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- BlacKkKlansman: una lucha por la identidad, el poder y la vida
BlacKkKlansman: una lucha por la identidad, el poder y la vida Tatiana Rojas González Fecha: ShapeHumor, horror y denuncia crean una combinación de sátira sociopolítica y llamado a la acción. Lea también: Crespos que brillan con rebeldía Compartir Foto: Google El filme de Spike Lee, reconocido director y productor de varias películas como Malcom X e Inside Man , demuestra su trabajo clásico sobre relaciones de raza, colorismo (discriminación basada en el color de la piel) e inclusión de asuntos políticos en sus películas. En esta nueva entrega Lee nos transporta a los coloridos años 70 para contarnos la historia de Ron Stallworth, el primer policía negro de Colorado Springs que logra infiltrarse en el Ku Klux Klan (KKK) para hacer inteligencia. Blackklansman es una película que combina el cine denuncia y la comedia, para así crear un thriller policial en el que el suspenso y la tensión dirigen la atención hacia una situación de dualidad en la propia identidad y entre el pasado y el presente. Basada en la historia real de Stallworth, la película demuestra que el problema del racismo sigue aún latente en los Estados Unidos. Así, Lee se las ingenió para crear un drama hipnotizante y bien merecedor del premio a “mejor guion adaptado” en los Óscar 2019. En Blackkklansman se ve la lucha interna de una persona como consecuencia del enfrentamiento a situaciones en las que su identidad racial es puesta en duda. Esto se evidencia en la relación que crean Ron Stallworth (John David Washington) y Flip Zimmerman (Adam Driver), un detective judío, al empezar una investigación para detectar una posible guerra racial en el pueblo. Luego de varias charlas por teléfono, Ron se gana la confianza del máximo líder del KKK, el grupo más notorio de supremacistas blancos de Estados Unidos, lo que le sirve para infiltrarse en el clan. Pero su color de piel le impide presentarse en persona, así que se las ingenian para que Flip se convierta en la cara de Ron, mientras que este sigue siendo la voz detrás del teléfono. Esto hace que Flip piense de manera más profunda en su identidad como judío y lo que ello significa, mientras que Ron se debate entre ser policía y combatir una estructura policial racista que estereotipa a los negros como delincuentes, solo por su color de piel. Así, los puntos clave de la película son la confrontación y la colaboración en situaciones bajo presión, algo que se logra mostrar con el uso de tomas de larga duración, realizadas con la lente de 35 mm de Chayse Irvin, y del montaje en paralelo. De esta manera, Lee construye un ambiente de intriga al mostrar cómo, a pesar de no poder aparecer juntos, Ron y Flip siempre estaban cerca, personificando así al Ron blanco: una persona que odia a los negros y a los judíos, un reto para estos dos detectives. Un ejemplo claro del uso de estos recursos audiovisuales es la escena en la que un miembro del clan interroga a Flip, pues sospecha que es un judío, mientras Ron escucha todo lo que está sucediendo desde un micrófono escondido y se debate entre si ayudar a su compañero o no. En esta escena en particular, y en la película en general, la combinación de colores rojo, azul y negro construyen un ambiente que transmite emoción, peligro, confianza y poder, para así interesar aún más al espectador. Sin embargo, la personificación del Ron blanco crea una división dentro los detectives, poniendo en duda su sentido de pertenencia a un grupo en particular, creando así una lucha por el poder en su interior. Y es que eso es lo que finalmente muestra la película, la lucha por el poder entre los grupos raciales, evidenciada en las arengas: “Black Power” vs “White Power vs “All Power for All People” , en las escenas en paralelo de la reunión de la unión de estudiantes negros de la universidad local y la reunión del KKK para invitar a su más reciente miembro. Las similitudes con la realidad son tan sutiles que solo al final el espectador se da cuenta de la intención de Lee de mostrar que el racismo no se ha superado aún, pues las últimas escenas del filme son videos tomados en las protestas del KKK en el 2017. Así, Lee aviva el pasado como si fuese un espejo de lo que está sucediendo en la sociedad y en la política de Estados Unidos con Donald Trump en el poder, invitando no solo a la reflexión sino a la acción para lograr erradicar el racismo de una vez por todas. Pero todo esto sin decir ni una palabra al respecto, sino acudiendo a las crudas imágenes de las protestas. Aunque la película no le hace justicia al libro, las capas de tensión, intriga y humor le permiten a Blackkklansman disfrazar su función de denuncia. El uso de los diálogos para criticar, entre otras cosas el cine de blaxploitation , le permite mantener un tono de entretenimiento, convirtiendo su película en un producto que cualquiera quisiera ver, llevando así su denuncia a muchas más personas. Una pieza maestra sin duda alguna, que llama a valorar la vida de todos por igual, sin importar su color de piel o creencia religiosa.
