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  • Atletas, al aire

    Atletas, al aire Danna Muñetones, Laura Bedoya y Juan David Hernández Danna Muñetones, Laura Bedoya y Juan David Hernández Las palomas mensajeras han sido, desde siglos atrás, la afición de miles de soldados y entrenadores colombófilos. ¿Qué hacen? ¿Cómo las entrenan? Se lo contamos en este especial. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Tiro Olímpico en Colombia: apuntando a la gloria Compartir

  • Desamparados en medio de la cuarentena

    Desamparados en medio de la cuarentena Daniela Cepeda A., Comunicación Social y Periodismo Fecha: Esta pareja de adultos mayores que vive sola en Lejanías, un retirado municipio del departamento del Meta. Por no pertenecer a los niveles I o II del Sisbén, no pueden adquirir las ayudas del Gobierno. Lea también: Cómo evitar crisis en adultos mayores durante la cuarentena Compartir Foto: Foto: Daniela Cepeda Son las diez de la noche, como es costumbre, Anadelia y Gustavo se sientan en la sala a ver su novela, pero al prender el televisor se ve una noticia de último minuto: el presidente Iván Duque anuncia que se está considerando alargar la cuarentena, debido a la crisis mundial del virus Covid-19. En la madrugada, los sollozos de Anadelia rompen con el silencio de las planicies de Lejanías, un tranquilo municipio del Meta. Hace más de un mes que nadie los ha podido ir a visitar y el sentimiento de soledad es tan desesperante que le es imposible no romperse en llanto cada madrugada. Se les está acabando la comida y no tienen más dinero con qué comprarse un mercado decente. El 6 de marzo se anunció el primer caso de coronavirus en Colombia y, desde ahí, diariamente, el Ministerio de Salud reporta más de 30 mil casos nuevos y cientos de muertes. La situación sanitaria del país es tan grave que a las personas de la tercera edad se les impuso una cuarentena obligatoria hasta el 31 de agosto , por ser la población más vulnerable. Acorde con el diario El País, a medida que envejecemos, las respuestas del sistema inmunitario innato y el adaptativo, cambian. Lo que esto significa es que las personas mayores de 60 años no tienen las defensas suficientes para luchar contra este virus, adicionando el hecho de que muchos ya tienen enfermedades previas, por lo que están en gran peligro al exponerse a esta enfermedad. Anadelia y Gustavo no son la excepción. “Yo tengo un problema de la tensión alta, una enfermedad crónica y también tengo problemas cardíacos. Mi esposo tiene las defensas bajas por el cáncer que tuvo hace poquito”, comenta la señora. Dos bocas que alimentar La pareja vive en una pequeña casa prefabricada en el municipio del Meta. Su terreno es de 100 metros de fondo por 15 metros de frente, pero el suelo es muy pedregoso, así que no pueden cultivar. Compraron 20 gallinas, aunque infortunadamente no han puesto huevos porque no tienen alimento para darles. Su único sustento económico es el arriendo de una casa que tienen en Chía, sin embargo, con la crisis económica actual de Colombia, temen que el inquilino no les pueda pagar. “Por eso nos vinimos para acá, para poder arrendarla y que nos llegara un poco de plata, estamos con la incertidumbre de qué pasará”, menciona Anadelia. Ellos mes a mes contaban con el poco dinero que les mandaban sus dos hijos, pero ahora no les han podido consignar. Néstor es el hijo mayor, trabaja en una empresa en Costa Rica en el sector de producción, pero con la crisis actual no ha podido seguir con sus labores. Con la cuarentena obligatoria, que rige en Colombia desde el 23 de marzo y se mantendrá en todo el mes de junio, su segundo hijo, Gustavo Adolfo, quien es socio de una empresa independiente de empaques biodegradables; ha tenido que parar por completo la producción. “Por un lado, me siento tranquilo porque allá es más complicado que llegue el virus, pero a la vez me inquieta no poder estar ahí con ellos, que estén solos, que pasen necesidades y nosotros sin poder hacer nada”, afirma Gustavo Adolfo Restrepo. Estas semanas ellos han sobrevivido porque hay gente de buen corazón que los ha ayudado. “Les mandamos algo de plata, ya que cuando hablé con ellos estaban muy preocupados porque no tenían qué comer, así que les consignamos 250 mil pesos, pero no lo recibieron todo porque el banco les descontó una parte”, comenta Carlos Cepeda, un viejo amigo. Independientemente de eso, con ese poco dinero lograron comprar un mercado pequeño que ha sido con el que han sobrevivido. “No hemos aguantado hambre por la plata que nos mandó nuestro amigo, sino fuera por eso, no sé qué haríamos”, menciona Gustavo. Ahora sin medicamentos Anadelia mensualmente debe ir a Villavicencio a reclamar sus medicamentos, pero por la cuarentena no puede salir. El Ministerio de Salud, a través de un trabajo en conjunto con las EPS y los hospitales públicos anunciaron que llevarían los medicamentos a los hogares de los adultos mayores, pero en el caso de Anadelia y Gustavo no ha sido así. “Nos dijeron que nos las iban a enviar y resulta que no he podido comunicarme con Audifarma, la entidad encargada de repartir esos medicamentos. Ni siquiera los teléfonos funcionan, no me contestan”, afirma Ana, con ese tono de desespero en su voz. También cuenta que ya se le habían acabado los medicamentos y con un poco de efectivo que le mandó su hijo mejor pudo comprar el más importante, Losartán, para la tensión, pero le tocó la referencia más barata. El resto de los medicamentos como Metroprolol, Atorvastatina y Aspirineta no las pudo comprar por falta de dinero. La incertidumbre y la desesperación son dos sentimientos que no los han abandonado desde que comenzó la pandemia. Sin ayudas del Gobierno Desde el pasado 25 de marzo, el Gobierno anunció que los más de 1,7 millones de adultos mayores que se encuentran inscritos en el programa Colombia Mayor, estarán recibiendo un bono de 240 mil pesos para ayudas personales durante la cuarentena. Sin embargo, para los esposos Restrepo, esta ayuda no llegará. “Lo peor es que el Gobierno dice que ayudará a los adultos mayores, pero nada de eso nos cobija a nosotros”, comenta Gustavo Restrepo. La razón por la cual el programa no los acogerá es porque uno de los requisitos es pertenecer a los niveles I y II del Sisbén y ellos no pueden porque son dueños de dos casas. Sin embargo, sí cumplen el requisito más importante: no tener ingresos suficientes para subsistir. “Ellos tienen un préstamo que sacaron para poder terminar de arreglar la casa, entonces con lo poco que les llega deben pagar la salud de ambos, el préstamo y hacer mercado”, afirma Carlos. La soledad es peor que el virus Acorde con Pablo Bagnati, médico neurólogo del servicio de Neurología Cognitiva del Fleni, quien fue entrevistado por el medio digital argentino Infobae, la generación que hoy transita la tercera edad puede desarrollar conductas de aislamiento que se amplían por el confinamiento obligatorio. “Esto me ha afectado mucho emocionalmente, me preocupan mis hijos, nosotros acá lejos y ellos allá sin poder verlos. Dicen que es mejor quedarnos acá porque estamos más resguardados del virus, pero estamos muy solos y sin saber qué pasará mañana, si tendremos de comer”, menciona entre llantos Anadelia Plata, quien es a la que más duro le ha dado la soledad. Siempre han sido solo ellos dos, pero antes solían visitarlos sus hermanos, sus sobrinos o ellos viajaban a la capital a visitar a sus hijos y a sus nietos. Ahora se encuentran completamente aislados, en un lugar alejado en donde no conocen a nadie. “Estamos pendientes, todos los días los llamamos y les damos un mensaje de calma, que sientan que así estén lejos acá está su familia que está pendiente de ellos”, comenta Gustavo Adolfo, pero a veces las llamadas no son suficientes, nada se compara con sentir un abrazo de un hijo, que diga al oído que todo estará bien. La pandemia del covid-19 ha conmocionado a toda la humanidad. Hay quienes están en la comodidad de sus casas, con sus familias, sin ninguna necesidad. Pero son muchos más lo que se sientan a comer sin saber si la próxima semana volverán a tener un plato de comida al frente o no saben cuándo volverán a ver a sus seres queridos. Es imposible que, en una situación como esta, las sensaciones de incertidumbre y miedo no invadan a las personas, más aún cuando están en el campo, en una pequeña casa. La soledad se vuelve su inseparable compañía.

