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  • Una victoria llamada derrota

    Una victoria llamada derrota Juliana Moreno Fecha: Colombia, un país que no se cansa de esperar la victoria, pero ha sabido aprender de sus derrotas. Lea también: Fútbol femenino en Colombia Compartir Foto: El fútbol femenino aún requiere apoyo para seguir creciendo - Foto de Getty Images Signature. Éramos muchos los que creíamos que las ‘chicas superpoderosas’ nos traerían, por fin, una copa del mundo. Sin embargo, el sueño se esfumó y con “él” la esperanza de millones de colombianos que anhelan, aún, ganar un Mundial. Así como muchos colombianos, crecí pensando que “si no iba a ganar, pa que iba”. Desde que tengo memoria, siempre busqué ser la primera: en balé, en patinaje, en inglés y en el sinfín de cursos en los que mi mamá me inscribía. Ella, como muchos, piensa que en la exigencia está la excelencia; eso, sin duda, no ha cambiado con el tiempo. El concepto de "perder" tiene raíces profundas en la historia y en la evolución humana. Esta palabra corta, pero escandalosa, proviene del latín "perdere ", que significa “destruir", "malgastar" o "desperdiciar", y en sus inicios se asociaba a la idea de perder algo valioso debido a una acción destructiva o negligente, nada positivo evidentemente. Thomas Edison dijo alguna vez: " No he fracasado, solo he encontrado 10,000 formas que no funcionan". Esto es algo que no muchos entienden. En Occidente, la cultura del ganador siempre ha estado presente. La sobreestimación del éxito, el logro y la competencia han hecho que exista una arraigada presión social por superar y destacarse dentro de una mayoría. En cambio, en muchos países orientales, la derrota es vista con humildad y desde la autocrítica constructiva. A diferencia nuestra, al otro lado del charco, el éxito es visto como una experiencia colectiva que sobrepone cualquier interés individual. Filosofías como el taoísmo, el confucianismo y el budismo han influido en la construcción de nuevas definiciones de derrota. Y es que para tener algo, casi siempre hay que perder otra cosa: es imposible amar sin despojarnos del ego, aprender a caminar sin caernos, y adelgazar sin dejar de comer hamburguesas todos los días. Cuando nos perdemos también podemos encontrarnos. El futbol, más que un deporte, ha sido siempre una pasión nacional, un reflejo de nuestra identidad . En la Historia, los triunfos, pero, sobre todo, los fracasos, han dado cuenta de la situación social del país. La mayoría de las veces ganar se reduce a gritos y felicitaciones, pero perder fomenta la construcción de conversaciones catalizadoras del cambio, la reflexión y el surgimiento de mejores oportunidades. La reciente derrota contra Inglaterra puso a la selección femenina en el foco de la atención, esto ha permitido retomar discusiones determinantes respecto al precario apoyo a las deportistas. Es ampliamente conocido que, en Colombia, el futbol femenino está lleno de dificultades: la poca inversión en infraestructura, la evidente desigualdad salarial, los estereotipos de género, la poca visibilidad mediática y el precario apoyo gubernamental son una realidad. Desde su presencia mundialista, los hombres han alcanzado solo una vez los cuartos de final, tomándoles 52 años. Las mujeres lo hicieron apenas en 12 años. Y, en ambos casos, nos siguen esperanzando y enseñando con sus respectivas caídas y triunfos. Hay quienes justifican la derrota con estas problemáticas, pero ¿qué hubiera pasado si ganábamos el Mundial? Aunque felices, probablemente esta conversación se archivaría junto con otras, y el crédito, sin duda, estaría en manos equivocadas. Esperemos que la cosa cambie y podamos ser campeonas, porque talento es lo que menos falta. Aunque el desafío de mejorar las condiciones aún tiene un largo camino por delante, este experencia nos enseñó, en palabras de Catalina Usme, “que podemos, que tenemos que cambiar la mentalidad. No podemos ser pobres a la hora de soñar en grande, no podemos ser mediocres a la hora de prepararnos y no podemos escatimar en darle a esta selección lo que realmente se merece”… Ah y, claro, que sin derrotas no hay victorias.

