación y valentía, y decidió lanzarse a aquella intrigante propuesta que pronto le traería nuevas oportunidades. “Yo me asusté, me abrumé y luego dije: vamos para adelante y lo sacamos”, recuerda. Así llego a Blu Radio, en la cual estuvo por casi dos años, donde cubrió fuentes sociales, hasta llegar a cubrir la rama que, según ella, la define por naturaleza: judiciales. En ese medio radial estuvo hasta que Yamid Amad la llamó para que formara parte del equipo de trabajo de CM&. Ese fue tan solo el abrebocas de lo que luego sería el ofrecimiento que hoy la tiene bajo los reflectores del noticiero más visto en el país: Noticias Caracol. Bajo la dirección de Juan Roberto Vargas, llegó a hacer parte del equipo periodístico haciendo parte de la Unidad Investigativa de Caracol Televisión. La joven reportera comenta lo difícil que fue ese paso. Las dudas de llegar a realizar un rol que no había desempeñado, se adueñaron de ella, pero con el paso de los meses logró adaptarse. Su llegada a Caracol Televisión representa, tal vez, una parte importante tanto en su carrera como en su vida, por el aprendizaje y crecimiento personal que ha obtenido en los casi 4 años que lleva en ese medio de comunicación. Años atrás, cuando tenía tan solo unos 10 u 11 años, por invitación de su hoy compañero, el presentador Jorge Alfredo Vargas, tuvo la oportunidad de pisar aquel gran estudio de televisión, y estando en la mitad de aquel lugar lleno de cámaras y luces, sin tener la certeza de lo que sería su futura vida, soñó y se prometió a sí misma que ese sería el lugar que frecuentaría todos los días para trabajar. Enseñanzas del oficio Dice que son muchos los cubrimientos que en lo personal y profesional la han marcado y forjado su personalidad, pero uno de los más recientes, es el cubrimiento de la migración masiva de venezolanos. En ese contexto, recuerda la llegada de Juan Guaidó, presidente Interino del vecino país, a la zona de la frontera en el departamento de Norte de Santander, en el intento fallido de llevar las ayudas humanitarias a Venezuela. Solo este cubrimiento, advierte, le permitió conformar que el oficio del periodismo requiere no solo de humildad y humanidad, sino de deprenderse del ego que muchas veces envuelve a los periodistas. Revela que, hasta la fecha, nunca se ha visto en la situación de ser censurada o amenazada, teniendo en cuenta los temas coyunturales que por la naturaleza de su fuente ha tenido que informar y también porque Colombia es un país donde los periodistas pueden correr el riesgo de ser perseguidos por el simple hecho de denunciar ciertas injusticias. Solo recuerda un momento un poco agridulce. Hace unos 3 años se encontraba cubriendo un reconocido caso judicial, denominado los Panama Papers . De un momento a otro un familiar de las procesadas la violentó de forma verbal y física. En ese momento se sintió vulnerable y humillada como mujer y periodista. Denunció la agresión y también recibió el respaldo de sus compañeros y directores ante la situación. Con lo bueno y lo malo que puede representar ser una figura pública, María Camila tiene claro cuál es la recompensa. “El pago es el cariño de las personas que reciben con amor el trabajo que nosotros hacemos con sacrificio. Mi segunda mayor satisfacción es cuando mi trabajo le puede cambiar la vida o realidad a quien tenía que cambiársela”, expresa. Cuando las luces y los micrófonos se apagan… María Camila dedica gran parte de su semana al periodismo. “En el día estoy casi 100% en función del trabajo”. Desde las 7 de la mañana tiene que estar pendiente del celular para proponer y buscar temas para la jornada, sin parar hasta la noche. Los fines de semana son los espacios que aprovecha para desconectarse y recargar energía. “Hay momentos en los que he estado en cine y de repente entra una llamada y toca responder porque las noticias no descansan nunca”, comenta entre risas. Una de sus grandes amigas de infancia es la ingeniera industrial Brenda Torres Acosta, una de las protagonistas y compañera de “set” de María Camila, de cuando eran niñas y jugaban al noticiero, fantasía que hoy es realidad. Así resume esta anécdota. “Ella puede influir en la vida de otras personas, demostrando que los sueños con esfuerzo y dedicación se pueden hacer realidad, que no se necesita siempre de una palanca”, expresa su amiga de toda la vida. Rosalín Orozco, su hermana mayor, la describe de la siguiente forma: “siempre ha sido una mujer muy estructurada, la exigencia de mantenerse actualizada e informada la han llevado a volverse más disciplinada y constante”. Su relación se ha basado en el respeto y soporte mutuo. “Es amorosa, generosa, muy solidaria y, en términos generales, es un bonito ser humano. Además, es muy sencilla y disfruta compartir tiempo en familia, especialmente con mi hijo Pedro, que es su adoración”, comenta. Cuenta que, de niña, María Camila deseaba estudiar derecho queriendo seguir su ejemplo. Rosalín, abogada penalista, que ha sido juez, fiscal y litigante, recuerda con gracia cuando la acompañó a su despacho y, luego de ver todo el trabajo y papeleo que debía realizar, María Camila decidió que esa no sería su futura profesión y expresó lo siguiente: “quiero vivir y a uno entre tanto papel se le va la vida”. Para María Camila, lo bueno, lo no tan bueno, lo amargo y dulce que ha sido el apasionante crucero del periodismo, la llevan a decir que “no cambio absolutamente nada de mi vida, porque todo lo que me ha pasado, me ha definido como persona”. Sus reportajes y audacia para hablarle a la cámara le han abierto las puertas de millones de hogares colombianos. A pesar de esto, tiene claro que aún le queda mucho camino por recorrer. “Siempre hay algo que aprender y rescatar de los demás”. Es una de las tantas cosas que el periodismo le ha permitido entender.

  • Cocinando críticas con Marcelita Sumapaz

    Cocinando críticas con Marcelita Sumapaz María del Pilar Vega Díaz, Nicole Marcela Guzmán Rivera, Laura Castillo Vargas, Manuel Alfonso, Durán Lafont, Comunicación Social y Periodismo Marcelita es una mujer campesina que, mientras cocina, se cuestiona sobre su estado analfabetismo y el de sus vecinos, en pueblos de Cundinamarca. Ver también: Lo que calla el campo Compartir

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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