Resultados de búsqueda
Search this site
Se encontraron 1872 resultados sin ingresar un término de búsqueda
- Unisabana Medios | Audios
Nadar por la vida es mi camino Juan Camilo Torres José Miguel Ramírez González, nadador diagnosticado con Síndrome de Down mosaico, nació para ser valiente: de todos los deportes que pudo escoger, se decidió por aquel que lo retara física y mentalmente, enfrentando a sus temores y ansiedades mientras cruza el agua. Ver también: Mi casa en Tauramena Compartir
- ¡Se olvidaron de los híbridos!
¡Se olvidaron de los híbridos! Santiago Bernhard, Comunicación Social y Periodismo Fecha: A pesar de la llegada de cada vez más coches híbridos, el gobierno colombiano se ha enfocado en generar beneficios únicamente para vehículos totalmente eléctricos. Lea también: La capital de los futuros sordos Compartir Foto: Wix A Colombia llegan cada vez más carros híbridos y eléctricos. Recientemente, llegó al país la RAVi4 por un valor de aproximadamente 135 millones de pesos colombianos; esta es una SUV híbrida adecuada para terrenos destapados con no dos, ni tres, sino cuatro motores: uno de combustión y tres eléctricos que, según Toyota, permiten una autonomía de 1.000 km en el modo eléctrico. Así como este modelo, han llegado una serie de coches híbridos que están pegando fuerte en el mercado colombiano, entre estos está el Toyota Corolla, el Kia Stonic, el Ford Escape, la Subaru Xv, el BMW 330e, entre otros. Todos ellos con la característica de ser híbridos; es decir, que tienen un motor de combustión y uno o varios motores eléctricos. Ante tal oferta de híbridos se hace necesario analizar las ventajas que estos proporcionan al usuario y las medidas que establece el gobierno colombiano para impulsar la venta de esta clase. En primer lugar, y uno de los motivos por el cual tener un coche híbrido va de maravilla, es que en algunas de las principales ciudades del país estos están exentos del pico y placa y del día sin carro . Otra de las ventajas es que emiten menos contaminación auditiva y de CO2, permitiendo promover una movilidad sostenible. El agregar un motor eléctrico a uno de combustión permite un rendimiento mayor, haciendo rendir más la gasolina y aumentando el alcance como potencia del vehículo. Sin embargo, no todo es positivo; aunque para muchos estas medidas son más que suficientes, hay que considerar el precio elevado de estos coches. Por ejemplo, el Corolla híbrido cuesta seis millones más que su hermano de combustión; la RAVi4 supera su versión de combustión por 20 millones; el BMW serie 3 del 2020 cuesta 130 millones, mientras que su semejante hibrido cuesta 152 millones de pesos colombianos. El caso más extremo es quizás el de la Volvo XC40, la versión normal tiene un valor de 115 millones mientras que su versión híbrida alcanza la absurda suma de 200 millones. Estos altos precios asustan a más de una persona y, siendo sincero, por estos valores se pueden comprar dos excelentes coches y turnarlos para el pico y placa. Es aquí donde el gobierno colombiano debe buscar la promoción de coches híbridos y eléctricos. De ahí que se estableciera la ley No. 1964 del 11 julio de 2019, que busca promover el uso de vehículos eléctricos en Colombia, reduciendo sus impuestos a un 1%, 0.5% menos que cualquier otro carro inferior a los 46 millones o 1.5% para vehículos entre 46 y 104 millones, y 2,5% en caso de superar los 104 millones de pesos colombianos. El problema yace en que esto solo beneficia a los coches eléctricos, olvidando los híbridos, cuya oferta está en aumento y permiten un paso hacia los eléctricos. Adicionalmente, he detectado una serie de problemas en torno a los coches eléctricos. Así como resaltamos la RAVi4 de los híbridos, el coche eléctrico resaltado en Colombia es el Renault Zoe. Un vehículo pequeño con un diseño parecido al del Renault Sandero con la diferencia de que es completamente eléctrico, tiene detalles que lo hacen ver más moderno y que cuesta 60 millones más. Con la reducción del impuesto, uno pagaría el 1%; en el caso del Zoe ese porcentaje equivale a 800 mil pesos. Como comparación, el dueño de un Mercedes Benz E200 del 2014, que es un coche de alta gama y