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  • Más allá del amor 

    Más allá del amor Mabel Martínez , Comunicación Social y Periodismo. Fecha: 'El Milagro de la celda 7' muestra cómo se vive una amistad sincera entre un padre y su hija. Es un cuento tierno y a la vez tan cruel, que resulta inevitable no involucrarse y empatizar con los personajes. Lea también: Cuando el amor no es la solución para todo Compartir Foto: Google El hecho de realizar una película y poder llegar a lograr el propósito de sensibilizar a los espectadores es algo interesante para los escritores y directores de una obra. Esto lo logró Kubilay Tat con su compañera escritora Özge Efendioglu y director Mehmet Ada Öztekin con su película El Milagro en la celda 7, que se estrenó en 2019 en Turquía y fue presentada mundialmente por la plataforma de Netflix el 13 de marzo de este año. Esta sobresaliente producción debe de ser elogiada por sus grandes actores y mensajes sobre el verdadero amor entre padre e hija; el significado de una sincera amistad y confianza que se demuestra durante el clímax de la película. Si de impacto emocional y mental están cargadas las películas, tendría que ponerme entre las primeras afectadas por el estado de arrobamiento al que me llevó este milagro fílmico. Los personajes son lo más esencial para una obra, son quienes se apropian del papel y hacen una conexión con los espectadores. En el caso por resaltar de los roles principales de dicha película son: El papel principal, Memo, interpretado por Aras Bulut Iynemli, quien realiza un esplendoroso trabajo, creando una conexión con los observadores por medio de la demostración de un verdadero, intenso y puro  amor hacia su hija. Su pequeña llamada Ova, interpretada por Nisa Sofiya Aksongur, quien con tan solo con 9 años pudo emocionar a todo su público debido a la lucha que desencadena para poder estar con su ser más amado, su padre Memo. Por otro lado, la abuelita Fatma representada por Celine Toyon Uysal, es esencial para Memo y Ova, ya que cuida de ellos con mucho amor y dedicación. También es importante resaltar quién protege y lucha por el bienestar de Ova, su profesora Mine Ogretmen, actuada por Deniz Baysal. Así mismo Yusuf, personificado por Mesut Akusta, realiza un papel importante con la  conexión que tiene con los padres de Ova. Sin embargo, siempre existe el antagonista, quien es Yarbay Aydin, caracterizado por Yurdaer Okur, siendo el causante del dolor de todo este relato. Gracias a la participación de estos destacados personajes, la historia se torna conmovedora y despierta interés desde el inicio. Esta obra de arte es desarrollada en una pequeña aldea costera turca y se basa en una historia dramática, en la que, separado de su hija, un padre, con una discapacidad intelectual debe probar su inocencia al ser arrestado por la muerte de la hija de un comandante militar. Debido a la discapacidad intelectual de Memo, sus pensamientos son de un niño y por eso tiene una hermosa relación con su hija, ya que la puede entender y son grandes amigos. Pese a que es inocente, Memo cae preso y lo condenan a la horca. En la penitenciaría lo encierran en la celda 7 junto a varios presos. Además de la injusticia de las autoridades que lo condenaron, al comienzo sus compañeros de encierro lo reciben con violencia por el supuesto crimen que cometió contra una menor de edad. Pero poco a poco lo van comprendiendo y conociendo, llamándoles la atención la estrecha relación con su pequeña hija, quien lo es todo para Memo, y lo que más le duele del encierro es no poder estar con ella. En la celda 7 se desarrolla esta historia de compañerismo y compasión,  en la que cada preso logra remediar sus errores ayudando a que Ova pueda estar con su padre, brindándoles un final feliz a pesar de toda la tragedia vivida. En Corea del Sur, en el 2013, se estrenó la película  Miracle in Cell No. 7, la cual sirvio de base para producir El milagro de la celda 7 en Turquía. Las relaciones que se reflejan entre la familia y los amigos en estas películas son de un juicio racional ya que estos vínculos son inherentes al ser humano. Se reflejan muchos juicios temáticos como el ético en cada personaje, lo que demuestra los valores por medio de los comportamientos realizados de acuerdo con las normas. También está el juicio psicológico, el cual ilustra las actitudes y comportamientos del padre con su hija, demostrando todas las emociones que estas historias reproducen en cada personaje por medio de las aspiraciones, preferencias, temores y aversiones que se presentan en cada situación. Por otro lado, existe una conexión entre el juicio político y jurídico en este relato, ya que el valor que prima es el poder en las decisiones que los comandantes imparten sobre las demás personas sin tener en cuenta la legalidad de sus actos. Esta historia muestra un cuento tierno y a la vez tan cruel, que resulta inevitable no involucrarse y empatizar con los personajes, especialmente con Memo y su familia. Es un filme que crea conciencia ante los espectadores por la importancia del amor de los padres hacia sus hijos, sin importar las discapacidades físicas, mentales o juicios que se presentan en la sociedad. Sin duda es una película recomendable debido a que muestra la crueldad mundial de algunos mandatarios que abusan de su poder, haciendo daño a los demás, sin medir las consecuencias de sus actos. También ilustra la discriminación social por aquellos que son diferentes ante lo común. A pesar de esto, se puede resaltar el mensaje positivo de la conexión que tienen los padres con sus hijos, siendo algo único, hermoso e irremplazable. La mejor enseñanza que esta película puede dejar es el aprecio que una puede sentir por los padres.

