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- El Camino de la hormiga
El departamento de Santander es reconocido por sus bellos paisajes. Sin embargo, una de cualidades más importantes de la región son las hormigas culonas. El Camino de la hormiga Juan Camilo Duarte Bautista El departamento de Santander es reconocido por sus bellos paisajes. Sin embargo, una de cualidades más importantes de la región son las hormigas culonas. Disponible en Pulzo Unsplash No es de extrañar que de los árboles se vean bajar largas y organizadas filas de pequeñas hormigas llevando hojas y flores a su hormiguero. Lo que no saben es que este camino de hormigas guía a las personas a uno de los aperitivos gastronómicos más deseados por los santandereanos: las hormigas culonas. Estos hormigueros se encuentran en cualquier pueblo o vereda de este departamento, pero en esta ocasión llegué hasta el municipio de Lebrija, conocido como la capital piñera de Colombia, ubicado a 20 kilómetros al occidente de Bucaramanga. En la mañana me puse en rumbo a la vereda La Puente para conocer un poco más sobre esta tradición. En el camino se podían contemplar hermosos paisajes adornados por grandes haciendas y numerosos cultivos, principalmente de tabaco, piña y otras frutas. Gran parte de las tierras en las que me encontraba pertenecieron a don Eduardo Pérez, un hombre muy reconocido en el municipio, que murió en los años 90 a manos de la guerrilla. Su familia aún sigue viviendo en la zona. Es posible ver su legado gracias a la cripta instalada en la carretera como un homenaje a su memoria. Llegué a la vereda luego de una hora de viaje. Me recibió don Gustavo Manosalva, un hombre de 80 años, que desde que era un niño ha vivido de esta tradición de recoger hormigas culonas. “Antes había hormigueros en todas partes, hoy en día se encuentran muy pocos”, me dice don Gustavo. A pesar de que es fácil encontrarse con hormigas obreras en todo el campo, la hormiga culona solo sale a aparearse en la temporada lluviosa de abril y mayo. Por esto, los habitantes de la vereda están muy atentos a las precipitaciones, ya que es el primer indicio de que estas van a salir. “En ese tiempo tiene que llover duro. El día antes, comienzan a salir unas mariposas chiquitas llamadas comején. Al día siguiente, las hormigas se alborotan y comienzan a pelar el hormiguero. Es necesario que haga mucho sol. Si estas no salen, toca esperar a que vuelva a llover”, apunta el hombre. A las 5 de la mañana, Gustavo se dirige a El Filo, lugar donde hay hormigueros con siete u ocho agujeros para iniciar la colecta. Una vez ahí, espera pacientemente en los hoyos a que se asome el objetivo. Los primeros en salir son los machos, mejor conocidos como padrones, de fácil reconocimiento por su tamaño. Tan pronto sale el sol, estos comienzan a volar. Enseguida, la hormiga reina, o culona, sale en busca del macho en compañía de las obreras y las guerreras, llamadas cabezones. Su misión es defender el hormiguero. ¿Qué elementos usan para protegerse y atraparlas?, pregunté. “Antes no se utilizaba ninguna protección, simplemente atrapábamos las hormigas con las manos y brincábamos para que no nos mordieran los cabezones, de igual forma le mordían las piernas a uno. Al día siguiente uno se despertaba lleno de mordeduras en todas partes”, me dice Don Gustavo. ¿Por qué no usan guantes? “Porque es más difícil agarrarlas con guantes, los verdaderos santandereanos agarran las hormigas con las manos”, comenta Don gustavo. ¿Muerden duro los cabezones? “¡Jaj! Cuando yo tenía 7 años, me mordió una hormiga de esas en el dedo. Le quité la cabeza y aún así seguía mordiendo”, interviene Víctor Palacios, nieto de don Gustavo. Y, ¿cómo hacen para que no se escapen las hormigas que atrapan? “Se les echa en un balde y se les pone una tapa para que no se salgan”, afirma Leonor Manosalva, hija de don Gustavo. Además de las personas, el depredador natural de estas hormigas son las aves. Los halcones, son conocidos por los lugareños como aguileros, son una especie de ave típica de Santander que también se beneficia de la época de la hormiga. Estas aves atrapan a su presa cuando están en el aire, y lo curioso es que, al igual que los hombres, las aves solo se comen la cola. Las pocas hormigas que sobreviven tienen la posibilidad de aparearse con el padrón. Una vez fecundadas, las hormigas pierden las alas, caen en la tierra y se entierran en lo más profundo para crear nuevos hormigueros. “A las hormigas culonas que no tienen alas se les conoce como perritos”, me cuenta David Palacios. ¿Más o menos cuántas hormigas atrapan?, pregunté. “Muchísimas, en tres horas se pueden coger hasta 10 libras”, dice don Gustavo. ¿Qué hacen con las hormigas que atrapan? “Normalmente nos las comemos, pero también las vendíamos en el mercado central en Bucaramanga”, menciona David. ¿Cómo las preparan? “Las pelamos vivas. Se les quita la cabeza y las alas, el tórax y la cola se echan a un caldero, a baja llama, y con un poco de manteca y sal para que se cocinen”, dice don Gustavo. ¿Y las patas? “Esas se caen mientras se están cocinando”, mencionó. ¿Cómo saben cuando ya están listas? “La cola comienza a inflarse hasta que esta se revienta un poco; cuando ya se hinchan significa que están listas para comer”, dice Leonor. En Santander existen dos tipos de hormigas culonas: la sabanera y la montera. A la sabanera se le reconoce por salir en el día mientras a la montera, en la noche. Esta última suele recorrer largas distancias para comerse las hojas y las flores de los jardines. “Un día se siembra una mata de flores y al día siguiente está toda pelada, se la comen durante la noche”, me dice Luz Marina Cepeda, habitante del corregimiento Portugal de Lebrija. Pero no solo se comen las flores, las hormigas son la principal amenaza de los cultivos de piña y yuca. Es por esto que los hormigueros se han reducido en los últimos años. “Los campesinos fumigan los hormigueros para que estos no se coman los cultivos, pero lo que hacen es acabar con todo “, me dice Gustavo Manosalva. “Hay muy pocas y además son muy caras”, dice David. Durante muchos años, la hormiga culona ha sido comercializada en todo el departamento de Santander. Este producto se puede conseguir en los peajes y aeropuertos desde $ 5.000 hasta varios miles, dependiendo de la cantidad en gramos. Incluso, hay personas que venden las hormigas vivas. “Yo recibía arrobas de hormigas de todas partes de Santander, las tostaba y las vendía por montones en mi casa a diferentes precios”, me cuenta María Cristina Holguín, habitante de Lebrija. Si las hormigas salen en mayo, ¿por qué siguen vendiendo a final de año? , pregunté. “Una vez cocinada la hormiga, esta no se daña y puede ser consumida en cualquier época”, dice Cristina. “Pero”, interrumpe su hijo, “no hay nada más rico que una hormiga culona fresca”. Y es que, aunque para muchos resulta algo desagradable, las hormigas culonas son consideradas un manjar por muchas personas, además de una tradición que ha pasado de generación en generación. Incluso, hoy en día ya hacen parte de los ingredientes presenten en restaurantes a nivel nacional e internacional. Según el periódico La Vanguardia, las hormigas son consideradas en Europa y Estados Unidos como un alimento afrodisíaco. También, investigadores chinos encontraron que pueden resultar beneficiosas para la salud, combatiendo enfermedades como la artritis y la hepatitis. Santander tiene una gastronomía muy variada, contando con el famoso mute, la pepitoria, cabrito asado, carne oreada y arepa de maíz pelado. Pero la hormiga culona es sin duda el que más representa a esta región del país. A los habitantes de la vereda La Puente solo les queda esperar a que vuelvan las lluvias del mes de mayo para volver a vivir esta tradición que va desapareciendo poco a poco.