  • Déficit de enfermeros, un problema en Colombia

    Déficit de enfermeros, un problema en Colombia Sara Salamanca Uribe Fecha: En el mundo entero, hay escasez en esta área de la salud. La mitad de las vacantes en Colombia están vacías y hay mejores oportunidades en el exterior. Lea también: Medicina familiar: clave para la prevención de padecimientos tempranos Compartir Foto: Las condiciones laborales de los enfermeros en Colombia son incongruentes con el grado de responsabilidad y profesionalidad que se les exige. Según afirman algunos expertos, en la actualidad existe un déficit de profesionales y algunas de las razones radican en la desproporcionalidad entre el salario y la carga laboral que, en ocasiones, no les permite tener un equilibrio en su calidad de vida. A pesar de que el campo laboral de enfermería es bastante amplio, la cantidad de personas que estudian la profesión no es representativa para cubrir todas las áreas de desempeño y, además, la superficie del país. “El sacrificio que supone este ejercicio hace que cada vez sea mayor la escasez de profesionales”, afirma María Elvira Moreno, directora del Doctorado de Enfermería de la Universidad de La Sabana, ya que la complejidad y responsabilidad frente al principal derecho fundamental, el derecho a la vida, es un reto que cada vez menos jóvenes están dispuestos a afrontar sin los recursos e incentivos adecuados. Con esto en mente, desde Reino Unido se lideró un proyecto llamado Nursing Now que manifestaba a los gobiernos de distintos países la necesidad de apoyo a los enfermeros, tanto en su educación como en sus condiciones laborales. De acuerdo con las cifras del programa Nursing Now, en relación con el panorama colombiano, en 2018 se estimaban 66.095 profesionales ubicados mayoritariamente en Bogotá, seguido de grandes ciudades y departamentos con población sobre todo urbana. En la periferia, la presencia de enfermeros no es significativa; algunos departamentos como Vaupés, Vichada y Amazonas no superan los 100 profesionales , lo que sugiere una evidente desigualdad en la densidad de talento humano, insuficiente oferta de servicios de salud y posibles escasos incentivos financieros y no financieros para la ubicación de profesionales en esas zonas del país. No obstante, “cabe reconocer que la escasez de profesionales de la salud es mundial y cada vez son más apetecidos en Estados Unidos los enfermeros formados en Colombia que –como asegura Maryory Guevara, directora del programa de Enfermería en la Universidad de La Sabana– podrían recibir en un mes el salario que ganarían en un año en el país”. Guevara afirma que “hace tres años se detectó que al 2030 el déficit de enfermeros en todo el mundo va a ser aproximadamente del 50%”. Esto significa que a largo plazo las consecuencias serán fatales para la población que requiera atención a la salud. “Sin lugar a duda, el campo de la enfermería es uno de los más importantes del país, pues resulta ser la columna vertebral del sistema de salud y de atención –asegura Isis Andrea Muñoz, viceministra de Relaciones Laborales e Inspección del Ministerio de Trabajo–; sin embargo, esta profesión se ha visto afectada en sus derechos por asuntos como la tercerización laboral, la falta de pago de sus salarios y los contratos sindicales utilizados de forma equivocada”.El Ministerio de Trabajo y otras entidades del Estado reconocen el verdadero valor de la inversión que necesita el sector de enfermería para amparar las garantías de los enfermeros. Ahora bien, así como al personal de la salud se le exige tener un amplio conocimiento y competencia, Óscar Silva, médico general y especialista en anestesiología afirma que “no existe un escalafón en el que puedan escalar dependiendo de sus estudios de posgrados, maestrías y doctorados, entre otros”. Asimismo, plantea que “las instituciones no ven operativas las maestrías porque no son de habilidad –explica Guevara y complementa–, solo en la especialidad de cuidado crítico pagan más y eso hace que se desestime la formación posgradual”. En suma, es evidente la vinculación desventajosa en los contratos de los enfermeros, que en su mayoría son por prestación de servicios. “Los horarios de trabajo rondan entre las 12 y 15 horas al día, no pagan horas adicionales, turnos nocturnos ni dominicales”, sostiene auxiliar de enfermería dedicada al cuidado del adulto mayor. Adicionalmente, un médico experto asegura que “es sorprendente que el sueldo de esta área de la salud esté entre $1’100.000 y $2’200.000 pesos colombianos” y, asimismo, Janeth Yanquen, auxiliar de enfermería de la empresa Care and Services, declara que “a los enfermeros de clínica y hospitales, el gobierno no les responde a tiempo por sus sueldos y culpan a otras entidades como EPS o IPS por la demora”. En la actualidad, la pandemia por la covid-19 evidenció aún más la vitalidad de este servicio de salud y, asimismo la necesidad de inversión en la formación y mantenimiento de estos profesionales. “El cubrimiento de salud en Colombia es superior al 95% y cada vez las falencias en la atención se han ido disminuyendo, lo que significa que el Estado tiene una gran apuesta por el sector y la atención de los colombianos –afirma la viceministra Muñoz–; no obstante, esta mejoría solo puede ser posible de la mano de las buenas prácticas laborales y sus garantías”.