  • Una reforma inconstitucional

    Una reforma inconstitucional Jimena Cantor Santana, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Todo parece indicar que el gobierno Duque está listo para hacer, por debajo de la mesa, un reajuste en las condiciones laborales. Lea también: Así ha usado el Gobierno sus facultades especiales durante la Pandemia Compartir Foto: Foto: Unsplash Las modalidades de contratación de los colombianos cambiarán (y no para bien). Así lo indica el Decreto 1174 del 27 de agosto de 2020, el cual plantea la reglamentación del “Piso Mínimo de Protección Social”, creado en el contexto de la emergencia sanitaria por COVID-19 y el Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno de Iván Duque. Según algunos sectores sindicalistas, se puede catalogar a esta norma como una reforma laboral disfrazada. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo insiste que es sólo una medida que favorecerá a los trabajadores. ¿A quién hay que creerle? El presidente más joven que ha tenido Colombia aprovechó esta pandemia para hacer otra de las suyas y crear un sistema que se supone busca ayudar a los trabajadores que actualmente ganan menos del mínimo y/o trabajan de manera informal. Lo que propone el Gobierno es que estas personas puedan garantizar su seguridad social, su salud y empiecen a generar un ahorro para su vejez, pero no todo lo que brilla es oro. A pesar de que el Ministerio de Trabajo plantea esta norma como una ayuda, el decreto le abre las puertas a un deterioro de las condiciones laborales para trabajadores formales en el país. El problema de esta norma es que los empleadores tendrán vía libre para realizar contratos de trabajo por un monto de horas inferior a la jornada reglamentaria (48 horas semanales), lo que dará lugar a salarios por debajo del mínimo ($877.802) y, a largo plazo, habrá una mayor dificultad para acumular la cantidad de semanas necesarias para adquirir una pensión (1.300 semanas). Según un estudio realizado por Fasecolda en 2019, solo una cuarta parte de los jóvenes logrará pensionarse debido a “la precariedad e inestabilidad de los contratos de trabajo y a que el monto y frecuencia de las cotizaciones no alcanza el mínimo de semanas para lograr una pensión de salario mínimo”. Ese es el panorama con las condiciones laborales de hoy, con los ajustes que propone el decreto, la pensión se verá como un imaginario, como algo que pocos lograrán alcanzar. ¿Toda una vida trabajando para pensionarme con un salario mínimo, o peor, para llegar a mi edad de jubilación y darme cuenta de que no me puedo pensionar? Ante la expedición del decreto se generó una gran polémica en la opinión pública y el ministro de trabajo, Ángel Custodio Cabrera, salió a los medios a aclarar que no se trataba de una reforma laboral porque “no cambiaba las modalidades de contratación”. Sin embargo, el ministro ignoró que el decreto sí le da luz verde a un nuevo modelo de contratación por horas a un menor costo. En contraparte, el presidente de la Confederación General del Trabajo, Julio Roberto Gómez, aseguró, en una entrevista con revista Semana, que sí se trata de una reforma laboral, debido a que “establece una serie de condicionantes para el desarrollo de las actividades económicas en el país”. Lo más preocupante de esta reforma que quieren hacer pasar por un decreto es que es inconstitucional. Según el abogado constitucionalista, Manuel Quinche, en una entrevista con Razón Pública, “el Gobierno eludió los fundamentos del derecho constitucional y lo que emana de ellos en la legislación laboral en Colombia”. Es decir, Duque y su séquito se pasaron por la faja la rama legislativa, debido a que sólo el Congreso tiene la potestad de modificar o crear nuevas normas, que, además, afectan los derechos fundamentales, como lo es el trabajo, y tuvieron el descaro de disfrazarlo de decreto para que la Corte Constitucional no pueda intervenir y sea sujeto de control del Consejo de Estado. Un presidente adjudicándose funciones que le competen a otra rama del poder público como en una dictadura. A pesar de que es evidente que esta norma afectará a toda la clase trabajadora, los medios de comunicación no le han dado la cobertura necesaria, ya que en las últimas tres semanas no ha habido noticias en las que se mencione lo que implica ni cómo será esta restructuración en los términos de contratación (cabe recordar que el decreto se expidió hace un mes). Por esta razón, es posible asegurar que un gran sector de la población colombiana ignora que sus derechos serán vulnerados. En consecuencia, el ajuste de las condiciones laborales estipuladas en el decreto, que el Gobierno Nacional insiste en no catalogar como reforma, caerá como un balde de agua fría a los trabajadores el primero de febrero de 2021, día en el que se espera que entre en vigencia el Piso Mínimo de Protección Social.

  • Unisabana Medios | Audios

    Es puro arte Laura Valentina Cuevas Santamaría, Comunicación Social y Periodismo En este podcast, se explican de manera fácil y divertida asuntos relacionados con la historia del arte, sus obras, movimientos y artistas más importantes. Ver también: ¿Quiénes hacen de Bogotá una ciudad artística? Compartir