lujoso, paga los mismos 800 mil pesos de impuestos por una máquina más lujosa, más veloz y mucho más bonita. A nivel internacional uno de los problemas para implementar la movilidad sostenible es la falta de infraestructura. En Suiza, un país de 8.5 millones de habitantes, hay, según European Alternative Fuels Observatory , alrededor de 7.000 puntos para recargar coches eléctricos e híbridos y muchos siguen pensando que son demasiado pocos para toda la población. En Bogotá, una ciudad con 7,7 millones de habitantes, hay, según Enel, 57 puntos de carga que, al revisar, tienen quejas porque solo son permitidos para cargar coches públicos o taxis. Y así quieren que las personas compren carros eléctricos de 100 millones de pesos colombianos. Otra comparación interesante es con Holanda, que pretende para el 2030 suspender la venta de automóviles de combustión. En Alemania y Suecia la meta es similar. Y aunque el objetivo de Colombia no está lejos de estos países: ir sacando los vehículos de combustión para el 2030, hay que considerar que países como Alemania, Holanda, Suecia, Noruega, entre otros, llevan beneficiando los usuarios de híbridos y eléctricos desde hace casi una década. En Colombia hasta ahora se está abriendo este mercado de híbridos y lo quieren saltar. Me recuerda aquel refrán alemán que decían los abuelos, “el que rápido a la meta quiere llegar, tiene que ir despacio”. En Colombia, por querer hacer más, e igualarse con el viejo continente, no están permitiendo que crezca de a poco el mercado de los híbridos y eléctricos de la mano de la infraestructura necesaria para implementar esta tecnología renovable. Quieren correr sin haber aprendido a gatear, quieren un país sostenible con coches eléctricos sin haber aprendido a aprovechar y crear políticas correctas para los híbridos que están abriendo el mercado. Y, aunque las políticas parecen determinadas a meterle la ficha a la energía renovable, obligando a reemplazar los vehículos públicos de combustión en el 2030 en su totalidad a transporte con energía renovable, la esperanza de que esto suceda es mínima, pues, como siempre sucede en Colombia, se termina perdiendo el dinero y las ideas en las manos de la corrupción y procesos legales eternos.
- De vuelta del inframundo
De vuelta del inframundo Laura Bedoya Díaz, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Alberto López de Mesa deambuló 15 años en el Bronx por adicción al bazuco y hoy vuelve a palpar el inestable borde de la sobriedad en los teatros. Lea también: 'Dos años después del Bronx' Compartir Foto: Alberto López de Mesa está con uno de los 9.538 habitantes de calle en Bogotá. Crédito: Alberto López de Mesa ¿Conoce usted a el creador de los pingüinos de Bonice, a uno de los colaboradores de la famosa campaña contra las enfermedades de transmisión sexual en los 90’s llamada “Sin preservativo, ni pío”, al creador de numerosas obras de títeres como “El último árbol”, al columnista de El Espectador conocido por generar controversia y a un exhabitante de calle que fue candidato a la Cámara de Representantes de Bogotá? Estamos hablando de la misma persona, Alberto López de Mesa. Samario de nacimiento, pero bogotano por destreza, es este arquitecto de la Universidad Nacional. Un personaje que, sin lugar a dudas, aprendió de la vida en las calles y que hoy, después de casi 15 años, vuelve a palpar el inestable borde de la sobriedad. Al llegar a un pequeño teatro ubicado en el centro de la capital donde se ensaya la obra “Joaquín y el agua”, veo al maestro , como lo llaman los demás titiriteros. Está recostado en una de las sillas del lugar. ¿Estará dormido?, pienso, pero lo cierto es que nota que he llegado. Me hace una señal de saludo levantando la cabeza, pero sigue en lo suyo: duerme a medias mientras los otros ensayan. A ratos ojea una que otra acción de los titiriteros y vuelve a caer. Alberto llevaba una vida de distinciones y éxitos, pero por descuidos de la vida llegó a vivir en las calles más temidas de la ciudad de Bogotá. “No me acuerdo de la primera vez que consumí cocaína, pero sí me acuerdo de la primera vez que consumí bazuco ”, dice él, aclarando que la palabra debería ser escrita con “s” y no con “z” porque el bazuco viene de base. Fue en una de las tantas fiestas que se organizaban en el entorno de la publicidad. Se acabó la cocaína a la una de la mañana y uno de sus amigos dijo que tenía algo más fuerte: bazuco. Desde ahí, e incluso desde antes, él empezó a abrir un espacio para el consumo de distintas drogas. “Yo consumía con inocencia”, dice él. Después de algunos minutos sentada, en los que Alberto sigue soñoliento mientras se ensaya la historia de “Joaquín y el agua”, este señor de tez morena y barba blanca se levanta. “Hoy no es mi mejor día, estoy muy adolorido” me dice, mientras yo me cambio de silla para sentarme a su lado. A pesar de su situación de salud, de sus pocas fuerzas al caminar y de su tos constante, Alberto está en el teatro para sacar adelante esta obra que escribió hace siete años y que tanto hoy como en su pasado deja un importante legado de cuidado ambiental en las familias y niños que se sientan frente al teatrino. Este hombre cambia y entrecruza sus piernas al ritmo en el que inicia una nueva idea. Cuenta las dos veces en la que la vida le jugó sucio sin echar paso atrás. La primera fue cuando gastó todo lo de la matrícula de su hija Paloma en drogas, dejando el dinero del pregrado, que sería destinado a la Universidad de Los Andes, en las ollas de la capital. “Uno es muy estúpido”, dice el columnista de El Espectador mientras pasa la mano derecha por su cara con poca delicadeza. La segunda vez, cuenta Alberto nombrando cada detalle, fue cuando toda su carrera y su prestigio se fueron al piso por un cargo de asesinato que le imputaron, llevándolo un año tras las rejas. “Mataron al jíbaro en mi cara”. Alza los brazos y abre los ojos pausando su respiración. “Yo me quedé quieto”. “Fue un hecho doloroso para él”, dice Hernán Cortés, uno de los tantos colegas que, por más de 40 años, ha permanecido en la vida de López de Mesa. En Bogotá hay 9.538 habitantes de calle. De ellos, el 38,3% ha llegado a esas circunstancias por problemas con sustancias psicoactivas y el 32,7% por conflictos o dificultades familiares, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Alberto López de Mesa cayó en las drogas por lo primero y no había podido mantenerse sobrio por lo segundo. Hernán Cortés cuenta que, como amigo cercano, sabe cuándo él está bien y cuándo está mal y dice que ha sido cuestión de familia, de afectos y desafectos que retornaban a Alberto al inframundo. Terminado el ensayo de la obra, Alberto se dispone a hacerle las aclaraciones pertinentes a los titiriteros. “¿Cómo le pareció, maestro?”, pregunta uno de ellos. Alberto les dice que está bien, pero que hay cosas por mejorar, a la vez que les explica cómo diferenciar las voces entre los personajes y cómo levantar más los títeres para un mejor ángulo de vista. Aunque hacía muchos años no veía una obra de este género, con “Joaquín y el agua” pude volver a sentir, como cuando era pequeña, que un muñeco tenía vida. El creador de los famosos pingüinos de Bonice pasó por muchos centros de rehabilitación, pero solo por supervivencia. “Yo soy malo para dormir en la calle”, dice cambiando la posición de sus piernas y añade: “los centros de rehabilitación son negocios, son chimbadas. Mientras que la persona no tenga un apoyo afectivo y una estabilidad, es muy difícil rehabilitarse”. Tose y aclara: “el afecto y la inclusión social es la mejor terapia”. No obstante, frunciendo el ceño y tocándose constantemente la nariz, el compositor dice, detenidamente y alzando la voz un poco más de lo normal, que el 28 de mayo de 2016 él iba decidido a consumir y una cuadra antes de llegar al Bronx vio como de camiones bajaban numerosos policías y empezaban a desalojar el lugar. Recuerda tanto aquel día que hace una pausa para aclararme que estaba vestido de azul. “Nunca había visto tanto policía junto, me tocó irme”. Según Alberto, un habitante de calle necesita, por lo menos, 10 o 15 papeletas de bazuco diarias. El bazuco, dice, no es solo para pobres, porque cada papeleta está entre 4000 y 6000 pesos. “La mayoría de estas personas optan por el rebusque para subsistir entre calles”. Después de unos avisos parroquiales sobre las