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Programa de misterio, temas inexplicables y los casos más sonados de la historia. Código enigma Programa de misterio, temas inexplicables y los casos más sonados de la historia. Unisabana Radio Compartir
- De la selva del Putumayo a las afueras de Bogotá
El yagé ha sido una bebida sagrada para los indígenas, principalmente del Putumayo, en Colombia. Ha llamado la atención de las personas citadinas y gracias a esto se ha replicado el ritual de la selva en la ciudad. De la selva del Putumayo a las afueras de Bogotá Diana Camila Jurado Cuartas El yagé ha sido una bebida sagrada para los indígenas, principalmente del Putumayo, en Colombia. Ha llamado la atención de las personas citadinas y gracias a esto se ha replicado el ritual de la selva en la ciudad. Disponible en Infobae Diana Camila Jurado Cuartas Con 10 grados centígrados y a las 7 de la noche, empiezan a llegar las personas. El lugar donde se realizará la purga con yagé queda a las afueras de la ciudad de Bogotá, en Colombia, por la salida de la calle 80, al occidente, más específicamente en Funza, un municipio colombiano del departamento de Cundinamarca, a 6 minutos del peaje de Siberia. Queda justo donde hay una valla con un número de contacto al cual se puede llamar para reservar el lugar. La puerta es una reja alta de metal. La noche está oscura. En el cielo todavía se alcanza a ver el reflejo de las luces de la ciudad, lo que hace que no se distingan las estrellas. Las personas llegan en carro, a pie, en bus, o en bicicleta. No hay ningún letrero que indique que ahí se va a realizar la toma. Pero, desde la entrada se escucha una música característica. A la entrada, en el kiosko, se ve una mesa al centro de una tarima. Ahí se ubicará el taita que dirigirá el ritual. Asisten personas de todas las edades, contextura y estratos. Todos llevan alguna colchoneta o carpa y las ubican alrededor de la tarima, dejando un espacio entre ellas. Además de la colchoneta y una chaqueta bien abrigada, se les ha pedido a los participantes que hagan una dieta específica previo a la toma. No debieron haber consumido lácteos, cítricos ni marihuana en el día de la toma. No pueden estar alcoholizados y debieron haber comido ligero. Juan Martín, médico tradicional indígena de un pueblo originario del Putumayo, llamado Kamnsá Villa, dirige las tomas de yagé. Tiene su piel morena, nariz grande y ojos negros al igual que su cabello, el cual es corto pero completamente lacio. Su estatura es de aproximadamente 1.70 metros y posee un acento peculiar, ligeramente cantado. El lugar difiere de la selva del Putumayo, donde se encuentra la gran mayoría de las comunidades indígenas que practican la medicina del yagé. “Uno empieza desde pequeño, nosotros le llamamos siembra ciencia, es como para los católicos el bautismo”, menciona Juan Martín. Es el momento cuando el abuelo de la comunidad hace una limpieza: una ‘siembra de la ciencia’ en la corona de la cabeza del niño, con una piedra espiritual. Desde las 7:30 de la noche, pasa un joven ofreciendo el desayuno del siguiente día. Caldo o arepa, cualquiera de los dos, acompañados con chocolate. Las personas lo separan, el precio oscila entre 6.000 y 10.000 pesos. Esperan hasta las 9 de la noche, cuando empieza la ceremonia. El taita Juan Martín explica que el primer paso para iniciar el ritual es la orientación. Pregunta a cada persona ¿por qué quiere tomar yagé? Con esto, él decide qué cantidad dar a cada uno. “Se pide el permiso a los elementales, a los abuelos, se canta a la medicina y luego se sirve la copita para cada persona”. El recipiente con el yagé va en el medio de la mesa y todos se sientan alrededor. El taita empieza a cantar al yagé: levanta un manojo de hojas color verde grisáceo llamado huairasacha (huaira significa viento y sacha significa sanación), empieza a sacudirlo por encima del recipiente y canta en lengua. “Huairasacha se puede definir como las hojas que producen el viento de la sanación”, dice Ricardo Díaz, sociólogo de la Universidad Nacional, quien ha dedicado 30 años al estudio de la medicina tradicional indígena. La bebida del yagé es preparada con tres componentes. El primero, Banisteriopsis caapi o liana de ayahuasca. El segundo, Psychotria viridis o Chacruna, de la cual únicamente se utilizan las hojas. El tercer componente es el agua. Los tres elementos se cocinan, depende del gusto de cada taita el servirlo espeso o líquido. La Chacruna contiene el alucinógeno dimetiltriptamina (DMT), que es considerado ilegal en diferentes países como Estados Unidos y el Reino Unido. Y está prohibida por el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de las Naciones Unidas de 1971. “Si tú te pones a saborear el brebaje que te dan ¡te vomitas al instante! Entonces el taita siempre recomienda no saborearlo”, comenta Héctor Manrique, un joven de 20 años que empezó a tomar yagé desde los 7. La mayoría de las personas declara que es de un sabor extremadamente amargo. Otras opinan que