  • Corolla Cross, una mezcla de lo mejor de Toyota

    Corolla Cross, una mezcla de lo mejor de Toyota Fecha: Con un diseño innovador y tecnología de punta llega al mercado la Corolla Cross, una mezcla de los carros más exitosos de Toyota, aunque no es del todo perfecta. Lea también: ¡Se olvidaron de los híbridos! Compartir Foto: Santiago Bernhard A los concesionarios colombianos ha llegado la Corolla Cross, una combinación entre el carro más vendido por Toyota, el Corolla, y la última versión de la RAV4. Parece una SUV, pero es más bien un automóvil levantado, con Rin 18, guardabarros amplios y un motor híbrido ahorrador. Es un monocasco, es decir que el bastidor y la carrocería son una sola pieza, lo que lo hace un vehículo más seguro, ya que, en el momento de colisión la energía se distribuye de forma uniforme. Otra ventaja del monocasco es que permite tener una estructura ligera que es esencial a la hora de ahorrar. A Colombia llega en cuatro versiones: dos a gasolina denominadas XLi y XEi y los modelos híbridos XEi HV y SEG HV. La última es la versión más equipada y de la que hablaremos. En su interior se encuentra un espacio moderno con luces azules, pantalla LCD en el tablero como para el radio, la sección de aire y los botones para ajustar el modo de manejo frente a la palanca de cambios automáticos. Sin embargo, no pierde su sobriedad y en ningún momento los colores y diseño saturan al usuario. En su versión full, los asientos vienen en cuero, trae la ventana corrediza en el techo, el radio con su pantalla de 7” táctil e incluye Apple carplay y Android auto, ambos por conexión USB. Los asientos traseros son confortables y, para ser un automóvil, las personas que van atrás tienen un espacio generoso. Además, pueden reclinar las sillas, cuentan con un reposabrazos que puede mantener dos bebidas, tiene el seguro ISOFIX y espacios en las puertas para guardar bebidas. Algo interesante es que la fila trasera viene en dos partes que se pueden acomodar para ampliar el baúl del carro. El baúl cuenta con 440 litros, su rueda de repuesto, una tapa retirable para cubrir el baúl y ganchos para ajustar objetos. Sin embargo, en los laterales tiene un espacio que va sobre el guardabarros y es un poco más profundo que el resto del maletero, dejando un desnivel innecesario que puede llegar a incomodar a la hora de cargar algo. La puerta del maletero es grande y gracias a la altura del carro es fácil acceder al baúl. Otro punto negativo es que no cuenta con el botón para cerrar el maletero, el que debería ser parte teniendo en cuenta la tecnología de este coche. Y hablando acerca de la tecnología, cuenta con el volante multifunciones desde el cual se puede manipular el volumen, el radio, contestar llamadas y configurar el control crucero. Tiene retrovisores electro-retráctiles que se ajustan electrónicamente . En cuestión de seguridad Toyota le ha metido la ficha a este carro incluyendo el sistema Safety Sense. Este consta de una serie de avisos al conductor para evitar colisiones, por ejemplo: Sistema de pre-colisión que detecta coches o peatones frente al carro, prepara los frenos y da una alerta sonora al conductor. También cuenta con el sistema de mantenimiento de trayectoria y sistema de alerta de cambio de carril, ambas pensadas para rutas largas donde el conductor puede dormirse. Este sistema genera una alerta sonora para avisar al conductor cuando se está desviando. Otra de las implementaciones interesantes es el sistema de luces altas automáticas, que permite al coche adaptar las luces más adecuadas según la ruta y los demás vehículos. Sin olvidar los sensores de parqueo, como la cámara de reversa y los airbags . Y finalmente la tecnología que llama la atención de los usuarios, el corazón de este carro, un motor 1.8 combinado con uno eléctrico y una transmisión de 10 velocidades. Es un motor fiable, aunque posiblemente un poco pequeño para este carro. Entrega una potencia combinada aproximada de 120 HP y una velocidad máxima de 180 km/h. Tiene un consumo medio de 5 litros cada 100 km en ciudad, y se estima que tiene 45 minutos de autonomía en su modo totalmente eléctrico, lo que es poco comparado con la RAV4i que estima alrededor de 63km de autonomía. Acelera de 0 a 100 en 11 a 12 segundo, un desempeño sonso, sin embargo, y como lo explican en Toyota, este no es un carro de carreras. Aunque estéticamente es muy bonito con su parrilla grande, semejante al de la RAV4, los rines de 18 pulgadas, sus guardabarros grandes y las luces led alargadas, como en el interior con sus detalles en cuero, iluminados azules, espacios amplios y tecnología. Al revisar el carro, muchos de los detalles que lo hacen ver musculoso y grande son delgadas láminas. También si miramos dentro del guardabarros se evidencia el monocasco, un detalle poco bonito, que para mi gusto debería ser cubierto. Tristemente, el motor del carro y su tracción delantera, no dan la fuerza y velocidad que el carro parece tener, lo que lo hace algo lento para conducir en rutas largas. Sin embargo, lo compensa con su ahorro de combustible en ciudad, además de la gran ventaja de que por ser híbrido no tiene pico y placa en Bogotá. En resumidas cuentas, el Toyota Corolla Cross es un automóvil grande, con motor pequeño híbrido y ahorrador. Con espacios increíbles para la familia, que ofrece una conducción segura y confortable, ideal para andar cómodo en la ciudad y sus afueras. Su precio ronda entre los 90 y 110 millones de pesos, con una garantía de 5 años o 150.000 km. Es ideal para familias de clase media. Sin embargo, el aspecto de camioneta se queda en eso, una apariencia de carro grande y fuerte para todo terreno que en realidad es un rendidor para la ciudad.

  • 125 años del Teatro Colón

    125 años del Teatro Colón Juanita Gómez, Valentina Obando, Camilo Osorio Geraldine Ospina y Lina Saavedra Juanita Gómez, Valentina Obando, Camilo Osorio Geraldine Ospina y Lina Saavedra Un recorrido histórico por el teatro considerado la "Joya de la Corona" de los espacios culturales de Bogotá. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Ana María Sánchez: actriz y amiga del cine Compartir