- Las películas como vitrina
El product placement es una modalidad publicitaria que consiste en dar visibilidad a productos en películas o series de televisión. Las películas como vitrina El product placement es una modalidad publicitaria que consiste en dar visibilidad a productos en películas o series de televisión. Compartir
- El piloto del C-130 Hércules FAC 1005
El piloto del C-130 Hércules FAC 1005 Mariana Galán Cepeda, Comunicación Social y Periodismo Fecha: El coronel de la Fuerza Aérea Colombiana Guillermo Ramírez Navia fue escogido como superior al mando de la tripulación colombiana que aterrizó por primera vez en la Antártida. Lea también: "Bambi Bucket: Sobre las llamas" Compartir Foto: El Cr. Guillermo Ramírez Navia De la Fuerza Aérea Colombiana con su uniforme representativo en la sala de su casa. Foto: Mariana Galán Cepeda Su teléfono sonó. La voz del general comandante de la Fuerza Aérea Colombiana Guillermo León León le anunciaba la noticia. Esa noche, el coronel Ramírez Navia no pudo dormir de la emoción. Sólo habían pasado tres meses desde que fue solo como observador a la Antártida, gracias a la Fuerza Aérea Chilena. En horas de la mañana Guillermo y la tripulación, que constaba de 13 Oficiales y Suboficiales de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), se encontraban en el Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM), para dar inicio a lo que sería la travesía que marcó su carrera como piloto militar colombiano. La FAC se enfrentaba a un gran reto. No cualquiera podía tomar las riendas de una misión tan importante como lo era la Campaña Antártida. Para la selección, los postulados, entre los cuales se encontraba el coronel, tuvieron que pasar por una serie de entrenamientos previos impuestos por la Fuerza Aérea Chilena para que la tripulación escogida estuviera en la capacidad de hacer un vuelo autónomo. “Cumplir los requisitos principales, ser un gran humano y profesional, el liderazgo y compromiso hicieron que depositara mi confianza en el coronel Ramírez Navia”, dijo el comandante de la Fuerza Aérea. “Sin duda tomé la mejor decisión”. Este huilense de 44 años, quien desde enero del 2019 trabaja como piloto comercial en Regional Express Americas de Avianca Holdings en Colombia, desde muy niño había sentido atracción por la vida militar, en especial por las armas y los aviones. Gracias a los consejos de un tío que trabajaba en la Policía Nacional, llevó a Guillermo a decidirse por lo que fue su carrera en la Fuerza Aérea Colombiana desde los 17 años. Con una trayectoria excelente, el piloto cumplió una a una las tareas asignadas pasando por diferentes cargos especiales y teniendo la oportunidad de volar aviones como el T41, Mentor T34, T27 Super Tucano, OV10, Mirage M5 y por último el avión que lo llevó a cumplir la misión: C130 Hércules. Pese a su nerviosismo y sus movimientos pausados, el coronel, a través de sus labios rosados definidos, transmitió en su tono de voz la emoción y el orgullo que vivió durante su experiencia. Su overol verde, con los parches de la bandera colombiana y el escudo insignia de la misión, adherido a su cuerpo alto y delgado, reflejaba el amor que tenía por servir a la patria: comprometido y dispuesto a cumplir en su labor. En su cara, ovalada, se notó la euforia. A la vez sus ojos almendrados brillaban y sus manos grandes de tez trigueña estuvieron inquietas. La ceremonia de despedida había iniciado; el coronel recibiendo la bandera de Colombia sabía la responsabilidad que cargaría y que de él dependería el éxito de la misión. Dentro de la aeronave, C-130 Hércules FAC 1005, se realizó el respectivo briefing o recuento para verificar que todo estuviera en orden. Sentado en el lugar del piloto, Guillermo, con cautela, empezó a hacer el chequeo de controles junto con el copiloto, el teniente coronel Julián Marín Sinisterra, con el cual tenía constante comunicación. La misión tenía una duración de 12 días en total, del 29 de enero al 10 de febrero de 2015, comenzando en la ciudad de Bogotá donde partirían hacia el primer destino: Antofagasta, Chile, con un vuelo de aproximadamente seis horas. Allí se quedarían una noche para tanquear y descansar. Fuerza Aérea 1005, en posición, listos para el despegue – dijo el piloto. FAC 1005, autorizado para despegar, viento en calma - afirmó la torre de control del aeropuerto el Dorado de Bogotá. Y en la carrera de despegue, con sus cuatro poderosos motores T56 impulsando al majestuoso Hércules, indicaban que el continente blanco estaba cada vez más cerca para Guillermo. Al día siguiente, la tripulación iba rumbo a Santiago de Chile, en donde, una hora de vuelo después, al llegar, se encontraron con la tripulación militar chilena que los acompañaría y les daría las instrucciones para llegar al último destino: La Antártida. Antes de partir, el comandante debía repasar de nuevo los procedimientos operacionales de la misión, los temas técnicos de la aeronave, para saber en qué condiciones volarían, cuál debía ser el nivel de vuelo para poder llegar a Punta Arenas, su última escala antes de dirigirse al sur del mundo. “El liderazgo del coronel fue sumamente positivo”, dijo su compañero de vuelo. Con constante comunicación con las personas encargadas de meteorología, el coronel, en este nuevo punto, tuvo que coordinar un carreteo correcto y condiciones óptimas tanto de despegue como de aterrizaje. Llegó el día. Por fin: el primer piloto colombiano en volar y aterrizar a la Antártida había emprendido vuelo. Su sonrisa no podía ser más grande. Estaba a tan sólo 50 millas (lo que equivale a 80.4672 Km) de la pista de aterrizaje del aeropuerto TE. Rodolfo Marsh. Nivelados a 20.000 pies, listo para el descenso, inició comunicación con su tripulación y la torre de control esperaba con éxito su llegada. - Ok, preparados, iniciamos nuestro descenso para hacer historia; primer aterrizaje en la Antártida - Dijo el piloto - Tengo campo, iniciamos aproximación para aterrizar, tren de aterrizaje abajo y lista de chequeo, pista a la vista. -Recibido, FAC 1005, está autorizado a efectuar su primer aterrizaje en terreno Antártico- respondió la torre de control. -Recibido - dijo el Coronel. -1000 pies, lista de chequeo completa para nuestro aterrizaje, veo la pista - Indicó Guillermo a la tripulación. El coronel lo había logrado: “la sensación de aterrizar por primera vez en el continente blanco es única dado que era la primera vez que un avión de la FAC y tripulantes colombianos llegaban a ese territorio, esto no tiene comparación con otras sensaciones que despiertan adrenalina cuando se apoya con aeronaves de combate a tropas de superficie en tierra”, expresó el piloto. Había emoción total en la cabina. Aplausos, sonrisas y saludos reflejaban el éxito rotundo de la misión. Bienvenido a la Antártida, FAC 1005 - dijo la torre. Todo era blanco: nieve. El frío recorría todo su cuerpo. Era verano, la temperatura oscilaba entre los -5 a -10 °C, pero la sensación térmica del coronel era de -20. Su cuerpo se congelaba: le dolían los dedos de las manos, afortunadamente siguió los parámetros de vestimenta: camisa, overol, guantes, pasamontañas, gorro, chaqueta térmica; y así logró calmar un poco el frío. Desde Colombia la familia del Coronel, con el sentimiento intacto, ansiaba todos los días encender el televisor y encontrar información nueva acerca de su héroe en dicha misión. “Yo era loca para ver las noticias. Siempre estaba pendiente. Cuando ‘el negro’ me avisaba que iban a pasar algo, yo estaba lista para grabar. Era muy emocionante”, afirmó Gloria Romero, esposa de Guillermo, que junto a sus orgullosas hijas ansiaban el momento de ver a su papá triunfando. Conocer pingüinos y leones marinos, jugar en la nieve como un niño, ver cuando se ocultaba el sol y dormir una noche en la Antártida fueron momentos mágicos para Guillermo. “Mi coronel era una persona seria en su trabajo, pero verlo en la nieve jugando demostraba en él un verdadero líder que sin perder su norte disfrutaba los momentos”, expresó la teniente Ana Castillo, periodista tripulante que acompañaba la misión. Él sabía que oportunidades como esta se daban una vez en la vida y que, gracias a su esfuerzo, dedicación y el apoyo de su familia, su esposa Gloria y sus hijas Daniela y Alejandra; lo había cumplido. El día del regreso, a las 12 del mediodía, partió el Hércules, que superando la prueba siguió la misma ruta: Antártida, Chile y Bogotá. El piloto llegó a su hogar con una cava llena de hielo como recuerdo. Satisfecho.