  • Escombros en vez de oro

    Escombros en vez de oro La mujer en la ventana es una película de drama que se queda corta al mostrar la realidad de personas con trastornos de ansiedad. Fecha: La mujer en la ventana es una película de drama que se queda corta al mostrar la realidad de personas con trastornos de ansiedad. Lea también: Películas que suscitan amores y odios Compartir Foto: Poster - The Woman in the Window, 2021. Las personas que sufren enfermedades psiquiátricas son las más condenadas a la soledad. Creer en un mundo adverso al que vivimos los convierte en transportadores del sombrero de la locura y en almas que deambulan en el caos de un mundo “normal”. Construir un relato que permita entender sus realidades se convierte en todo un reto y, a pesar de los esfuerzos de Amy Adams por transformar escombros narrativos en oro, “La mujer en la ventana” mostró el derrumbe progresivo de un guion que carece de riqueza. La pieza audiovisual, inspirada en el libro de A.J Finn que fue ‘best seller’ en Nueva York, debió estrenarse en cines el 4 de octubre de 2019, pero con grandes retrasos de producción y la llegada del coronavirus, la compañía Fox, después de haber sido comprada por Disney, esperó unos meses y decidió vendérsela a Netflix. Pese a todos los indicios negativos, la productora la transmitió el pasado 14 de mayo de 2021. Muchos directores de cine con gran talento suelen tropezarse con una o dos piedras en su carrera. Joe Wright, director británico, se encontró con la primera al intentar salir de su zona de confort y aventurarse a un género en el que tenía poca experiencia. No obstante, su gran repertorio con historias como Orgullo y prejuicio (2005), Expiación, más allá de la pasión (2007), El solista (2009) y Anna Karenina (2012), mantenían su prestigio por las nubes, pero en esta oportunidad con “La mujer en la ventana ”, apenas logró mantener sus pies sobre la tierra. Amy Adams, quien se sumergió en su personaje hasta el punto de ser el salvavidas de una producción que tenía todos los ingredientes para ser un éxito y no lo fue, interpreta en el film a Anna Fox, una psicóloga que padece de agorafobia, un trastorno de ansiedad ante espacios sin límites claros. Esta enfermedad la lleva a mantenerse encerrada en su hogar consumiendo píldoras, bebiendo vino, y viendo películas clásicas. Sin embargo, su vida solitaria y ermitaña es interrumpida por la llegada de los Russell, sus nuevos vecinos. Como solía hacerlo con los demás residentes del vecindario, Anna observa a la familia desde una de las ventanas de su casa. Primero, se hace amiga de Ethan, el hijo de los Russel, quien la busca para presentarse, y luego conoce a Jane, la madre del joven con quien disfruta de una gran velada. Preocupada por las constantes visitas de Ethan y su estado de ansiedad, Anna comienza a sospechar que Alistair Russell tiene conductas abusivas con su familia y una noche todo se pone violento cuando Anna observa con su cámara cómo Jane es apuñalada por alguien. Así que llama a la policía, pero Alistair sale bien librado luego de aparecer con Jane a su lado, aunque, para sorpresa de Ana, no es la misma mujer que ella conoció días atrás. Desde allí, comienza el misterio por saber si todo es una alucinación o si la familia Russell esconde algo. Entre los ingredientes que favorecieron la trama está el elenco. Además de Amy Adams, una de las mejores actrices de su generación según la academia, también se encuentra un gran reparto conformado por Gary Oldman, ganador del premio Óscar en la categoría de Mejor Actor; Julianne Moore, una de las pocas actrices que ha ganado el Premio Óscar, los Globos de Oro, el Premio BAFTA y el Premio del Sindicato de Actores, y Anthony Mackie, conocido por papeles como el sargento JT Sanborn en la película The Hurt Locker , ganadora en los Premios Óscar en la categoría de Mejor Película. La fotografía de Bruno Delbonnel es otro punto a resaltar, pues la elegancia y sofisticación de los planos entrega calidad al montaje. Una de las mejores tomas fue cuando se mostraba a Anna cerca de su televisor y se sincronizaban sus movimientos con los de los personajes de las películas que veía. De hecho, es algo que se rescata también del director ya que ha sido un maestro en planos secuencia. El más aplaudido fue el de la película “Expiación, más allá de la pasión” con una duración de cinco minutos que registra la evacuación de Dunkerke, Francia, durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque hubo escenas narrativas muy bien ejecutadas que mantienen la tensión, la intriga, el suspenso y el misterio, otras fueron predecibles y el final deja un sin sabor; un trago que pasa, pero que no se termina de digerir. El resultado acaba siendo una película entretenida, pero que en lugar de estremecer al espectador consigue no aburrirle. “La mujer en la ventana” es la prueba de la inexorable calidad de Amy Adams y los grandes artistas que hacen parte del proyecto. Lastimosamente, todo su trabajo es frenado por un guion enfocado en quitarle credibilidad a los personajes y reducir la salud mental de Anna a un vehículo de burla, ya que la agorafobia que padece es rápidamente olvidada en la trama, eliminando así un potencial para mantener la tensión. De esta manera, no se logra mostrar la realidad de una persona con trastornos psicológicos y los espectadores terminan encontrando escombros en vez de oro.