- Unisabana Medios | Audios
ASMR, una excentricidad digital Daniela Cepeda y Miguel Zambrano González, Comunicación Social y Periodismo ¿Qué sucede en el cerebro humano cuando se expone a esta clase de contenidos? Así es el ASMR se ha convertido en una herramienta de marketing. Ver también: Tenga pa' que se entretenga Compartir
- Unisabana Medios | Audios
74 años de vida en el campo María Fernanda Cuellar, Comunicación Social y Periodismo Francisca Pinilla ha dedicado su vida a trabajar en el campo, con gratificaciones bajas. Esta es la historia de una mujer que representa la labor de los campesinos boyacenses. Ver también: Lo que calla el campo Compartir
- Hamburguesa tras hamburguesa
Hamburguesa tras hamburguesa Ashley Valentina Duarte Monroy, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Los amantes de este plato deben saberlo: Fronteras Casual Food, Maikki, Los Valientes a Fuego, Rústica DC y Reyna lograron unas de las mejores muestras con ingredientes colombianos. Lea también: Así fue el Burger Master en Bogotá Compartir Foto: Bacatá Burger Ancestral Entre el 25 de abril y el 1 de mayo se realizó el certamen de hamburguesas más famoso del país: el Burger Master. Restaurantes de veinte ciudades compitieron por demostrar quién creó la mejor versión de este plato con al menos dos ingredientes colombianos, tal como lo exigió Tulio Recomienda, su fundador. Miles de comensales pagaron catorce mil pesos por probar diferentes hamburguesas para votar en sus redes sociales con los hashtags #BurgerMaster y #BurgerMasterCo. En total se vendieron más de dos millones trescientas mil hamburguesas, generando cuarenta mil millones en ventas. Al final del mes pasado, las cinco más votadas de cada ciudad obtuvieron la certificación que las acredita como ganadoras. En Bogotá y su alrededores (Chía, La Calera y Cajicá) más de sesenta participantes se sumaron al reto. Los ganadores fueron los de Longo’s, Los Valientes a Fuego, Burger Depot, Hache de Hamburguesa y La Hamburguesería; los de Maikki, Fronteras Casual Food y Rústica DC obtuvieron mención especial. Como buena amante de las hamburguesas, no podía dejar pasar la oportunidad de probar algunas de las concursantes. Me encontré con un escenario lleno de creatividad, dedicación y pasión. Para mí, las que enunciaré a continuación son las mejores de la capital colombiana. Mi recorrido comenzó por la Bacatá Burger Ancestral: una experiencia exquisita desde el primer hasta el último bocado. Con productos del altiplano cundiboyacense, el restaurante Fronteras Casual Food logra una combinación perfectamente equilibrada entre dulce y salado. La compota de cristales de papayuela es, sin duda, lo mejor de la hamburguesa. Viscosa, pero suave; se disuelve en la boca y no cansa, porque el dulce está en su punto. Además, la crema de encima, por su sabor ahumado, le hace el dúo ideal. La carne es tan jugosa que se nota la calidad angus. En cada mordisco, el queso se estira y el pan se ablanda complementando con su toque de orégano los demás ingredientes. Solo hay algo que siento que sobra. Y no, no son los vegetales; es la tocineta… ¡Una hamburguesa muy bien lograda y hasta con historia, porque de la palabra Bacatá proviene el nombre de la actual capital colombiana! Al otro día me fui para Usaquén y me topé con dos restaurantes temidos por la competencia. Primero hice la fila en Maikki. Su hamburguesa Macuira es magnífica como el parque guajiro que inspiró su nombre. A diferencia de la anterior hamburguesa, lo que más resalta de esta no es su toque dulce, sino su cama de chicharrón soplado que, en cada mordisco, suena ‘crac, crac’ por su espectacular crocancia. Con la tocineta caramelizada en melao de maracuyá y panela de la Hoya del río Suárez se arriesgaron, y es deliciosa hasta cierto punto, porque, al final, se vuelve un poco hostigante . El término de la carne acentúa su buen sabor y suavidad. El pan, aunque blandito, no es nada excepcional. El queso queda divinamente derretido. La frescura del cogollo de lechuga y de la mayonesa de cilantro ayudan a balancear los ingredientes . Para completar, la cuenta la entregan en un cofre, lo cual remata la magia del lugar y, por supuesto, de esta hamburguesa. Después caminé tres cuadras y llegué a Los Valientes a Fuego, un restaurante que abrió sus puertas hace apenas seis meses . El Chorreo de Quevedo es una hamburguesa para quedar, literalmente, chorreados. Santiago Arango, su creador, había hecho desde septiembre del 2021 una salsa de tofi (un dulce cremoso que se prepara con caramelo en almíbar y mantequilla), así que buscó los ingredientes para complementarla. Es notorio, pues esta es el centro del plato, y es muy rica. Su dulce se balancea con el toque ligeramente ácido del queso Monterrey Jack . Y, aunque no soy fanática de los sabores impregnantes de la cebolla y el ajo, esta hamburguesa sin las cebollas asadas y la mayonesa de ajo negro no hubiera sido la misma. El pan de pretzel es novedoso, pero, para mi gusto, duro y difícil de morder. A la carne nacional madurada en seco por 30 días le falta un poco de sabor; sin embargo, tiene un gran plus, ya que es de origen de ganadería regenerativa y sostenible. La jugosidad de los ingredientes hace que uno se unte todas las manos, lo cual no debe ser incómodo, sino parte de la experiencia. El sábado 30 de abril fue un día memorable, porque, después de haber probado seis hamburguesas más sin quedar realmente a gusto, me fui para la Zona T, al norte de Bogotá, y quedé sorprendida. En el restaurante Rústica, La Parcera es un claro ejemplo de que menos es más. Lo mejor: la salsa secreta con semillas de amapola y ron Parce. Al empezar, hay que retirar la corona de cartón en la que la echan con las cebollas fritas para que estas caigan sobre la carne. La verdad, es una idea original y hasta divertida. La combinación de sabores de la amapola y el ron es sabrosísima. La carne es increíblemente blanda y jugosa; quizás se deba a que la muelen a diario. La reducción de frutos rojos con ajo negro no suma ni resta. La tocineta es crocante; el queso, fresco; y el pan se siente recién sacado del horno. Solo faltó un poco más de colombianidad. Y La Master, del restaurante Reyna, es una hamburguesa de pocas palabras. Aunque por descuido me la sirvieron sin la mermelada de uchuvas ni los hilos de yuca, que eran lo representativo del país, el tremendo medallón de res me hace incluirla entre mis favoritas: su término impecable, su sabor exquisito sin excesos ni falencias, su textura tan suave que cada trozo se deshace sin problema… Y, claro, el queso cheddar y la tocineta jamás fallan. Con todo, estas hamburguesas permiten a los restaurantes dar a conocer su cocina, arriesgarse a explorar combinaciones y atraer nuevos clientes. Además, nos hacen felices a los comensales al ofrecernos nuevos y buenos sabores, porque, como dicen por ahí: “Barriga llena, corazón contento”. Todas son una buena excusa para armar un plan y explorar la cocina colombiana.