- Tulio Sierra, el ganadero que dice que sí es posible una ganadería sostenible
Tulio Sierra, el ganadero que dice que sí es posible una ganadería sostenible Mariana Tibaduiza Díaz, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Los altos costos de producción y los mitos ambientalistas y del sector de la salud sobre la carne de res, dentro de las razones del aumento del precio de esta. Lea también: Unisabana Ágora con Carolina Ocampo Maya Compartir Foto: El propietario de The M34T House, Tulio Alberto Sierra, explica sobre la situación y las razones del aumento del precio de la carne de res durante el último año. Sierra, que es ingeniero agrónomo de profesión, se desempeña como ganadero y comercializador de carnes en Bogotá. Desde el mes de enero hasta lo que va corrido de este año, se ha evidenciado un aumento del precio de la carne de res en el país . Los altos costos de producción han sido una de las razones del encarecimiento y, según el DANE, este es el quinto producto que más ha subido en Colombia. Por otra parte, el consumo de carne ha disminuido debido a ciertos mitos sobre la relación de la carne roja con problemas de salud y sobre los efectos de la ganadería en el medio ambiente. Sierra aclara los mitos a los que se enfrenta este negocio en el país y cómo combatirlos. El consumo per cápita de carne de res en Colombia fue de 17,3 kilogramos en el año 2021. Pese a que este fue mayor al del año 2020, el consumo ha disminuido respecto a otros tipos de carnes, ¿A qué se debe esto? Es una realidad que el consumo de carne de res ha disminuido pese al aumento de la población. Es un problema en el precio, esto se debe a que la carne de res se está enfrentando a proteínas mucho más económicas como el cerdo y el pollo, las cuales han hecho su proceso de producción mucho más eficiente para poder llegar a un precio mucho más asequible al consumidor. Los costos de producción de la carne de res son mayores a los de estos tipos de carnes, principalmente por el tiempo que conlleva producirla. Asimismo, la carne de res se ha enfrentado a múltiples mitos en torno a los efectos negativos en la salud y el medio ambiente, los cuales no están teniendo en cuenta factores positivos de la producción de esta carne. ¿Por qué son mayores los costos de producción de la carne de res? Los costos de producción de la carne de res son mayores y se han incrementado debido al precio del dólar, por las materias primas y porque hay exportación. Se atribuye que las exportaciones han sido una de las razones del aumento del precio de carne de res, ¿Cómo es el funcionamiento de esto? Son varios factores que entran en juego. Es claro que, al exportar y llevar la carne a otros países, el precio de ésta puede ser mucho más alto, en donde hay capacidad adquisitiva y tiene eficiencia en su oferta en el mercado. El ganadero no participa en el proceso de exportación. El ganadero vende su producto a quien le pague mejor. Si en el escenario del mercado aparece un actor que tiene una mejor oportunidad de comprar al tener posibilidades de llevar el producto al exterior, pues va a pagar el ganado a un mayor precio. Es por eso que, sube el precio interno disminuyendo la posibilidad de compra para las personas en el país. Una de las soluciones que se ha planteado para disminuir el precio de la carne es una intervención en los precios de ésta por parte de gobierno como se hizo en Argentina, ¿Qué tan factible es esta solución para retener el aumento de precios? Argentina es uno de los países en los que más se produce carne de res y es pionero en la exportación de ésta, ya que tiene una de las mejores carnes del mundo. Dentro de las políticas que impuso el gobierno argentino se debía garantizar la seguridad alimentaria del país. Se prohibieron las exportaciones y regularon precios con el fin de que la carne estuviese al alcance de todos y lo que sucedió fue que llevaron a los productores a la quiebra, estos no iban a seguir en un negocio que no era rentable, llegando a unos precios inalcanzables para varios. Dentro de las posibles soluciones que podrían disminuir el precio, sería hacer más eficientes los sistemas de producción, llevando al mercado un producto más económico. Asimismo, buscar razas que se adapten al trópico y que cumplan más rápido su fase de crecimiento, para poder tener en menos tiempo una buena cantidad de carne sin impactar el medio ambiente y mejorar económicamente la situación. Anteriormente mencionó que la carne de res se ha enfrentado a mitos en cuánto que el consumo de esta carne es perjudicial para la salud. ¿Cómo se combaten estos mitos? Hay un tema de desinformación respecto al consumo de la proteína de carne de res. La gran mayoría de dietas excluyen el consumo de esta debido a su contenido de grasa. Hay que conocer a fondo el producto, el cual también tiene beneficios para la salud. El tema hormonal juega un factor importante también, la carne de res es una de las que menos tiene hormonas debido a que no se utilizan en cantidad en su proceso de producción, a diferencia del pollo y el cerdo, debido a las dietas utilizadas en estos animales para disminuir proceso productivo y llegar con unos menores precios al mercado. La emisión de gases de efecto invernadero y deforestación han sido efectos negativos producto de la ganadería. ¿Cómo se lograría una ganadería sostenible? No se puede negar que tener las praderas que necesita el ganado conlleva a la tala de bosques. Para reducir este tipo de acciones, lo mejor que se puede hacer es una ganadería intensiva y no extensiva, haciendo más eficiente el uso de las tierras. Implementar sistemas silvopastoriles es una manera de tener una ganadería sostenible. Este sistema se basa en tener una buena cantidad de árboles para que así haya una rotación eficiente para capturar carbono por medio de plantas, logrando dar balance cero en cuanto contaminación. Es por eso la importancia de sembrar árboles que sirven de alimento y barreras de viento que capturen el carbón que emite los gases de efecto invernadero. Una ganadería bien manejada con un sistema silvopastoril, proporciona bienestar al ganado y por supuesto, al medio ambiente, para así lograr una ganadería sostenible.