es un poco dulzón. El olor lo relacionan con el tabaco. Pero en lo que todos coinciden es en que se debe probar para poder explicarlo, pues para todos la sensación es diferente. Después de recibir su porción, cada persona asistente al ritual se ubica en su espacio y comienza a meditar. “En ese momento yo los acompaño con instrumentos y cantos para dirigir”, explica Juan Martín. Son cantos en lenguas arcaicas, aunque en la ciudad algunos taitas los mezclan con algunas palabras en español. Hacen alusión a la sanación y a la liberación. “Los cantos mencionan a los espíritus de los animales que consideran representativos. Una presencia muy importante es el jaguar. Y más hacia el Amazonas, la anaconda”. Los cantos y la música son parte fundamental de la toma. “Estas sustancias no se pueden tomar como brebaje para terapia; es decir, no hay ningún efecto benéfico si yo compro la planta y la tomo. El efecto benéfico se puede obtener si se hace parte de un ritual dirigido por un taita que tiene conocimiento de la planta”, expone Alberto Amaya, médico psiquiatra. Alrededor de las 2 de la mañana algunos asistentes empiezan a mostrar los efectos más fuertes del yagé. Ciertas personas sienten algo llamado ‘la pinta’. Es el momento dentro de la toma en el cual la persona presencia una alucinación. Este momento tiene un significado único para cada quien. “Durante la pinta yo sentí que era una cámara 360º, veía todo y al tiempo pasaban varillas. El taita me explicó que eran flechas que me estaban abriendo caminos”, dice Héctor Manrique. “Los componentes son plantas que tienen alcaloides y otras sustancias que son evidentemente psicotrópicas. Pero el yagé no es adictivo de ninguna manera, es una sustancia que al producir limpieza física puede generar vómito y náuseas”, explica Alberto Amaya. En este punto el taita acompaña con cantos e instrumentos como la Loina (una armónica) y explica a cada persona lo que ve. Menciona que se puede sentir tu propia energía, que se pueden ver tus enfermedades, tus problemas y hasta el futuro. Sin embargo, no hay que excederse. Si el yagé se toma muy seguido, puede perderse el orden lógico del pensamiento. Casi a las 5 de la mañana empieza a desaparecer el efecto. El joven que vendió los desayunos pasa y los reparte entre quienes la noche anterior los solicitaron. Y las personas hacen fila para pedir consultas al taita sobre su conexión. Para el regreso, se ofrecen buses que devuelven a los asistentes a Bogotá. Con esto finaliza la purga con yagé. “Después de como tres horas noté que volvía a estar sobrio, debí salir a la desolada calle en la madrugada, con una desagradable experiencia sobre la espalda”, son las palabras de Federico Espinoza, quien asegura que jamás lo volverá a probar y se cuenta dentro del grupo de quienes no creen en los poderes ‘espirituales’ ni ‘curativos’ del yagé. Los efectos varían según la forma como se haya preparado, el contexto en el cual se toma, la cantidad que se ingiere y el tipo de mezcla de plantas utilizadas. Según Camilo Nemeguén, médico toxicólogo de la clínica Marly en Bogotá, el yagé produce el efecto serotoninérgico (enfermedad que puede llegar a ser mortal producida por un aumento en la actividad del sistema nervioso central), acompañado de manifestaciones como vómitos, náuseas y vértigo, llevando a estados eufóricos, acompañados de irritabilidad e incluso agresividad. Además, se debe tener en cuenta que existen otros efectos que son independientes de los ingredientes y que son causados por el contexto que acompaña a la toma del Yagé. “Dentro de éstos está la hipoglicemia (baja en el azúcar) por el ayuno que habitualmente precede a la toma, alteración en la función renal por las diarreas y el vómito persistentes, alteraciones en el equilibrio ácido/base del cuerpo, trastornos en los electrolitos e incluso alteraciones en la funcionalidad cardiaca, que finalmente son quienes terminan poniendo en peligro la vida del paciente, llevándolo en ocasiones hasta el fallecimiento”, explica el doctor Nemeguén. No hay edad para recibir ni para dar yagé. Se puede tomar a los 20 o más tarde, a los 30 o 40 años. Los indígenas pueden recetar el yagé para curar enfermedades físicas y del espíritu; en últimas, para los aborígenes el yagé es una medicina. Esto depende del permiso de los abuelos. El abuelo espiritual y el de la comunidad son quienes deciden en qué momento dar y recibir la bebida. En la tradición de los indígenas existe gran cuidado y respeto por los ancianos, jamás son abandonados ni dejados de lado y siempre se escucha la opinión de los más viejos. También son escuchados cuando quieren hablar sobre las tradiciones y las costumbres antiguas de plantas, conectadas siempre con aspectos míticos. Sin duda, creer o no en las posibles virtudes de la purga con yagé es una decisión personal. De igual manera, consumirlo o no. Lo que parece indiscutible es que la única forma de tomar esta decisión es vivir en carne propia la experiencia.
- ¿Cuál es el apoyo reciben los atletas de Bogotá?
