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- ‘‘No podría vivir sin leer’’: Piedad Bonnett
‘‘No podría vivir sin leer’’: Piedad Bonnett Diana Contreras, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Rodeada de libros, pinturas hechas por su hijo Daniel y esa aura de tranquilidad; vive Piedad Bonnett. Amante de la literatura y de la poesía, escribe para sentirse libre, para soltar. Lea también: De compras en la tienda 'La Corrupción' Compartir Foto: Rodeada de miles de libros, pinturas hechas por su hijo Daniel, y esa aura de tranquilidad, vive Piedad Bonnett. Amante de la literatura y de la poesía; escribe para sentirse libre, para soltar. Más allá de ser una escritora, es primero una mujer, ama de casa y mamá. Piedad se levanta diariamente a eso de las 7:00 a. m., lee el periódico como algo sagrado en su vida, escribe sobre la novela que está terminando y hace yoga. A pesar de no ser una persona creyente, considera que la espiritualidad es algo muy importante para ella y el yoga la ayuda en esa tarea de sentirse en paz. ‘‘Creo que soy una persona muy creativa, inquieta y un poquito transgresora, aunque a los ojos de los demás pueda parecer una persona muy acomodada’’. En su libro ‘Lo que no tiene nombre’, la escritora despliega la historia de su hijo Daniel, quien se suicidó en New York en 2011 tras varios años de conocer que padecía una enfermedad mental. ‘‘Fue muy duro, doloroso, pero muy liberador a la vez… de alguna manera sanamos los dolores’’ , cuenta Bonnett, quien empezó a escribir el libro cuatro meses después de aquel hecho. En esa obra, publicada en 2013, reconstruye la imagen de su hijo, su vida, sus pasiones y su inmensa bondad. El dolor estuvo presente, pero escribir trajo consigo, aunque pasajera, una reconfortante salida del dolor, de la desesperanza. La forma en como está escrita ‘Lo que no tiene nombre’ está basada en la razón, tanto como en el sentimiento. Es por este motivo que la poesía no es lo que sobresale al momento de perder a su hijo. Piedad quiere revivirlo a través de las palabras, pero no de una forma cursi, sino, más bien de una forma narrativa para conectarse con sus lectores, para hablarle a otros también. ‘‘Yo podría vivir sin escribir, pero no podría vivir sin leer’’, señala la poeta, quien se ha refugiado en los libros y en el yoga para sobrellevar los malos episodios de su vida. Inspiración ‘‘Siempre soñé con ser escritora, desde los 13 o 14 años. (…) Lo que me llevó a escribir al principio fue mi infancia y mi juventud, lo que viví con mis padres, su forma tan estricta de educarme, y yo siempre he sido una persona muy liberal’’. Siempre fue una mujer en busca de libertad. La relación con sus padres fue un poco difícil pues eran de una posición estrictamente conservadora, y a pesar de lo que se pueda pensar, Piedad es una persona muy liberal y crió a sus hijos para ser independientes, de una forma liberal y le ha gustado mucho trabajar con gente joven, esto se refleja en los 30 años que invirtió en ser profesora en una universidad. ‘‘Me ha tocado deshacerme de ese peso, de una vida tan estricta, y aprender a gozar un poquito más’’. ¿Qué le molesta de la gente? ‘‘Me molesta la vulgaridad, pero no solo las palabras… la ramplonería de la televisión. Algo que también me molesta es el fanatismo, el sectarismo y el odio”. Bonnett sueña con una Colombia abierta a las diferencias, en donde se respete la condición de los demás . Erradicar el narcotráfico y un presidente que piense en la gente es lo que desea para Colombia. ¿Cómo le gustaría ser recordada? ‘‘Como una persona con coherencia, que fue consistente con su propio pensamiento, como una persona buena y que vivió la vida con intensidad… Si mis hijas me recuerdan así, sería algo muy bueno’’. Feminista ‘‘Soy una mujer del siglo veinte y del siglo veintiuno’’, dice la mujer, porque se considera a sí misma como feminista y afirma que a la mentalidad femenina de hoy en día todavía le falta mucho para la liberación total. ¿Qué piensa de las feminazis o del feminismo radical? ‘‘Creo que han sido necesarias para llegar a donde estamos hoy… sin ellas no hubiésemos podido llegar, tuvieron que hacer ese papel, un poco repelente, por su radicalización. Me considero feminista militante, en mi columna escribo a favor de las mujeres’’. Bonnett considera que la gran lucha del siglo que estamos viviendo es la reivindicación de las diferencias, de los gays, de las personas trans, de los negros, de todo lo que es diferente. Considera que la inclusión es indispensable y hasta que eso no pase, no es una sociedad como debería ser.