- El legado de un ganador
El legado de un ganador María Valeria Carta. Fecha: Desde su infancia en el barrio Manrique de Medellín, Sergio Arango aprendió el valor del trabajo duro y lo valioso de sentirse acompañado por la familia. Lea también: Halterofilia olímpica proyecta a Colombia a nivel internacional Compartir Foto: Sergio Arango: segundo finalista del Desafío 2012, cortesia de Sergio Arango Con su amor por el fútbol y su deseo de convertirse en representante de la FIFA, se enfocó en sus estudios y entrenamientos deportivos, aprendiendo a desarrollar atributos reales y a superar cualquier obstáculo. Con el paso de los años, decidió afrontar uno de los retos más enriquecedores de su vida, ir a una edición del reality Desafío 2012. Desde los inicios de Sergio en la competencia, fue un personaje que inmediatamente generó admiración en muchos de los seguidores del programa. Su carisma y determinación en cada prueba fueron inspiradoras, pero fue su humildad y capacidad de liderazgo lo que realmente cautivó. ¿Quién es Sergio Arango? “Un ser espiritual, viviendo una experiencia física con muchos aprendizajes que han generado conciencia y le han enseñado a ver la vida y caminarla”. Así se definió. Que una persona genere un sentido de admiración hacia otra, es un logro. La mayoría de las veces no somos conscientes de cuánto logramos impactar ¿Cómo se crea admiración por algo o alguien? ¿qué es la admiración? La Real Academia de la Lengua Española explica que es ver, contemplar o considerar con estima o agrado especial a alguien o algo que llaman la atención por cualidades juzgadas como extraordinarias. Lemos también decía que Cuando se admira a una persona, se siente una especie de atracción sana hacia ella. Esto es porque esa persona inspira en muchos sentidos. Tiene cualidades (pueden estar magnificadas o no) que resultan asombrosas y maravillosas. El reality y su paso por la competencia Desafío, un concurso colombiano del género telerrealidad, realizado por Caracol Televisión. Desde su primera edición, estrenada en 2004, todos los años se ha grabado y emitido una nueva entrega del programa, a excepción de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 obligó al equipo a suspender la producción. Como dato adicional, la segunda temporada, rodada en “Cabo Tiburón" o "Playa Mangle" en la región de Capurganá, en el departamento de Chocó, Colombia, alcanzó una posición entre los 20 programas más populares en la historia en la televisión privada colombiana. Con la llegada de Sergio al Desafío era como descubrir a un joven que desde el inicio de la temporada, por diferentes características, se sabía que iba a captar la atención de los espectadores. Sin embargo, “cuando entras a este tipo de programas te das cuenta de que verlo no es lo mismo que ser parte de él”, decía Sergio. En ese orden de ideas, sabiendo que el reality: Es un reflejo de la vida misma, una ventana a la realidad que nos muestra que la verdad muchas veces supera a la ficción. Transmite sus conflictos, emociones y vivencias a través de la pantalla. Las cámaras se convierten en espectadores invisibles que registran cada movimiento y cada palabra de los participantes, quienes son los protagonistas de su propia historia. En los últimos años, los programas relacionados con el deporte han ganado popularidad en todo el mundo. No solo entretienen al público, sino que ofrecen una visión única del deporte y la vida de los atletas fuera de las canchas. Pero, la pregunta es si estos programas son beneficiosos o perjudiciales para los participantes en su carrera hacia el profesionalismo. Los programas como el Desafío pueden ser una distracción para los atletas porque podría alejarlos de su enfoque en el entrenamiento y la competición. Además, la exposición mediática temprana puede generar presión y expectativas injustas sobre los deportistas, lo que puede afectar negativamente su rendimiento y capacidad para lidiar con la fama. Cuando Sergio se enteró de que había sido seleccionado para participar, estaba seguro de que sería una gran prueba de vida, pero con el convencimiento de que podría superar cualquier obstáculo. En la competencia, aprendió mucho sobre sí mismo y sobre todo el saber tener una actitud optimista y comprometida con los objetivos. También descubrió que la adversidad puede ser una gran oportunidad para crecer y aprender. Logrando conocerse aún más a sí mismo. Los retos físicos y mentales pusieron a prueba su perseverancia y su determinación. Pero siempre supo encontrar la manera de resolverlos. Gracias a su experiencia en el fútbol y su capacidad para trabajar en equipo, llegó a la fase final del Desafío, luego de haber eliminado a cinco participantes en “pruebas a muerte” (así denominan los enfrentamientos de eliminación). Además, su familia fue un motor fundamental y por supuesto sus raíces. Tres pruebas, que se convirtieron en sus favoritas y que dejó absolutamente plasmado todo su espíritu competitivo allí, fueron: 1. La prueba de salvación en paralelas vs Martín en las pruebas paralelas 2. La primera prueba de la fusión, cuando ganó 66 millones de pesos. 3. La prueba de la final, de la que resultó ganador. Soccer Laboratory Academy “Uno no olvida, uno sabe de dónde viene, pero hay que cambiar para adaptarse a diferentes realidades. El ser es aquel que reposa los valores arraigados”. Con esta frase, Sergio justificó lo que pensaba durante su paso por la competencia. La vida es un proceso de crecimiento constante, y nuestros sueños son el motor que nos impulsa a seguir adelante. Es cierto que el ser humano tiene una capacidad asombrosa para desarrollarse y crecer a lo largo de su vida, lo que nos permite alcanzar nuestros sueños y metas. A medida que vamos adquiriendo nuevas habilidades y experiencias, nos volvemos más conscientes de nuestro potencial y de lo que somos capaces de lograr. El deporte profesional a menudo se presenta como una vida llena de éxito y fama, pero detrás de eso hay un largo proceso lleno dedicación para llegar a ese nivel. Por eso, Sergio decidió seguir adelante y crear algo sostenible en el mundo del fútbol. Así nació la idea de Soccer Laboratory, una plataforma que busca generar un diagnóstico a los jugadores y brindarles herramientas para internacionalizarse. Sobre todo, para aquellos que quieren utilizar esta disciplina como una herramienta para salir adelante y llevar su carrera a un nivel superior. En lugar de ofrecer una solución instantánea, Soccer Laboratory se enfoca en el proceso y el crecimiento sostenible, destacándose por ser una institución que tiene ese factor diferencial. Pensar no solo en el éxito como jugador sino también como persona. Desde muy joven, Sergio ha sentido una gran preocupación por su comunidad y el deseo de ayudar a los de su barrio. Con ese objetivo en mente, creó el laboratorio de fútbol, enfocándose en ofrecer herramientas de desarrollo tanto deportivo, como personal y académico. Él identifica esas herramientas como “Hábitos de comportamientos”. Miguel Fuentes, un joven deportista nacido en La Guajira, encontró en el fútbol la oportunidad para proyectar su talento. A partir del momento en que se conocen Sergio y Miguel, inicio un proceso de enseñanza, aplicación de hábitos y disciplinas que con el tiempo fueron impulsándolo a convertirse en un jugador completo y exitoso. Con mucho orgullo, Miguel cuenta que Sergio no solo fue su mentor en el fútbol, sino que se ha convertido en un amigo y una fuente de inspiración. Con el ejemplo de la vida que lleva Sergio, Miguel aprendió a levantarse temprano y a ver cada oportunidad como un reto para superarse. Como en el fútbol, la disciplina es clave para alcanzar el éxito en la vida. Miguel es un ejemplo, porque cuando comenzó a implementarla en su vida noto que podía transformarla en un camino lleno de buenos resultados. Colombia es un país que cuenta con muchos talentos deportivos en diversas disciplinas, y si bien es cierto en el ámbito internacional son destacados, tanto el fútbol, el ciclismo, el boxeo, el atletismo, entre otros. Pero faltan instituciones que proporcionen más oportunidades. Periodistas como Carlos Antonio Vélez y Javier Hernández Bonnet han expresado sus opiniones al respecto. Vélez ha argumentado que estos pueden ser perjudiciales para los deportistas jóvenes, ya que pueden distraerlos de su enfoque en el entrenamiento y la competición. Por otro lado, Hernández Bonnet ha señalado que estos programas pueden ser beneficiosos al brindarles una oportunidad única para hacerse conocidos y construir su marca personal. En conclusión, el futuro del deporte en relación con el entretenimiento a través de este sigue siendo objeto de debate. Si bien hay argumentos en ambos lados, lo que realmente se debe tener presente es que los deportistas se centren en su entrenamiento y desarrollo, mientras que los programas se tomen en cuenta como plataformas adicionales para construir carreras en el deporte.