- Un reencuentro con la vida
Un reencuentro con la vida Sergio Tamayo Carranza, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Carmen Cecilia es una enfermera con vocación de servicio a los demás que, tras un desmayo, pasó de atender a los pacientes a luchar por su vida en un hospital. Lea también: El viaje de una familia desplazada Compartir Foto: freepik Era una tarde nublada, el frío típico de Bogotá hacía estragos en el centro de la ciudad. En un edificio de la Universidad Antonio Nariño, que se encontraba prácticamente vacío, solo se escuchaba el ruido de tres personas: Fabián, un joven enfermero de la Facultad de Enfermería; a pocos cubículos de él; Paulina Cepeda, su jefa, y por último, Carmen Cecilia Vargas, una docente de prácticas que estaba corriendo entre llenar informes y pasar las notas de los estudiantes. Ricardo Mariño, su esposo, estaba a pocos kilómetros, por la Circunvalar, era quien la iba a recoger ese día. Cuando llegó, vio cómo corría con desespero un joven oficinista, con cara de tragedia, similar a la que pondría un niño inocente que no sabe cómo reaccionar ante la adversidad. El joven le comunicaba al esposo de Carmen con palabras entrecortadas y exaltadas que su esposa se había desplomado casi entre sus brazos: “está en un sofá con las piernas levantadas e inconsciente”. Carmen no sabía que ese desmayo sería más que un simple colapso y se convertiría en el inicio del reto más crudo de su vida. Aquel 14 de octubre de 2015 pintaba ser un día oscuro para la vida de Carmen Cecilia, quien para ese entonces tenía 52 años. La enfermera recuerda momentos previos al suceso que cambió su vida… Sentí un golpecito en la cabeza, se me estaba yendo la mirada, sabía que algo malo ocurriría . Carmen C, como le dicen sus amigas, nació en el seno de una familia de clase media, es la menor de una familia numerosa. Estudió Enfermería en la Universidad Nacional porque la novia de su hermano estudiaba ahí. Para su fortuna, logró entrar a dicha institución educativa, tal como deseaba. Su vocación de servicio hacia los demás alimentaba sus ganas de salir adelante, no tuvo ningún sobresalto mientras estudiaba. –Me presenté en la Nacional porque no había otra opción, sino me hubiera tocado buscar trabajo–, afirmó la docente. Tuvo su primera gran prueba cuando hizo el rural en Cáqueza. En este pueblito de no más de 2.000 habitantes, sufrió la desgracia de afrontar la muerte de varios de sus compañeros que fueron asesinados en la masacre de Pozzetto. A raíz de esto, ella tuvo que echarse el equipo al hombro, a pesar de que quiso trabajar en atención primaria (medicina general) debió acudir a salas de cirugía, servir muchas veces como cabeza en la institución. Esta experiencia a tan corta edad marcó su espíritu de lucha y la enseñó a afrontar situaciones de crisis. Posterior a esta prueba de tenacidad y adaptabilidad no tendría mayores contratiempos en los primeros hospitales en los que trabajó; por el contrario, cansada de tanta monotonía e insatisfecha con su situación laboral, decidió aceptar el consejo de una amiga para ser docente. –Estaba cansada de los hospitales, acepté un puesto para dirigir unas prácticas en la Escuela de Auxiliares en Enfermería–. Fue la razón por la que decidió dejar de lado este camino. Carmen es una mujer alegre e inocente, tiene una sonrisa de punta a punta. Habla con franqueza y sencillez, su voz es cálida y acogedora. Irradia energía positiva, nunca hace una mala cara o un gesto de desagrado. Estuvo dos años en la Escuela de Auxiliares en Enfermería (ESAE) dirigiendo prácticas de enfermería, pasó de escribir informes médicos a preparar clases, su motivación dejaría de ser salvar vidas y pasaría a estar en preparar a quienes lo harían en el futuro. –Es una experiencia totalmente diferente y exigente pero enriquecedora; día a día me fue llenando más– recordó Carmen C. Luego de este paso por la Escuela de Auxiliares en Enfermería, recibió la oportunidad de dar clases en la Fundación Universitaria del Área Andina, ella no dudó en aceptarla. Además, coincidió con el nacimiento de su hija, Alexandra Mariño (había tenido su primer hijo en 1993). Esta última, tiene actualmente 20 años, estudia Odontología en la Universidad del Bosque. Es una joven muy cercana a su familia y tiene una actitud muy amable. –Mi mamá es mi mejor amiga, le cuento todo, siempre hemos estado juntas. Lo que mi papá no me dejaba hacer, ella siempre decía que sí–, dice la joven sobre su madre. Previo al día del incidente, Alexandra recuerda que su madre sufrió un dolor de cabeza muy fuerte. Quizás este fue un aviso de lo que vendría para esta enfermera con vocación de maestra, muchas veces hay señales de alerta que actúan como los testigos de un accidente, sirven para avisar los daños que pueden llegar a ocurrir. El día que todo cambió para Carmen inició con mucha normalidad, ella se encontraba trabajando en la Universidad Antonio Nariño. Era un miércoles, 14 de octubre, para ser específicos. Por la mañana, la docente fue a unas prácticas en la Fundación Misioneros Divina Redención Fumdir (Suba), era una semana con mucho trabajo, ella al igual que sus colegas vivían el martirio del “registro académico”, esto implicaba llenar actas, pasar notas al sistema, entregar informes por cada estudiante, etc. –Esa semana debía correr. Del lugar de las prácticas fui a la Universidad Antonio Nariño, esa tarde estaba solo con un compañero y mi jefa. –Fueron las palabras de la enfermera al revivir los momentos previos a su colapso. Casualmente ese día su esposo había decidido