presentaciones que se avecinan y algunas cosas que faltan por hacer, el maestro se monta en el escenario con cierto esfuerzo, ya que tiene una leve discapacidad en su pierna derecha. Le indica a uno de los titiriteros de forma práctica qué puede hacer para mejorar la narrativa de aquella obra. “Él es muy pulido, exigente y pulcro. Le gusta que las cosas le salgan bien” dice, Hernán. Este escritor de cuentos, canciones y obras está “maluco”. Pálido, les explica a sus pupilos. No puede durar mucho tiempo hablando porque empieza a toser. “Es muy descuidado. Me preocupa su salud”, dice Liliana Moreno, una vieja amiga de antaño con la que tuvo una relación sentimental. Liliana dice que la calle le enseñó a este hombre un poco de humildad. Lo tilda, con un poco de timidez y pausa en lo que emite, de ser en su pasado “un poco picado, pero es un gran hombre”. Alberto, después de 15 años en las calles, contactó a Liliana para volver a hacer nuevos proyectos con títeres, labor que ella ya había dejado hace algún tiempo. Ella, con una leve sonrisa, con su cabeza reposada en sus brazos y con una pausa entre sus palabras me dice “él me volvió a recordar que yo era titiritera, me recordó qué era lo que me gustaba”. Ahora, Alberto sigue su vida de “rebusque”, pero en el teatrino. Su columna en El Espectador, un nuevo libro en el cual fue coautor llamado “La vida desde las calles” y una esperanza de iniciar a trabajar en IDIPRON (Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud) dando clases a habitantes de calle y demás, son su sustento. Este personaje ya no recorre las calles del Bronx, sino los pasillos de teatros de Bogotá.
- El final está a la orilla de la luz
El final está a la orilla de la luz David Santiago Rojas Núñez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Los habitantes de la capital nunca estuvieron preparados para este trágico desenlace. Lea también: El hijo del tiempo Compartir Foto: Ilustración cortesía: Ana Carolina Moreno Justo ahí, antes de que se tenga una total claridad, aún en la penumbra, se esconde esta constelación de cuentos que ocultan la terrible e inevitable catástrofe que destruirá por completo a Bogotá. A la orilla de la luz es un libro escrito por Simón Vargas, en el que se contempla una visión totalmente extraña sobre la bella capital de Colombia. Las historias contadas aquí perfectamente le podrían suceder a cualquier bogotano de a pie, con personajes comunes y conectados entre sí, dejan al lector con la necesidad de buscar una relación con cada vuelta de página. Esta obra de realismo alterado hace una gran descripción de la ciudad, resaltando los valores típicos y representativos que hacen parte de la cultura rola. La particularidad de este ejemplar permite que el lector dé rienda suelta a su imaginación, intrigándose por saber de una vez por todas por qué ya es demasiado tarde. Una de las tantas peculiaridades de este libro es su forma de lectura. La narración puede variar de manera que quizá se logre entender mejor lo que el autor quiso plasmar en cada página. La sucesión de hechos y acciones cambia dependiendo de cómo el lector decida descifrar dichos acontecimientos. Por esta razón, siguiendo la lógica de la mayoría de los libros, se puede hacer una lectura lineal, desde la primera hasta la última página. Haciendo lo anterior, quien lee se encontrará con el índice del libro que está enumerado de atrás hacia adelante. Se deduciría que el escritor con esto está dando una pequeña pista. De ahí que, el lector no necesite ser suficientemente observador para descubrir que la verdadera cuenta regresiva está descrita justo antes de cada cuento. Con esto, se tiene que los sucesos empiezan cincuenta y tres años atrás, pero lo realmente interesante comienza casi tres años antes y culmina un día antes de la hecatombe. Con el paso de los cuentos, se puede apreciar que los personajes van repitiendo su aparición. Es interesante la forma en la que muchos de estos se conectan y se relacionan entre cada historia. Los relatos, al no seguir un estricto orden cronológico, permiten complementar hechos que pasaron anteriormente, y se puede esclarecer lo que pasó para no dejar vacíos argumentales. Es