  • Unisabana Medios | Podcast | Forjando Futuro

    Programa de la Facultad de Pedagogía, con énfasis en la influencia de las tecnologías en la educación.  Forjando Futuro Programa de la Facultad de Educación, con énfasis en pedagogía, didáctica y desarrollo. Unisabana Radio Compartir

  • Una foto de Fili

    Una foto de Fili Carlos Fernando Díaz Montes, Comunicación Social y Periodismo Fecha: El fotógrafo colombiano Filiberto Pinzón Acosta ha llevado la fotografía a otro nivel, resaltando los diferentes tipos de belleza de su país. Aunque ha sido muy exitoso, considera que “la fotografía es suerte”. Lea también: 'Una foto de Fili' Compartir Foto: Foto: Carlos Fernando Díaz Montes “Va a llegar muy lejos, siga que le falta mucho”. Esta frase que su hermana le repite todos los días es una de sus principales motivaciones. Filiberto Pinzón es una persona que a pesar de haber conseguido mucho, sigue convencido de que todavía tiene cosas por aprender, característica propia de los trabajadores ejemplares. Sin duda es un apasionado de la fotografía. Siempre lo había visto por televisión, esperaba con ansias verlo en persona. Y ahí estaba. Un tipo de 1,70 aproximadamente, vestía ropa casual combinando un jean café y un suéter amarillo, y portaba unas gafas cuadradas de un fino marco dorado. Su forma de caminar me mostró que era una persona descomplicada, lo cual comprobé una vez hablé con él. Al verme me saludó con un “¿cómo vamos, mi hermano?”, me apretó la mano de manera amigable y me invitó a sentarme en su estudio. Paso seguido, tomó uno de los libros que tenía un su escritorio, lo abrió y empezó a pasar las hojas a medida que la conversación iba avanzando. En su ser siempre hay actitud positiva, incluso después de un mal día. Si bien considera que el 50% de su cabeza está ocupada por la fotografía, esta labor no influye en sus temas personales. Y es que, para él, cuando se entra a un lugar todo lo que no corresponda a éste se debe quedar afuera. Sabe muy bien separar las emociones de las situaciones. Filiberto trabajó en El Siglo del año 1974 hasta 1980, donde hacía fotograbados y aquí es donde empezó a estudiar a fondo la fotografía. El 5 de agosto de 1980 llegó a El Tiempo, bajo el cargo de fotomecánico, y en 1998 le dieron el puesto de fotógrafo digital, labor que hoy en día sigue desempeñando. Junto con Rafael Espinosa, gran amigo suyo, montaron el estudio de fotografía digital. En este lugar él se adentró en un mundo nuevo, pero lleno de maravillosas experiencias, cuyos frutos sigue recogiendo. Con el paso de los años, realizó todo tipo de fotografías, desde platos de restaurantes hasta los principales paisajes del país. “Cada foto es una historia llena de recuerdos”, me dijo. Y es que ha viajado a lugares donde pocos llegan, como la Sierra Nevada del Güicán, ubicada en el parque Nacional Natural del Cocuy. Ésta la recorrió durante 7 días, tomando fotos espectaculares. También tuvo otros trabajos destacables como el de Caño Cristales, el cual fue expuesto por Youtube el 12 de noviembre del 2014 en su programa El rollo de Fili, canal en el que ya tiene 117 capítulos, cada uno con un toque especial que lo hace diferente al resto. El canal mencionado anteriormente es una de las joyas de su corona, ya que fue nominado a los Premios India Catalina en 2015. En éste expone todos sus trabajos de manera audiovisual para que sean más llamativos. Sin embargo, no se preocupa por los likes. “Si no tiene no pasa nada, y si tiene me alegra”, expresó. Para él lo realmente importante es el cariño de la gente de los pueblos a los que va. Sus fotografías también están plasmadas en varios de sus libros como lo son el Libro de pueblos patrimonios, Experiencias Únicas, Así es Cota, Escapados por Colombia, Colombia al natural, etc. Cada libro suyo representa la esencia de Colombia y de sus pueblos. La buena relación que ha construido con las personas a lo largo de los años es lo que le permite viajar y tomar fotos por todo Colombia. El programa no cuenta con presupuesto, razón por la cual va a los lugares cuando amigos suyos lo invitan o va a dar charlas. Él mismo dice que “no importa quién eres, sino como eres”. Al hablar con amigos o estudiantes de “Filito”, como le dicen los más