  • Futuro de las editoriales universitarias, incierto en un contexto cada vez más digital

    Futuro de las editoriales universitarias, incierto en un contexto cada vez más digital María Isabella Espinosa Fortich y Paula Castro, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo Fecha: En un mundo en el que la tecnología es cada vez más importante y esencial para la vida diaria, las personas presentan opiniones contradictorias sobre las ventajas de los textos académicos impresos y digitales. Lea también: “En este momento, los libros son un lujo”: Álvaro Vanegas Compartir Foto: María Carolina Herrera, estudiante de Comunicación Audiovisual y Multimedios. Desde el ámbito de los libros universitarios y académicos, los profesionales poseen visiones contradictorias acerca de la vigencia que poseen los ejemplares impresos en un mundo cada vez más digital. Mientras algunos consideran que este campo ha perdido importancia y vigencia, otros afirman que dicha virtualidad ha incluso reafirmado la preferencia de las personas hacia la literatura académica y universitaria impresa. Desde el punto de vista de Elsa Robayo, directora de Publicaciones de la Universidad de La Sabana, es posible afirmar que el paso a la virtualidad logró impulsar el campo de los libros universitarios y académicos durante la pandemia que se vivió a nivel mundial y, de hecho, esto permitió desmentir la creencia que se tenía de que en la actualidad las personas han dejado a un lado la lectura. Lo anterior se puede evidenciar en “el comportamiento del sector editorial colombiano, latinoamericano y mundial en la pandemia. Durante esta coyuntura se reinventaron todos, la industria se movió a pesar del cierre y se aprovecharon de la red para darle vida al libro”, afirmó Robayo. Sin embargo, para esta experta, el libro impreso sigue siendo la opción preferida por las personas. A pesar de que la distribución y creación de los libros impresos se paralizó durante la pandemia del COVID-19, “no es real que todos los libros se volvieron virtuales -continúa Robayo-, pues, particularmente, en la Universidad de La Sabana las ventas de libros editados por la Dirección de Publicaciones ya superan los 180 millones de pesos anuales a pesar de la pandemia. El 80% de los libros vendidos son impresos, puesto que los estudiantes siguen prefiriendo el libro impreso sobre el digital”. Incluso, podría decirse que, en algunas ocasiones, el libro impreso se convierte en el complemento del libro digital pues, una vez se lee el libro digital, las personas deciden comprar el mismo de manera impresa para así poder vivir la experiencia que trae consigo un libro físico. No obstante, es cierto afirmar que la industria de los libros académicos y universitarios ha tenido que acercarse más al lector y facilitarle la vida. Es por esto que las universidades, como lo es el caso de la Universidad de La Sabana, han creado alianzas y acuerdos con empresas como Bibliomanager, que facilitan la “comercialización, distribución e impresión de libros bajo demanda” alrededor del mundo. Tal como ocurrió en el caso del libro Ecología de la familia, escrito por Cristian Conen y publicado por la Dirección de Publicaciones de la Universidad de La Sabana, que se vendió bajo el modelo de impresión bajo demanda en una librería de Palermo, Buenos Aires. Desde otro punto de vista, es posible afirmar que, en realidad, los libros de las editoriales universitarias han perdido gran importancia en la actualidad. Tal como lo afirma Paola Marín, investigadora de la Maestría en Estudios Editoriales del Instituto Caro y Cuervo de Colombia, “los tirajes de las editoriales universitarias son pequeños y el sistema de distribución y su poca visibilidad en librerías, fuera del circuito de las universitarias, ocasiona que su impacto no sea mayor en el mercado del libro colombiano”. Esto podría deberse a que “los libros universitarios son de venta lenta y, por esto no hay librerías que acepten libros universitarios”, afirmó Nicolás Morales, director de la Editorial Javeriana, como parte del discurso que ofreció en una de las actividades de la celebración de los 15 años del Fondo Editorial Universidad EAFIT. Asimismo, lo anterior se debe al detrimento que ha experimentado la cultura de la lectura en los jóvenes de hoy en día. Tal como afirmó Morales, “los estudios muestran que los jóvenes están viviendo una dramática trasformación en sus hábitos de lectura y que la mayoría deja de leer, mayoritariamente, cuando se gradúa. Es decir, son pasajeros provisionales del pensamiento académico”.