- Habilidades gerenciales para la familia
Escuchar es una acción de amor, es atender al otro. Te explicamos por qué es importante para la vida familiar. Habilidades gerenciales para la familia Escuchar es una acción de amor, es atender al otro. Te explicamos por qué es importante para la vida familiar. Compartir
- ¿Qué pasará con el incremento de la gasolina?
Te contamos sobre Sáchica, el pueblo que más consume cerveza en Colombia. Además, debatimos sobre las razones por las cuales hay quienes no quieren comprometerse en las relaciones amorosas. ¿Qué pasará con el incremento de la gasolina? Luisa Fernanda Ardila Díaz, Andrea Carolina Duque Londoño, Daniel Fernando Clavijo Bolivar, Yuliana Cepeda Puentes , Cristian Moreno Garzón, Valentina Rodriguez Pinzón, Camila Jurado Cuartas, Silvia Gabriela Salas, Silvia Catalina Pinzón Meza, Diana Paola Rodriguez, Andrés Felipe Mora Martínez, Karen Valentina Correa Gómez, Juan Esteban Neira Aguirre, Valentina Maya Urrego, Laura Camila Hinojosa Urbina, María Lucía Castañeda Ballen, María Fernanda Pacheco, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo. Te contamos sobre Sáchica, el pueblo que más consume cerveza en Colombia. Además, debatimos sobre las razones por las cuales hay quienes no quieren comprometerse en las relaciones amorosas. Ver también: ¿Cuál es el apoyo reciben los atletas de Bogotá? Compartir
- Yolanda Ruiz, una periodista 'en el filo de la navaja'
Yolanda Ruiz, una periodista 'en el filo de la navaja' Danika Dajham Rodríguez Álvarez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La directora de RCN Radio y ganadora de dos Premios Simón Bolívar expone los dilemas éticos con los que ha lidiado durante su experiencia profesional. Lea también: 'Diana Sofía Giraldo, la cara de las víctimas' Compartir Foto: Foto: Danika Rodríguez “RCN radio, tercer piso”, fue lo que pronunció la persona que me recibió cuando me dirigí a entrevistar a Yolanda Ruiz. Tras pasar por múltiples controles de seguridad, subir el ascensor y atravesar algunos pasillos, ahí estaba ella, en su oficina, esperando que la abordara luego de la emisión del noticiero de RCN radio. Su oficina es amplia, llena de libros, revistas, premios y en ella se destaca una señal con las palabras ‘AL AIRE’ , que simbolizan este medio. Se veía fresca, vestía de azul, junto con un collar del mismo color complementando su vestimenta y su característico cabello corto. Después de intercambiar pocas palabras comentó que decidió estudiar periodismo porque quería ser escritora, a pesar de haber tardado en lograrlo – haciendo referencia a su libro publicado en 2019 –. Recordó que al culminar la universidad hizo prácticas en RCN radio y después empezó a trabajar en Todelar. Y ¿quién lo diría? En esos primeros pinitos que hizo en el periodismo, tuvo dudas sobre su carrera. “Recuerdo el comienzo de mi carrera con mucho sufrimiento y estrés, porque tuve que cubrir muchas cosas violentas y difíciles, como aún me toca hoy; sentía que no estaba preparada y que la emocionalidad me ganaba mucho, por eso, recuerdo al comienzo de mi carrera tener la sensación de que me había equivocado de oficio y que no tendría el suficiente ‘cuero duro ’, como se dice popularmente, para poder hacer el trabajo”, relató Ruiz, pero luego notó que ello se debía a la inexperiencia que siempre sienten los recién graduados al enfrentarse al mundo real. Hace siete años madruga con las noticias en RCN Radio. Han sido siete años de aprendizajes, de reflexiones y de múltiples sentimientos gracias a las situaciones que ha enfrentado: desde anunciar hechos de violencia desgarradores hasta realizar correcciones al aire. Según ella, el reto principal al iniciar la dirección de RCN Radio – uno de los noticieros radiales más importantes del país – fue el replanteamiento de la programación de la cadena, pues “el mayor reto era seguir los pasos de su antecesor Juan Gossaín, “por la amplia tradición de información de noticias, porque es una de las cadenas más grandes del país; entonces el reto, diría yo, fue mantener esa tradición del buen periodismo y modernizarlo acorde a los tiempos, sabiendo que estamos en la era digital, incluirla, vincularla y seguir para delante”, dijo Yolanda. También, al hablar sobre sus años dirigiendo RCN Radio, comentó que el principal reto ha sido esa misma era digital e, incluso, no dudó ni un momento en afirmar que ha sido un reto para todos los periodistas, reiterando que la llegada del internet siempre se debía afrontar haciendo buen periodismo. “Puedes tener las herramientas e inventarte otra red social, puedes encontrar que la tecnología permite hacer absolutamente todo y tener presencia instantánea en cualquier lugar; pero eso toca llenarlo con buen contenido, y ese es el buen periodismo, el que confronta fuentes, confirma, respira antes de publicar y no va a los bandazos ni de lo que digan las fuentes ni los anunciantes, ni de lo que digan las audiencias ni lo que diga nadie, es decir, el periodismo es independiente, cosa que a veces es difícil” , comentó, reafirmando que el reto principal siempre será mantener el periodismo de calidad junto con la independencia. ‘En el Filo de La Navaja’ fue publicado en abril de 2019 tras tardar aproximadamente un año en terminarlo. Fue posible realizarlo gracias a los escritos que tenía sobre cómo se sintió en cubrimientos o en entrevistas que desempolvó, junto con ayuda de las memorias de múltiples amigos y colegas de otros medios como Cromos, Caracol y también RCN. Comentó que desde que empezó a redactar el libro tenía claro cuáles historias quería publicar, como la entrevista a Escobar, a Clara Rojas e incluso cuando Álvaro Uribe le colgó el teléfono y la bloqueó en Twitter, pues el único proceso al que se enfrentó fue decidir con su editor cuales historias estaban “sólidas” en cuanto a información y cuáles tenían datos por completar. En el libro narra también las experiencias que vivió a partir de dilemas éticos a los que se enfrentó y los cuales le podrían servir a periodistas que actualmente encaran situaciones similares. “Yo he tenido toda la vida preocupación sobre reflexiones éticas en este oficio desde que empecé, tal vez por mi formación de cuna y familiar muy apegada a hacer las cosas de manera correcta. Descubrí que muchos de los episodios periodísticos que he tenido han significado retos y aprendizajes desde el punto de vista ético por error o por acierto, porque uno se equivoca y aprende; acierta y aprende, duda y aprende… entonces junté mis ganas de escribir con los apuntes que tengo de algunas cosas”, agregó Yolanda. Además, comentó que una de las razones por las que decidió escribir el libro fue porque las personas a menudo le preguntaban acerca de la realidad en momentos que encaró como periodista “en determinado momento de mi carrera descubrí que había muchos sucesos que nosotros cubríamos y que tenían elementos