cercanos, se encuentran puntos en común, como el gran aprecio y la profunda admiración que le tienen no solo como fotógrafo, sino como persona. Rafael Espinoza, gran amigo suyo, siempre sonríe al hablar de él. “Es un bacán”, expresó. Y es que esta corta, pero profunda frase lo dice todo, expone la alegría y la energía que este fotógrafo le inyecta a todo mundo. Hablando un poco más sobre esto con su amigo se refirió a Filiberto como alguien “espontáneo y alegre”. Recuerda que su compañero siempre le ponía apodos a la gente, pero sin ánimo de ofender a nadie. A un muchacho que era muy creído le decía la Miss Universo, y a otro que comía demasiado le decía “Buche de tula”. “Cada vez que los decía era imposible no reírse”, concluyó. Su otra pasión: la enseñanza Otra de sus pasiones es enseñar. Por esto en 2014 fundó Los párvulos de Fili, un taller de fotografía para aquellos que no tenían conocimiento alguno sobre este tema. No obstante, no le gusta dictar clase de manera tradicional sino rompiendo los esquemas de estudiante y profesor. El fotógrafo, de 61 años, se convirtió en un amigo, un consejero y hasta sacerdote de sus estudiantes, y siente nostalgia porque el curso cerró en 2018. Entre risas, chistes y anécdotas va transmitiendo su conocimiento a cada uno de sus pupilos. “Yo mamo gallo, pero lo hago en serio”, me dijo. Pues a pesar de parecer un hombre muy relajado, no negocia la disciplina ni las ganas de aprender. Recuerda una anécdota sobre cuando expulsó a un alumno de Los Párvulos, pues éste pensaba que como su maestro era una persona “recochera” no lo iba a sacar si faltaba a dos clases, algo que desde el comienzo se les había advertido y, por lo tanto, el estudiante perdió el cupo. Decidí hablar con Adriana Rodríguez, pues ella fue la monitora de Los Párvulos de Fili. Cuando le dije sobre quien era la entrevista no lo dudó ni un segundo. Empezó a darme información sin parar, me fue imposible anotar todo lo que dijo, pero logré descubrir la buena relación que manejan. “Es una persona amorosa, servicial y que siempre está dispuesta a enseñar”, me confesó con una sonrisa en el rostro. “Hemos llorado y hemos reído juntos”, complementó Adriana. No queda duda alguna de que entre ambos existe un gran aprecio y admiración. Con los años han ido entablando una amistad basada en la sinceridad, el respeto y el apoyo. En la actualidad… Durante 30 años estuvo junto a su compañera de vida, Sandra Ruiz, con quien tuvo dos hijos, Andrés y Carolina, quienes tienen 34 y 31 años, respectivamente. Hace 2, tomó la decisión de dar un paso al costado y empezar un nuevo modo de vida en solitario. Actualmente vive en un pequeño apartamento que queda a cinco minutos de su trabajo. Todos los días va de su casa al periódico y viceversa, atravesando el barrio, luego el puente peatonal de la estación El Tiempo, ubicado sobre la Avenida 26. La decoración de su apartamento es muy de su estilo, pues no tiene muchas cosas y es ordenada. En su sala no hay nada fuera de lo normal. Un pequeño comedor de madera, acompañado de unas sillas con tapicería color crema. A la izquierda hay un sofá negro y una pequeña mesa de centro, en ésta tenía algunos de sus libros de fotografía. Me llamó la atención un cuadro ubicado en la pared norte de la casa. Era de un rojo vivo, muy llamativo y por lo cual era imposible no mirarlo; la figura era extraña, era la mezcla de unas personas y unos cuadros, me pareció muy curioso. Sin duda no es fácil cambiar algo a lo que se está acostumbrado desde hace tanto tiempo, pero la vida da muchas vueltas y hay que estar preparado. Filiberto asumió esto con mucha madurez y se le ve bien, a gusto con sus cosas. A falta de 2 años para pensionarse, Filiberto se ve tomando fotos hasta sus últimos días. “La edad no es un impedimento para hacer lo que me gusta y que aún tengo muchos proyectos en mente”. Este bogotano tiene entre ceja y ceja seguir trabajando en su programa El rollo de Fili y sacar más libros que retraten la belleza de Colombia, país al que ama profundamente. Es un trabajador incansable, ni siquiera el éxito logra acabar con sus deseos de seguir escalando y dejar en alto la fotografía y el nombre de su país. “Todavía tengo mucho que ofrecer, se acordará de mi”.