En este capítulo, conoce cómo el embarazo adolescente tiene relación con la educación y por qué Colombia es considerado uno de los peores países para jubilarse, entre otras noticias. ¿Cuál es el apoyo reciben los atletas de Bogotá? Luisa Fernanda Ardila Díaz, Andrea Carolina Duque Londoño, Daniel Fernando Clavijo Bolivar, Yuliana Cepeda Puentes , Cristian Moreno Garzón, Valentina Rodriguez Pinzón, Camila Jurado Cuartas, Silvia Gabriela Salas, Silvia Catalina Pinzón Meza, Diana Paola Rodriguez, Andrés Felipe Mora Martínez, Karen Valentina Correa Gómez, Juan Esteban Neira Aguirre, Valentina Maya Urrego, Laura Camila Hinojosa Urbina, María Lucía Castañeda Ballen, María Fernanda Pacheco, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo. En este capítulo, conoce cómo el embarazo adolescente tiene relación con la educación y por qué Colombia es considerado uno de los peores países para jubilarse, entre otras noticias. Ver también: ¿Cómo vamos en investigación sobre el cáncer? Compartir
- Ni sombreros, ni gabardinas, personas normales que hacen investigacion
La vida detrás de la invisibilidad de un investigador Salud al Día Unisabana Radio Share
- ¿Por qué son distintas las personas, según su generación?
¿Por qué son distintas las personas, según su generación? Valery Osorio Vallejo, Daniel Esteban Zambrano Solorzano, Juan Esteban Peña Prado, Nicolás Martínez Garrido, Julio Andrés Pacheco Ramos, estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana. Valery Osorio Vallejo, Daniel Esteban Zambrano Solorzano, Juan Esteban Peña Prado, Nicolás Martínez Garrido, Julio Andrés Pacheco Ramos, estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana. La generación a la que perteneces, de alguna forma, marca algunos rasgos y actitudes de tu personalidad. Descubre cómo la Sociología explica este fenómeno. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Lo mejor de la infancia de la Generación Z Compartir
- ¿Cuál puede ser el impacto de las elecciones regionales en el futuro del Gobierno Petro?
¿Cuál puede ser el impacto de las elecciones regionales en el futuro del Gobierno Petro? Ana María Gómez Ruano Fecha: Las decisiones territoriales mostrarán la influencia y acogida que ha tenido su propuesta para el país. Al mismo tiempo, definirá el ritmo que deberá seguir su agenda legislativa en el tiempo restante de mandato. Lea también: ¿El salvador de Colombia? Compartir Foto: Gustavo Petro en Pitalito, Huila. Imagen por la Presidencia de la República. Según datos de la Registraduría, más de 38 millones de colombianos están habilitados para ejercer su derecho al voto en las elecciones regionales del 29 de octubre. De esta forma, serán elegidas las nuevas autoridades departamentales y municipales del país, (32 gobernadores, 418 diputados, 1.102 alcaldes, 12.072 concejales y 6.513 ediles que conformarán las Juntas Administradoras Locales). Esta jornada electoral es importante para el Gobierno del presidente Gustavo Petro, dado que enmarcará la influencia y acogida que ha tenido su propuesta país en los territorios. Al mismo tiempo, definirá el ritmo que deberá seguir su agenda legislativa en el tiempo restante de mandato. Ante este panorama, Luisa Fernanda Marín, politóloga de la Universidad de La Sabana y Máster en Gobierno y Cultura de las Organizaciones de la Universidad de Navarra (España), cuenta de que forma las elecciones regionales juegan un papel fundamental en las dinámicas no solo políticas, sino estructurales del “Gobierno del cambio”. ¿Cuál es la relevancia que tienen las elecciones territoriales para el gobierno de Gustavo Petro? Se habla mucho de que Gustavo Petro es el primer presidente de izquierda, o al menos alternativo, al que nos enfrentamos como país. Eso también le pone una novedad a la importancia de estas elecciones. ¿Va a ser una medición de la favorabilidad o desfavorabilidad que tenga el presidente en el país? No se reduce solo a eso, no hay que verlo exclusivamente en el tema más presidencialista. Hay que verlo a nivel de las dinámicas políticas de la cultura del país. Entonces, las elecciones son importantes porque le da al presidente una mirada para conocer en cuáles regiones está calando su proyecto y también una mirada para las dinámicas que ya existen, llámese maquinarias, llámese partidos tradicionales, llámese partidos alternativos. ¿Cuáles son los ejes fundamentales sobre los que girará el debate? Lo primero es entender que lo que va a afectar al presidente, en términos políticos y de resultados, es lo que vaya a pasar en las grandes ciudades del país. Por ejemplo, en Bogotá respecto a su elección como presidente y el apoyo que él tuvo es supremamente amplio. La capital aumentó 500.000 votos de la primera a la segunda vuelta a favor de Gustavo Petro. Así que la pregunta podría ser: ¿Bogotá, la ciudad que le dio la victoria electoral el presidente de la República, va a estar del lado de su candidato o no? En el resto de las ciudades, la mirada sí es netamente electoral más que de miradas de política pública y de proyectos específicos. Es una cuestión de hay unas regiones a las que el gobierno conquistó, al menos en las elecciones presidenciales, el debate se centrará en: “¿Será que seguimos ahí parados?”