recogerla, Carmen solía moverse en el carro de la familia; sin embargo, por cosas del destino, cambió de parecer al no usarlo aquel día para que su esposo pudiera hacer unas vueltas y luego pasar por ella. Ricardo es un Ingeniero Civil, conoció a su esposa en 1981, fruto de ese amor nacería 12 años después su primer hijo, “Richi”, como le dicen cariñosamente. Él es un hombre tenaz, habla con mucha firmeza, tiene un amplio vocabulario y una memoria envidiable. Ricardo, el esposo, recuerda: “Cada vez que la recogía, me reportaba con ella periódicamente por puntos de referencia, así cuando llegara ya estaba lista. Ese día, por alguna razón que no recuerdo, no lo hice”. Carmen estaba con un nivel de estrés muy alto ya que era una de las épocas más complicadas del calendario académico. En medio de ese trajín, sintió algo fuera de lo común, fue algo repentino, estaba perdiendo la claridad en su mirada, en ese momento su velocidad corporal y mental pasó de 100 a 1. Lo último que recuerda fue un “pellizco” en la cabeza, como si algo estallara dentro de su cráneo. – Fui hacía donde estaban Paulina y Fabián para decirles que me iba a desmayar, no recuerdo más–, fueron las palabras de Carmen al recordar el momento exacto de este episodio de su vida. Ricardo, al llegar a la Universidad se enteró del desmayo de su esposa, subió al edificio para recogerla. Mientras la subía al carro, ella le decía: “mis hijos, mis hijos…” – No sabía a qué hospital llevarla, le pedía a Dios una señal para saber por qué camino tomar; que si por la derecha o izquierda, no era ninguna de las dos (risas), seguí derecho–. Son los recuerdos de su esposo, sobre aquel día. De esta manera, a eso de las 6:00 de la tarde, llegaron a la Clínica Marly. De inmediato, la llevaron a la sala de reanimación. Tras horas de espera, casi a media noche salieron los resultados; un TAC reveló que esta enfermera de corazón noble y múltiples vocaciones estaba ahora del otro lado, el diagnóstico fue una hemorragia subaracnoidea de tipo aneurisma. – ¡Me duele!, me duele mucho la cabeza, díganle (al doctor) que me la quite. –Exclamaba la angustiada mujer mientras la llevaban a la UCI de la Clínica. Pasaron 3 días, la enfermera estaba viviendo otra realidad: la de los hospitales, ya no era quien atendía a quienes se debatían entre la vida y la muerte, ahora ella era la que luchaba por su vida. Despertó sin saber qué había ocurrido, le acababan de practicar una operación para corregir su aneurisma , la malformación que tenía en el cerebro. Para su mala suerte, ese breve despertar no significó una mejoría, por el contrario, fue un simple recuerdo de la Carmen Cecilia estable, porque a partir de ahí dejó de ser la misma. Su hija recuerda que su madre se veía bien después de esa operación, aunque no por mucho tiempo. – Los doctores descubrieron al poco tiempo de hacerle la primera intervención que mi mamá había desarrollado una hidrocefalia (acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro), –afirma Alexandra en medio de la confusión que vivió ese día. Carmen estaba de nuevo adormecida para soportar otra intervención, se esperaba que esta fuera su última vez en el quirófano. Sorprendentemente, un catéter infectado hizo que el lado derecho de su cerebro se infectara, lo lógico sería cambiarlo de sitio. Sin embargo, esta complicación no lo hacía posible. Ricardo vio como el neurocirujano salió pálido a informarle la mala nueva. –El tipo sale blanco, mirando al suelo, esa infección había hecho que volviera a sangrar , – comentaba el incrédulo padre de familia. A partir de ese momento, esta mujer proactiva y enérgica se convirtió neurológicamente en un niño recién nacido. Alexandra decía que era como un “pequeño robot”, –ella no podía hablar, caminaba de medio lado, no se valía por sí misma, debíamos ayudarla en todo. A pesar del cuadro tan complejo, unas semanas después le dieron de alta, con la esperanza de que pudiera mejorar en casa. Nada de eso, esta mujer con cuerpo de adulta pero con el cerebro de un niño, duró tres días con su familia sin mostrar alguna mejoría. Incluso, ella no recuerda nada de ese corto tiempo en su hogar. Con el regreso al hospital, el panorama no era ni un poco alentador. Alix Sandoval, una de sus amigas de toda la vida, la llamó como cada año por su cumpleaños. Para su sorpresa, contestó Ricardo, quien le comentó toda la situación de su mujer. Inmediatamente, esta psicoanalista de profesión dejó su ciudad natal, Bucaramanga, para ir en socorro de su amiga. Ella confiaba en poder recuperar el estado mental de su compañera de vida. –Decidí comenzar unas terapias, proceso de estimulación neuronal, parte sensorial, mirar recuerdos, cosas afectivas–. Parte de la recuperación descrita por su amiga de llavero. Fuera de esta terapia emocional y neurológica, Carmen Cecilia empezó a recibir terapia física durante 21 días. En medio de los dos tratamientos, se dio con la infección que afectaba su parte neurológica (antes solo sabían de la infección, no de qué tipo era). Se trataba de una meningitis bacterial . Un nuevo diagnóstico Los neurocirujanos regresaron al quirófano, los médicos trataron la meningitis para poder operar de nuevo. A pesar de ello, esta docente, como preparadora de futuros miembros de la salud, era consciente de que en estas circunstancias debían actuar de inmediato antes de que fuera demasiado tarde. –Los médicos nos dijeron que la debían operar de inmediato o moriría–. Aterrador testimonio de Ricardo inmerso en la presión de ver a su esposa entre las cuerdas. Habían transcurrido poco