en el detrás de cámaras valiosos, interesantes y curiosos”, pues afirmó que, en efecto, se dio cuenta de que los periodistas tienen acceso a escenarios a los que gente del común no, porque lo que se publica es una mínima parte de lo que realmente ellos ven y oyen en esos momentos. Con un poco de melancolía recordó el fallecimiento de su hermano y evocó ese suceso como uno de los más difíciles a la hora de plasmar en las páginas, pues, según ella, pensarlo siempre le cuesta, porque es y será un duelo que no acabará de pasar. También comentó que justo hasta esos momentos la ecuación cambió y sintió exactamente el dolor de quienes están viviendo un duelo y deben enfrentar la presencia de los medios de comunicación, recordando lo que plasmó en el capítulo ‘ Respetar el dolor’ en su libro. ‘Siniestro en Soacha’ y ‘Muertes’ son otros dos capítulos que sin duda dejaron marca en Yolanda cuando tuvo que realizar los respectivos cubrimientos. Más allá de ello, los periodistas y reporteros se enfrentan a sucesos impactantes en su día a día y, por eso, es difícil continuar en la labor del oficio cuando se vive inmerso en un mundo de violencia que se debe trasmitir por los medios de comunicación; por ese motivo, Yolanda afirmó que su principal motivación para continuar en lo que se dedica hace 34 años siempre fue su hija, quien significa todo para ella y por quien ha realizado todo en su vida: “Desde que ella nació fue mi motor para todo y lo sigue siendo” , afirmó. Sin embargo, comentó que sí ha pensado en dejar el oficio durante las tres décadas que le ha dedicado, debido a la carga laboral que este le significa, y, aunque no contempla dejarlo totalmente, sí piensa en escribir columnas, dar clases u opinar en mesas de radio, si llegase a tomar la decisión. “A mí me tocó empezar mi carrera a mediados de los años 80 cuando todas nuestras guerras y tragedias estaban en un punto alto” , es una de las frases que Yolanda plasmó en uno de los capítulos de su libro. Al plantearle sobre la “disminución” de la guerra en Colombia en comparación con los años 80 y 90 al 2019 y si a su parecer los periodistas se encuentran en ventaja o en desventaja por ello, comentó que los comunicadores aún se encuentran en desventaja por enfrentarse a sucesos actuales de esa índole. Recalcó que a diferencia de épocas pasadas uno o dos muertos no eran noticia, ya que en esos tiempos informaban de a 5 masacres cada mes en las que fallecían 20, 30, hasta 50 personas o más. Yolanda enfatizó en que la desventaja actual se debe al recrudecimiento de la guerra que estamos viviendo. “Yo veo con preocupación un recrudecimiento en los últimos meses que no llega a ser lo que tuvimos en ese momento, pero es absolutamente preocupante. El proceso de exterminio de los indígenas es muy fuerte, cuando hablamos de 120 o 130 víctimas en cuestión de unos meses, o cuando hablamos de 15 personas muertas en menos de una semana en una región también es muy fuerte”. Por ese motivo recalcó que a su parecer aún es difícil hacer periodismo en Colombia, pues, aunque sea apasionante, quienes están en una desventaja real son los reporteros que viajan a las distintas regiones consideradas altamente peligrosas, para informar sobre lo que se vive allí siendo conscientes de que están poniendo su vida en riesgo, e incluso comentó que justo hace poco habló con un colega que debió exiliarse tras haber sido amenazado. En cuanto a su entrevista a Pablo Escobar, uno de los hombres que marcó la historia del narcotráfico en Colombia, dijo que recuerda haber estado muy asustada y preocupada en ese momento y hasta le dio risa comentar que incluso sintió gastritis al encararlo. Sin embargo, más de 25 años después, afirma que esa entrevista le significó una gran oportunidad profesional, así no hubiese sido publicada en el momento, porque fue censurada. Recordó que la sociedad tiende a señalar a las personas como ‘monstruos’ por las atrocidades que realizan, sin ser conscientes que ellos también son personas comunes y corrientes, tal y como lo sintió cuando el mismo Pablo Escobar le ofreció un tinto hace 30 años. Tras hablar sobre sus experiencias como periodista y sobre su libro, reflexionó afirmando que sin ninguna duda quienes se dedican al oficio son primero seres humanos y después periodistas. “' Primero eres un ser humano que debe proteger la vida’ se lo digo a los reporteros cuando muchas veces hemos ido a terreno, pregunto cuáles son las condiciones de seguridad para ir; porque primero la vida siempre y todos somos seres humanos antes que cualquier cosa”, dijo, refiriéndose a que, que a pesar de entender la búsqueda de la ‘chiva’, – tener una primicia y ser el primer medio en publicarlo o informarlo – si entendemos que primero somos seres humanos podremos ejercer mejor el oficio periodístico. Tras dejar a un lado el tema de la chiva, las experiencias y su vida, habló sobre el periodismo actual, reconoció que está en crisis incluso en términos de negocio, pero que esa situación se debe tomar como una oportunidad para nuevas posibilidades. Recordó que el buen periodismo siempre será un buen negocio, ya que se requiere en toda democracia, haciendo referencia al ejercicio profesional que confirma, contrasta, y busca la verdad. “Yo creo que el buen periodismo es necesario y en esa medida tiene que seguir existiendo, diciéndolo más con el deseo que con la realidad” , afirmó. También reconoce que se vive un mal momento, “pero también se están abriendo posibilidades y fundaciones que apoyan proyectos nuevos y algunos que surgen a partir de la era digital que permite que haya muchas empresas, algunas unipersonales u otros colegas que se juntan y demás”, comentó con certeza. También habló acerca de un tema crucial en el periodismo actual, y es la relación entre buen periodismo y audiencias, pues para nadie es un secreto que las personas exigen periodismo de calidad, pero al revisar las mediciones de audiencia ese mismo periodismo no es el más visto o leído por los mismos que lo exigen. Desde el punto de vista de Ruiz es un dilema que se debe solucionar educando a las mismas audiencias. “Se basa en educación de las audiencias, pedagogía y establecer un diálogo entre todas las partes involucradas y así tratar de construir, porque no hay otra manera. Las audiencias influyen mucho en la calidad de los medios de comunicación porque tienen en sus manos el poder transformador, así como los votantes tienen responsabilidad en los gobiernos que eligen”, reiteró Yolanda. Teniendo en cuenta todos los años que ha dedicado al buen periodismo, ella consideró, sin dudar ni un segundo, que el mayor reto que ha enfrentado el periodismo en general ha sido la era digital, pues, según ella, desde que llegó el internet a los medios le cambió todo y le sigue cambiando, sin distinción de áreas. A pesar de que no ha sido fácil considera que es una maravilla poder vivirlo