- La artista que construye puentes
La artista que construye puentes Sara Salamanca y María José Omaña Fecha: 'Soy Fira' hace parte del cada vez más creciente mundo digital, convirtiéndose en la primera 'criptoartista' colombiana que trabaja con NFTs. Lea también: Criptomonedas: nueva modalidad de pago aceptada en Colombia Compartir Foto: Soy Fira - Tomada de Instagram (@_soyfira) Los non-fungible tokens, conocidos como NFTs , son un certificado de propiedad y autenticidad sobre un contenido que puede ser digital o físico. En 2021 las transacciones mundiales alcanzaron más de 40 mil millones de dólares. Camila Fierro inicia su día a las 6:00 de la mañana al son de la canción ‘El espíritu de Dios está en este lugar’. A las 8 de la mañana, sin falta, recibe una videollamada de su entrenador personal, Juan Carlos Salazar. Él se encarga de que ella active su cuerpo, bien sea en el gimnasio de su casa, ubicada en el barrio El Chicó, en Bogotá, o en el parque más cercano donde pueda salir a correr. Luego trata de ir a misa o entrar en comunión espiritual al menos una vez a la semana, y a las 10 de la mañana inicia su jornada laboral. De esta hora en adelante su rutina del día nunca es igual. Pasa el tiempo entre reuniones y conferencias de arte y el mundo ‘cripto’ , dos pasiones que logra conectar a través de los NFTs. En sus palabras, el ‘criptoarte’ permite que la obra tenga una huella digital y para describirlo menciona las tres T: trazabilidad, transparencia y transferencia de valor , es decir que se valorice su obra con el tiempo. Por su trabajo, en el cierre de 2022 visitó tres países: Guatemala, para participar en el primer Foro de Economía y Negocios de Forbes; Inglaterra, para asistir a los debates, charlas y talleres de la comunidad NFT, y Estados Unidos para exponer sus obras en la Quinta Avenida, en la WEB3 NYC Gallery, de Nueva York. Al inicio de su carrera de artista, Jaime Fierro, su padre, sentado en la sala de la casa, le preguntaba cuál era su intención y visión de futuro, porque ser sostenible con un proyecto artístico en Colombia supone muchas dificultades. Según Daniel Tolmos, director del departamento de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, “de los 817 egresados de Artes entre 2001 y 2015, sólo el 10% ha continuado en el mundo artístico”. Jaime Fierro no entendía qué pretendía su hija, pues ella es ingeniera civil egresada en 2019 de la Universidad Javeriana. Pero en junio del 2020 decidió construir puentes no convencionales. Reconocida bajo el nombre ‘Soy Fira’, decidió desafiar las estadísticas y se dio cuenta que era más importante conectar con la gente. El interés por estar a la vanguardia de las nuevas tecnologías y sus trazos le permiten hoy vivir del arte. Publicidad Primeros trazos de ‘Soy Fira’ Con un cuaderno inició su carrera de artista por los museos de Europa, mientras pintaba a los grandes haciendo copias, como la mayoría de los artistas en formación, en el Musée d’Orsay en París y la National Gallery de Londres. Se paraba frente a las obras, las observaba, abría una hoja en blanco y cogía su lapicero negro. Desde que ponía la punta del esfero en el papel no la despegaba, haciendo honor a su arte de un solo trazo. Se demoraba entre 30 y 40 segundos en recrear, a su manera, cualquier obra, y así fue encontrando su estilo. Turistas y espectadores pasaban por su lado tratando de mirar qué anotaba en su cuaderno. Ella al terminar ponía su obra junto a la original y tomaba una foto. Apenas volvía a Bogotá iba a la casa de su abuela y se sentaba a negociar sus trazos con ella. Su ‘Polli’, como Fierro la llama, era la compradora de sus obras desde niña. Recuerda que solía pintar “mamarrachos”, figuras sin sentido, y hacía en origami a serpientes, sapos y barcos que terminaban componiendo la colección de su abuela. Con el tiempo, a través de las redes sociales la gente empezó a reconocer su trabajo. Diferentes personalidades colombianas del arte y la moda le empezaron a solicitar retratos. Fierro cobraba 15 dólares por cada imagen. Con la venta de su primer NFT en 2021, le dio un sello a su arte digital y encontró una forma de vincular su obra a la revolución tecnológica actual. La trazabilidad de un sueño La curiosidad de Fierro no solo la encaminó al mundo ‘cripto’, sino que también le abrió posibilidades para fortalecer su proceso creativo, la construcción