. La protesta social es un derecho fundamental, consagrado en el artículo 37 de la Constitución Política de Colombia. Es un instrumento constitucionalmente legítimo de reivindicación de los derechos humanos, como el derecho a la participación y a la libertad de expresión. Durante el año y dos meses de mandato del presidente Gustavo Petro, las movilizaciones en contra y a favor de su gobierno han sido constantes. ¿De qué manera este fenómeno repercutirá en la cantidad de personas que ejerzan su derecho al voto? Sin duda vamos a ver más gente votando cada vez, pero no solamente por una cuestión política, cultura, sino por una cuestión de números. Cada vez vamos a tener más jóvenes con su cédula que van a salir a votar primero. Ahora bien, es necesario analizar cuáles son las dinámicas de las elecciones regionales. Y para eso es debemos entender que en el ámbito nacional confluyen más personas en torno a un combo más pequeño de candidatos, entonces lo normal es que se hagan muchas más alianzas. Por eso es que nos vemos enfrentados a dos grandes extremos o a tres o cuatro personas. A nivel regional se fracciona todo, no solamente por la cantidad de departamentos que vamos a elegir, no solo porque vayamos a elegir más de mil alcaldías, sino porque ahí las fuerzas electorales se dividen y no hay tantas coaliciones. Entonces cuando uno entiende que ya no estamos viendo dos grandes miradas, sino que empezamos a fraccionar, lo que va a importar será ver cuáles son los partidos que han sido preponderantes en las regiones. Van a empezar a primar más temas de maquinarias electorales, que no siempre tienen de fondo transacciones de bienes o por servicios. Existirán maquinarias que suelen ser muy vinculadas a la lealtad, a la cercanía personal. Entonces, empiezan a generarse otros vínculos que no son solamente ideológicos, que no son solamente programáticos a nivel regional. Así que, habrá gente que diga: “Vea, yo soy afín al petrismo y puedo salir a marchar a favor de la reforma la salud, pero es que mi candidato está en el Partido Liberal”. Así que no creo que vaya a haber una correspondencia directa entre la cantidad de gente que salió a marchar ni apoyando al gobierno ni en contra. Debido a la perspectiva geográfica, social y económica, Bogotá es el epicentro político de Colombia ya que las tres ramas del poder público se encuentran en esta ciudad. Así las cosas, la Alcaldía de la capital es considerada popularmente como el segundo cargo más importante del país. ¿De qué forma la elección del alcalde condiciona la relación que se tendrá con la presidencia durante el mandato? Sí considero que la alcaldía de Bogotá es el segundo cargo uninominal más importante a nivel país. Es la capital de Colombia, o sea, en la ciudad se toman grandes decisiones, no solo físicamente, sino que a nivel país. No porque tenga jurisdicción del Cauca, no porque tenga jurisdicción de San Andrés, sino porque Bogotá, al ser una ciudad que recoge gente de todas las regiones, tiene que estar articulada con los grandes problemas del país, llámese migración, seguridad, pobreza. Es el cargo más importante en temas de presupuesto, pues es que Bogotá es el distrito que más tiene dinero. Bogotá es la única ciudad en la que se va a elegir en la que se va a elegir el alcalde por segunda vuelta. Lo que ha pasado en Bogotá es que los ciudadanos terminan por elegir al partido o candidatos en contra de quien haya ganado la presidencia. En parte, por eso se dice siempre que Bogotá ha sido tan de izquierda, o al menos sus mandatarios han tenido una tendencia más hacia ese lado, porque se ha considerado que los presidentes que hemos tenido, en las últimas décadas, han sido presidentes más ligados a la derecha. Sabemos que Gustavo Bolívar es el candidato del petrismo porque ellos se lo han inculcado esa manera, pero de ahí en adelante yo creo que los candidatos saben que su relación es tan importante con el presidente. Ahora se manifiestan en torno a proyectos específicos de que sí van a continuar y que no. No les conviene irse en contra del presidente. ¿Yo para qué rompo esa relación? No es conveniente en política. Desde hace varios años, una de las campañas más implementadas por los candidatos es destacar el papel decisivo de los jóvenes en las elecciones. Pero, ¿realmente esta población dictamina cuál candidato puede llegar al poder? Sí creo que se ha usado como bandera electoral no solamente de Gustavo Petro, sino de todos los candidatos. ¿Acaso la juventud per se te da ciertas capacidades o alguna condición especial? Esto simplemente es un rango etario. Es decir, si tengo 29 (porque la ley de juventudes va de los 18 a los 28 años) eso quiere decir que ya dejé de ser joven, entonces ya no soy el cambio, entonces ya no cumplo con todos estos requisitos que me dicen los políticos. Me parece que ha sido un error que han cometido durante mucho tiempo los políticos en general y creo que eso le ha atribuido a la juventud de nuevo a este rango etario, características que por sí solas no tiene. La posición juvenil ha estado cambiando. Durante un tiempo se ha dicho que los jóvenes son más de izquierda en términos ideológicos, pero otra vez está yendo el balance un poco más hacia la derecha, porque eso también está pasando a nivel país. Somos una sociedad muy pendular, vamos de un lado, vamos para el otro, vamos, volvemos. Creo que tanto Gustavo Petro, como otros candidatos y mandatarios, han usado la juventud como unos “carga ladrillos”, entonces ellos son los que nos sirvan para la foto, ellos son los que nos sirvan para llenar los auditorios, pero, al fin y al cabo, al ser una población tan difícil, no sé si sí la puedo ayudar en las políticas necesarias para ellos. Y es que la juventud les dura muy poco, pues ya luego empiezan a tener otras necesidades. Eso no significa que no tengan un poder importante o que no estén llamados a generar nuevas ideas, sino que un joven del Cauca vive una realidad muy distinta a la de un joven de Bogotá. Así que la posición tiene más que ver con las experiencias, la localidad, la visión puntual del lugar donde creció, la cultura, que una cuestión simplemente por tener entre 18 o 28 años.