así como un taxista, aparentemente amable, acabe siendo buscado y aparece con frecuencia en los periódicos, o un viejo ajedrecista termina derrotado, por primera vez, por un niño que puede resultar siendo padre; incluso, cómo dos individuos pueden lamentar la pérdida de la misma persona de formas diferentes. Pero aún con estos casos, el sujeto más importante es La Mala Suerte, que siempre está asechado y riéndose de los siniestros por los que pasan ellos. Este libro comparte algunos aspectos del realismo mágico. Si bien no se le puede comparar con obras de los Nobel en literatura García Márquez, Miguel Ángel Asturias o incluso Jorge Luis Borges, se vincula la manera en que hay disrupciones cronológicas; lo ficticio es lo cotidiano y difícilmente desmentido. Además, el ir saltando de cuento en cuento también sucede con Rayuela de Cortázar y El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy, pues deja de lado el curso tradicional de las historias escritas y le da un toque más original. Al “no se debe juzgar un libro por su portada” se le puede agregar, “tampoco por su autor”; en este caso particular, puesto que a este se le conoce por otras cuestiones musicales y, alejándose un poco de ellas, publica su primera obra. No son tan comunes los libros inspirados en Bogotá. Este la ilustra correctamente, y mientras se va leyendo, al mismo tiempo, se puede recrear lo que pasa. Leer este libro no resulta tan difícil, el escritor facilita un poco el trabajo, pues al final hace un resumen de la historia y da la explicación de lo que se estuvo esperando durante los trece cuentos; y como añadidura, el libro cierra con un “Glosario Tijeras” que reúne varias palabras, quizá desconocidas; esto para que los lectores que no sean de Colombia logren entender los modismos bogotanos. A la orilla de la luz muestra elementos interesantes que captan rápidamente la atención del lector, tales como las ilustraciones de cada cuento, mientras las diferentes tipografías utilizadas lo hacen estéticamente atractivo. La narración contiene relatos singulares que se convierten en una historia general y esta mantiene a la expectativa hasta el último momento. Cualquier bogotano se puede sentir identificado con la representación que se le hace a la ciudad; así mismo, las costumbres rolas que están tan arraigadas se expresan fuertemente aquí.
- Nuevos tratamientos llegarán a Colombia para curar el glaucoma
Nuevos tratamientos llegarán a Colombia para curar el glaucoma Juan Camilo Acosta Chaves Fecha: Esta enfermedad es la causa principal de ceguera en el mundo; no obstante, todo puede cambiar con tecnologías emergentes y diálogos interdisciplinares. Lea también: Contaminación: para quedarse sin aliento Compartir Foto: Envato Elements Se trata del SLT (inglés para Trabeculoplastia Selectiva con Láser), un procedimiento quirúrgico que busca ser lo menos invasivo. El SLT consiste en una cirugía especial para los estados más avanzados de la enfermedad. Primero, se aplican unos puntos de láser en la malla trabecular. Esta malla actúa como un filtro dentro del ojo, dejando pasar una sustancia llamada humor acuoso. “Es muy importante esta función porque el humor acuoso es el encargado del buen funcionamiento de nuestros ojos”, ” explican los doctores farmaceúticos Ramón Piñero, Miguel Lora y María Isabel Andrés en su artículo Glaucoma de la revista Offarm. Cuando no hay suficiente flujo de humor acuoso se puede incurrir en graves enfermedades visuales. Por ello la prioridad es permitir un mayor flujo de salida de esa sustancia con los puntos láser. La ventaja del SLT, dicen el doctor Piñero y sus colegas, es que esta cirugía no produce efectos secundarios “como vómito, dolores de cabeza y un sentimiento de hinchazón en los ojos”. Las aplicaciones del láser son apenas de tres nano segundos, según la Asociación Colombiana del Glaucoma. Esto ayuda a que ninguna de las estructuras del ojo sea afectadas durante el tratamiento. Además, es una opción viable cuando el paciente que sufre de glaucoma no puede seguir la terapia convencional con fármacos, o aquellos pacientes que presentan un difícil cumplimiento con el tratamiento médico inicial. El glaucoma, apodado