de comunidad y la trazabilidad de sus trabajos. A partir de la implementación del Bitcoin en 2009 surgió en paralelo el ‘Blockchain’, lo que facilita a los autores de obras digitales saber cuántas veces se ha comprado su obra y dejar un registro de ello. Así que, por un lado, los NFT utilizados para la autentificación de obras que tienen valor intrínseco son un gran avance para los artistas digitales que pueden, al fin, ver recompensado su esfuerzo. En una entrevista de Fierro para Forbes, la artista contó que, tras entender lo que estaba pasando con esa tecnología, se dijo a sí misma: “Yo necesito meterme, si quiero ser una artista digital, tengo que estar en ‘cripto’”, aunque era difícil empezar porque para entonces había pocos libros o investigaciones académicas en español que abordaran el tema. Por las experiencias que empezó a compartir por redes sociales, aumentó su comunidad digital. Ponía imágenes de sus obras en las pantallas de Time Square, en el Foro de Economía y Negocios de Forbes, o jugando golf con sus amigos, entre otras publicaciones. Así llegó a trabajar con marcas como Vogue y personalidades como J Balvin y Mercedes Campuzano. Acercamiento espiritual de ‘Soy Fira’ Una de las palabras favoritas de la artista es conexión. Y la aplica en la gran mayoría de los ámbitos de su vida. Desde niña ha sido fiel creyente de la energía y su manifiesto dicta que “si todos estamos conectados con nuestra alma, podemos vibrar mucho más alto”. La sonrisa de dientes grandes y blancos de Fierro y su carcajada son reflejo de la buena vibra que inspira a quienes han tenido la oportunidad de conversar con ella. Tras graduarse como ingeniera, se dedicó a estudiar Física cuántica. Los libros y pódcast fueron su guía en este tema que, aunque es difícil de entender, explica de la siguiente forma: en la materia siempre hay energía presente y cuando se condensa la suficiente, se producen vibraciones que forman enlaces sólidos. Un acercamiento con su abuelo, quien murió hace 35 años, fue lo que la introdujo en la vida espiritual, que dicta a las personas a entregarse a la oración para establecer una mejor comunicación y conocimiento con nuestro mundo etéreo. Hans Sperber es su amigo, compañero espiritual y guía de conocimiento a través de los registros akáshicos, que son una fuente para entender pensamientos, emociones, intenciones y palabras que han ocurrido en el pasado de acuerdo con la corriente religiosa de la teosofía. Sperber insiste en que aún queda un largo sendero por recorrer y experimentar, por algún lado se empieza. En ese comienzo es precisamente importante reconocer su propio valor para atraer abundancia. Fierro manifiesta la prosperidad a través de la meditación y el yoga que practica en grupo cuando se encuentra en Bogotá. Y esta la refleja por medio del arte. Los artistas expresan sus sentimientos y emociones y suelen estar ligados con lo que sucede en la sociedad. Hoy está en auge la importancia de cuidar de la espiritualidad, la salud mental y también se repite insistentemente la importancia de no perder hábitos intelectuales de lectura y escritura. Desde los 17 años, Fierro ha plasmado necesidades del mundo por medio de piezas artesanales como los cuadernos reciclados, que hacía desde que estaba en el colegio. Al finalizar el año escolar en el Gimnasio Los Portales, colegio en el norte de Bogotá, siempre sobraban hojas en los cuadernos de ella y sus compañeras. Fierro las recolectaba y las cosía. La tapa de estos cuadernos eran cajas de cereales que le daban un sello a su fundación ‘Ya tengo dónde escribir’, con la cual niños de escasos recursos recibieron útiles escolares que les servían como herramienta para su educación. En Colombia, según las cifras del Dane, la inasistencia escolar pasó de 2.7 % en 2019 al 16.4 % en 2020 a causa de la pandemia. El cierre de las escuelas demandaba que niños, que no tenían con qué comprar cuadernos, ahora debían tener un computador o tableta para asistir a sus clases. Siguiendo con su compromiso desde el colegio y como la artista reconocida que es hoy, Fierro destina un 10 % de las ganancias de su cripto arte para entregar tabletas para que niños de escasos recursos en el país accedan a información y tengan un desarrollo óptimo. Este proyecto es parte de su principal objetivo como creativa: ser alguien que escucha a su tiempo y a su comunidad.