  • La vida de un misionero moderno: servicio y aventura

    La vida de un misionero moderno: servicio y aventura María Alejandra Pérez Mora, estudiante de #ComSocial y Periodismo Fecha: Una nueva cultura evangelista florece en el mundo contemporáneo. Entre los más de 600 millones de fieles en América Latina, los misioneros en Colombia también se reinventan para continuar con su propósito. Lea también: Diario de un misionero Compartir Foto: Yubeli María Pérez Rivas Gracias al Movimiento Evangélico, que nació en el siglo XVIII, una nueva cultura evangelista florece en el mundo contemporáneo. Entre los más de 600 millones de fieles en América Latina, los misioneros en Colombia también se reinventan para continuar con su propósito. Yubeli María Pérez Rivas, misionera cristiana paisa de 38 años, cuenta que cuando llegó a Burkina Faso, en África, lo hizo para ser parte de un equipo intercultural de misioneros. Trabajó al norte del país hasta que empezaron los problemas de seguridad: asesinatos, secuestros y ataques terroristas, tanto a la población local como a las misiones . Los grupos extremistas desplazaron a la población. Y muchos de los extranjeros que trabajaban allí en distintas misiones de evangelización volvieron a sus países de origen, o se fueron a otros campos. Pero Yubeli Pérez decidió quedarse. Se trasladó a un centro de niños y jóvenes discapacitados, dirigiendo la evangelización y los estudios bíblicos. Fue testigo del secuestro y del asesinato de dos miembros de la comunidad. Sin embargo, su llamado fue más fuerte que la incertidumbre o el miedo. En la actualidad, no hay otros misioneros con ella. La vida de esta misionera antioqueña ha sido una travesía entre la gracia y el llanto, el amor por el servicio y el dolor que, asegura, también le causa su trabajo. En mayo del 2012, aterrizó en Burkina Faso para ser directora del Internado del Centro, una institución donde tenía más de 200 niños a su cuidado. Su llegada a África fue el resultado de una visión que se convirtió en su llamado: “Hubo tiempos de oración en los que le pedí a Dios que me usara al servicio de otros. Un día, en el momento de la alabanza, con los ojos cerrados, las manos extendidas y mientras sonaban los cánticos en el Instituto Cristo para las Naciones en Medellín, una imagen vino a mi mente: vi una bandera de un país desconocido, roja y verde, con una estrella amarilla en el centro. La busqué en internet, y esa fue la primera vez que oí el nombre de Burkina Faso. Empecé a estudiar francés como un acto de fe y a buscar contactos por internet para poder llegar a ese país al que Dios me estaba llamando. Un año y medio después, estaba pisando el continente africano”. Yubeli María Pérez es una entre los más de 600 millones de fieles en América Latina, según el Pew Research Center . Los misioneros modernos anuncian al hombre que derramó su sangre en la cruz por la humanidad y que, por amor y cumplimiento a las profecías bíblicas, trajo salvación y redención del pecado: Jesús. Como resultado, ponen su fe al servicio de los más necesitados. Este modelo de predicación nace en el siglo XVIII como parte del resurgir del Movimiento Evangélico que se oponía a la vinculación de la iglesia con el poder político y a las doctrinas no bíblicas de excomunión y castigos severos a pecadores que imperaban en la Edad Media. Esta visión la impulsaron misioneros como Jonathan Edwards, George Whitefield, John Welsey y William Carrey desde 1723 hasta 1900. Con ellos comenzó la revitalización misionera, lo que hoy se conoce como las misiones modernas . Y hoy este renovado Movimiento Evangélico hace presencia en América, Europa, Asia, India y África y crece cada día, aun cuando parece que nuestro mundo es cada vez más laico. En efecto, según Chirstianity Today , el número de misioneros modernos no ha dejado de aumentar desde 1972 . En ese momento se registraban cerca de 3.400 misioneros alrededor del mundo. Para 1992, había al menos 48.000 y hoy son más de 300.000 personas al servicio de la prédica de las enseñanzas de Jesús , lo que se conoce como la Buena Noticia. Misiones modernas y conexiones con otras organizaciones Yubeli Pérez explica que, cuando hablamos de misión, se trata de la asignación de un trabajo concreto y en un lugar específico: “Somos enviados por una organización o una comunidad religiosa determinada. Pero todas tenemos en común que son misiones cristocéntricas, basadas en la bondad, el favor de Jesús y la voluntad de servicio” . Pérez pertenece a Cristo para las Naciones, una institución formadora por misioneros protestantes que trabajan en colaboración con fundaciones como Ciudad Refugio, Fundación Salva, Brazos Abiertos y Casa de Libertad, entre otras. “Nos vinculamos con fundaciones para trabajar con las personas. Gracias a esto hemos llegado a muchos lugares. Hemos llevado tanques de agua a Barú, Armenia y Amazonas en Colombia, a Perú, Brasil, Ecuador, México, Alemania, Italia y distintas zonas de África. Hemos ayudando en situaciones de extrema pobreza, predicando la palabra de Dios y vinculando a las personas con iglesias o institutos que pueden ayudarlos y discipularlos, si así lo desean” , explica Sandra Castaño, directora de comunicaciones y parte del equipo de formación juvenil de Cristo para las Naciones. Desde Colombia, las misiones evangélicas son enviadas por