más de dos meses desde ese primer colapso, 65 días para ser exactos, su esposo llevaba anotaciones del día a día, se habían perdido muchas batallas, las defensas no daban más, aunque para fortuna de esta unidad quedaba una última oportunidad, era todo o nada. En este caso, Carmen Cecilia supo aprovecharla, su sistema neurológico respondió de manera extraordinaria. – Me colocaron una Válvula de Hakim, para drenar el líquido cefalorraquídeo a causa de la hidrocefalia. Luego, desperté y reconocí de nuevo a mi familia–. Primeros momentos de esta resiliente enfermera después de su tercera operación. El día que le dieron de alta fue el 24 de diciembre de aquel año, la familia Mariño Vargas volvió a respirar después de casi morir en el ahogo moral , que su esposa, madre, hermana, etc, recuperara la conciencia y pudiera dejar el hospital fue el mejor regalo que nunca imaginaron recibir. A partir de ahí, esta luchadora de la vida siguió un proceso de recuperación emocional y motriz de la mano de su incondicional familia. Su esposo describe esto como “subirla de nuevo al bus de la vida". Alix destaca la labor de la familia y sus amigas para la recuperación de su hermana de otra madre. —Esto se logró porque tiene un sistema familiar enorme, su parte afectiva es muy fuerte; el núcleo primario fue vital, además del resto de su familia, todos la apoyaron de sobre manera. —Dice la psicoanalista en referencia al papel de sus amigas en la rehabilitación de Carmen C. Los médicos, tomando en cuenta los análisis y estudios realizados a Carmen, determinaron que esta maestra tenía una expectativa de vida menor al 15%. Sin embargo, ella se recuperó y actualmente goza de excelente salud, está entre nosotros para contar su historia. Sabe que el apoyo de su familia, junto al reencuentro con sus amigas del pasado, son la enseñanza más valiosa de todo este proceso, para que ella pudiera volver a brillar sobre quienes la alumbraron cuando todo lucía tan oscuro.
- Claves de preparación para el matrimonio
¿Cómo pasar del 'sí, acepto', al 'para siempre'? Herramientas para alistarte para dar el paso del matrimonio. Claves de preparación para el matrimonio ¿Cómo pasar del 'sí, acepto', al 'para siempre'? Herramientas para alistarte para dar el paso del matrimonio. Compartir
- La realidad supera la ficción
La realidad supera la ficción Laura Daniela Acosta, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Por lo general, los actores no tienen un trabajo fijo y cada vez los requisitos de edad y cantidad de seguidores en redes sociales limitan más sus opciones laborales. Lea también: El arte de la crisis Compartir Foto: Luis Quintero en Pexels Muchas personas sueñan con ser actores o actrices y salir en la televisión, ser exitosos en el medio, pero para nadie es un secreto que en Colombia hay escasas oportunidades para los artistas. Mucha veces el trabajo actoral no es bien reconocido como se hace en otros países, además las productoras son muy limitadas y no hay tantas producciones como para darle cabida a los nuevos talentos. En la actualidad, en Colombia existen varias academias de actuación que ayudan a las personas a formarse como artistas y que además ofrecen el servicio de baile y canto, entre otras disciplinas. Entre esas escuelas se encuentra el GEA - Grupo Élite de Actores, cuya directora y manager de actuación es la actriz María Emilia Kamper. Para ella, es fundamental que las personas que quieren estar en el medio siempre estén en constante formación y aunque en el mundo de la actuación existan escasas oportunidades, para María Emilia esto es diferente: “Si un actor no tiene trabajo es porque no se mueve”, puesto que, según dice, un actor puede crear su propio grupo de teatro hasta llegar a enseñar en una academia. Natalia Jiménez es asistente de casting. Para ella lo más difícil en el mundo de la actuación no es que hayan escasas oportunidades, sino más bien, que hay muchos actores. “Una novela no pasa de 340 actores, pero cada año hay más de 2.000 actores nuevos”, afirma Natalia, para quien ya hay mucha demanda y eso hace que se haga cada vez más pequeña la posibilidad de participar en una producción. Natalia Morales también es directora de casting y ha trabajado para productoras como Caracol Televisión, Dago García Producciones, Sony Pictures, entre otras. Para Morales la televisión en Colombia todavía es algo muy reciente y a pesar de eso los dos grandes canales del país “no suplen la necesidad laboral de los actores”. Tras la cuarentena, en las producciones estaban sacando un aproximado de 15 a 20 castings semanales, 80 personajes por producción, pero al casting se presentan unas 25 a 30 personas para un personaje principal y para otros secundarios pueden llegar solamente 5. Por esos datos, Natalia menciona que las oportunidades en el medio son difíciles. Edades críticas Karol Saavedra es una joven de 16 años que inició en el mundo de la actuación cuando tenía tan solo 10. Ha podido participar en varias producciones nacionales e internacionales. Se incorporó en la academia JN Producciones y a los pocos meses de haber ingresado, formó parte de su primera producción. “Ingresar tan pequeña fue un arma de doble filo, ya que no pude disfrutar realmente mi niñez como cualquier otro joven”, afirma Karol , pero también reconoce que fue una gran oportunidad, debido a que tiempo después sabía que si hubiera querido entrar en el mundo de la actuación, iba a ser un poco más complicado pues es consciente que a la edad que ella tiene es muy difícil ser actor. David Velázquez, actor y profesor de