  • Multicolor de la Frontera

    Multicolor de la Frontera Daniela Sofía Romo Ojeda Daniela Sofía Romo Ojeda Primero se le llamó el Carnaval de Ipiales, como una versión local del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto. Desde 2008 se le conoce como el Carnaval Multicolor de la Frontera. Se celebra hace más de un siglo. Del 2 al 6 de enero, las carrozas, comparsas, disfraces, murgas y agrupaciones folclóricas se unen a la música, gastronomía, jerga y afectos familiares. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Bogar: La resistencia de los pueblos palafitos en Colombia Compartir

  • La mujer detrás de la líder estudiantil

    Amigable, leal, impulsiva. Así es Jeniffer Pedraza, la joven que está al frente de los reclamos de los estudiantes de la Universidad Nacional. Su vida ha estado llena de situaciones y casualidades que la han llevado a reflexionar y apostarle a un cambio para Colombia. La mujer detrás de la líder estudiantil Sharon Dayan Cortés Martinez Amigable, leal, impulsiva. Así es Jeniffer Pedraza, la joven que está al frente de los reclamos de los estudiantes de la Universidad Nacional. Su vida ha estado llena de situaciones y casualidades que la han llevado a reflexionar y apostarle a un cambio para Colombia. Disponible en Infobae Sharon Dayan Cortés Martinez “Yo odio con todo mi ser andar con escoltas, porque pierdes toda la privacidad posible, todos los pensamientos que tienes, todo lo que dices”, resalta mientras hace un gesto de negación con las manos. Esta joven líder se ha ganado varios enemigos por su manera de pensar y decir las cosas sin tapujos. Jeniffer Pedraza se ha convertido en los últimos años en la cara de las movilizaciones estudiantiles, hace parte también del Polo joven y tiene un discurso tan elocuente que ha logrado que hasta el senador Ernesto Macías la silencie, pero Jennifer no es de esas personas que se deja callar fácilmente. Para ella, la vida es ser leal a sus causas y ayudar al colectivo. Lograr una entrevista fue difícil, casi no conseguimos cuadrar el día y la hora. Es una mujer muy ocupada, tanto así que cuando por fin se realizó el encuentro estaba aprovechando el tiempo para comer. Ana María, una de sus amigas más cercanas, recalca que a veces Jeniffer suele descuidar aspectos de su vida personal como el descanso para entregar su 100% a sus deberes. “Se dedica poco tiempo si considera que sus compromisos y responsabilidades así lo requieren y esto claramente afecta cosas de su vida como el sueño”.Sin embargo, para Pedraza la única manera en la que su vida funciona es cuando todo va a 200km/h. “Para mí nunca ha sido un lío organizar el tiempo, antes siento que si le bajo el ritmo a algo ya las cosas no funcionan bien, en mi vida todo tiene que ir rápido. Cualquiera pensaría que una persona con un liderazgo estudiantil, que asume diferentes compromisos por trabajar en un partido político, ser miembro de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles (ACREES), ser maestra de la Universidad Nacional, adicionalmente, estudiar una maestría en ciencias económicas, viviría muy estresada, pero no es así. “Uno ve a Jeniffer todo el tiempo corriendo en la universidad. Sin embargo es muy buena, siempre le queda tiempo para hacer todo”, manifiesta Jenner, un estudiante de la universidad Nacional que trabaja con ella. Confrontando realidades Jeniffer Pedraza no siempre tuvo tantas obligaciones ni cargos. Ella creció en Bucaramanga con su familia, donde llevaba una vida normal. Un día entraron a su casa y robaron un dinero del trabajo de su padre que había sido destinado para una construcción. Él lo repuso de su bolsillo y tuvieron que irse a vivir a un barrio de personas con menos recursos económicos. A pesar de esto Jeniffer continuaba estudiando en el colegio New Cambridge. “Yo creo que eso fue lo que más me marcó en la vida, porque se notaba la diferencia de estudiar en el colegio más gomelo y en donde vivía era otro mundo. Le empecé a pedir a mi papá que me cambiara de colegio, pues nosotros no teníamos el porqué seguir pagando esa pensión. Yo en ese colegio me sentía mal”, señala Jeniffer. Desde muy pequeña empezó a demostrar que tenía un alto grado de conciencia. Después de que sucedió el robo y tuvieron que cambiar de estilo de vida, ella tuvo que madurar más rápido. Se le marcó un antes y un después. “En once pasaron dos cosas importantes para mí: empezó la pelea por el páramo de Santurbán y en una marcha me devolví con una profe de sociales del colegio, ella fue la que me puso a leer sobre todos estos temas políticos y sociales del país. Me convencí y desconvencí de muchas cosas.Yo creía que el M-19 había sido lo máximo, pero la profe me abrió los ojos, fue muy duro para mí”, dice mientras se pone las manos en el pecho haciendo un gesto de negación, con una sonrisa de par en par en su cara. “Yo decía no, no. No es cierto lo que me dicen”. Jeniffer quería estudiar en la Universidad Industrial de Santander (UIS), pues para ella y sus compañeros era “lo más top”. Había estudiado un curso de inglés desde que tenía seis años en la UIS y estaba convencida de que estudiaría su pregrado ahí. Sin embargo, para su suerte, su mejor amigo, Marco, le nombró la Universidad Nacional de la cual ella “no tenía la menor idea”. Con 15 años aplicó y pasó a la Nacional a la carrera de Ciencia Política y se mudó a la ciudad de Bogotá con su amigo. Cuando llegó a la capital la vida parecía empeñada en poner a Jeniffer en caminos que le seguían cambiando su forma de pensar. “Me doy cuenta de que Jeniffer se fue a vivir sola a los 15 años. Se enfrentó a circunstancias duras a su corta vida, las cuales integró mucho a su forma de ser. Ella aprendió a vivir sola”, afirma Saray, su hermana. Una adolescente bumanguesa vino a parar en la fría capital, con calles de oscuras historias y realidades ignoradas. “Para mí fue muy impactante cuando pasé por la Caracas con 22; en Bucaramanga no hay un barrio así, tan expuesto. Lo que más me impresionó fue ver que la gente en el transmilenio guardaba su celular y simplemente desde esa cuadra no miraban a la ventana”. Mientras dice esto, sus ojos cafés se abren de par en par y sus no tan pobladas cejas se van juntando porque frunce el ceño, detrás de sus semicirculares