- Plazo de 18 meses para adoptar menores
Plazo de 18 meses para adoptar menores Laura García, Comunicación Social y Periodismo Fecha: ¿Será correcto que los padres que han dejado a sus hijos a cargo del ICBF vuelvan a tener su custodia si estos no son adoptados en un tiempo máximo de 18 meses? Lea también: La sonrisa de los ángeles Compartir Foto: Esta y muchas más serán las preguntas después del decreto de ley que modifica el Código de Infancia y Adolescencia promulgado por el ex presidente de la República, Juan Manuel Santos. Este estipula un tiempo máximo de 18 meses para adelantar los trámites de adopción de un menor que se encuentra bajo la custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF. De los 127.000 niños que están a cargo del ICBF, 10.000 padecen de alguna discapacidad mental, y 5.000 ya han cumplido la mayoría de edad, o tienen 2 o más hermanos. Esto los convierte en niños con pocas posibilidades de ser adoptados y reintegrados a una familia. Algunos se quedan toda su vida en este instituto. En esos casos, pasan a ser “los hijos del ICBF”. Se ven obligados, al cumplir los 18 años, a salir a un mundo que no conocen, con pocas posibilidades de subsistir, sin una familia que los soporte o una educación que sobrepase el bachillerato. Ello dificulta aún más las posibilidades de conseguir un empleo digno, en un país en el cual, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, asciende en el 2018 al 11,8%. Ahora, ¿qué pasará con aquellos niños con alguna discapacidad?, ¿no será más difícil para ellos la integración a la sociedad?, ¿valerse por ellos mismos? Y esto solo pensando en el ámbito laboral. ¿Quién les garantiza educación para formarse como profesionales y en un futuro no hacer parte de ese 11,8% de desempleados?, ¿quién les garantiza un adecuado sistema de salud y protección social cuando salgan del Instituto? Según la Ley 115 de 1994, expedida por el Congreso de la República, la familia es la principal responsable de la educación para niños, niñas y adolescentes, y la sociedad solo debe encargarse de su cumplimiento. Pero, ¿qué pasa con los niños sin padres? Su futuro seguirá siendo completamente incierto. La solución no sería poner un tiempo máximo para adelantar los trámites de adopción para un niño, niña o adolescente, sino destinar parte de esos 6.4 billones que se invierten en programas de la primera infancia, niñez, adolescencia y la familia, en educación y tratamiento psicológico. Primero, para que los niños puedan integrarse en una familia sin importar su edad o capacidades. Y, segundo, impulsar la adopción de niños mayores o con alguna discapacidad en aquellas familias que quieran adoptarlos. Hasta que no se haga un cambio en las políticas de educación para los niños y quienes quieran adoptarlos, seguiremos viéndolos todas las noches en nuestros televisores, en la campaña “Me conoces”. En este proyecto se muestran sus nombres, edades, rostros y se escucha una famosa canción que evoca la búsqueda incansable de alguien que los reconozca, y que se acuerde de ellos algún día.
- Nuestras deportistas, más que bellas, talentosas
Nuestras deportistas, más que bellas, talentosas Elim Johana Alonso Dorado, Camila Andrea Mestra Correa, Ana María Romero Manrique, Laura Valentina Niño Cardona, Comunicación Social y Periodismo 'Estelita sin tapujos' reclama respeto por las deportistas colombianas, que las noticias de las que son protagonistas estén centradas en su rendimiento deportivo y no, en su apariencia física. Ver también: La colombiana que ganó oro en Olímpicos de la Juventud Compartir
- Unisabana Medios | Audios
El autogol matador Isabela Uribe, Comunicación Social y Periodismo Crónica del autogol que dejó a la Selección Colombia por fuera del mundial en el año 1994. Ver también: José Silva y la vida bajo los tres palos Compartir
- Solo quiero vivir
Solo quiero vivir Érica Liliana Orjuela Fecha: La historia de una deportista de alto rendimiento, es pionera de la esgrima paralímpica en Colombia, aunque primero practicó la natación y tiro al blanco. Lea también: Un héroe invencible Compartir Foto: Cabo Segundo Rosa María Sánchez
- La mujer detrás del apellido Moreno
La mujer detrás del apellido Moreno Fatme Sahara Deirani Prieto, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Gabriela Moreno Toro nació entre el espectáculo y lucha día a día por seguir su sueño de ser actriz. Lea también: Crisis de actrices y actores en Colombia Compartir Foto: Fatme Sahara Deirani Prieto Gabriela me recibe en su habitación por videollamada. Tiene un look muy relajado. Viste un saco ancho. Su cabello castaño oscuro, con matices rubios, está recogido y su sencillez se nota desde el primer momento porque no le interesa maquillarse ni arreglarse demasiado para la entrevista. Atrás se ve un fondo blanco y esto resalta sus facciones que, por cierto, son muy definidas, es una mujer muy hermosa, de ojos cafés grandes y un tanto caídos, de nariz perfilada y boca en forma de corazón. Desde el primer momento me di cuenta de que hacer este perfil sería todo un reto, porque ella dice haber tenido malas experiencias con los periodistas. Muchos describen a esta caleña de 21 años de edad como una famosa modelo que conquista las pasarelas, pero esto es mentira. Es actriz en formación y se enamoró de su carrera desde muy pequeña. Su madre es Mónica Toro, manager de artistas, y su papá es Marlon Moreno, uno de los actores más reconocidos en Colombia. En ocasiones hacía shows para su familia, cantaba y bailaba con pelucas. El espectáculo siempre fue su pasión. “Siempre me ha gustado ser el centro de atención, aunque lo he perdido