como “el ladrón silencioso de la vista”, es padecido por más de dos millones de ciudadanos en Colombia, según el Instituto Nacional para Ciegos (INCI). También es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo, como asegura el doctor Héctor Darío Forero Ángel, director de la Especialización en Oftalmología de la Universidad de la Sabana. El principal factor de riesgo, argumenta, es el aumento en la presión ocular: “Este deteriora las fibras nerviosas del nervio óptico y va dañando el campo visual, que es la parte funcional, lo que uno ve”. Pero, pese a esta innovación, el problema a solucionar debe mirarse desde otro foco: la cultura. Juliana Saldarriaga, antropóloga enfocada en la medicina y directora del think tank ‘A Piece of Pie’ [JB1] dice que una de las razones por las cuales el glaucoma y otras enfermedades visuales prevalecen se debe a “la falta de cultura preventiva en Colombia (...) todavía pensamos que uno debería ir al médico cuando ya está enfermo”. Así, “tú cuidas tu salud visual si a ti alguien te explica y te convence de que es importante la visión (...) el reto es cómo transmitirle esa importancia y esa vigencia [al paciente]”, agrega Saldarriaga. Quizás, el reto final sea repensar la solución a este problema desde su raíz. “Cuando estás buscando soluciones no es una persona, un genio o un visionario que pueda resolverlo todo—dice Juliana Saldarriaga—, las soluciones innovadoras surgen de una conversación interdisciplinaria”.
- Víctor Solano
Unisabana Ágora con Víctor Solano El Consultor en Comunicación Estratégica y Reputación de comunicación digital en Grandes Genios SAS habla sobre transformación digital en el periodismo. Compartir Ver también: Juan Pablo Velásquez: Diversidad e Inclusión en las organizaciones.
- Comunidad Kichwa de Sesquilé
Comunidad Kichwa de Sesquilé Juana M. Gamboa Martínez, Camilo A. Rangel Barón, César A, Ramírez Rodríguez, Yaleni Solano Alarcón. Comunicación Social y Periodismo Indígenes ecuatorianos asentados en territorio de Sesquilé, Cundinamarca. Ver también: Los hijos de Naxaen Compartir
- “Memorias de un hijueputa”: el nuevo libro de Fernando Vallejo
“Memorias de un hijueputa”: el nuevo libro de Fernando Vallejo Juan Diego López Fecha: "Empecé como presidente, seguí como dictador y hoy ando de tirano superándome en mis hazañas. Idos son los tiempos en que fusilaba. No bien asoma mañana el astro rey su cabeza loca por entre el cendal de nubes del amanecer la sabana empiezo la decapitadora": Memorias de un hijueputa Lea también: Compartir Foto: Fernando Vallejo en la presentación de su libro Memorias de un Hijueputa, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2019. Foto: Steven Martínez El sábado 27 de abril, el escritor paisa Fernando Vallejo hizo la presentación de su nuevo libro, “Memorias de un Hijueputa”, en el auditorio José Asunción Silva de Corferias. Vallejo habló con el periodista Mario Jursich a cerca de su primera novela política basada en la vida de un tirano que llega al poder con el único fin de salvar a Colombia de sí mismo. Su sobrina es una editora de libros pornográficos y ella es la encargada de recoger sus memorias. Este libro es una poderosa crítica a la clase política colombiana con una buena dosis de actualidad y sátira. Fernando menciona en su obra a varios ex presidentes y personalidades de la vida pública colombiana con la particularidad de que manda a asesinar a casi todos. Según Vallejo “Ethel Gilmour es quien ha retratado mejor a Colombia” y es por eso que escogió una de sus pinturas como la imagen de cubierta de su libro. Fernando Vallejo se ha caracterizado por su irreverencia y forma directa para decir las cosas. Nació en Medellín y estudió filosofía, letras y dirección de cine en el Centro Experimental de Cinematografía en Roma. Vivió gran parte de su vida en México, allí escribió la mayoría de sus libros, como lo son La Virgen de los Sicarios, La Puta de Babilonia, El desbarrancadero y Los Caminos a Roma. También ha dirigido tres largometrajes: Crónica Roja, En La Tormenta y Barrio de Campeones. Recientemente regresó a Colombia, donde hace el lanzamiento de su último libro y se establece, de nuevo, en Medellín.