- Radiografía de un déficit de prevención en la salud
Radiografía de un déficit de prevención en la salud https://tg716259.wixsite.com/salud https://tg716259.wixsite.com/salud En Colombia los niños mueren más por enfermedades prevenibles en el embarazo que por hambre, según un análisis de datos realizado por Unisabana Medios. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Salud mental y familia Compartir
- Exquisito amor
b2828e64-2799-4613-8b9e-13d0829bb473 Exquisito amor Sofía Dueñas Jiménez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo La historia de dos enamorados y una fecha de aniversario. Sofía Dueñas Jiménez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Ancla 1 Compartir Ver también: Lo que ocultan las miradas
- Reclusas en Bucaramanga tejiendo la primera oportunidad que nunca han tenido
Para el 58,6% de las mujeres privadas de la libertad la motivación más frecuente para cometer un delito relacionado con drogas es garantizar el sustento de sus hogares, según información de las Naciones Unidas, en Colombia. Reclusas en Bucaramanga tejiendo la primera oportunidad que nunca han tenido María José Montoya Echeverry Para el 58,6% de las mujeres privadas de la libertad la motivación más frecuente para cometer un delito relacionado con drogas es garantizar el sustento de sus hogares, según información de las Naciones Unidas, en Colombia. Disponible en Infobae Cortesía de Alejandra García, diseñadora de moda, fundadora de ANHCO “Es como un cementerio de vivos, es un lugar en donde nadie se acuerda de usted, nadie”, afirma Nelly Liseth Sierra Chona, una mujer de 34 años. Sus ojos son oscuros, es de estatura media, cabello rubio y acento santandereano, que se caracteriza por su fuerte entonación. Es madre de Jesús Javier Martínez Sierra y Daniel Esteban Martínez Sierra, de 13 y 12 años respectivamente. Una familia pequeñita, pero llena de mucho amor, que reside en la ciudad de Bucaramanga, en el barrio San Miguel. Nelly Liseth buscaba la forma de sacar a sus hijos adelante; trabajaba en la central de abastos empacando alimentos, pero el no tener una profesión, o algún aprendizaje adquirido que le facilitara obtener un sustento económico, era su gran obstáculo. Era el 27 de noviembre del 2017, el día en que la vida de Nelly Liseth cambiaría por completo, tras una decisión mal tomada y que la llevó a terminar presa. Un lugar oscuro y húmedo, gracias al calor del ambiente, con un olor sofocante y apestoso, del cual no se puede escapar por las cuatro paredes que lo encierran. En ese lugar es donde toda persona visitante degusta lo insípido y amargo de la vida, de la soledad y el olvido. Además, de ser el sitio donde la voz de estas mujeres es silenciada, por cuenta de no haber tenido la oportunidad de un buen trabajo. “Yo estaba durmiendo con mis hijos, cuando escuché que tocaron la puerta. Uno de mis hijos abrió, de inmediato entraron policías de la DIJIN y me apuntaron con el arma. Me dijeron que tenían orden de allanamiento y me detendrían por tráfico de estupefacientes”, recuerda Nelly Liseth por medio de una videollamada de zoom. Cuando se entra al patio de la cárcel el ruido y los gritos aturden, siendo esta la cordial bienvenida a la nueva integrante. La incomodidad, la rabia, la tristeza y el miedo hacen presencia de inmediato. Al día siguiente Nelly Liseth se despertó asustada, por culpa del fuerte estruendo de la alarma. En ese momento recordó que no estaba en su hogar, estaba en una celda fría, los gritos constantemente se oían y la soledad se hacía notar cada vez más. Con la falta de compañía de sus hijos y el constante encierro que la rodeaba, empezaba a ser víctima de su propio silencio, ese mismo silencio que atrapaba a más mujeres como Nelly Liseth. El 75% de las mujeres en centros de reclusión por delitos relacionados con drogas habita en barrios de estrato uno y dos, y un 8% adicional vive en barrios de invasión no regularizados o es habitante de calle. La motivación más frecuente para cometer un delito relacionado con drogas, es el no tener cómo solventar las necesidades del hogar para el 58,6% de las mujeres privadas de la libertad. Un 13,3% lo hace porque quiere obtener dinero y el restante por otras motivaciones, según cifras de las Naciones Unidas, en Colombia. La cárcel El Buen Pastor de Bucaramanga tiene diferentes espacios. Cuenta con biblioteca, casino y panadería, además de las divisiones que separan a las diferentes reclusas. El patio A es el lugar donde se encuentran las reclusas que han sido condenadas, que fue a donde pasó Nelly Liseth luego de esperar 2 años para poder tener claridad del tiempo de condena que debía cumplir. También está el patio B, donde se encuentran todas las mujeres embarazadas, madres lactantes y funcionarias públicas. Por último, está el patio C donde se encuentran las mujeres sindicadas, pero aunque cuenta con diferentes espacios la cárcel a la fecha del 7 de octubre del 2020 cuenta con 286 reclusas, cifra que sobrepasa la capacidad que ésta tiene de 247 mujeres recluidas, por esta razón hay mucho hacinamiento. Miles de vidas que se encuentran en un mismo lugar, que tienen en común un mismo objetivo: estar en libertad, dejar a un lado la soledad y abandono que se vive día a día. Nelly Liseth estuvo 2 años y medio en el centro de reclusión. Los