con los años, a medida que he crecido me he dado cuenta de que me gusta más que la atención esté en otras personas. Los grandes actores dicen que observando uno aprende un montón”, afirma. Disfrutaba mucho el trabajo de su papá y eso influyó en su amor por la actuación. Ella entraba a los sets para acompañar a Marlon, era un mundo de gigantes que hizo que desarrollará habilidad para relacionarse con gente más grande que ella. Toda la vida Gabriela ha convivido con personas que pertenecen a ese mundo. “Muchos actores se la pasaban en mi casa y en mis cumpleaños, literal, venían más amigos de mi mamá que amigos míos”. En ocasiones la llamaban para pedirla como actriz, pero su mamá siempre dijo que no. Por su experiencia ella sabía que muchos actores que empezaban pequeños se iban perdiendo en la fama y no disfrutaban su niñez, y ella no quería eso para su niña. En ese entonces, Gabriela no lo entendía, pero hoy en día se lo agradece. Me explica que los padres tienen una sabiduría en sus palabras que cómo jóvenes no entendemos. Retos del espectáculo En su trayectoria se ha dado cuenta de que el mundo de la fama complica muchas cosas, una de ellas son las amistades. “Hubo algo muy difícil para mí: los amigos por interés. Cuando mi papá actúa en ‘El último matrimonio feliz’ y después hace ‘El capo’ todo el mundo en el colegio quería ser mi amigo, era impresionante, yo estaba en 5º y los de 11º me invitaban a salir. Esa tensión hizo que yo perdiera mi identidad, dejé de ser Gabriela Moreno y pasé a ser la hija del capo”. Todo esto hizo que Gabriela pusiera una barrera y le fuera difícil entablar amistades genuinas, ella busca personas que estén bien encaminadas. “A mí me gusta rodearme de gente que esté bien, porque siento que a lo largo de la vida uno se convierte en los libros que lee y en las personas con las que pasa tiempo”. Hoy en día tiene muy pocos amigos regados por distintos lugares y aunque le gustaría tener más, es consciente de que es muy selectiva y quiere estar rodeada de personas que “demuestren calidad”. “Yo soy una persona super amorosa y me cuesta mucho dejar de querer a alguien, siento que uno nunca deja de querer, pero para mí pesa más el amor que me tengo a mí misma”. Eso es algo que le costó mucho conseguir y no piensa dejarlo por nadie. “El proceso de quererme y aceptarme a mí misma y hacerme mi prioridad fue muy difícil”. Gabriela sonríe y ahora se describe con la palabra amor y no hay duda de que eso es lo que transmite al mundo. “Yo soy una persona super apegada a Dios, pero antes no lo era y desde que empecé a hacerme a mí misma mi prioridad, noté el cambio”. Al cumplir los 16 años decidió comenzar su formación como actriz y es precisamente el amor por la actuación lo que la hace luchar por su carrera. Cuando se graduó del colegio decidió ir a Los Ángeles y allá hizo un maynor en theatre , aunque no se graduó ya que debía tomar unas clases complementarias y ella quería enfocarse en el teatro. Cuando llegó a Colombia, la mamá le pidió que sacara su título. Ella siempre ha respetado las decisiones de Gabriela y sabe que el show es lo suyo. “Me parece que era imposible que se dedicara a otra cosa, porque nació actriz y se formó y se sigue formando”, explica Mónica. Así fue como Gabriela decidió entrar al Teatro Nacional y realizar un semestre, pero no le gustó. Sentía que no estaba aprendiendo, siguió buscando y entró a la Academia Charlot, donde sintió exactamente lo mismo. “Cuando ya llevas un año estudiando algo y has visto todas las materias y entras a una segunda academia, es como devolverte 6 meses y ver algo que ya habías hecho. Cuando llegó la pandemia perdí el interés” . La separación de sus padres Cuando Marlon y Mónica se separaron, Gabriela tenía 3 años y por esto no tiene tantos recuerdos de ese momento. “Lo difícil no fue la separación, sino convivir con la pareja que en ese entonces tenía mi papá”, afirma y me explica que no eran celos, ella quería que él estuviera con una persona que lo quisiera de verdad, y ella no veía eso en sus parejas. Con Mónica fue distinto. El esposo de su mamá, Fernando Tamayo, llegó a la vida de Gabriela y se convirtió en parte fundamental para ella, en otro papá. Él nunca quiso ganarse un puesto más allá de ser su padrastro y fue precisamente eso lo que conquistó el corazón de Gabriela. “Fernando iba a recogerme al colegio cuando estaba enferma, era el que se quedaba hasta las 3:00 a.m. haciendo maquetas del colegio conmigo, aunque no siempre, mi papá también lo hacía”. Hoy en día no concibe la vida con sus papás juntos. Gracias a la separación de sus padres Gabriela ha podido conocer personas que ama en su vida. Ha tenido lo mejor de esos dos mundos. “Fernando ha sido uno de los regalos más lindos que Dios me ha mandado y también Sara, la actual pareja de mi papá, he encontrado en ella algo que no había visto antes y es una persona que lo ama a él y lo apoya”. El apellido Moreno El apellido Moreno no es como cualquier otro, tiene un gran peso dentro del medio. Esto ha hecho que algunos la encasillen, pero ella no está siguiendo el sueño de su padre, sino el suyo. “Yo no quiero seguir los pasos de mi papá. Obviamente me siento muy orgullosa de él, pero también ha sido un espejo de cosas que no quiero hacer. No quiero seguir sus pasos, quiero hacer los míos. Lo admiro muchísimo, es un gran maestro, pero me quiero formar yo, bajo mis propios méritos”. Su hermano Brian Moreno y su papá se han encargado de ponerle la vara alta a Gabriela. La presión es mucha, al igual que las expectativas que tienen sobre ella. “Yo siento que lo que yo tengo que lograr es dejar de ser la