- Especial Paro Nacional Unisabana Medios - Hasta que amemos la vida
Una juventud sin futuro, sin oportunidades, sin pensión, sin educación y sin nada más que perder, es la que arriesga su vida a diario para luchar por el cambio del país. II. Noticias online: Los tradicionales dominan, pero los nativos pisan los talones La aceleración de la digitalización en la sociedad durante la pandemia es un movimiento que seguirá condicionando el presente y el futuro del consumo de información en línea y los medios. La digitalización mediática comenzó en Colombia a finales de los 90s, con los sitios web de los diarios tradicionales que revertían sus contenidos del papel a la Internet. La trayectoria audiovisual de la red ha hecho que los formatos tiendan hacia lo multimedia, más allá del texto o la hipertextualidad. Pero tres décadas después, los medios siguen enfrentando problemas relacionados con el desmantelamiento del modelo negocio basado en la publicidad, el desconocimiento y la fragmentación de las audiencias y la pérdida de control sobre la tecnología y las plataformas de distribución. Durante la pandemia fue evidente la busca de información constante en la red para obtener orientación en medio de la crisis, pero una vez superados algunos de los peores picos de contagio y con el avance en los programas de vacunación, las personas comenzaron a desinteresarse o cansarte del tipo de información ofrecida sobre la Covid-19. Por eso, los resultados del DNR 2022 deben interpretarse a la luz de la pos-pandemia, en los cuales la percepción del consumo de noticias entró en un leve declive. El informe muestran que los periódicos tradicionales perdieron ligeramente usuarios en línea en comparación con el año pasado, aunque siguen siendo las principales fuentes de información digital. ElTiempo.com sigue liderando el uso de noticias semanales online (34%), seguido de cerca por Caracol TV, pero pierde seis puntos porcentuales en un año, mientras que El Espectador.com (22%), en cuarto lugar, baja cinco puntos porcentuales. NoticiasCaracolTV.com (29%) ocupó el segundo lugar y aumentó 2% en su consumo semanal de noticias, mostrando el liderazgo de la marca en el imaginario de los usuarios online. Los medios nativos digitales se mantienen estables o aumentan ligeramente, pero no llenan el vacío de la caída pos-pandemia en audiencias de algunos medios históricos. Las 2 Orillas (22%) y Pulzo (21%) se perfilan en la percepción de los consumidores como marcas que compiten directamente con los medios tradicionales en ambientes digitales. Semana.com también aparece, al igual que el año anterior, en el quinto lugar, a pesar que mediciones más recientes de Comcast muestran un avance significativo de esta revista como medio líder sobre todo en los momentos álgidos de la campaña electoral presidencial, durante la que resultó ganadora por primera vez la izquierda, con Gustavo Petro como nuevo presidente de Colombia. Las marcas tradicionales que tienen como origen periódicos o revistas obtienen un 66% de uso semanal de noticias en línea, los medios tradicionales como emisoras de radio y cadenas de televisión arrastran el 64% de la percepción del tráfico online, y los medios nativos digitales en línea obtienen un 56% de los usuarios semanales de medios digitales. Se sabe que las audiencias consumen más de una fuente o plataforma de noticias, pero los números respecto a la exposición online hacen pensar que es sobre ese ambiente en el que se debate el presente y futuro de los medios y la información. En abierta contradicción con algunos resultados obtenidos por los medios especializados, las personas reportan que el tipo de noticias que prefiere consumir son las empresariales, financieras y económicas (65%), informaciones regionales o locales (58%), internacionales (53%) y culturales (50%). El último lugar de preferencia aparecen las noticias del entretenimiento (29%), de celebridades y las noticias divertidas (27%). Este resultado podría interpretarse de dos maneras disímiles: Por un lado, podría ser una invitación a los medios tradicionales y digitales para proveer mayor información especializada y regional, debido a que el reporte podría mostrar cierto apetito hacia este tipo de noticias. Por otro lado, podría ser que las personas decidan reportar en la encuesta lo que se espera socialmente de ellas o el ideal, que dista mucho de sus patrones de consumo real. La política y el coronavirus, al encontrarse en posiciones bajas pero no relegadas del todo, podrían indicarnos (estas sí) un cansancio notable de los usuarios hacia estas temáticas después de la pandemia y las elecciones legislativas y presidenciales. Lee el siguiente capítulo