y aprender todos los días acerca de él, afirmando que en la era digital con las nuevas herramientas también debemos mantenernos apegados a los principios. Yolanda Ruiz es escritora, periodista y reportera. Ha ganado dos permios Simón Bolívar, uno en 1987 y otro en el 2008. Fue reconocida como la mejor periodista del año en Colombia en el 2015. Es directora de RCN Radio desde el 19 de noviembre del 2012; el significado de todos sus logros ha trascendido el ámbito profesional y ha llegado al ámbito personal, pues es algo que le alegra masivamente ya que al fin y al cabo siempre ha realizado lo que le gusta y le apasiona, es feliz con su vida a pesar de los malos momentos y de las dificultades. Con alegría recordó el premio Simón Bolívar que más le ha significado, el primero. Fue gracias a una de las primeras notas que realizó para radio, en la que el tema fue sobre el aborto. “Era muy joven y fue casi que una sorpresa mayúscula porque nunca me imaginé que llegase a ganar un premio de periodismo”, dijo. También, con algo de emotividad y con una sonrisa en el rostro, recordó el premio que ganó hace 4 años como la mejor periodista del año: “fue para mí muy importante porque era un premio que demostró que los colegas, quienes son los jurados, entendían el proyecto que realizaba en RCN radio desde ya hace 7 años; porque es un proyecto que hace un periodismo sin matoneo, sin agenda por debajo, que no tiene compromisos, porque es independiente, responsable, que consulta distintas regiones y distintas fuentes, que hace debates, análisis, que hace contextos hablando de mujeres y de deportistas. Es un proyecto sin periodismo reposado donde no se arman peleas para hacer show”. Finalmente, el importante mensaje que le brindaría a un joven que estudia periodismo o al que empieza su etapa laboral en ese campo es que lea siempre lo que más pueda sin importar que los datos estén en plataformas, pues según ella solo quien tiene contexto en su cabeza podrá cruzar datos. También aconseja que duden de absolutamente todas las fuentes, así sean oficiales, porque incluso esas podrían estar ocultando algo. Y por último, “que entiendan siempre que el periodismo es ante todo una responsabilidad social” , porque con el hecho de ser periodista significa que se debe a la sociedad, cumpliendo un trabajo en beneficio a ellos. Y para aquellos que se pregunten si Álvaro Uribe Vélez aún la tiene bloqueada en Twitter, la respuesta es: “hasta la última vez que yo vi, sí”, mientras revisaba su teléfono para confírmalo.
- Encontrar prosperidad después del desplazamiento
Encontrar prosperidad después del desplazamiento Nicolás Torrijos Osorio Fecha: Gibrán Muñoz fue una de las 412 mil personas que dejaron sus tierras en el 2002 por causa de la violencia armada. Sufrió extorsiones, robos y chantajes por la delincuencia común y la guerrilla de las FARC en el departamento de Caquetá. Hoy en día vive en Bogotá; fue socio de una administradora de taxis y es dueño de un taller. Lea también: El legado de un ganador Compartir Foto: Gibrán Muñoz, socio de Admiservicio Muñoz, supervisando el taller de taxis ubicado al noroccidente de la capital colombiana. Foto por Nicolás Torrijos Osorio A él le decían “El mono” cuando era pequeño por la rubia cabellera que tenía de bebé, que ahora no posee, y por la revoltosa personalidad que enloquecía a cualquiera. Es aquel que cursó tres semestres de Medicina por respeto y miedo a su padre; aquel que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) le asesinó a su papá y a su tío; aquel que fue desplazado de su hogar en El Paujil, Caquetá; aquel socio de una empresa que administraba más de 170 taxis. Él es Gibrán Arley Muñoz Bermeo, esposo y padre de dos hijos, víctima del conflicto armado que, con su trabajo y esfuerzo, ahora reside al norte de Bogotá en una casa de 3 pisos y vive, según él, una vida tranquila. De lunes a viernes estudiaba en la escuela y los fines de semana se iba para la finca a ordeñar, una rutina que un niño citadino de cinco años no es probable que tenga. Sin embargo, el trabajo de campo no daba el dinero suficiente para suplir los gustos de los hermanos Muñoz, por lo que Gibrán decidió, a su corta edad, construir un carro pequeño de balineras e ir los domingos a la galería del pueblo, El Paujil, a cargar mercados. Recibía alrededor de doce pesos diarios en aquella época. Desde pequeño siempre ha encontrado la forma de ganarse las cosas por su propio mérito. El trabajo no era un problema para su minúsculo cuerpo y la pereza no estaba en su reducido vocabulario. Cuando tenía diez años inició sus estudios en el Seminario Menor de Florencia, capital del departamento del Caquetá, donde lo obligaban a asistir todos los domingos a misa. Mientras Gibrán se educaba, su padre tuvo que abandonar la finca en el Paujil por una causa insignificante para muchos, pero contundente para la guerrilla de las FARC. El teniente Carreño se encariñó con el perro de raza pastor alemán que tenía Flavio Muñoz, padre de Gibrán. Por el afecto y conexión que creó el teniente con el canino, Flavio le regaló el perro para que fuera su compañero de trabajo. Después de un tiempo, en un operativo del Ejército cerca del pueblo, las fuerzas militares dieron de baja a un integrante de las FARC. Allí se encontraba el pastor alemán de Flavio. Por ese detalle, la guerrilla pensó que Flavio estaba implicado en la muerte del rebelde. El más simple gesto o acción en contra de la guerrilla era motivo para abandonar el departamento del Caquetá. Así como lo padeció Flavio, miles de colombianos son desplazados anualmente de sus territorios en Colombia. De acuerdo con la organización no gubernamental CODHES, en el 2021, 82.846 personas fueron desplazadas forzosamente en el país. Las razones de por sí son diversas. Sin embargo, se presenta la misma situación: familias que abandonan sus hogares y viven en la zozobra o, como es el caso de Gibrán, lloran la muerte de un ser querido. Gibrán y su hermano Walker ya cursaban estudios en universidades de Bogotá cuando su padre decidió que se regresaba a su finca en El Paujil. En la madrugada, Flavio emprendió el viaje que, si no había derrumbe en el trayecto, duraría alrededor de 13 horas. Gibrán llamaba a su padre, pero él no respondía. Ya era tarde, cuando Teofisto y Rubiela Losada, tíos de los hermanos Muñoz, llamaron a la casa y anunciaron que Flavio Muñoz, su padre, había sufrido un grave accidente en la carretera. Alistaban la ropa para viajar a El Paujil, cuando, sin querer, doña Rubiela le dijo a la empleada del aseo: “Hay que echar una muda para el entierro”. “Ahí nos dimos cuenta de que mi papá había muerto. Sentí que se derrumbaba todo, pensé ‘hasta aquí llegamos’, nosotros lo teníamos todo por él", recuerda Gibrán. Viajó a vestir a su padre que reposaba en su cama y, con ayuda de un tío, lo levantaron y lo pusieron en el ataúd. La muerte