actuación, hace referencia a que en Colombia buscar trabajo siendo adolescente es un poco difícil, pero no imposible. Afirma que muchas veces las productoras prefieren trabajar con gente mayor y que se vea más joven, debido a que algunas reglas del Ministerio de Trabajo, que regula el trabajo infantil, ponen de manos atadas a los productores y eso hace que a muchos jóvenes se les cierren oportunidades. William Barragán, director de televisión, ha trabajado dirigiendo producciones como Enfermeras, El Estilista, Chica Vampiro, Yo soy Franky y Nobbes, entre otras. Él menciona que muchas veces también acuden a los actores que son mayores de edad en vez de los jóvenes por temas de presupuesto para la producción, ya que los jóvenes tienen horas más delimitadas para rodar a comparación que los adultos. “Los jóvenes trabajan entre 6 a 8 horas mientras un adulto trabaja 12”, explica William, también afirma que una producción demanda un alto presupuesto. Gustavo Giraldo es un abogado que se convirtió en actor. Inició su carrera de actuación a los 30 años, comenzó su formación en distintas academias y poco a poco le fueron llegando las oportunidades para participar en producciones como Sin Senos Sí Hay Paraíso, El Cartel, La Reina del Flow, La Ley del Corazón, Amar y Vivir, Operación Pacífico, Garzón, entre otras. “Yo he contado con mucha suerte, a diferencia de otros compañeros”, confirma. A pesar de que inició su carrera a una edad que también es crítica para entrar en este medio, la variación de la imagen del actor lo ayudó en la incorporación en varias producciones, puesto que la apariencia del actor depende del perfil que busquen los directores, según explica Natalia Morales. Pero la que se considera más crítica es la tercera edad. “Lo que me ha impresionado mucho es que ya no escriben para la gente adulta”, dice Natalia Morales. Mientras María Emilia Kamper argumenta que la gente mayor necesita más cuidado en un set, pero también menciona que “en este país los guiones no incluyen personajes interesantes para los de esta edad” y que, por esa razón, una gran cantidad de actores llegan a ese punto y se quedan sin trabajo. Más allá de la escena Colombia es un país con una gran variedad de talentos. Natalia Jimenez manifiesta que el medio tiene una gran complejidad, debido a que ellos al momento de escoger muchas veces se van “a la fija”. Aunque los directores de casting siempre están buscando nuevos talentos, es algo difícil, debido a que muchas personas entran al mundo de la actuación sin antes haberse formado como actores y eso es algo fundamental que las productoras miran , ya que pueden llegar talentos nuevos, pero al momento de hacer los castings se queman o se bloquean por no saber algunas técnicas, entonces prefieren a un talento que ya sea conocido y que saben que va a mantener todo el tiempo el mismo ritmo y va a conservar la producción con una buena calidad. Pero acá entra una gran controversia. “La televisión tiene miedo de desaparecer y acude a lo digital”, afirma Natalia Morales, esto se debe a que ahora las producciones no solo acuden a personajes que han tenido antes, sino que también a personas que tengan un gran número de seguidores en sus redes sociales. “La televisión necesita ese gancho, ese público que tienen las estrellas”, esto menciona Natalia. La causa de esto es que antes la televisión la pagaban los anunciantes con pautas publicitarias, pero ahora con la era digital, los anunciantes les pagan a las personas que generan contenido en sus redes sociales , así que por esa razón, también las productoras deben tener en cuenta los seguidores que tiene un actor para incluirlo en sus proyectos. “Aunque no nos guste hay una nueva forma de comunicación, ellos son el futuro”, comenta Natalia Morales. Pese a lo anterior, no se trata solo de que una persona llegue con un gran número de seguidores para, automáticamente, salir en televisión. “Toda persona siempre pasa por un casting”, explica William. Hay casos en los que sí se ha visto, pero al menos esa persona tiene que tener talento, debido a que entra en juego un factor muy importante: el presupuesto que se invierte en una producción. La Ley del actor La Asociación Colombiana de Actores (ACA) es la encargada de velar por el cumplimiento de las normas para ellos. La ley de 1975 del 24 de julio del 2019 fue creada con el fin de que se cumplan las normas por parte de las producciones, para que se vele por la seguridad y la integración de los actores. El primer logro de esta asociación fue convertirse en una organización sindical, porque hace que los derechos de los actores de televisión, cine y teatro sean reconocidos. Acá llegó a acuerdos con los canales RCN y Caracol, que son las dos grandes cadenas del mercado audiovisual del país. Entre estos acuerdos se debe tener en cuenta lo siguiente: el pago de las grabaciones, transporte, alimentación, horas laborales, vacaciones, medicina, días festivos, higiene en los lugares de grabación, entre otros factores. Para Natalia Jiménez, sí se ha logrado cumplir con esta ley del actor, “aunque es un poco reciente, siento que las normas se han adaptado muy bien a lo que piden los actores”. Al igual que ella, Natalia Morales y William están de acuerdo con esto y también añaden que no ha sido solo un beneficio para los actores sino también para todo el equipo de trabajo que está detrás de las pantallas, con esto se hace referencia a que se respeta su trabajo y se cumplen las condiciones en las cuales deben trabajar. Karol manifiesta que esta ley se ha cumplido