iglesias, así como por fundaciones y organizaciones no gubernamentales que trabajan con un objetivo común: la expansión de la Buena Noticia . El apoyo entre ellas es constante y por su trabajo destacan Manos Unidas, El Minuto de Dios y Fundación Proclade, entre otras, todas abocadas al servicio de los vulnerables. Los Misioneros de Yarumal es otra de estas instituciones. El padre misionero Hernán Pinilla fue uno de los pioneros de las misiones de esta institución entre 1990 y 1995. Desde entonces, no ha cesado su trabajo y su vocación lo llevó primero al continente asiático –a Camboya, Filipinas, Tailandia– y luego por América Latina. Su labor ha conseguido vincular su institución con los misioneros de México, los misioneros de Guadalupe y los misioneros de Quebec, Perú y Camboya. Pinilla conoce y ha sido testigo de la modernización de las misiones. “La Iglesia ha cambiado con el tiempo. Durante la Conquista y la Colonia, había un celo apasionado por anunciar el Evangelio, y se hacía incluso a la fuerza, casi violentamente. Hoy, anunciar la Buena Noticia se hace como una propuesta de libre elección para los fieles y de una manera dialogante”, explica. Los Misioneros de Yarumal trabajan con culturas y religiones diversas. Entran en un diálogo con las comunidades y hacen una propuesta libre del Evangelio, para que, quienes lo deseen, se sumen a la fe de Cristo y, a quienes no, el instituto los continúa apoyando desde la educación y el servicio social. Difundir el Evangelio en un mundo más laico Por otra parte, un mundo en el que muchas ideologías contemporáneas se alejan de la doctrina del evangelio, y los jóvenes y adultos se declaran agnósticos y ateos –6,3% de la población colombiana, según cifras de World Vision – implica nuevos retos para la iglesia. Según cuenta el pastor Andrés Fajardo, de la Iglesia El Lugar de Su Presencia en Bogotá, uno de los principales desafíos es encontrar personas que estén dispuestas a seguir a Cristo por encima de la satisfacción personal. Además, se trata de no crear un asistencialismo dependiente, sino más bien un proceso de formación que capacite a las personas en estado de vulnerabilidad para su formación integral y espiritual. “Un proyecto que solo dé ayuda social no va a cambiar la vida de la gente; simplemente le va a calmar el hambre por días o semanas. Pero si eso lo acompañamos de algo que sí le pueda transformar su vida y su manera de pensar será un verdadero cambio para ellos y las siguientes generaciones”, explica el pastor de jóvenes. Hoy, El Lugar de Su Presencia tiene convenio con el Banco de Alimentos para llevar biblias y comida a zonas marginadas de Colombia y está vinculad con proyectos como Recupera tu Silla, Todos Comemos y Gestión del Adulto Mayor, entre otros. Asimismo, el padre misionero Salvador Medina, del Instituto Misionero de la Consolata en Colombia, explica que el Evangelio y la Fe equivalen a la vinculación de la iglesia con temas globales que están conectados para la predicación: “la justicia, la paz, la defensa de los derechos humanos y la ecología se unen con el Evangelio. Por eso, el Reino de Dios es una sociedad más fraterna y justa. El Evangelio es la relación de la ética y la espiritualidad ”. Este instituto cuenta con 1500 misioneros, congregaciones en 28 países de Europa, África, Asia y América, y en Colombia están ubicados en 13 municipios. La vinculación al proceso misionero En la actualidad, la prédica se encamina a quién y cómo actuó Cristo; forjando, de este modo, un legado generacional que procura enseñar a través del ejemplo de vida. Con esta motivación, los institutos misioneros brindan con capacitaciones grupales e individuales a quienes quieren comenzar el proceso de misiones. Estos procesos comienzan en las páginas web de estas instituciones, por medio de las redes sociales, por vía telefónica o desde los miembros de distintas instituciones evangélicas. Tras el proceso formativo, los interesados pueden servir como laicos o creyentes, de acuerdo con la motivación y preparación que reciban en la organización misionera. “El discipulado misionero es el aprendizaje que el joven recibe cuando va a misionar con nosotros. Allí tiene un acercamiento no a las prácticas religiosas sino a la persona de Jesús. Y, desde allí, sea laico o creyente, pone su profesión al servicio de la misión”, explica Francisco Martínez, misionero y formador de Juventudes Misioneras en el Instituto de los Misioneros de la Consolata. Así, el movimiento misionero moderno rompe barreras territoriales, estigmas culturales y derrumba paradigmas raciales e idiomáticos. No obstante, como explica Yubeli Pérez, atender al llamado misionero requiere de gran fuerza del espíritu para no flaquear en momentos de dificultad: “Te enfrentas a tiempos de soledad muy profundos y te adaptas a hacer cosas nuevas. Pero la fortaleza que viene a través de la firmeza del carácter te impulsa a predicar esa fe para otras generaciones. Y esa esperanza llega por la palabra de Dios”. Actualmente, esta colombiana dirige con orgullo el centro de talentos y acompañamiento espiritual a jóvenes y niños africanos, Casa Esperanza . Y con amor fraterno, perseverancia y bondad es referente entre muchos misioneros; tantos que, como ella, son inspirados en la figura de Cristo y movidos por la voluntad de servicio para impactar al mundo.