lentes; en su expresión se logra ver a la Jeniffer de 15 años impresionada por la realidad de una zona de prostitución, drogas e indigencia. Construyendo el camino de líder Cuando empieza a contar sobre las personas que la acercaron a los ideales políticos de hoy en día, empieza a reírse acerca de ser “mamerta”. Tiene mucha gracia para expresarse, no solo por todos los movimientos de sus manos para darse a entender, sino también porque ¿qué persona con estos ideales políticos se ríe con tanta jovialidad de un término utilizado de manera tan despectiva? Así es Jennifer, cuando se habla con ella da la sensación de estar conversando con una amiga más. Esboza una gran sonrisa con sus dientes derechos y se ríe de varias preguntas “existenciales” que se le formulan. Tiene dos mechones de cabello negro que le acompañan su frente, y un pirceing septum en su nariz pequeña. Sus ojos tienen unas ligeras ojeras que acompañan lo que, probablemente, es el peso de varias responsabilidades. Con esa expresión empieza a narrar cómo fue su inicio en la vida política y como líder estudiantil. “Cuando iba en cuarto semestre se cayó un techo de la facultad a la que pertenecía y yo pensé: ¿qué más necesita uno para entender que hay que hacer algo? Eso fue un boom en mi cabeza para empezar a realizar activismo estudiantil”, aclaró Jeniffer con gran fuerza en su voz. Después de cambiarse a la carrera de economía, empezó a realizar las labores propias de ser líder y en el 2018 se hizo conocida por muchos cuando el senador Ernesto Macías la silenció mientras ella explicaba las razones del paro estudiantil. Se convirtió en la cara de las manifestaciones y también en el blanco de amenazas de aquellas personas que no estaban de acuerdo con sus ideales de protesta. “A Jeniffer le dicen vende paros, esposa de Timochenko, tibia y que por estar en un partido político su labor como líder estudiantil no es imparcial”, afirma Jenner mientras suspira. Lluvia de amenazas En mayo de 2019 llegó un CD a la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, en el cual amenazan a Jeniffer con “meterle seis pepazos en la cabeza” por haber “vendido el paro y recibir dinero del gobierno”. Las personas cercanas a ella sintieron miedo por la vida de esa extrovertida y encantadora líder que tantas risas les había sacado. “Lo que más disfrutamos hacer con ella es sentarnos a hablar de cómo nos sentimos, reír. Ella es una persona que escucha mucho”, señala Ana María con agrado. Para sus conocidos, Jeniffer tiene gran carisma, fuerza y una lealtad acérrima a sus ideales y las causas en las que cree. Esto sonaría a una virtud. Sin embargo, a veces puede convertirse en un gran defecto.”Yo siento que para ella no es importante que la lucha afecte su vida mientras esta vaya bien”, dice Saray con un gesto de desacuerdo en su rostro.Cuando ella recibió esta amenaza, que no era la primera, lo que hizo fue tranquilizar a todos sus conocidos y no contarle a su familia. “Ella estaba muy tranquila, nos dijo que no nos preocupáramos y nos abrazamos”, recuerda Ana María. Los miembros de su equipo de trabajo empezaron a vivir pendientes “24/7” de Jeniffer. “Nosotros empezamos a estar siempre pendientes de ella dentro de la universidad, mirando a todos lados a ver de dónde vendría el balazo”, dice Jenner con una expresión de paranoia en su rostro. La Unidad Nacional de Protección (UNP) le asignó un esquema de seguridad a Jeniffer, aunque esto le causa disgusto por tener que estar acompañada en cada momento, ella manifiesta: “a pesar de que no me gusta, me han tocado escoltas muy amables, dos son sindicalizados de la UNP y siempre les decía ‘hoy vamos a marchar’”, explica mientras se ríe. Su humanidad A Jeniffer se le ve en la televisión muy seria y fuerte y, aunque no deja de serlo, detrás de esa líder hay una mujer sensible y cariñosa. “Ahora que estoy viviendo con ella, me gusta mucho porque descubrimos cosas positivas de la otra que no conocíamos y ella de la nada dice frases hermosas”, recuerda Saray, mientras se le salen unas lágrimas de sus ojos al recordar cómo es su hermana. Aunque en el ámbito de asambleas estudiantiles Jeniffer suele debatir con racionalidad y “poniéndose en los zapatos del otro para explicarle”, como dice Jenner, a veces en sus discusiones íntimas puede no ser así. “Cuando discute con gente de su círculo íntimo puede llegar a alzar la voz con un tono de superioridad que no me gusta y por eso trato de no discutir con ella”, afirma Saray. Esos defectos y cualidades solo hacen a Jeniffer más humana, pues sus conocidos concuerdan con que es una mujer leal, tal vez el rasgo más característico que señalan acerca de ella. “Es muy leal, no solo con las personas, tambien en las causas en las que cree”, explica Ana María. Es inteligente, carismática, amigable, extrovertida y muy “tesa”, como la describe Jenner en términos más coloquiales. “Ella es la única persona que yo conozco que te discute acerca de cómo haces las cosas cotidianas de la vida con el método científico”, asegura Saray con un gesto de admiración en su rostro. “Yo siento que soy muy impulsiva y orgullosa, es algo en lo que debo trabajar”, sostiene Jeniffer mientras mira un poco hacia el cielo, tal vez está tratando de encontrar la respuesta del porqué de sus actitudes. “Yo soy de las que si me peleo con un hombre no lo voy a buscar, es un poco infantil, lo sé”, reflexiona y hace silencio por unos segundos. No importa cuántos defectos pueda tener Jeniffer, para sus seguidores y las personas que trabajan con ella lo importante son los logros que ha obtenido en los procesos de debate con el presidente Iván Duque y los representantes estudiantiles. Sin embargo, sus detractores aseguran que es una “vende paros”. Estas afirmaciones no la desaniman, pues ella asegura que “aunque yo tenía un plan de vida muy estructurado, si hoy me sale alguna propuesta para trabajar por el colectivo, aquí me quedo”, anuncia con una voz seria. Para ella la lucha no está en buscar un destino egoista, sino en trabajar por las causas que afectan a las comunidades vulnerables del país, como aquellos jovenes que no tienen los recursos económicos suficientes para costear una educación superior. Jeniffer, con su fuerza y carisma, está dispuesta a dar “la pela” por todos ellos.