perfectamente, debido a que ella es menor de edad y sus condiciones de trabajo rigen sobre más normas, dice que en el tiempo que trabajó con Caracol siempre fueron muy precavidos en los horarios, en el transporte y con los pagos, a diferencia de otras productoras con las que ha trabajado y no han llegado a cumplir con los requisitos previstos. Tiempos de pandemia Conseguir labor en el campo audiovisual es un poco complicado y la pandemia ha dejado a muchos actores en el limbo. “En un momento todas las cámaras del mundo se apagaron, sólo trabajaban los noticieros”, dice Natalia Morales. Las productoras dejaron de crear contenido y llamar a casting, así mismo pasó con las academias de actuación que, a pesar de renovarse y empezar con sus clases virtuales, hubo un momento en que les dejaron de pedir personas para proyectos nuevos. Hasta hace poco se empezaron a retomar las grabaciones y, tras la pandemia, los libretos se tuvieron que ajustar a escenas con poco personal, según menciona Natalia Jiménez. Para escoger los personajes ahora hacen video casting. “Esto es un arma de doble filo”, afirma Natalia Morales, ya que para ella no es lo mismo hacer casting presencial y poder ver cómo se desenvuelve el actor en acción. Karol, a pesar de la situación actual que se está viviendo, pudo ser seleccionada por medio del vídeo casting para una nueva producción que ya se empezó a grabar bajo todos los protocolos de bioseguridad. También Gustavo pudo ser elegido para una producción, pero no paró ahí y empezó también a trabajar en locución y con funciones teatrales desde su casa. Natalia Morales, William Barragán y María Emilia Kamper consideran que un actor tiene que seguir preparándose y tiene que crear su propio contenido, ya sea subiendo videos, cantando, bailando, para que las producciones vean que está activo en el medio. La televisión mueve masas, es una cadena, se venden ciertos productos detrás de las pantallas, pero en el país todavía no se les reconoce del todo el profesionalismo a los actores. Existen pocas posibilidades en el medio por la falta de producciones, por falta de dinero para hacer arte, y no todos los actores cuentan con suerte. Definitivamente, ser actor en Colombia es una realidad que supera la ficción y trasciende la pantalla, pues es una profesión, como cualquier otra, que exige esfuerzo, dedicación, talento, formación y un vínculo estrecho con las comunidades digitales.
- 'Romper' la cuarta pared
Cuando un personaje del cine o de la televisión mira o habla a la cámara dirigiéndose a los espectadores, rompe la cuarta pared. 'Romper' la cuarta pared Cuando un personaje del cine o de la televisión mira o habla a la cámara dirigiéndose a los espectadores, rompe la cuarta pared. Compartir
- El reto del nuevo Ministerio del deporte
El reto del nuevo Ministerio del deporte Yuri Johana Montaño Pulido, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Los deportistas colombianos se ganan las medallas con las “uñas”, y el Estado las ostenta y se apropia de triunfos que no ha patrocinado. Lea también: "Me ha tocado la época más brillante del deporte en Colombia": Ricardo Henao Compartir Foto: Foto: Yuri Johana Montaño Hace más de un año, Nairo Quintana, nuestro apreciado escarabajo del ciclismo colombiano, denunció a la Federación Colombiana de Ciclismo y a sus ligas departamentales por no llevar a los jóvenes ciclistas a los torneos internacionales, aun cuando habían ganado los cupos para participar. En el ciclismo y en la mayoría de los deportes, exceptuando el fútbol (masculino), el Estado es un padre que aparece solo cuando sus deportistas están en lo alto del podio: ausente en las “duras” y vanaglorioso en las “maduras”. La evidencia más clara es la gran Caterine Ibargüen, quien, siendo campeona nacional de atletismo, comía pescado y plátano con aguapanela porque su familia no tenía para más. Su entrenador para ese entonces, Wílder Yein, dijo que si la joven atleta estuviera en otro país, viviría como una reina. “Por falta de apoyo se está perdiendo el éxito”, aseveró. En el 2008, Caterine migró a Puerto Rico gracias al cubano Ubaldo Duany, quien le ofreció una beca de estudios en la Universidad Metropolitana; allí despegó su carrera en el salto triple, ¡no en Colombia! En el 2011, entrenando en un país ajeno al suyo, Ibargüen consiguió mejores resultados; obtuvo el tercer puesto en el Diamond League de Estocolmo, igualó la marca mundial en el Prix de Bogotá y ganó la Medalla de Oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara. Después de los nuevos logros de la atleta, Ernesto Lucena, director de Coldeportes y quien será el nuevo ministro del Deporte, dijo a la opinión pública: “Es un orgullo para Coldeportes, que ha sido forjador de su proceso desde la Liga de Antioquia”. Lucena no solo evidencia el claro desconocimiento de las instituciones sobre la historia de nuestros deportistas, sino la tendencia del Estado a adjudicarse los logros de quienes representan al país con el corazón, a veces, sin un peso en los bolsillos. Este año, el equipo de Rugby Subacuático hizo una vaca colectiva para asistir al mundial en Austria; los jóvenes de la Selección Nacional de Taekwondo pidieron limosnas en los semáforos para ir a los Juegos Sudamericanos, y los nadadores vendieron manillas con la frase “Yo apoyo al deporte”, para presentarse al Máster de Natación en Argentina. A pesar de la creación del nuevo Ministerio, el gobierno sigue eligiendo no apoyar el deporte; redujo el presupuesto en un 12% para el 2020. Nuestros deportistas son amparados solo por su talento.