  • ¡Coronados!

    ¡Coronados! Nicolás Ricaurte Fernández, Comunicación Social y Periodismo. Fecha: La llegada del covid-19 al territorio colombiano trajo grandes cambios a la vida de las personas. Algunos conciben el aislamiento como normal, otros, como inquietante. Sin embargo, la mayoría lo ve como una oportunidad para cambiar su comportamiento con el planeta. Lea también: Sector turístico, el más afectado por la pandemia Compartir Foto: Foto: Nicolás Ricaurte Fernández Hace unas semanas, María José Fernández se alistaba con normalidad para salir al supermercado más cercano. Eligió las prendas informales de su preferencia y se vistió en el amplio baño de su casa en Cajicá. Antes de partir, se aseguró de preguntarle a cada uno de sus hijos si tenía algo en mente para el almuerzo, pero no hubo ninguna petición en particular. En el camino de la tienda a la casa, caminaba unos cuantos metros, saludaba a sus vecinos y disfrutaba del aire fresco. En ese momento no sabía que su vida cambiaría de tal manera, porque hoy se encuentra confinada. “Hace 20 días no salgo de la casa, porque yo no me puedo exponer a contraer la enfermedad y ahora solo hay una persona que sale a comprar las cosas del día a día”, dice María José en un tono para nada alarmante. Este nuevo virus, el COVID-19, que mantiene a la mayoría de los colombianos en sus hogares, se originó el año pasado en Wuhan, la ciudad con mayor población en la zona central de China. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este nuevo coronavirus tiene una transmisión zoonótica, es decir, se propaga de los animales al ser humano. Aunque aún no hay una certeza completa sobre el animal que transportaba el virus, las recientes investigaciones señalan que el pangolín, que es el mamífero más traficado, pudo ser quien infectó a los asiáticos en primer lugar. Al igual que millones de colombianos, María José se sometió a la cuarentena y dejó de visitar a su madre por miedo a exponerla a un posible contagio debido a su avanzada edad. “Es muy duro pasar de ver a tu mamá en persona dos veces a la semana, a solo poder verla a través de la pantalla del celular”, asegura María José mientras se encuentra sumida en sus pensamientos. Aprendiendo a distancia El sector de la educación colombiana se ha tenido que adaptar ante la propagación del COVID-19 y, acatando las órdenes del decreto 457 de 2020, se vio en la obligación de suspender las clases presenciales, dando paso a las remotas. Esto supone un gran reto para el Estado, porque un 96% de los municipios no están preparados para ejecutar las clases en medios virtuales, ya que solo un poco más de la mitad de los estudiantes de grado once cuentan con computador e internet, según datos del Laboratorio de la Economía de la Educación de la Pontificia Universidad Javeriana , que realizó un estudio en 2018. Se podría decir que en la educación superior colombiana se respira un aire distinto en cuanto a las clases remotas. Sebastián Arévalo vive en Sopó y antes de la cuarentena se desplazaba por la Autopista Norte hasta la entrada de la capital colombiana para recibir sus clases en la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito. Ahora el estudiante de séptimo semestre de Economía vive una experiencia nueva desde su casa, en donde ahora acoge las enseñanzas de sus maestros por medios virtuales. “Evité el pánico inicial que se generó a causa del virus y no he tenido problemas con mi vida. Sin embargo, noté que me concentro menos en las clases y ando más disperso” , dice Sebastián. Esta situación también la viven muchos jóvenes universitarios como Camilo Rodríguez, estudiante de ingeniería agrícola en la Universidad Nacional de Colombia, quien siente que las clases virtuales lo limitan y no le permiten desarrollarse en un campo práctico. “Hay ciertas clases que son densas y muy complejas de entender, ahora con la situación virtual la dificultad es mayor. No existe una conexión con el profesor y los temas no son explicados a profundidad, siento que estoy perdiendo mi tiempo”, dice Camilo, quien vive en Cajicá, donde la tasa de infectados está sobre las 6 personas. A pesar de mantener la tranquilidad en estos tiempos inciertos, Sebastián está preocupado por la continuidad de su carrera, pues las circunstancias parecen no mejorar. “Ya se ha visto cómo cancelan las ceremonias de grados y no quiero que eso me pase a mí. Todavía estamos a tiempo de que esta situación cambie, pero si esto no sucede, yo no pagaría por un semestre virtual”, dice Sebastián. Con todo, este evento sin precedentes no tiene un aspecto negativo del todo para estos universitarios, que ahora cuentan con mayor tiempo libre en sus casas y lo han aprovechado para llenarlo con sus hobbies , como la lectura o los videojuegos. A seguir produciendo La fácil propagación del COVID-19 es alarmante, según la OMS las gotículas que provienen de la nariz o la boca pueden transmitirlo, e inclusive este puede llegar a vivir en las superficies donde caen estas gotas. Evitar el contacto y mantener un lavado constante de manos son las recomendaciones principales para prevenir el contagio. Luis Carlos Ricaurte tiene distintos horarios, algunos días se despierta a las cuatro de la madrugada para llegar a tiempo a su trabajo en Alpina. Esta semana pudo tener unas horas más de sueño, entró a las dos de la tarde, aunque la pandemia que vive el mundo no modificó su ida diaria a la empresa. Estudió ingeniería de alimentos y obtuvo un puesto en el laboratorio, en donde verifica la calidad de la leche que ingresa y da el visto bueno para que el proceso de fabricación de productos continúe. “Cuando elegí mi carrera supe que estaba entrando a suplir una de las necesidades básicas del ser humano, que es la alimentación. Una sociedad no se puede mover sin nada en su estómago y eso me daba a entender cuál iba a ser mi papel en la cuarentena”, dice Luis Carlos, quien se muestra agobiado por no poder salir de su casa a hacer su actividad favorita, correr. A diferencia de Luis Carlos, otra parte de la población colombiana pudo realizar su trabajo desde casa utilizando las herramientas tecnológicas para conectar con sus colegas y lograr los objetivos propuestos por la empresa. Diego Ricaurte hace parte de ese selecto grupo, trabaja en el banco BBVA y allí se desempeña en el área de mercadeo. “La mayoría de mi trabajo se realiza mediante plataformas en línea, por eso el cambio no fue tan duro. Sin embargo, al estar en la casa no se distinguen las fronteras entre trabajo y descanso, además es necesario mantener a la comunidad informada sobre la situación y lo que está haciendo el banco al respecto”, dice Diego, quien no ha tenido tiempo para hacer lo que ama, entrenar en su bicicleta. Manteniéndose en forma En los tiempos de cuarentena es muy complejo realizar ejercicio, especialmente por las limitaciones del espacio o la falta de elementos que permitan mantener a la persona en constante movimiento. Juan Pablo Ricaurte iba casi todos los días al gimnasio sin falta alguna, pero ahora le es imposible y ha tenido que ingeniárselas para no perder la costumbre. “Mi gimnasio no cerraba sus instalaciones y me seguían contando los días a pesar del riesgo de contagio. Aquí en mi casa la situación ha sido diferente, he estado ejercitándome gracias a la ayuda de una aplicación que me da ejercicios personalizados con los elementos que tengo aquí”, dice Juan Pablo, quien sale ocasionalmente a pasear a su perra Lola gracias a los 20 minutos que se otorgaron para el bienestar de las mascotas. Al igual que Juan Pablo, millones de personas alrededor del mundo se muestran angustiadas por la falta de ejercicio, ya sea por motivos de salud mental o física. En Colombia, como en otros países, se ha adoptado un modelo que abre la posibilidad de realizar ciertas actividades físicas en tiempos limitados y en lugares previamente evaluados para evitar la agrupación de personas y el contagio masivo. La naturaleza retoma lo suyo La humanidad vive una crisis nueva para la cual no tenían preparación alguna. Hay más de 1’300.000 personas infectadas con el COVID-19 y aproximadamente 70.000 muertos por los efectos de este virus, que afecta primordialmente al sistema respiratorio. Para muchos, la cuarentena se volvió un espacio para reflexionar sobre sus acciones y conectarse con la tierra, como sucedió con Sebastián Arévalo, quien se muestra abierto al cambio luego de que la pandemia termine. “Me apasiona el tema del cambio climático y con la reducción de la actividad humana se ven cambios evidentes en la mejora de la calidad del aire, tenemos que someternos a un compromiso para que en un futuro no nos estemos lamentando”, dice Sebastián. Como raza humana nos estamos dando cuenta del daño que le causamos al planeta al contaminar, invadir territorios y cazar animales. Ver imágenes de zarigüeyas con sus crías en la ciudad o de un zorro caminando por la vacía Bogotá, son evidencia de que la naturaleza nos está mandando un claro mensaje, el verdadero problema somos nosotros.