  • Perspectivas sobre la muerte en Colombia

    En este capítulo, dedicado a la celebración del Día de Muertos, te contamos cómo los mexicanos en Colombia mantienen viva esta celebración y te presentamos la historia de un talentoso lapidista bogotano. Perspectivas sobre la muerte en Colombia Luisa Fernanda Ardila Díaz, Andrea Carolina Duque Londoño, Daniel Fernando Clavijo Bolivar, Yuliana Cepeda Puentes , Cristian Moreno Garzón, Valentina Rodriguez Pinzón, Camila Jurado Cuartas, Silvia Gabriela Salas, Silvia Catalina Pinzón Meza, Diana Paola Rodriguez, Andrés Felipe Mora Martínez, Karen Valentina Correa Gómez, Juan Esteban Neira Aguirre, Valentina Maya Urrego, Laura Camila Hinojosa Urbina, María Lucía Castañeda Ballen, María Fernanda Pacheco, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo. En este capítulo, dedicado a la celebración del Día de Muertos, te contamos cómo los mexicanos en Colombia mantienen viva esta celebración y te presentamos la historia de un talentoso lapidista bogotano. Ver también: Cementerio Central, un lugar con potencial turístico Compartir

  • Literatura para explicar la ciencia

    Literatura para explicar la ciencia Laura Natalia Sáenz, Comunicación Social y Periodismo Fecha: No ha pasado ni un periodo de su vida en el que no respire por la ciencia, pese a haber estudiado lenguas modernas en la Universidad de Los Andes. Esta es la mejor periodista científica del país. Lea también: Para hacer buen periodismo hay que mantenerse “hambriento” e “ignorante" Compartir Foto: Laura Natalia Sáenz Pocas cosas sobresalen más en Ángela que su gran sentido del humor. Ahí la tienen, a carcajadas contándome su historia, que entre otras cosas es fascinante, y sacándome un montón de risas también. Posee una actitud berraca para enfrentar la vida. Es la mejor periodista científica de Colombia y no ha sido fácil ganarse tal título. Siempre quiso estudiar biología marina, pero, como dice ella, no se pudo por plata y rentabilidad. Sin embargo, no ha pasado ni un periodo de su vida en el que no respire por la ciencia, pese a haber estudiado lenguas modernas en la Universidad de Los Andes. Cuando estaba a punto de graduarse entendió que, aunque hablaba inglés muy bien, su vocación no era enseñar. Para ese momento, su hermana fue fundamental, puesto que fue ella quien le aconsejó estudiar periodismo para escribir sobre los temas que realmente le apasionaban. “Fue como si me abrieran los ojos después de mucho tiempo”, afirma mientras se ríe por los recuerdos y las experiencias. Tiene una sonrisa grande, y, sobre todo, natural, como el resto de su rostro, despojado de maquillaje. Tomar la decisión de estudiar periodismo no fue tan complicado para Ángela, ya que su familia tenía buena relación con los Santos, del periódico El Tiempo. En efecto, fue Rafael Santos quien le sugirió estudiar en la Universidad de Kansas y le ofreció trabajar en el periódico cuando regresara de Estados Unidos. De esta manera emprendió su viaje y, durante un año, realizó una maestría en periodismo en Kansas, donde, coincidencialmente, conoció al que hoy en día es su esposo. Al volver, trabajó en El Tiempo escribiendo algunos artículos de medio ambiente, entre otras labores que cumplía como editora. Pasados unos meses, recibió una llamada del Nuevo Herald, un periódico en español con sede en Miami, que le ofreció la oportunidad de trabajar con ellos. Posada decidió dejar lo que tenía en Colombia, y comenzar a construir una nueva vida en Miami. Inicialmente, la posición que le habían ofrecido era de editora. Sin embargo, por problemas del periódico, la vacante ya no estaba disponible cuando ella llegó y tuvo que trabajar archivando las tiras cómicas de los crucigramas. A pesar de eso, recuerda con cariño esa época y asegura que nunca se creyó más o menos capacitada para el cargo. “Uno tiene que ser humilde en la vida”, señala. Lo cierto es que, desde esa posición, empezó a escribir artículos que el periódico le compraba de vez en cuando. Posteriormente, le propusieron ser editora de la sección de comida, lo que tomó como un reto y, desde ahí, buscó la forma más creativa de introducir la ciencia con temas como la teoría de las papilas gustativas o los alimentos genéticamente modificados. Jamás dejó a un lado su trabajo individual y dedicaba una parte de su tiempo a investigar sobre temas que le interesaban y que le serían de ayuda para escribir buenos artículos; artículos que le servirían más adelante para mostrar a instituciones como la NASA, la cual se encontraba ubicada a cuatro horas de su casa. Después de mucho esfuerzo y de demostrar la calidad del trabajo que realizaba como periodista de ciencia, dicha institución empezó a invitarla a numerosos lanzamientos. Fue, también, la primera hispana en obtener una beca del Knight Science Journalism Fellowship, otorgada por el Instituto Tecnológico de Massachutsetts (MIT) por sus siglas en inglés. Dicha oportunidad le abrió las puertas para conocer más ingenieros y científicos que le ayudaron a entender el desafío que representa ejercer el periodismo científico, pero, sobre todo, la gran importancia que tiene y tendrá durante un largo tiempo. El desafío y el porqué En muchas expediciones o investigaciones, comunidades científicas requieren el apoyo de un periodista para que cuente la historia, para que ponga a disposición su capacidad de comunicar de manera más cercana a los lectores, y que permita que ellos entiendan la ciencia. “Los científicos deben escribir reportes muy duros, así