- Crespos que brillan con rebeldía
Crespos que brillan con rebeldía Karol Daniela Peña Severiche Fecha: Aunque nació libre de la esclavitud, su cabello era una cadena permanente en su vida. Lea también: El hombre es un lobo para el hombre Compartir Foto: Netflix Sarah Bredlove, una lavandera de Indianápolis, ve una oportunidad de negocio que la convierte en la primera mujer afroamericana millonaria por cuenta propia. Con un argumento contundente basado en la lucha contra el racismo y el machismo, acompañado de la actuación de la ganadora del Óscar, Octavia Spencer, Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma se ha convertido en una miniserie llena de empoderamiento femenino que realiza una dura crítica a la esclavitud social que tienen que afrontar las mujeres negras al poseer un cabello que no cumple con los estándares de belleza. “Si a Dios no le gustan las cosas feas, ¿por qué me creó a mí?”, es una de las primeras frases con las que se presenta a Sarah Bredlove, conocida mundialmente como Madam C.J Walker; en esa frase hace referencia a su cabello, que en ese momento se le estaba cayendo debido al estrés y la ansiedad. Y es que, por décadas, el afro ha sido atacado con micro agresiones que invaden el espacio personal, con comentarios violentos disfrazados de amabilidad e, incluso, con imposiciones laborales que obligan a peinarse su cabello como ‘blancas’. Fue hasta 2018 que en Colombia se realizó el primer congreso de “Crespas entre crespos”, el cual busca promover un cambio de conciencia en torno al cabello rizado. Por otra parte, Octavia Spencer es quien le da vida al crecepelo que transformó toda una generación. Su puesta escénica, junto con sus gestos y diálogos, hacen creíble para el espectador esa ansiedad de triunfo que parece en ocasiones una obsesión. Así las cosas, Carmen Ejogo (Addie) no dejó atrás ese rasgo de mujer imponente que ha mantenido a lo largo de sus últimos papeles ( 12 horas para sobrevivir o Sparkle: la gran estrella ), rasgo que también comparte Tiffany Haddish (Lelia), pero esta última por medio de la comedia. La Madam de Estados Unidos maneja ciertos puntos en común con la película de la actriz y directora Genevive Nnaji. Además de compartir plataforma, Lionheart es una película que no ha recibido una vasta difusión por parte del gigante de Netflix, al igual que esta miniserie; asimismo, este filme abarca la vida de Adeaze, una mujer negra de Nigeria que tiene que luchar en una sociedad patriarcal para tomar las riendas de una empresa de transporte. Más allá del color de piel que comparten estas mujeres, la semejanza de sus historias recae en la honestidad con la que son relatadas, pues ambas aportan una perspectiva realista acerca de la desigualdad social y la opresión de una sociedad en la que los hombres siempre han encabezado el poder. Tanto Adeaze como Sarah se convierten en heroínas del tiempo en el que se encuentran. El trasfondo de esta producción es arrebatador debido a los matices de su protagonista. Sarah es una mujer real, que a pesar de vivir como lo ha hecho, sigue teniendo prejuicios que focaliza en su hija; es una mujer que lucha por sus sueños, pero que no les da esperanza a las aspiraciones de otros. Su sinceridad como persona se visualiza en toda la serie, con frases contundentes que demuestran el dolor por el que se origina su batalla. Lo anterior se fusiona con la pelea del siglo que converge con Addie y demuestra, de una manera sutil, que hay racismo incluso en el mismo tono de piel, que hay negros más ‘claros’ que otros y que, para ellos, existen los privilegios de clase. No obstante, la importancia que tuvieron la mayoría de los personajes principales pareció eclipsada por Spencer; esto, hasta tal punto, que resulta difícil recordar sus nombres. Uno o dos momentos de brillo, de comentarios ocurrentes o de momentos dramáticos fue lo único que se le dio a Blair Underwood (Charles), Garret Morris (Cleophus) e, inclusive, a la misma Tiffany Haddish (Lelia). El resto de sus rasgos daban la sensación de haber sido mal construidos, llevándolos al límite de la exageración: muy malos, muy tontos o muy ambiciosos. Bien se dice que un personaje vende no por quien dice ser, sino por las acciones que realiza. Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma da a conocer la historia de alguien que fue pionera no solo en la creación de productos para cabello crespo con los que se volvió millonaria, sino por haber dejado un legado al cuestionar los estándares de belleza que en la sociedad actual aún permanecen; por demostrar que para vender un producto no hace falta ser físicamente como se ha impuesto; por no ver el cabello como un símbolo de superficialidad, al contrario, por convertirlo en un movimiento político, en rebeldía, en revolución; porque al final de todo “El cabello es poder”.
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