primeros días, muy a las 5 de la mañana el fuerte estruendo de la alarma la despertó. En una celda con 45 personas a su alrededor, un lugar frío que hacía las horas eternas de cada día. Con poca ropa, una hora después debía ser llevada al patio con todas las demás reclusas. Nelly Liseth sufrió encarcelada fuertes dolores en los riñones a lo largo de tres meses, por causa de cálculos, que debían ser retirados en una cirugía. Esta nunca se llevó a cabo porque la autoridades la capturaron. Pasaba el tiempo y no recibía solución para sus constantes dolores. Pedía que la trasladaran al médico pero no recibía respuesta. Gracias a esto, tuvo que tomar medidas drásticas y empezó a cortarse los brazos para que así la tuvieran que llevar al hospital. Luego de varias oportunidades y algunas heridas ocasionadas intencionalmente logró su objetivo y estuvo 15 días hospitalizada, la estaba matando una infección que de no ser por su ingenio estaría en el centro de reclusión con la indicación médica que le recetaba tomar acetaminofén. Cuando se está recién llegado a la cárcel se debe permanecer diariamente en el patio por 3 meses. Al cumplir este tiempo, se da la posibilidad de empezar a estudiar; gracias a esto, Nelly Liseth hizo cuarto y quinto grado. Luego de haber estudiado por 1 año, ya tenía la posibilidad de empezar a trabajar en los talleres. Para poder hacer parte de estos, primero se hace el conteo de las reclusas que quieren participar, se les pregunta qué quieren hacer, y seguido de esto empiezan trabajando 8 a 10 mujeres, dependiendo del taller elegido. Pero al final terminan quedando solo 2 o 3, porque no les gusta. Aunque es una gran oportunidad de no solo mantenerse ocupada y despejar un poco la mente del encierro, la culpa y la desesperación que se vive, algunas mujeres prefieren quedarse sin trabajar y pasar los días en el patio, lo único que llega a ser una motivación es la recompensa que pueden tener, gracias a las labores que desempeñan. Uno de los beneficios que obtienen las reclusas al trabajar en los talleres y estudiar es la redención de la condena que se les impuso, dependiendo de las horas que trabajen y qye hayan tenido una conducta buena y limpia. El taller de manualidades fue el elegido por Nelly Liseth, este es dirigido por la Fundación ANHCO, creada por Alejandra García, diseñadora colombiana de modas y su hija Valentina Prieto, quien estudió Fashion Marketing y Comunicación. Ellas toda su vida han trabajado haciendo labor social. Se hizo la unión de las dos cosas que más aman, la moda y la labor social. Fue así como nació ANHCO. Alejandra es quien le enseña a las reclusas a diseñar, a hacer moda de lujo por medio del arte manual. En este espacio las reclusas aprenden a hacer manillas, mochilas, sombreros, diademas, como también estampación, bordado y pintura en tela. Las reclusas pueden escoger el tema que les apasione y a partir de esto recibir una entrada económica dentro de la penitenciaría. El proceso de diseño de las mochilas empieza con la compra de estas a las indígenas Wayuú, es decir ya vienen prefabricadas. Luego son trasladadas a Bucaramanga donde pasan por el proceso de creación y capacitación que desempeñan las reclusas. Se hace el bordado en canutillo que dura 25 días y finalmente van hacia la parte de comercialización en Colombia. Todas quieren entrar a trabajar para poder pasar al taller de fantasías, en donde hay que pulir con acero, para obtener como resultado llaveros, adornos, prendedores o hebillas para las correas. La razón por la que las reclusas quieren trabajar en ese lugar, es porque ganan mucho dinero a pesar de estar privadas de la libertad, llegan a ganar 500 mil pesos colombianos. Por eso, en los talleres antes de pasar a fantasías no se ve mucho entusiasmo, ni ganas de aprender, solo se trabaja por el pago. Cuando a Nelly Liseth le dieron la posibilidad de pasar al taller de fantasías ella decidió quedarse en el taller de manualidades, lugar donde permaneció hasta que salió en libertad. En ese taller ocurría toda la magia, se hacía el diseño de las diademas, que se demoran 2 días en terminar, como también, manillas de mostacilla y miyuki. Estas son pequeñas piedras, de múltiples colores, que se caracterizan por el gran acabado que dan gracias a su simetría. Además, a ella le encantaba pintar en tela, de esta forma obtenía pago en la cárcel por medio de las tarjetas de minuto, 3 tarjetas de 5 mil, o 7 de 5 mil eran algunos de los precios en que vendía sus obras de arte en tela y así podía comunicarse con sus hijos. “A mí, el taller de fantasías, la verdad, no me gustaba. Yo quería aprender un arte, aprender a hacer algo”, expresa Nelly Liseth. Su amor por el arte de las manualidades empezó gracias a los conocimientos que adquirió, convirtiéndose en un gusto tan fuerte, que nada le parecía difícil. La conducta de Nelly Liseth no era la más ejemplar, por esa razón no recibía redención en su condena gracias a su participación en el taller, cosa a la que le daba muy poca importancia, gracias a sus ganas de aprender. “Las mujeres que están privadas de la libertad, una vez entran al centro de reclusión pierden la esperanza, la fe, se pierden los sueños y la visión de un mejor futuro. Por falta de empleo, educación, por no encontrar otra salida, por tener una mente