hija de alguien y empezar a ser Gabriela Moreno, independientemente de que mi papá sea muy buen actor. Yo no intento quitarme mi apellido, porque estoy muy orgullosa de él, sino que quiero marcar mis propios pasos. Muchas personas encasillan a Gabriela sin conocerla, creen que por ser Moreno la tiene fácil. “Ellos no saben que para mí es más difícil porque de mí ya esperan algo, de ellos no, de ellos buscan un talento”. El amor en su vida Una de las actividades que más disfruta Gabriela es estar con su novio Juan Pablo. Ellos están juntos hace aproximadamente 2 años y según Gabriela, llevan una relación muy madura. En sus ojos se ve como este tema la apasiona y no se cohíbe de dar detalles sobre ella y su pareja . El apoyo es incondicional. “Él saca la mejor versión de mí, estoy muy enamorada”, dice. “Mis grandes defectos son sus grandes fortalezas, por lo que día a día tengo admiración por ella”, exclama Juan Pablo. Esta relación nos muestra que el amor no tiene edad. Ellos se llevan 7 años de diferencia y, sin embargo, se entienden a la perfección. “A medida que pasan los años encuentro cada día menos personas cuyos corazones no hayan sido invadidos de alguna manera por el egocentrismo, la soberbia y la envidia. Gabriela tiene la pureza del alma de un niño, con la madurez y experiencia de un adulto, una combinación difícil de encontrar y con un potencial inmenso para sí misma y privilegio para quienes la rodeamos. Amor y perdón inacabables, empatía por su entorno y honestidad en su actuar”, dice Juan Pablo. La influencia en las redes Gabriela cuenta con más de 54 mil seguidores en Instagram, esto ha hecho que tenga una influencia muy grande en la vida de muchas personas, en especial los jóvenes. Por eso ella intenta que su contenido aporte. “Solo con 10 personas a las que ayude de 50 mil que me siguen, yo lo sigo haciendo. Yo no soy Jesús ni pretendo cambiar el mundo, pero si puedo ayudar a alguien lo seguiré haciendo”. Gabriela es una persona auténtica, con metas claras y un gran futuro. No por su papá, que es un gran actor, sino por su dedicación y compromiso con la carrera que despierta amor en ella.
- Un show espectacular
Un show espectacular Mara Mulett, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Xcaret México Espectacular nos adentra en un viaje a través de las tradiciones y la historia de México. Lea también: BlacKkKlansman: una lucha por la identidad, el poder y la vida Compartir Foto: Pinterest El ambiente caribeño de la ciudad de Cancún se deja a un lado tan pronto llega la noche, pues Xcaret México Espectacular ambienta la velada del Teatro Gran Tlachco con un toque de historia y referencias culturales del bello país centroamericano. Sin duda, los países latinos tienen una riqueza cultural incomparable y México no se queda atrás. Producir un espectáculo que le haga justicia a la tan variada cultura mexicana no es tarea fácil, pero Xcaret ha sido como un estudiante aplicado que realiza una buena investigación y la presenta de manera agradable. Uno de los aspectos más representativos de la cultura mexicana son los coloridos vestuarios llenos de flores bordadas o los trajes de mariachis con los infaltables zapatos de punta. El espectáculo, en definitiva, presenta una variedad de atuendos y trajes representativos. Las plumas son un elemento bastante recurrente al igual que los tocados y sombreros. Sin embargo, no todos los vestidos son elaborados, pues, así como se pueden encontrar extravagantes faldas de chinas poblanas, también es posible ver sencillas camisas de cuadros. Asimismo, la danza es un elemento identitario esencial para el desarrollo de los pueblos y, gracias a la buena coreografía, se puede percibir en el espectáculo la tradición de algunas regiones de México. Distintos bailes ancestrales, la Danza de los Viejitos y hasta el típico Son de La Negra , característico de la región de Jalisco, se aprecian a lo largo del show. El zapateo aparece en repetidas ocasiones al igual que los diferentes bailes con mujeres ondeando sus vistosas faldas. Ambos aspectos, la vestimenta y la danza, son indispensables a la hora de enfrentarse a una cultura nueva. Xcaret hace un buen uso de los mismos, pues la variedad en la vestimenta es fundamental para la composición del espectáculo, al igual que la representación de los distintos periodos o regiones. Este podría compararse a los vestidos utilizados por los personajes de la tan aclamada película de Pixar, Coco. No obstante, el vestuario utilizado en el filme se queda corto y no va más allá de una percepción superficial de la cultura mexicana, contario a lo que sucede con los trajes de la presentación. La coreografía se destaca en distintas ocasiones durante el show, con una planimetría acorde con el escenario rectangular con vista desde todos los lados. Las transiciones son limpias, al igual que las líneas y demás figuras formadas por los bailarines, y la coordinación es casi perfecta . Sin embargo, existen momentos en los que se crea una carga visual un poco molesta por la gran cantidad de bailarines en escena con atuendos de muchos colores y la vistosa indumentaria utilizada. Aunque no llegan a aparecer los 300 bailares que forman parte del espectáculo al mismo tiempo, sí son demasiados los que danzan al unísono en varias ocasiones. Si de llevarse a México en la piel se trata, el objetivo del espectáculo se logra más que satisfactoriamente. Para quienes no conocen el país y ven la transmisión virtual del show, las ganas de visitar México y conocer su cultura se agudizan. Indudablemente, Xcaret rinde un homenaje espectacular a la historia y a las tradiciones del país.