- Al filo de la imposibilidad
Al filo de la imposibilidad María Camila Moreno Franco, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Para los gobiernos de los países desarrollados, la ciencia y la investigación están dentro de sus principales preocupaciones, pues son fundamentales para el desarrollo sostenible. Lea también: Educación pública: “no tenemos suficiente ni es lo suficientemente buena”, dice Moisés Wasserman Compartir Foto: Flickr - protion9 En Colombia se debería invertir más en ciencia y en investigación, pues esta decisión es clave para el desarrollo sostenible y el crecimiento de la economía. En plena era de la globalización, los países necesitan aplicar procesos que les permitan ir de acuerdo con el ritmo al que avanza el mundo. La ciencia y la investigación prometen ser la solución a los problemas de subdesarrollo que varias sociedades enfrentan. Infortunadamente, en Colombia, la inversión en este campo es escasa. Al filo de la Oportunidad, informe escrito por la Misión de Sabios, recomendaba, en el año 1994, que Colombia invirtiera al menos 2% del PIB en la ciencia y en la investigación. Por esto hago especial énfasis en que el gobierno colombiano haga una mayor inversión en la ciencia y la tecnología, porque además de que es poca, con el curso de los años, el presupuesto ha decrecido. Para 2016, la inversión fue de 0,24% del PIB, más baja que la registrada en 1996 (0,29%), según las cifras del Banco Mundial. La investigación está directamente ligada con la cantidad de patentes que produce anualmente un país y con el desarrollo de productos con alto valor agregado, lo que influye en el progreso económico. Andrés Oppenheimer, en su libro Crear o Morir, recalca la necesidad de los países de invertir en la ciencia y en la investigación, ya que cada vez más las sociedades dependen del número de patentes que generan y no de sus recursos naturales. “Los países más exitosos no son los que tienen más petróleo, o más reservas de agua, o más cobre o soja, sino los que desarrollan las mejores mentes y exportan más productos con mayor valor agregado. Un programa de computación exitoso, o un nuevo medicamento, o un diseño de ropa novedoso vale más que toneladas de materias primas”. Por ejemplo, en Colombia fueron registradas 545 patentes en 2016, mientras que en Estados Unidos fueron 295.327 en ese mismo año. Aunque no hay punto de comparación, Estados Unidos es el hogar de las mejores universidades del mundo y referente internacional en investigación. “No es casualidad que, al momento de escribir estas líneas, una empresa como Apple valga 20% más que todo el producto interno bruto de Argentina, y más del doble del producto interno bruto de Venezuela”, afirma Oppenheimer. Países con un PIB muy similar al de Colombia, como Malasia, Singapur y Sudáfrica, llegan a tener hasta el doble de patentes por año. El gobierno tiene que advertir la importancia de la investigación, la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo de una economía sustentable. La investigación permite avances significativos en la educación que se reflejarán en más progreso para el país. Si el gobierno no promueve la ciencia ni la investigación en sus sistemas educativos, es muy difícil que el déficit de personas dedicadas a la investigación se cubra. La cultura colombiana no ve con buenos ojos a los investigadores, ya que hay una conciencia de que esta profesión es mal paga o muy difícil. Según la Unesco, en Colombia, para el año 2014, se registró un índice de 114 investigadores por millón de habitantes dedicados a la ciencia y a la investigación, mientras que Corea del Sur, uno de los países que más invierte, (4% de su PIB) tuvo para el mismo año 6.899. Es necesario que el gobierno cree estrategias para despertar entre la población la curiosidad y la pasión por estas disciplinas. Sin embargo, la ciudadanía también deberá asumir el debate abierto sobre estos temas. Por ejemplo, el último recorte del presupuesto de Ciencia y Tecnología generó una protesta a la que asistieron solo el gremio de investigadores y la comunidad académica. ¿Cómo vamos a generar una reflexión en los altos mandos de este país, si ni siquiera nosotros somos capaces de reconocer la importancia de la ciencia?
.png)