  • Siembra marchita: el nuevo reto para la ruralidad

    Siembra marchita: el nuevo reto para la ruralidad Sofía Valentina Guerrero Cadena y María Paula Valdés Nieto Fecha: En Boyacá, el aumento de las temperaturas afecta a más miles de familias campesinas que viven de la tierra. Los cambios en los patrones de cultivo y la reducción de las cosechas también son consecuencia directa del Fenómeno de El Niño. Lea también: Amor en el frente Compartir Foto: Maria Paula Valdés El pasto, la tierra y los cultivos quemados. Algunas plantas de maíz, que alcanzaron a brotar, las recogieron en costales, pero el resto está apenas en su última etapa de germinación y, por el calor excesivo, quizás ni retoñen. La mayoría, en realidad, ya se sabe que no lo hará. Con la papa pasó lo mismo: una gran parte de las que se usan para cosechar no llegaron a brotar, y las demás solo alcanzaron a crecer treinta centímetros sobre tierra, cuando lo normal es que crezcan unos 80 cm. Los cultivos de arvejas, tanto en el suelo como en palos de alambre, al necesitar humedad, no resistieron la falta de lluvia. Las vacas están desnutridas, y los corderos y terneros están a la espera de la poca leche que producen sus madres. De hecho, las vacas son uno de los animales más afectados por el exceso de sol, por lo que Víctor Quito y su familia, los dueños de una finca em Chivatá, Boyacá, tuvieron que buscar alternativas casi desesperadas para alimentar a su ganado durante la crisis. — Como no hay pasto, toca comprar concentrado, zanahoria y papa para hacerles una comida especial a los animales — explica Marina Cruz, esposa de Quito, y campesina como él. Juntos han cultivado esta tierra desde hace unos 20 años. Es sábado. Lo normal es que ese día de la semana la familia completa esté reunida en la finca. Son siete miembros, pero esta mañana solo están cuatro: Víctor, cabeza de hogar, un hombre de 50 años que ha trabajado gran parte de su vida en el campo; Marina Cruz, su esposa, una mujer de 46 que, a causa de una cirugía que le impide hacer fuerza, coordina actividades como el cuidado de la casa y la distribución de la comida de las vacas, piscos y gallinas. Julián es el hijo mayor, tiene 19 años y está trabajando para conseguir algo de dinero para sus padres y hermanos. Lorena, con 12 años, es la más pequeña, se encarga de cuidar a las ovejas y esta mañana corre tras Pepe, un pequeño cordero que no para de moverse y con el que da vueltas y vueltas. Son las 11 de la mañana. Víctor camina por su finca. El municipio, Chivatá, está ubicado a tres horas de Bogotá y es conocido por sus paisajes montañosos y clima templado. Es un día soleado. Hacen unos 19 grados. El sol no desprende rayos tan fuertes como aquellos que han ido quemando el terreno desde finales del 2023. Sin lluvia, claro, no hay agua para la siembra ni para el ganado ni para las necesidades básicas de la casa. La tierra deja ver sus grietas por la sequía. Durante el recorrido, Víctor señala los costales llenos de mazorca y el terreno resquebrajado. Sus tres fanegadas, algo así como cuatro campos de fútbol estándar, están llenas de tusa — el residuo que queda al desgranar el maíz — que usan como abono. La pala, las botas y el machete están tirados en cualquier parte. — No se ha podido trabajar y no se va a poder sembrar nada hasta que no llueva… La falta de agua afecta todo, porque aquí la tierra no da nada sin que llueva, ni siquiera pasto para el ganado, porque tiene que estar la tierra húmeda para que crezca. Y el cultivo necesita lluvia. Y no todo se puede mojar con el riego manual porque no tenemos el abastecimiento para hacerlo — explica Víctor. En febrero de 2023, según datos de Meteoblue, servicio meteorológico suizo creado por la Universidad de Basilea en cooperación con los Centros Nacionales de Predicción Ambiental de cada país, en Chivatá hubo una mayor concentración de nubes que actuó como barrera protectora para los cultivos de la zona contra el exceso de sol. En este 2024, la cantidad de nubes bajó y las precipitaciones se hicieron más escasas, lo que provocó que la tierra se secara, y dejó, de paso, a los cultivos sin su escudo. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en noviembre del 2023 declaró que el Fenómeno del Niño volvía a hacer presencia en el país. Pero lo que para muchos es material de los medios de comunicación, que se mantiene como una especie de ruido, de contenido fijo en la parrilla meses después, para otros es “su pan de cada día”, como es el caso de los campesinos de Chivatá. — El año pasado, de 10 cargas de papa sembrada, se recogieron 70, mientras este año se sembró la misma cantidad y se recogieron solo unas 30 o 40 — explica Víctor, a quien las actuales sequías le recuerdan el año 1992, cuando este fenómeno fue también protagonista en el país. A comienzos de la década de 1990, la disminución de agua en los embalses provocó que el entonces presidente, César Gaviria, aplicara cortes de energía diarios por casi un año. Víctor asegura que lo único bueno de aquello fue que aprendió a ahorrar para los momentos difíciles y hoy, de hecho, ante el deja vú, se sostienen precisamente de las bonanzas del pasado. Para Julián, el hijo mayor de Víctor, su rutina dejó de ser levantarse en las mañanas para llevar las vacas a pastar. Ahora, su tarea diaria es excavar junto a otros campesinos de la zona un pozo subterráneo en Santa Ana, un municipio cercano a Chivatá. Buscan agua y, según el joven, es una alternativa para ganar dinero y así ayudar a sus padres con las facturas de servicios públicos y el mercado. *** Jacqueline Cruz, hermana de Marina y cuñada de Víctor, también vive en Chivatá con su esposo, Leonardo, y sus hijos. Juntos han mantenido la familia con el ganado, la cosecha de alimento y una tienda de abastos en su casa. — Ha bajado mucho la producción de leche. En tiempos normales se entregaban entre 30 y 35 litros, pero ahora, si acaso se llega a 14 — explica Leonardo. — Como ahora no hay pasto, el ganado ya no da leche de la misma manera— añade Jacqueline. Ese pasto quemado implica además un aumento de los gastos para ellos y otras 700 familias. —Debemos comprar el concentrado para los animales cuando aún no ha llegado el pago de la leche. Y no es rentable ni siquiera cuando llega, pues solo recibimos 1.700 pesos por litro vendido— explica Jacqueline. Además, la sequía también ha hecho que, de cuatro reses que antes producían leche, hoy solo lo hagan dos. En cifras, esto implica una pérdida aproximada de 35.700 pesos, porque antes obtenían 60.000 y ahora no llegan ni a los 25.000. Esta familia ha dependido de la cosecha de papa y la que sembraron en julio del año pasado la recogieron en enero, pero de ahí en adelante no han sembrado más. Y, a raíz de la crisis, las ventas han bajado significativamente en su tienda, que es su otra fuente de ingresos, porque los vecinos tienen menos dinero para comprar. Es así como el fenómeno afecta la economía de toda la región. La agricultura y la ganadería están casi paralizadas y no se retomarán hasta que la lluvia vuelva. Los campesinos buscan un apoyo del Gobierno que sea eficaz para salir de esta situación. —Toca comprar semilla para volver a sembrar y buscar un crédito para conseguir el abono– explica Leonardo. La UMATA, Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria, es una institución que buscar brindar bienestar a las familias campesinas de Chivatá, mediante programas de fomento de tecnologías, extensión agropecuaria, campañas de forestación, vacunación de las especies y prevención de plagas. — Nosotros llamamos a la UMATA y ellos envían profesionales que vienen y colocan las vacunas, el desparasitante o cualquier necesidad urgente de los animales —dice Leonardo. Esta entidad trabaja con la Alcaldía y visita los terrenos para añadir a los campesinos en su base de datos. Las dos familias, Quito y Guayacán, se inscribieron a principios de febrero a los subsidios por pérdidas de cultivos. La recuperación será extensa, y es la única opción. *** El Fenómeno de El Niño ha hecho que Julián y Alexis, el otro hijo de Víctor que no está en casa, hayan tomado la decisión de irse en las próximas semanas a Sogamoso, municipio que queda a 1 hora y 20 minutos de Chivatá. Van con el objetivo de estudiar Agricultura en el SENA, Servicio Nacional de Aprendizaje, para aprender más sobre las labores del campo que los vio crecer. Esto alterará también la economía de la familia, puesto que los dos jóvenes son la mano de obra principal. Marina, la mamá, explica que será necesario reducir el número de vacas y ovejas a la mitad, porque no hay otra forma de hacerle frente a la crisis dado que los animales suponen más un gasto que una posible fuente de ingresos. Si bien la ONU ha asegurado que el Fenómeno de El Niño durará hasta mediados del 2024, estas familias de Chivatá se mantiene optimistas. Son creyentes del catolicismo que todo el tiempo mencionan a Dios y se encomiendan, y por eso dicen que están a la espera de un milagro. — Hay gente que especula sobre lo que vendrá en el verano, pero toca tener paciencia y esperar a ver si Dios nos manda su santo abrigo- expresa Jacqueline. A las 6:30 de la tarde las gallinas se van a dormir. Víctor trae los bovinos del potrero y luego se va al pueblo con su hijo Julián. Marina se queda en la casa con Lorena, quién le da un tetero a Pepe, el cordero que hoy se alimenta de leche de vaca. El sol se esconde y la tierra descansa de sus rayos. Esta familia no se deja ganar de la siembra que se marchita. Es, más bien, como la semilla que, a pesar de la sequía, espera paciente el regreso de la lluvia para brotar.