- Detrás del tono crema de la leche fresca
Detrás del tono crema de la leche fresca Elim Johana Alonso Dorado, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Cuando bebemos un vaso de leche no pensamos en el proceso que hay detrás y mucho menos, en la importancia de una vaca en la vida humana. Lea también: Lo que calla el campo Compartir Foto: Foto: Johana Alonso Está presente en cada una de las comidas, en el café del desayuno, el yogurt de las medias nueves, el jugo o la pasta del almuerzo, el chocolate caliente que bebemos en una tarde fría, la mantequilla que le untamos a las galletas, es muy frecuente encontrar lácteos en nuestra dieta. Pero ¿conoce el proceso?, ¿se ha preguntado alguna vez sobre el animal del que proviene todo esto?, ¿conoce la importancia de una vaca en su vida? Un día me comencé a preguntar todo esto y encontré que las vacas son más importantes e interesantes de lo que las personas del común creen. Sin darnos cuenta, les debemos mucho a señoritas bovinas como Chispa, Violeta, Nata, Zamora y Duquesa. Es la 1:30 de la madrugada y don José empieza su jornada laboral. Es hora de ponerse el overol y de alistar las cantinas, las copas de ordeño, encender el motor y el tanque de enfriamiento. Mientras tanto, Cristian, el auxiliar de José, va a traer las 47 vacas desde el potrero hasta el centro de ordeño. Las vacas conocen el camino, ya están acostumbradas a la rutina y al horario. Esta finca, ubicada en Tocancipá, tiene unas 5 hectáreas de terreno y vende su leche a la empresa Alpina, que compra cada litro a $1.150 pesos y un camión la lleva a la planta cada día en la mañana. El costo de la leche depende de una prueba que determina la cantidad de bacterias, proteínas y grasa que contenga. Colombia es uno de los países con mayor producción de leche en América Latina y como colombianos consumimos, según Asoleche, 140 litros al año por persona. El centro de ordeño es rústico en comparación con el de otras fincas, aunque el tanque de enfriamiento es útil no solo para evitar que la leche se dañe sino para agitarla cada 2 horas y mantenerla fresca. Comienzan a ordeñar las vacas de cinco en cinco. Cada una tiene su nombre. Don José llama a Violeta, una de las primeras en ser ordeñada, y esta sale de entre el ganado asomando su cabeza negra entre la multitud manchada. El olor de 47 vacas aglomeradas en un espacio reducido es hediondo, es una mezcla de orina, heces y el aroma propio de cada uno de los animales, todo reunido en un pequeño recinto. Es casi insoportable, tanto que hasta el hígado más fuerte se rebotaría. Con ese aroma, quería salir de allí inmediatamente, pero mi deber me lo impedía, con el tiempo me acostumbré al ambiente. Primero, limpian la ubre del animal y hacen una prueba en un recipiente para verificar que esta no esté sangrando. Luego, conectan la copa de ordeño a la ubre y de allí, por medio de tubos y gracias al motor, la leche llega a la cantina. Cuelan la leche pasándola de una cantina a otra con un tamiz, para separar cualquier impureza y luego la vierten dentro del tanque, en cuyo recinto el aire es pesado y caliente, pero estuve allí un rato intentando escapar del almizcle de estiércol y orina de res. Nunca tenemos en cuenta el esfuerzo real que hay detrás de un vaso de leche. El cansancio se notaba en el rostro de estos dos hombres, el cargar las cantinas llenas de leche no parecía un trabajo fácil, ni aguantar los aromas y el frío de la madrugada en la sabana de Bogotá. Mientras el ganado es ordeñado, cada una espera su turno. Muchas se asustan de la presencia de desconocidos, otras permanecen como si nada sucediera. Ver tantos animales en un recinto tan pequeño puede llegar a ser brutal, los cuerpos grandes se empujan, sin darse cuenta, en un movimiento descuidado. Algunas se ofenden y devuelven cabezazo o patada tras ser empujadas y comienzan pequeñas peleas en las que muchas veces otras, que no tenían nada que ver, son agredidas y también entran a la pelea que se acaba cuando se cansan o cuando llaman a alguna de ellas. La higiene no parece ser un problema para ellas, a diferencia de nosotros los humanos. A ellas no les interesa hacer sus necesidades mientras comen o ser manchadas con el excremento de la otra. En ellas no existe la noción del asco o el desagrado. Las personas de la granja también deben velar por el cuidado y salud del ganado, abonar el follaje, darles concentrado como suplemento para mejorar la calidad de la leche, inseminarlas con el esperma del toro adecuado, vacunarlas, sacar los documentos para demostrar que el ganado no tiene tuberculosis, limpiar el centro de ordeño, recordar el nombre de cada vaca