se educaron, y ellos entendieron que el gobierno de Estados Unidos no va a leer eso, los que deciden si apoyar económicamente o no a un científico ven CNN o leen The New York Times, han entendido que más les vale tener su blog o escribir un libro, pero para muchos es difícil”, manifiesta Posada para contextualizar. Dos cosas significativas surgen en este punto. Por un lado, la necesidad que sin duda tiene la industria científica de inversión económica para sacar adelante proyectos, cosa que al final queda traducida en el menester de llegarle, de alguna manera, a aquellos que tienen la capacidad financiera de contribuir. Y, por el otro, el deseo de sembrar interés en la gente del común. Es ahí donde surge el desafío porque, como varios podrán deducir, el rigor es esencial en muchos temas científicos. Es necesario transformar el lenguaje de manera que, no solo se mantenga el profesionalismo y la exactitud, sino, también, se abra un espacio para expresiones más amigables con el lector, que generan en él un deseo de conocer el mundo científico a profundidad. “Yo creo que la ciencia hay que narrarla con todas las buenas herramientas de la literatura, pero también mezclándola con arte. Tenemos que llegarle al corazón a la gente”. Eso es lo que, con convicción, dice la periodista. De hecho, es lo que la ha llevado al lugar donde se encuentra y le ha brindado magnificas oportunidades durante su carrera. Esa particularidad en sus escritos, su manera juiciosa de investigar y, no menos importante, su pasión, son componentes que la hacen la mejor hispana en su campo. La transición del periodismo Ella ha dedicado toda su vida al hecho de encontrar nuevas estrategias que sean innovadoras y que le den otro aire, tanto a la ciencia como al periodismo; profesión que, según su criterio, sufre una transición inmensa y temible para muchos de nosotros. Asegura que no ha existido un solo día en el que no se niegue a escribir noticia dura, siempre espera a que se decante para tener la posibilidad de estudiarla y de ofrecer un análisis profundo y con contexto. Sin embargo, es consciente de la situación mediática y menciona que “como periodistas, una que otra vez tendremos que describir las cosas con el cómo, cuándo, dónde y por qué, pero, incluso eso, se puede hacer de forma bien escrita, que no quite el rigor y que lo explique bien”. Habla de dos situaciones probablemente muy presentes en el ámbito periodístico y que rechaza totalmente. Por un lado, la falta de especialización que es evidente en muchos medios, sobre todo en la prensa. No se está destinando recurso humano que se centre en una materia específica y, desde ahí, produzca contenido de calidad. Dice que todo se cubre desde la superficialidad, que los periodistas ni siquiera tienen la oportunidad, o la voluntad, de crear una agenda de contactos que los haga fuertes en un tema. Por otro lado, sugiere la importancia de evitar a toda costa el amarillismo. “A veces, por el afán, se recurre a fuentes básicas. Por ejemplo, cuando hay brotes de sarampión, hablan con médicos que están con el mismo pánico de la ciudadanía, en vez de acudir a fuentes principales como la Organización Mundial de la Salud o Médicos sin Fronteras”, expone. También manifiesta que esto no es una tarea únicamente de los medios, sino, principalmente, del mismo periodista que, con el esfuerzo suficiente, debe contar con la capacidad de centrarse en lo que le guste y estudiar con rigurosidad, pero siempre teniendo claro que, para hacer cosas de calidad, tendrá que cubrir una parte muy pequeña de esa inmensidad. Hace énfasis en que el peor periodismo que existe es el de copiar y pegar, en que es necesaria la propia indagación y esa curiosidad característica de aquellos que nos aventuramos en esta profesión. El sueño de sueños: La Antártida “Desde que tenía diez años soñaba con visitarla, de hecho, tenía en mi cuarto las fotos de los exploradores que perdieron la vida allá. No sabía cómo hacerlo, pero sabía que pasaría algún día”. Así empieza la periodista a contar su experiencia y el camino que tuvo que recorrer para cumplir, tal vez, su más grande sueño. Desde que era niña lo tuvo en su radar, y encontró la oportunidad en el periodismo científico. Explica que la subida por ese sueño no fue fácil. De hecho, cuando se enteró de que la Nacional Science Foundation, ubicada en Estados Unidos, llevaba un periodista al año a las expediciones en el continente helado, no descansó ni un día hasta ser escogida por ellos. Pasaron ocho años antes de que lograra aventurarse en la expedición. Durante esos ocho años envió artículos y cartas solicitando ser la afortunada. Sin embargo, un día, mientras estaba en Washington, decidió ver en persona y sin cita previa al director de prensa de asuntos polares. Le habló de los 22 millones de personas hispanas que se encontraban en el país norteamericano y que merecían conocer y recibir contenidos sobre el lugar antártico. Después de mucha insistencia, le ofrecieron más de lo que imaginaba, y pudo escoger cada punto que pretendía visitar y estudiar. Cataloga esa expedición como algo extremadamente enriquecedor y gratificante. De allí, salieron 47 artículos, una novela, un documental y una certeza sobre el papel de las universidades en el Programa Antártico Colombiano: “la ciencia se demora, no es de hoy para mañana, a la ciencia hay que invertirle cincuenta años de buena fe para que empiece a dar”, razón por la cual, según ella, este país debe apostarle sin temor alguno a la ciencia.