cerrada, una mentalidad acorde a las vivencias que han tenido en el transcurso de su vida”, menciona Alejandra García, fundadora de la Fundación ANHCO. El día a día de Nelly Liseth cambió por completo. Con mucho entusiasmo y motivación empieza sus días con el diseño de las manillas en mano dibujados en un cuaderno. Prende su tablet y le sube el volumen a la música. Preferiblemente de género urbano, empieza a tejer los 11 hilos que hacen las manillas y pasando con mucho cuidado la mostacilla o el miyuki se pasa por medio de estos la aguja, que es la que ayuda a mantener firme y a darle forma a las hermosas manillas que diseña. “Me enseñó a superarme, yo era una persona con otra mentalidad. Hay personas que se dañan la vida por no tener una oportunidad o algo así”, afirma Nelly Liseth, quien ahora se encuentra en libertad, con el gran privilegio de poder trabajar gracias al diseño manual, luego de salir de la penitenciaría Liseth continúa trabajando con ANHCO, la fundación le ayuda con el envío de los materiales, para que de esta manera siga con su labor y pueda obtener un sustento económico para ayudar a su familia. Esta no es solo la historia de Nelly Liseth, quizá es la historia de miles de mujeres que piensan que no tienen oportunidad de una vida mejor, porque realmente nunca la han tenido. Esta es una de las voces mudas de las reclusas que están en Colombia.
- La participación ciudadana: entre algoritmos y libertad
La participación ciudadana: entre algoritmos y libertad María José Lobo Arévalo y Sofía Garay Rubiano Fecha: Es probable que todos hayamos escuchado que los datos se han convertido en el activo más valioso de nuestros tiempos. Actores de diversas índoles se nutren de nuestra información personal para crear, a través de algoritmos, perfiles que les permiten identificar qué queremos, cuándo lo queremos, cómo lo queremos. Lea también: ¿El salvador de Colombia? Compartir Foto: (Pexels - Element5 Digital) ¿Qué sucede cuando nuestros datos son usados para manipular nuestras decisiones? ¿Qué tan libre o auténtica puede ser la participación política de un ciudadano que es constantemente objeto de esta manipulación? El ser humano se ha venido adentrando, particularmente desde finales del siglo XX, en un periodo de transformación multidireccional propiciado por el desarrollo tecnológico y la digitalización de procesos cotidianos y complejos. En el 2022, según el Informe Global Digital, existían 4,700 millones de usuarios en las redes sociales, cifra que incrementó un 5% desde el 2021. Se calcula que el 60% de la población mundial ya será usuaria de redes sociales para mitades del 2023... En definitiva, un mundo interconectado. Dentro de las múltiples aristas que se desprenden de este fenómeno, encontramos un negocio que se nutre con nuestros datos personales y con la información que no solo publicamos voluntariamente en redes sociales, por ejemplo, sino con cada transacción electrónica, cada búsqueda en internet, cada actividad nuestra que deja un rastro – por más romántico que suene el adjetivo – imborrable. ¿Y cómo aventurarnos a hablar de datos sin mencionar a un gigante digital? Para conocer a profundidad las dinámicas detrás de la manipulación, analizaremos el caso de Facebook. En el año 2004, Mark Zuckerberg creó esta plataforma con el propósito de recopilar información relacionada con los gustos e intereses de las personas pertenecientes a un círculo social. “Si alimentas un ordenador con esa información, este podría empezar a realizar algunas cosas bastante interesantes y útiles: entre otras, decirte qué estaban haciendo tus amigos, dónde estaban y qué les interesaba”, dijo Eli Pariser, activista de Internet, en su libro El filtro burbuja: cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos. Facebook funciona mediante un algoritmo estratégico, capaz de decidir qué contenido aparece en la página de inicio de los usuarios mediante la recopilación de información personal. Desde el 2012, Paula Sibilia, autora del libro La intimidad como espectáculo, describía que a pesar de que el proceso de creación de una cuenta sea gratuito, en realidad se está pagando un gran precio: la venta de los datos e información de los usuarios. Compañías como Cambridge Analytica fueron conscientes de esto y de la eficacia de los sistemas de predicción del comportamiento para manipular las decisiones de determinada audiencia. Una investigación reveladora es la de Karim Amer y Jehane Noujaim Amer con su aclamado documental Nada es privado . Allí expusieron cómo la organización inglesa se convirtió en “líder mundial de las comunicaciones basadas en datos” y su involucramiento en la política, que sentó un precedente para el desarrollo de las campañas electorales, puesto que, mediante la información recopilada a través de Facebook, la empresa encontró aquellos públicos sobre los cuales la estrategia podría ser implementada con eficacia. Una de las campañas en las que participó fue la del Congreso Nacional Unido (UNC), partido indígena de Trinidad y Tobago, en las elecciones del 2009. “Estos querían arrebatar el Gobierno al Movimiento Nacional Popular (PNM), que concentra el voto de los afrodescendientes tras diez años en el poder”, explicó el periodista Mariano Escribano en un artículo publicado en 2019 . Mediante el