y muchas cosas más que hay detrás del oficio que, según ellos, no está bien remunerado. El corral se va vaciando, el aroma se vuelve más soportable y las vacas se devuelven solas por el camino hasta el potrero en el que pasan la mayor parte del día. Estaba admirada por el esfuerzo de este trabajo cuando llegó Don Lucas, el administrador de la finca, así que aproveché para preguntarle sobre las ganancias del lugar. La respuesta de Lucas es una queja por la falta de apoyo del Estado, el 35% de las ganancias se va solo en concentrado, la subida de los precios del alimento y el pago a los trabajadores son costos obligatorios. “Este no es un negocio para enriquecerse”, asegura. Don Lucas creció viendo a sus padres ordeñando y cuidando las vacas. Este negocio prácticamente se hereda, no es el único que trabaja en esto gracias a la influencia de sus padres o abuelos. Él, como otros campesinos, ha heredado el ganado y el terreno de sus familiares, es como si el amor por las vacas se llevara en la sangre. Lucas administra dos fincas, una en Tocancipá y otra en Guasca y por su experiencia conoce bien la vida de las reses. Las terneras se venden por lo general en ferias y para las grandes fincas productoras es importante que estén genéticamente modificadas para que produzcan mayor cantidad de leche . Comparando entre las bovinas de una finca tecnificada y las de una finca de ordeño manual tradicional, el tamaño de los animales de la finca tecnificada es considerable, los rasgos físicos son distintos y claramente producen casi el doble de leche. Una res normal produce de 15 a 18 litros y una modificada puede llegar a producir 35 litros diarios. Me cuentan que separan a la madre de la ternera cuando esta solo tiene tres días de vida y en la primera semana usan un ácido especial para quemarles los cachos, lo cual es indispensable para que no les vuelvan a crecer y al ser adultas no lastimen a otras compañeras. Hay una clase de entrenamiento para estas terneras: de manera temprana las educan para que se acomoden en la reja movible y coman mientras la copa de ordeño succiona la leche. Además de esto, también se acostumbran a cierto tipo de ordeño. José toca el pezón de Duquesa, esta se enoja y patea con fuerza, está acostumbrada únicamente a ser ordeñada con la máquina. La vida lechera de la vaca va desde el primer parto hasta el séptimo, aproximadamente. Son alimentadas con follaje y concentrado que aporta otros nutrientes a la leche para que esta aumente de valor. La calidad de la leche se evalúa según una prueba en la que miden la cantidad de grasa, proteínas y bacterias de esta, de lo cual depende su valor monetario. Incluso existen bonificaciones sobre dicha calidad. Es sorprendente cómo las reses son madres prácticamente durante toda su vida, pero al mismo tiempo se les niega la maternidad al ser alejadas de la ternera a las pocas horas. Los días de la vaca pueden llegar a ser monótonos. En la madrugada ya están siendo ordeñadas, durante la mañana pastan en el campo y beben agua ocasionalmente, mueven su hocico al masticar de esa forma tan peculiar, espantan las moscas con la cola, se limpian la nariz con la lengua y siguen pastando. Parece que tuvieran amigas porque andan divididas en ciertos grupos. Incluso tienen peleas y se golpean entre ellas con la cabeza. Responden a un nombre, se abren paso entre las otras cuando las llaman. Unas temen a los humanos y se alejan. Otras son altivas y pasan cerca de uno mirándolo con el rabillo del ojo, con cierto desprecio. Algunas están allí como si nada, solo comiendo pasto y moviendo lentamente la mandíbula inferior, seguramente por su falta de incisivos superiores. “Después del séptimo parto, la vaca se seca y hay que venderla”. Esto me sorprende mucho: las nombran, crían, cuidan y alimentan, es como si alguno de nosotros vendiera a nuestra mascota porque ya está vieja. La jubilación del animal es como la de muchos otros bovinos, en el matadero y la del hombre, en el campo. Los dos pasan su vida sirviéndole al negocio de la leche, a las grandes empresas, pero es poco lo que le queda a quienes la producen y la obtienen. Cuando bebemos un vaso de leche no pensamos en el proceso que hay detrás y mucho menos en las vacas a las cuales incluso miramos con indiferencia pero que están detrás del tono crema, blancuzco, de la leche fresca.
- Observar para reestructurar
Observar para reestructurar Ricardo Villegas, el escultor bogotano que convierte tuercas, tornillos y chatarra en impresionantes obras de arte. Haz clic para acceder al contenido Ver también: El arte de los escombros Compartir
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