  • Empatía: la lucha por desterrar al olvido

    Empatía: la lucha por desterrar al olvido Juan Nicolás Barahona Espinosa, Comunicación Social y Periodismo Fecha: 45 pinturas de la exposición 'Empatía' representan años de violencia en Colombia, pero son más que vigentes para la crisis que enfrenta el país en 2020, por cuenta de la pandemia. Lea también: Las grietas del periodismo Compartir Foto: Foto: Juan Nicolás Barahona Espinosa No había entendido el mensaje hasta que me vi de frente con su esencia. Antes de la cuarentena por el coronavirus, vi la exposición Empatía , de la artista plástica Martha Lucía Ramírez Uribe* , en Bogotá. Permanecí casi una hora y media analizando las 45 pinturas expuestas, tomando nota sobre ellas, procurando interiorizarlas. Pero me fue muy difícil, quizás porque aún no estaba dispuesto para abrirle las puertas. Y fue muy duro al inicio. Si plasmara aquí los comentarios que consigné durante mi regreso a casa, este texto sería enfático en resaltar que: “eso que muestran las pinturas ya lo vi en otro lugar”. Por supuesto que es así, pues son imágenes que se han vuelto cotidianas: víctimas de violencia, desaparición forzada, desigualdad socioeconómica, crisis políticas, asesinato y secuestro. “Imágenes muy poco originales”, dije aquella vez. “No hay un estudio profundo del ser humano”, me atreví a complementar. Fui necio o quizás obtuso, pero no me daba cuenta. Seguí entonces mis días, dejando sin atención a la exposición, hasta que paulatinamente fue resurgiendo justo cuando en los medios de comunicación se mostraban casi los mismos hechos que dieron origen a las pinturas. Sus imágenes se manifestaron en los diversos relatos que componen al día a día de nuestra realidad: siguen los muertos, el sufrimiento, la miseria, los desplazamientos, los deseos inconclusos, los caminos truncados, la hambruna, el dolor y la desesperanza. También aparecieron impulsadas por canciones, entre los versos de Víctor Jara y de los Alkolirycoz. Primero fueron las pruebas de vida de los secuestrados por la guerrilla, cuyo fondo era reemplazado por manteles para mantener oculta la ubicación de su cárcel. Luego los familiares de personas muertas que, por un punzón terrible y frío en el alma, se descomponen de dolor al recibir la noticia del fallecimiento. Después los migrantes que cargan sus enseres , empujan piedras o que conforman una cadena humana para cruzar la frontera y no ser llevados por el río. Y ahí estaban, perforando la tranquilidad, como chispazos, llenando de incomodidad a mis descansos, recordándome que frente al dolor de todos ellos (lo que incluía a aquellos que me encontraba de cerca, al frente de mi casa o mendigando en las calles de la ciudad) también era un cómplice. Todo esto iba fluyendo entre seres que se irritaban por verse obligados a ceder un poco sus beneficios para que todos participaran de la solidaridad que debería reunirnos en esta época de crisis, cuyos derroteros parecen ser la oscuridad y el pánico. Solo en Colombia hay millones para los que la pobreza es más tenebrosa que el COVID-19 y son millares los que usan ese temor para alimentar sus burlas , acrecentar su capital político o encender el combustible de la aporofobia. Mas aún, solo bastó precisamente aquel enemigo diminuto, que no discriminara, para abofetearnos con la verdad: vivimos rodeados de miseria. Y fue esta semana cuando estalló en mi pensamiento la idea central que Martha Lucía me indicó al hablar con ella por teléfono, después de unos cuantos días de iniciada la cuarentena. Lo lograron tres hechos en específico: 1) gente con palos impidiendo que personas en condición de vulnerabilidad accedieran a los refugios adecuados por la alcaldía de Bogotá , 2) un gobernador exponiendo su vida privada y jactándose de su gestión mientras en los municipios no se informa sobre las medidas que se tomarán para proteger a los migrantes venezolanos y 3) la muerte de dos campesinos por coronavirus en Villapinzón, Cundinamarca, cuya historia se le ha dado un trato novelesco por parte de los grandes medios, sin indagar y denunciar la raíz del problema. De nuevo escenas, historias, narraciones que se normalizan. Justamente, la artista me explicó: vivimos entre una marea de imágenes que no somos capaces de retener y, como consecuencia, vamos olvidando su significado y su incidencia en nuestra historia, cuyo impacto es inevitable en los ciclos de la vida. Por eso hay que rescatar las imágenes que van marcando dicho ciclo, para evitar lo que se ha hecho mal como individuos y como sociedad , pero también para mantener presente los aciertos a los que hemos llegado. El problema es que a esta reflexión aún no llegamos los colombianos. Y también porque se nos diluye el pasado. En su exposición, Martha Lucía rescató los relatos que describen el estado de sufrimiento generado por absurdos en una sociedad que se jacta de humanista pero que es capaz de hacer morir a otros por una ideología o por la mezquindad, llevando a la tristeza y a un imparable deterioro a personas cuya identidad les omiten y la reemplazan por cifras. Lo hizo con cinco series que describen la lucha constante del Hombre para no ser absorbido por el dolor , el desmoronamiento inesperado de su paz o el olvido: 1) Contracorriente , metáforas de esfuerzos y lugares “que no representa(n) el paraíso soñado o la tierra prometida" , dijo la artista. 2) Enlace , la búsqueda de afecto y seguridad ante los duelos reiterados que sobrellevamos en toda la existencia. 3) Telón de fondo , cuando convertimos, nos convertimos o nos convierten en fantasmas por medio de la censura de nuestra identidad. 4) Instantes de verdad , “emblema de nuestra incapacidad de vernos y de ver las situaciones difíciles que vivimos” , explicó. 5) Entre manos , aparición y pérdida incansable de posesiones y deseos. En tiempos de pandemia crecen los discursos que intentan simplificar los esfuerzos por sobrevivir (y con ello se refuerza la reflexión a la que lleva la exposición). Se plantea abandonar a los demás con tal de asegurar el bienestar propio , llegando a afirmar sin sentidos como: “si los migrantes venezolanos llegaron caminando, también se pueden devolver así, ¿no?”. También crecen las insistencias para aplicar la pena de muerte, dejando que a los presos – además del hacinamiento – los consuma el virus. E incluso hay algunos que tienen tanto, pero olvidan las bases de las relaciones humanas, y les sigue doliendo el no poder viajar en tiempos de vacaciones o frenar el errático consumo al que estaban sometidos. A esta gente (de la que a veces somos parte) les falta empatía. *Martha Lucía Ramírez Uribe nació en Santa Fe de Bogotá, Colombia, en 1959. Es diseñadora industrial de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y artista plástica de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín. Fue docente por más 30 años en esta institución y ha tenido 8 exposiciones individuales y 55 colectivas en países como Barcelona, EE.UU. y Colombia.