de Flavio no fue un accidente. Limbania, madre de Gibrán, acompañaba a su esposo en su camioneta Montero, cuando en la carretera unos milicianos de las FARC los interceptaron. “Mi esposo paró y me pasó un revólver. Me dijo: ‘Téngalo’”, relata su esposa con cierta impresión. Los guerrilleros se subieron al Montero y continuaron su camino. En una curva, Flavio frenó fuerte y les dijo a los rebeldes: “Mi esposa se queda aquí”. Limbania recuerda, con lágrimas en sus ojos, que el señor Muñoz la miró fijamente y con un tono de voz convincente le dijo: “ Yo sé, mijita que vuelvo, bien sea vivo o muerto”. Uno de los milicianos se llevó el carro entre la maleza húmeda del Caquetá. Limbania se quedó con dos hombres que la vigilaban. Minutos después, el auto regresó, pero sin su esposo. “Él (guerrillero) venía pálido y con la camisa rasgada, y me dice: ‘Señora, tuve que matar a su esposo’”, cuenta Limbania con un vacío reflejado en sus ojos. Esta fue una de las primeras pérdidas de la familia Muñoz Bermeo. Tras la muerte de Flavio el ambiente familiar se deterioró. Por un disgusto con su madre, decidió irse de la casa de Bogotá para la finca. Ya tenía 18 años y el trabajo de campo era su rutina para sustentar los gastos del hogar y sacar adelante el estudio de su hermano. Poco tiempo después, conoció a la mujer de su vida: Marly Norela Guarnizo. Luego de dos años de noviazgo, se casaron en la iglesia Nuestra Señora De Las Mercedes, en El Paujil, y concibieron a Marly Muñoz, su primera hija. Duraron cuatro años en la finca hasta que comenzaron las extorsiones: la guerrilla, delincuencia común e incluso unos primos chantajearon a la familia Muñoz Guarnizo. Una noche, milicianos de las FARC sorprendieron con su llegada en los terrenos de los Muñoz con el objetivo de llevarse la moto de Gibrán. Él se negó al robo y estaba dispuesto a sacar su revólver para defenderse. En simultáneo, el miliciano también bajaba lentamente la mano para sacar la pistola de su bota. “Yo cargué el revólver y lo primero que se me vino a la cabeza fue ‘Mi Diosito, perdóneme por lo que voy a hacer, pero a este tocó mandarlo ya a dormir’, puntualizó Gibrán con cierta impresión. Milagrosamente, otro hombre en la lejanía alumbró con una lámpara y del susto salieron a correr los milicianos. Uno de ellos era ex mayordomo de la finca de Limbania. Después llegaron los paramilitares a la Providencia, vereda donde ellos vivían. “Todo el mundo en el pueblo decía que nosotros éramos paracos”, menciona Norela. La tensión en el pueblo era evidente y los rumores no cesaban. Le ofrecían dinero a Gibrán para que diera información de quién era miliciano, pero él no se pronunciaba a tales propuestas. Existían retenes de la guerrilla por las carreteras como si fueran el Ejército y era necesario pedir permiso para movilizarse por las vías del departamento. Después de la presidencia de Andrés Pastrana, durante 1998 y 2002, la guerrilla era la ley en el Caquetá. “No salíamos a Florencia ni a ninguna vereda, solo nos quedábamos en el pueblo”, cuenta Norela. Días después asesinaron al tío Ignacio y las famosas “vacunas” de las FARC (dinero que debían entregarles para que sus tierras y vidas no se vieran atentadas) llegaban anualmente sin falta. Las personas le decían constantemente a Gibrán: “Muñoz, ¿usted no se ha ido?”, lo que ocasionaba preocupación y un sentimiento de zozobra constante en él. Aunque no se quería ir del pueblo, armó sus maletas y abandonó su hogar junto a su familia. “Llegué a Bogotá y duramos quince días de arrimados en la casa de mi hermano”, narra Gibrán, a la vez que menciona cuán difícil era estar lejos de su hogar. Unos días después de estar en Bogotá, y en su afán por tener una fuente de ingreso, Norela regresó al Caquetá para vender un ganado y poder comprar dos taxis en la capital. En el 2002, Gibrán comenzó a trabajar en un lavadero de carros donde facturaba cambios de aceite. Con un sueldo de 1 millón de pesos y los dos taxis produciendo, emprendieron la búsqueda de un lugar para vivir y encontraron un pequeño apartamento al norte de Bogotá, en el norte". Trabajaba de domingo a domingo, descansaba poco y el tiempo que compartía con su esposa e hija era corto. “Me dejaban con empleadas. Prácticamente me crie sola y por eso tengo un carácter muy fuerte. Nunca iban a las entregas de boletines del colegio y tampoco me veían en porras”, menciona Marly sobre su relación con sus padres. Pero nunca le faltó nada y expresa el gran afecto que les tiene, pues ahora entiende a sus 26 años la situación que enfrentó su familia. Luego de un tiempo, Gibrán se volvió socio del lavadero de carros donde estuvo tres años hasta que sus jefes vendieron el negocio y él comenzó a trabajar en Admi Taxi, la empresa de su hermano mayor. Ahí se administraban alrededor de 300 taxis. La labor de Gibrán era ayudar a controlar los ingresos de dinero y unificar los recaudos. Además de recibir el 5% de ganancias de Admi Taxi, correspondiente a 4 millones de pesos de la época, era dueño de un taller de taxis que hacía parte de la empresa y realizaba latonería, pintura y mecánica. Su estado económico había mejorado del cielo a la tierra. “Facilito ganábamos en un mes 25 a 30 millones de pesos”, cuenta Gibrán. A pesar del auge económico, la empresa se acabó y las entradas mermaron exponencialmente. Solo administraba los taxis de su hermano y los de él. A partir de eso crearon Admiservicio Muñoz, una segunda versión de la primera empresa que administraba 170 taxis. “Él es muy estricto en su trabajo y toca hacer las cosas como él diga”, menciona Ingrid López, la mano derecha de Gibrán, quien lo conoce hace varios años y recalca la experiencia que tiene en el gremio de los taxis. Norela trabaja junto a él y pasan sus días aparentemente sin separarse un segundo. Hoy en día continúan las vacunas en su finca. “Las disidencias de las FARC quedaron y se paga una cuota anual de 10 mil pesos por cabeza de ganado, alrededor de 2 millones de pesos o simplemente lo que ellos pidan”, cuenta Norela. “El mono” tuvo el carácter de superar las adversidades. En Bogotá tiene la paz que no tuvo en el pueblo cuando no dormía tranquilo y solo pensaba en que cualquier momento se iba a morir. “Lo único es que yo no puedo dormir con una puerta abierta, siempre debe estar cerrada. Antes echaba llave, pero ya no”, menciona Gibrán. Una versión de este trabajo fue publicada en alianza con Europa Press el 26 de julio del 2023. Consúltala aquí.
- Corrupción en Colombia
Corrupción en Colombia Tatiana Alejandra Sánchez Acosta, Oscar Samuel Cortez Acosta, Brigith Geraldine Barona Oliveros, Julián David Olarte Díaz. Comunicación Social y Periodismo Esta interesante pieza intenta llegar a los orígenes de uno de los males endémicos del país: la corrupción. Ver también: ¿Ser corrupto en Colombia sí paga? Compartir
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