análisis del contexto y los comportamientos de los jóvenes que apoyaban el partido afrodescendiente – su público objetivo –, la empresa creó el movimiento “Do so”; este promovió la no participación en las votaciones y la resistencia contra las políticas del país a través de una variedad de contenido en las redes sociales. La estrategia fue efectiva y el partido de la UNC salió victorioso de la contienda electoral. Ahora, ¿por qué todo esto es un problema? ¿Acaso no es deseable que los algoritmos nos entreguen aquello que necesitamos en el momento en que lo necesitamos? Desde una perspectiva puramente económica es de gran utilidad que las compañías suplan con exactitud los deseos del consumidor, pero, al abordar la cuestión desde un plano más general, es posible notar que algunas de estas prácticas obstruyen el ejercicio libre, consciente y auténtico de participación ciudadana. ¿Podemos diferenciar entre las decisiones que son fruto de nuestra voluntad y aquellas que corresponden a una manipulación casi imperceptible de nuestro comportamiento? Dentro de los aspectos que influyen en esta dinámica, las burbujas de información cumplen un papel determinante. Este concepto, acuñado por primera vez por Eli Pariser, pretende explicar cómo los algoritmos nos entregan justo el contenido que se adecua a nuestra forma de ver el mundo, insertándonos en “burbujas” entre iguales, burbujas que alimentan nuestra percepción ilusoria de estar informados y de estar del “lado correcto de la historia”. “De hecho, desde dentro de la burbuja es prácticamente imposible ver lo sesgada que es”, dijo Pariser en su libro. Para comprender por qué somos individuos susceptibles de caer en los sesgos y en la manipulación orquestada por intereses de terceros, resulta necesario incluir a la “posverdad” en esta discusión. Este concepto surge en un entorno en el que las emociones, lo subjetivo, las creencias personales – entre otros estímulos – tienen mayor peso que los hechos objetivos. Cambio constante, sentimentalismo exacerbado, afluencia abismal de información, ciudadanos digitales activos, relaciones volátiles… Desarrollar una postura crítica se ha convertido en una misión heroica en “tiempos” de posverdad. Darío Villanueva, profesor de la Facultad de Filología de la Universidad de Santiago de Compostela, estableció en 2021 que la tergiversación sistemática de la realidad es un resultado de la instrumentalización económica o política de estrategias como la manipulación de la información. Si el contenido que consumimos tiene la capacidad de influir en nuestra toma de decisiones, y cada vez es más difícil distinguir lo verdadero de lo falso, lo real de lo ficticio, ¿la libertad sigue siendo una opción para el ciudadano de hoy? Debemos reconocer que ni las noticias falsas ni la manipulación son fenómenos nuevos; no obstante, la “plataformización” de las interacciones humanas, la inteligencia artificial y el auge de las redes sociales no deberían ser factores de menor relevancia al momento de estudiar los efectos que un uso irresponsable de ellos podría acarrear, en este caso, para la participación ciudadana. Teniendo en cuenta el caso de Cambridge Analytica, ¿podremos pensar en elecciones libres, justas y competitivas? ¿Dónde quedan la autenticidad y libertad en este ejercicio de participación? La sociedad civil constituye uno de los cimientos de la democracia, y por ello cada ciudadano es responsable de participar activamente en ella (sea por medio de mecanismos formales o informales de participación política). Propender por que esta participación surja de una iniciativa auténtica y libre, y no de la manipulación, es quizás uno de los dilemas más significativos que enfrenta la democracia en las sociedades contemporáneas. Hemos de reconocer que, aunque escapar completamente de la manipulación y de la gran red de la que hacemos parte probablemente no sea posible, aún podemos corresponder a la protección de la democracia por medio de una participación ciudadana ejercida desde el conocimiento, la transparencia y la responsabilidad. “La libertad y el desarrollo individual sólo pueden alcanzarse plenamente con la participación directa y continua de los ciudadanos, en la regulación de la sociedad y Estado”, afirmó Crawford Macpherson, reconocido profesor canadiense de Ciencias Sociales, en 1977. Si bien esto suena como una fórmula mágica, el pensamiento crítico y el control sobre el contenido que consumimos pueden ser aquellas herramientas que usemos para salvaguardar la pluralidad y la libertad. Estamos siendo parte de un proceso de transformación que inequívocamente ha alterado y alterará nuestras interacciones y roles como miembros de una sociedad. Hace siglos hubiera sido absurdo pensar que nuestra información personal sería monetizada. Hoy, es nuestra realidad. La posverdad, las burbujas de información, las fake news – entre otros recursos – son los ingredientes del coctel que embriaga a la participación ciudadana y extrae de ella la libertad. Reconocer que la participación está en juego, a causa de la manipulación de nuestros datos personales, es el primer paso para iniciar una batalla en la que el ciudadano lucha por tener dominio de sí en una obra donde la manipulación es el acto principal.
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