  • El maestro cerrajero

    El maestro cerrajero Nathalia Cardozo, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Jorge Castañeda, una cara anónima pero muy relevante para este inusual mundo. Un hombre trabajador y, sobre todo, soñador, que alcanzó un éxito no muy duradero. Lea también: Gallero hasta la tumba Compartir Foto: Jorge Castañeda a sus 88años busca un modelo dellave para hacer su trabajodiario de hace ya más de 76años en su cerrajería.Tomada por Nathalia Cardozo. Era 1942, en el pequeño municipio de Guayatá, a unas 3 horas de Tunja, en Boyacá. Jorge Castañeda, de 10 años, vende su único patrimonio, un buey que le regaló su padrino, para huir del maltrato que soportaba por parte de su madrastra. Con el dinero en mano, camina hasta llegar a la carretera con el único propósito de tomar un camión que lo llevara hasta la fría capital colombiana, donde se convertiría años más tarde en un verdadero maestro de la cerrajería. Nació en este pueblo cuya población no superaba, ni supera actualmente, los siete mil habitantes; en una familia numerosa, era el menor de nueve hermanos, el menos deseado y rechazado por su mismo padre. La madre de Jorge murió cuando este tenía cuatro años, ahogada en un pozo de agua; dejó a sus hijos solos con el padre, Tomás Castañeda, quien al poco tiempo se casó con la mujer que le ayudaba con las labores de la casa. Pasé muy mala vida con mi madrastra, ella era muy mala conmigo- dice Jorge. Esta mujer le pegaba constantemente y siguiendo con el patrón de su esposo Tomás, un hombre maltratador, adusto y de pocos modales, lo dejaba sin comida y sin ropa. Era obligado a levantarse muy temprano del galpón donde dormía, entre esteras y al lado de las mulas, para que hiciera un recorrido de más de cuatro horas por una trocha. Debía ir desde su casa hasta una finca en el municipio de Gachetá, transportando a lomo de mula canecas repletas de miel de caña . Después de hacer las entregas, y para no morir de hambre, Jorge aprovechaba estos largos trayectos, e iba donde sus hermanas, quienes siempre tenían un plato de comida para él. Luego de empujar por horas a su mula, la cual muchas veces se desbarrancaba por los abismos, regresaba de esta dura faena a su casa, donde su padre le quitaba lo poco que ganaba. Fueron años de hambre, de frío y de maltrato en los cuales Jorge nunca sintió el calor de un verdadero hogar. Pero un día se cansó de vivir en aquel sufrimiento, tomó lo único que tenía: un viejo buey, y lo vendió. Tomó un camión de carbón hasta la fría Bogotá. En esa época, 1942, la capital colombiana mantenía muchas de sus vías rurales, poco a poco comenzaba a modernizarse, y también, soñaba y se hacía una primera fantasía con un metro en la ciudad, sueño que hoy en día no se ha convertido en realidad. A Jorge lo espera en Bogotá su hermano Marco Antonio. A lo largo de un año y medio vivieron juntos en una pequeña habitación en el centro de la ciudad. Jorge dormía sobre un delgado colchón, tan delgado que podía sentir las piedras del viejo y frío piso, pues el edificio apenas estaba construido. Marco Antonio encargaba a Jorge la preparación de su comida, sin ofrecerle a este un plato de alimento, pero Jorge se las ingeniaba para sobrevivir con las sobras. De cuando en vez, Jorge lograba tomarse una taza de chocolate rendido con agua para salir a trabajar. Empezó poniéndole el pabilo a las velas en un local del centro de la ciudad, le pagaban un centavo al mes, lo necesario para comer; después pasó por un restaurante, pero no duró mucho; llegó luego a una librería, donde cambió su vida. Entró como mensajero, pero al poco tiempo fue ascendiendo; tenía una muy buena relación con su jefe, Jorge Restrepo, así que cada vez que existía la oportunidad de un mejor puesto se lo daba. Aquella amistad trajo más que solo compañía, pues en uno de esos días de trabajo encontraron lo que cambiaría su futuro, una máquina de hacer llaves marca Keil, la cual hoy, 78 años después, sigue siendo su mejor amiga. Es de color verde y muy resistente, hace bastante ruido cuando se pone en marcha. Le ensucia las manos a Jorge con el metal del que están hechas las llaves. La constancia es lo que lo ha llevado al éxito- manifiesta su esposa, Emma Olaya, quien lo ha acompañado durante todo su proceso como empresario, desde hace 66 años. Se conocieron en el centro, ella trabajaba en unas oficinas justo al frente de aquella librería donde Jorge permanecía; se enamoraron y, al poco tiempo, se casaron: ella con 18 años y él con 22 hicieron el equipo perfecto para crecer juntos. Esta constancia de la que Emma habla, Jorge la ha tenido desde el primer día con lo que se convertiría en su pasión, la cerrajería. Cuando comenzó a trabajar con esta novedosa máquina fabricaba una o dos llaves al día, pero poco a poco el trabajo fue aumentando y cada vez más clientes se acercaban. Fue tanta la acogida que en un corto periodo de tiempo su jefe lo convenció de irse a un espacio donde pudiese trabajar solo. Jorge Castañeda incursionó en este inexplorado mundo; compró diferentes elementos para complementar su labor: candados, cerraduras, tornillos, entre otras cosas. Y en ese local de dos por dos metros, ubicado en la carrera novena con quince, donde cabían apenas él y su amada máquina, nació “Llaves Master”. Luego de mucho esfuerzo, compró otra máquina y amplió su local; la demanda se disparó y tuvo que contratar a más personas para que trabajaran a su lado. La mayoría de sus sobrinos trabajaron en algún momento con él, incluido Saúl Castañeda, quien desde hace 54 años y hasta el día de hoy ha heredado esta pasión por la cerrajería. Ello gracias a Jorge, quien, como jefe, siempre ha sido “respetuoso, alegre, comprometido, sensible y muy humano”. Su negocio creció exponencialmente: llegó a tener 2 sucursales y al menos 20 empleados fijos en la sede principal. -No teníamos competencia-, dice Saúl. Fueron pioneros en el servicio a domicilio e iban personalmente a arreglar los problemas de cerraduras a las casas, además “Llaves Master” se convirtió en el primer distribuidor de modelos Yale y Flexon en el país. En aquel momento (1985), era tan rentable, que su ganancia mensual rondaba los 500 mil pesos colombianos lo que al día de hoy puede significar casi 30 millones. Llaves Master se convirtió en un ícono en la industria cerrajera-, dice Sandra Castañeda, la hija de Jorge. Los buscaban de todas partes del país para resolver cualquier inconveniente relacionado con las llaves y cerraduras. Además de esto, Jorge Castañeda también se dio a conocer enseñando, pues todo el que llegaba a trabajar era instruido para el oficio. Con este trabajo, pudo sacar adelante a su familia, le dio estudio a sus hijos, construyó su propia casa e incluso tuvo la oportunidad de viajar a Europa. Hoy en día, con 89 años, sigue teniendo la misma rutina, pero su negocio ya no es el mismo, su éxito no le duró para siempre y su amada ferretería volvió a ser pequeña de nuevo. Aún así, luciendo impecable, con su sombrero, traje, corbata y abrigo emprende camino para ir a trabajar, se niega a dejar de hacerlo, porque esto lo ha motivado desde hace ya más de 70 años . Luego de un largo día regresa a la casa donde su inseparable compañera lo esperasiempre con una gran sonrisa. -Hola, viejo ¿cómo te fue hoy?-, le pregunta su esposa, y él con un chiste y su buen humor, le contesta: ¡Vengo congelado como un pollo!