  • Polacos en Colombia

    Polacos en Colombia La historia de nuestro país se ha visto influenciada en la cultura, la academia e incluso en la propia independencia por los polacos. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Del tablero al extranjero Compartir

  • Así se reinventa el Festival Estéreo Picnic

    Así se reinventa el Festival Estéreo Picnic Carol Juliana Suárez Quijano, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Miguel Santacoloma, director de prensa del Estéreo Picnic, cuenta cómo este festival se posiciona como el más importante en América Latina y el número 32 a nivel mundial. Lea también: "Colombia en la era de los grandes conciertos" Compartir Foto: Cortesía del Festival Estéreo Picnic, en su edición 2022. Bajo su lema o promesa de “Un mundo distinto”, el Festival Estéreo Picnic se enfoca en traer artistas y bandas locales e internacionales para cualquier tipo de público con el fin de lograr experiencias significativas para los apasionados por la música. En sus pasadas ediciones, durante tres días seguidos los asistentes disfrutaban de experiencias gastronómicas y de entretenimiento distintivas frente a otros festivales. Este año decidieron añadir otro día al evento, que reúne a más de 100 mil personas en el campo de golf Briceño 18, a las afueras de Bogotá. Tuvimos un espacio de conversación con Miguel Santacoloma, director de comunicaciones Páramo Presenta, compañía que organiza el Estéreo Picnic. En esta entrevista nos cuenta sobre los retos comerciales, logísticos y la visión vanguardista que tienen para garantizar espectáculos memorables. También, da detalles sobre la reinvención cada año para implementar estrategias que ayuden a evitar problemas dentro del evento, como el consumo riesgoso de sustancias psicoactivas. Según el último ranking de la revista Billboard, que recopiló información acerca de todos los festivales realizados en el mundo, el Estereo Picnic logró el puesto número 32 entre los 50 mejores. Como realizadores, ¿cómo se sienten al saber de este reconocimiento? Realmente es una combinación de satisfacción y responsabilidad de lograr ser el segundo festival más importante de América Latina, el más grande del cono sur y uno de los más importantes del mundo. Significa que cada año es un reto mayor superarnos a nivel de producción, de experiencia y de la propuesta artística en las opciones que tiene el público al adquirir sus entradas, tener una buena experiencia de transporte hacia el festival, la adquisición de productos y merchandising. Entonces, es una gran alegría y un gran honor, que nos hace el público, por ponernos en esos lugares tan especiales, sobre todo es una gran responsabilidad y un reto mayor que tratamos de superar con cada edición que pasa del festival. Al trabajar como equipo y estar a la altura de festivales del más alto nivel, ¿qué compromiso asumen con su público? A diferencia de otros festivales como Coachella o Glastonbury, el Estéreo Picnic es un festival 100% colombiano que cada año tiene un concepto artístico, gráfico y conceptual diferente. Cualquier otro festival ya tiene una línea muy definida que no tiene mayores alteraciones, pero la idea de nosotros es siempre ser diferentes, celebrar esa diversidad mediante la campaña de comunicaciones y mercadeo. Ese es nuestro compromiso: no solamente que el festival sea cada año más grande y con artistas más importantes, sino que siempre tenga una propuesta estética diferente. Tenemos como referencia festivales como Woodstock del 99 y conciertos como el de Travis Scott en los que las personas se salieron de control y ocasionaron múltiples accidentes. ¿Ustedes cómo afrontan la realización del festival para que no ocurran cosas similares? Siempre en un evento masivo existen algunos riesgos porque hay mucha gente en un lugar. Sin embargo, en el festival la gente se ha ido comportando muy bien durante estos años, pero igual nunca deja de existir el riesgo a que llegue a suceder algo. Nosotros hemos trabajado de la mano de las entidades para generar una buena experiencia y que sobre todo sea segura. No escatimamos en recursos humanos o financieros. Por ejemplo, contamos con una línea segura en donde las personas tienen la posibilidad de contactarse y realizar cualquier denuncia acerca de algo que esté sucediendo y siempre vamos de la mano con la Policía y demás refuerzos para atender su solicitud. Ustedes dieron un gran paso al establecer una alianza con Échele Cabeza, que busca de darle sentido y razón al consumo responsable de sustancias psicoactivas. ¿Qué tanto impacto ha tenido este programa en la logística del evento? Somos una compañía que le habla a ese público y que entiende a ese público. Por ende, no podemos negar esa realidad y no la vamos a prohibir más allá de lo que dice la ley. Nosotros como realizadores del evento, buscamos alternativas para que la gente entienda que su consumo también es una responsabilidad con su propia vida y con la de los demás. Por otro lado, los resultados positivos han sido muchísimos. Es increíble ver en la carpa de Échele Cabeza, durante el festival, canecas llenas de sustancias de pastillas de todo tipo, de personas que decidieron dar un paso atrás al consumo de estas. Es gratificante para nosotros saber que, al tener una alianza con esta ONG, damos el mensaje del consumo responsable y evitamos poner en riesgo a los asistentes al evento. Sabemos que ustedes trabajan en alianza con Lollapalooza Brasil, Chile y Argentina para traer los mismos artistas internacionales cada año, pero además se encargan de traer otras bandas y cantantes exclusivamente para Colombia. ¿Cuáles son los efectos positivos que artistas como Blondie, Wu Tang Clan o The Chemical Brothers le aportan al cartel del festival? Los festivales Lollapalooza hacen parte del circuito de festivales sudamericanos que, valga la aclaración, lo inauguró el Estéreo Picnic en el año 2010 y dos años después generó el nacimiento de festivales como Lollapalooza Chile, Argentina y finalmente Brasil. Así nos alimentamos de este circuito para hacer que los carteles sean lo suficientemente potentes con los artistas más grandes del momento. Ahora, estos actos exclusivos que siempre buscamos para el festival son artistas que le apuntan directamente al corazón del público colombiano y casi siempre nos aseguramos de que sean actos legendarios. Por esa razón, cuando contactamos con los artistas exclusivos también pensamos en el público local, cuáles son sus necesidades, sus gustos, intereses y les damos estos grandes espectáculos, como una forma de elevar aún más la oferta y darle una personalidad mucho más acorde a nuestro festival y a nuestra idiosincrasia.

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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