  • La industria de la música empieza a ver a Colombia como un gran referente artístico

    La industria de la música empieza a ver a Colombia como un gran referente artístico Valeria López Rodríguez Fecha: Francisco Mendoza, promotor en Sueño Estéreo S.A.S (Páramo Presenta) expone los elementos detrás de un evento funcional en el país y describe los desafíos que enfrentan para realizar los festivales más destacados de la última década en el país. Lea también: “El tiro deportivo no se conoce” Compartir Foto: Cortesía de Francisco Mendoza Las personas disfrutan de las experiencias que brindan los shows musicales en el país sin conocer la logística que traen consigo. En el vibrante mundo de la música en vivo, Francisco Mendoza se ha posicionado como un actor fundamental para la empresa Páramo Presenta, siendo gerente de proyecto del Festival Estéreo Picnic y el Festival Cordillera. Estudió administración de empresas en la Universidad Javeriana, tiene una maestría en Comunidad Cultural y Emprendimiento y otra en Economía Cultural y Emprendimiento, enfocando su tesis en explorar los factores que motivan a las personas a asistir a festivales de música. El 2019 marcó el inicio de uno de los virus que paralizó al mundo y la cotidianidad de las personas. El sector del entretenimiento fue el más afectado por las restricciones de control del riesgo por el Coronavirus. Desde la reactivación post pandemia, las compañías organizadoras de eventos, como lo es Páramo Presenta, han intentado recuperar público. Francisco Mendoza es experto en ello. ¿Cómo cree que afectó la pandemia a los eventos de música? Fue un momento complicado, pues estos iban en contra vía de todo lo que sucedía en el mundo en ese entonces. Fueron dos años complicados, porque Páramo Presenta, como empresa, no podía generar ningún tipo de ingreso. El aislamiento social no solo cuestionaba el hecho de no poder salir a la calle, sino el no poder experimentar momentos que conectaran los sentidos de cada uno en un entorno de 360 grados, que es lo que termina siendo un concierto, una experiencia híper sensorial. Son bastantes dimensiones que entran a jugar parte para definir su relevancia. Por un lado, son una plataforma para que los artistas expongan su arte y sentimientos, sus obras, sus piezas y, principalmente, transmitan mensajes al público. Además, se han convertido en un fenómeno en cuanto a que es una ruta de escape de la tecnología y de diferentes situaciones, como no poder salir de la rutina. Considero que la industria en post pandemia se vio fortalecida y de cierta forma renació, porque la gente se dio cuenta de que este tipo de actividades son muy valiosas para el ser y para las comunidades. Desde Páramo Presenta, ¿cómo fue el proceso de reactivación post coronavirus? El primer año fue muy bueno porque todo el mundo quería salir, ver a sus bandas preferidas, experimentar lo que era vivir. El trabajo de Páramo es conectar a la gente con la música a través de momentos memorables, y eso fue lo que en ese momento nuestro mismo trabajo nos dictó hacer. A su vez, los artistas también querían y necesitaban salir a tocar, pues sus presentaciones son parte fundamental de sus ingresos. Básicamente, lo que Páramo hizo fue proporcionarle a la gente y a los músicos lo que deseaban. ¿Cómo ha impactado el cambio del consumo de música a través de los años en la dependencia de los cantantes de realizar conciertos? Es muy interesante, hay muchas teorías y escritos académicos que exponen lo que está sucediendo en la industria musical. En los años 2000, los artistas hacían una gira para promocionar un disco; hoy en día, estrenan un disco para promocionar una gira. A medida que fueron creciendo las innovaciones tecnológicas y fenómenos como la piratería, la gente dejó de invertir en formatos físicos como los CD y por eso la industria empezó a obtener menor ganancia de ellos. A su vez, esto tuvo otro impacto: ahora con aplicaciones, como Spotify y Apple Music, se tiene acceso a una librería infinita de músicos que ni siquiera porque se escuchen a diario se va a lograr oír en su totalidad, exponiendo personas que de seguro no se conocerían de otra forma. Desde hace unos años, Páramo Presenta se ha venido posicionando como la firma líder de espectáculos en vivo en Colombia. Para llegar a este punto, es importante una correcta gestión, logística, y es necesario escuchar al público. ¿De qué manera se puede garantizar el éxito de un festival? Gira entorno a diferentes factores logísticos que aseguran una buena experiencia para los asistentes. Para mí, lo principal es que a la gente le gusten los artistas, o que aquellos que vayan al festival en búsqueda de nuevos sonidos gocen de quienes se presentan y se genere un impacto en los que ven el espectáculo. Hay dos factores que juegan un papel fundamental: el espacio físico y la curaduría musical. En el primer caso, aunque parezca fácil elegir la ubicación para una presentación, no es una tarea sencilla. Se da por sentado que todo va a funcionar a la perfección y esto es algo que no suele pasar. Proporcionar la ubicación ideal se presta para que la gente tenga una buena experiencia, que es lo que realmente importa, y así el total de los asistentes creen una memoria conjunta en la cual recuerden haber disfrutado,bailar, cantar, reír. Por otro lado, la curaduría final de la música tiene que ser para todos. Para seleccionar el line-up se intenta explicar qué piden las personas, porque para cada festival se tienen diferentes tipos de públicos. Hay que tener en cuenta quiénes están sonando en el momento, qué cantante no ha participado y la gente está interesada en ver. Una vez que se simplifique el tipo de artistas a incluir, se realiza el proceso de selección. Se da inicio con artistas grandes con una alta trayectoria junto con algunos que estén en el foco y luego estos se complementan dependiendo el estilo que se busque lograr. La disponibilidad de los músicos elegidos tiene una gran relevancia porque, aunque se quisiera, tener a los que se planifican inicialmente no siempre es posible. Hay que enfrentarse a diferentes realidades, ¿El músico tiene disponibilidad o quiere presentarse en Colombia? Esa es la gran pregunta. Páramo hace parte del circuito de festivales conocido como “Lollapaloza” que funciona en Chile, Brasil y Argentina. Se trabaja en conjunto para atraer con mayor facilidad a los artistas grandes y que ellos no asistan solo a un país creando un producto solo para este, sino que diseñen un espectáculo para los países seleccionados y que, de esta manera, también sea rentable girar. Teniendo en cuenta la selección de participantes, ¿cómo se garantiza el apoyo a artistas emergentes? La labor de Páramo Presenta es muy interesante. A manera de ejemplo, en el Estéreo Picnic siempre se incluye una cuota de artistas pequeños emergentes. En el Festival Cordillera, igual que en Baum Festival, se incluyen cantantes nacionales para exponer ante el público, para que la gente entienda que también ellos existen. ¿Cuáles son los desafíos más comunes a los que se enfrentan los organizadores? Hay una inmensa cantidad de elementos. A nivel económico es el dólar. Se adquiere un compromiso al pagar a los cantantes en dólares pues si esta moneda sube, los costos se elevan y es un reto mayor por manejar. También, dependiendo del tamaño del concierto, se tiene que lidiar con proveedores, con distintas empresas y se debe gestionar el funcionamiento de todas a un 100%. Hay que enfrentar factores externos como la lluvia o el granizo, a los que no estamos exentos. En el caso de Colombia puede haber una protesta que no permita abrir las puertas. Es necesario estar preparado para cualquier escenario y tomar decisiones en tiempo real, decisiones contundentes. ¿Cuáles son los aspectos logísticos por abordarse para poder garantizar el buen funcionamiento de un espectáculo en vivo? A través de la experiencia se adquieren habilidades para solucionar diferentes situaciones. En el caso de la lluvia, Páramo tiene sistemas de rastreo climático. Al predecir el clima se predice lo que sucederá y esto permite tomar decisiones, ya sea, atrasar a los artistas o, en una circunstancia catastrófica, cancelar. Siempre hay que priorizar el bienestar de los asistentes, del público, los trabajadores, los cantantes. La elección del espacio tiene diversas implicaciones. Si la ubicación elegida es el Parque Simón Bolívar, hay que atenerse a que no se cuenta con el mejor sistema de drenaje de agua- Entonces, es necesario realizar obras civiles. ¿Cómo se define el valor de una boleta? Para esto se tienen en cuenta los precios de la realización y el riesgo que quiera asumir el promotor. Si se establece el costo de entrada a 1 millón de pesos para un artista no muy grande y la realización tiene costos elevados, se asume que se pueda recaudar el dinero y que se venderán todas las entradas. ¿Y cómo se distribuye el valor de la boleta para cubrir los gastos? En realidad, el músico es quien tiene voz y voto y una fuerte incidencia en todo lo que tenga que ver con su espectáculo, porque el momento es de ellos. En gran medida, son quienes deciden o aprueban el valor de una boleta. Por esto, ellos son quienes se llevan “la tajada más grande”. En segundo lugar, se encuentran las contribuciones a instituciones colombianas, como lo es el Ministerio de Cultura. Todas las boletas que están por encima de tres UVT, Unidad de Valor Tributario, que hoy en día corresponde a $127.000, ceden el 10% de ese valor al Ministerio de Cultura, que redistribuye ese dinero para fomentar diversas actividades que contribuyen a las actividades culturales del país. El tercer gasto más grande es la Sociedad de Autores y Compositores, SAYCO, que reparte el dinero a todos los autores y compositores que hayan tenido alguna incidencia en las piezas artísticas expuestas. El resto consiste en dividir en proveedores, al personal encargado de las luces, el sonido y la logística. Finalmente recibe el promotor, asumiendo el riesgo de que haya plata o no. ¿Cuál diría que es la influencia de la cultura y la diversidad musical de Colombia en la atracción de artistas y promotores internacionales? Fenómenos musicales como Shakira, Kali Uchis, Morat y otros grandes de la industria local exponen un país artístico frente a muchos ojos. Ciertamente, esto es bueno en la medida en que la industria de la música empieza a ver a Colombia como un gran referente artístico. Muestra también que existe un público interesado por consumir música. El impacto que estos artistas tienen es exponernos como Marca País, una marca ante los ojos de miles y miles de personas.

  • Ciudad de Dios, película brasileña de culto

    La película logró un gran eco internacional luego de cuatro nominaciones al Oscar y una gran taquilla que superó en 1000% la inversión. Ciudad de Dios, película brasileña de culto La película logró un gran eco internacional luego de cuatro nominaciones al Oscar y una gran taquilla que superó en 1000% la inversión. Compartir

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