  • Unisabana Medios | Audios

    El poder de la medicina nutraceútica María Valentina Caro Rincón y Paola Alejandra Castellanos García, Comunicación Social y Periodismo El término nutracéutico hace referencia a las propiedades químicas de los alimentos, los cuales proporcionan beneficios a la salud y brindan la prevención o tratamiento de una enfermedad. Ver también: Cannabis medicinal: ¿En qué vamos? Compartir

  • La cárcel de los trastornos

    La cárcel de los trastornos Fatme Sahara Deirani Prieto, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Durante el confinamiento, la salud mental se vio afectada, especialmente para las personas que ya tenían problemas psicológicos. Lea también: Volver a vivir Compartir Foto: Pixabay. Los trastornos psicológicos deben ser controlados y monitoriados en el confinamiento. “El encierro está en mi mente”. Así lo asegura Mariana*. Ella es una joven de 19 años, de ojos verdes y piel morena. Es estudiante de economía, vive con su hermana menor y sus papás, que afirman amarla con todo su corazón. Ella era una niña muy alegre, tenía muchos amigos y amaba salir de fiesta como toda adolescente normal. Sin embargo, cuando cumplió sus 18 años empezó a tener episodios donde hablaba sola y en ocasiones no era clara con sus palabras. En ese momento sus padres se dieron cuenta de que algo no andaba bien y pidieron una cita con el psiquiatra. Ella fue diagnosticada con esquizofrenia. “Cuando me diagnosticaron realmente me sentía bien, no entendí la razón de que mi familia insistiera en que debía ir al psiquiatra, hasta el momento no la entiendo. Dicen que hay voces en mi cabeza, que imagino cosas, pero se siente muy real”, afirma. Cuando inició la entrevista pude notar la ansiedad de Mariana, cómo se agarraba sus manos y sus labios temblaban, no era muy clara con lo que decía y en ocasiones hablaba con incoherencias. Como muchas otras personas con enfermedades mentales, Mariana fue tratada con medicamentos y cada semana acudía a una cita con su psicólogo y otra con su psiquiatra. Era notable su mejoramiento, ya no hablaba sola, estaba adaptándose a su realidad, volvió a sonreír y a salir de fiesta. Su trastorno estaba controlado y aunque debía tener un tratamiento de por vida, estaba aprendiendo a manejar su enfermedad. Todo cambió el martes 24 de marzo de 2020, cuando por una orden del gobierno nacional inició la cuarentena en Colombia. Muchos sectores se vieron afectados por la pandemia de Covid-19, pero sin duda el de la salud mental es uno de los más perjudicados . “Lo que he visto en estos meses, es que la afectación ha sido para toda la población en general”, exclama la psiquiatra , Rosana Rebeca Glück. Según un artículo de la Universidad de Antioquia, escrito por las psiquiatras Johanna P. Diago García y Adelaida Castaño Mejía, el desarrollo de las capacidades funcionales se ve limitado en estos casos. “Los trastornos mentales crónicos afectan el autocuidado, autocontrol, manejo de emociones e interacciones sociales. Esta población requiere un soporte asistencial extra durante este periodo de tiempo” . El descuido del tratamiento para la mente Mariana, al igual que muchos otros pacientes, empezó a descuidar su tratamiento, dejó de tener sus citas con el psiquiatra y con eso, a perder todos los logros que había conseguido. Los episodios donde ella alucinaba empezaron a reaparecer y se volvieron constantes, vivía nerviosa, desconfiada y ya no se veía feliz, estaba preocupada. La médica psiquiatra Glück asegura que “el tema del encierro y estar aislados de sus actividades normales provoca una grave afectación. Lo que sucede en este tipo de situaciones es que los síntomas se pueden incrementar. A veces una persona que ya estaba bien y estaba regulada con algún problema, puede generar aumento de la sintomatología”. Según la Organización Mundial de la Salud, “episodios de ansiedad, depresión y trastornos de alimentación, estarían reapareciendo en las personas por efecto del aislamiento preventivo”. La psicóloga Juliet Vélez, de la organización Soyuz, dedicada a la prevención y tratamiento de problemas de salud mental, recomienda que las personas que ya venían con un proceso terapéutico en psiquiatría no lo descuiden, ya que los individuos no son adherentes al tratamiento y el confinamiento hace que se aíslen más, creen que no lo necesitan por tener ahí a su familia. “Hay muchas técnicas no farmacológicas que damos los y las psicólogas, que pueden ayudar mucho a la salud mental de estos pacientes”, afirma. El Ministerio de Salud informó por medio del Boletín de Prensa No 350 de 2020, que se han generado todos los mecanismos normativos para facilitar la implementación de estrategias de atención en modalidades virtuales y domiciliarias para garantizar el seguimiento continuo y adherencia a los tratamientos necesarios para asegurar el derecho a la salud mental de los colombianos. Desafortunadamente, muchas personas lo desconocen y dejan sus tratamientos “por un tiempo”. Lo más difícil del encierro No hay una enfermedad específica que sea vulnerable al confinamiento, todo depende del paciente y su continuidad con el tratamiento, aunque hay trastornos que se complican, como por ejemplo el estrés postraumático, es decir, cuando las personas re experimentan un trauma. “Alguien que alguna vez estuvo secuestrado o en un encierro muy fuerte, puede volver a experimentar ese trauma, entonces muchas personas buscan escapar, ir a un parque o de viaje, sin respetar la cuarentena. Entonces se aumenta la sintomatología y puede ser el doble de traumático”, afirma Juliet Vélez. En las personas que ya venían con trastornos mentales, según la doctora Glück, la cuarentena es más complicada porque hay muchas patologías y hay pacientes con distintos tipos de problemas. “Por ejemplo, en las personas que ya tienen ansiedad o que tienen trastornos obsesivos compulsivos o depresión, el tema del encierro y estar aislados de sus familias o sus actividades normales provoca una grave afectación”, explica. Mariana comenta que para ella fue muy confuso el confinamiento y no sabía cómo acudir a sus citas con normalidad y aunque su familia estaba muy pendiente, ella se sentía cada día más desubicada. Los métodos para ayudar a la mente en cuarentena Muchos especialistas no estaban preparados para tratar a sus pacientes tras una pantalla. La psicóloga Vélez, de la empresa Soyuz, aseguró que esto ha sido todo un reto para los profesionales en salud mental. “A nosotros también nos ha tocado adaptarnos, ya que muchas técnicas de intervención son presenciales”. Sin embargo, el Colegio Colombiano de Psicólogos, que es el que los rige y los controla, ha montado muchos protocolos para el manejo de la tele psicología y por su parte, el Ministerio de Salud lo ha hecho con todo lo que tiene que ver con telesalud. La médica psiquiatra Rosana Glück cuenta algunos de sus métodos para tratar a sus pacientes en cuarentena. “Uno procura trabajar con medidas cotidianas, de estrategia, como el entorno familiar, social o alguna amistad . Ver más o menos con qué recursos uno cuenta para buscar el apoyo emocional. Por otro lado, están las herramientas farmacológicas que no todos los pacientes necesitan, pero cuando las necesitan uno utiliza medicamentos para mejorar el sueño, controlar un poco la ansiedad, pero definitivamente en casos muy puntuales”. Según Vélez, las técnicas virtuales no son tan efectivas para algunos trastornos y por eso se puede recurrir a la imaginería o técnicas de realidad virtual, que es un método que recurre a la imaginación de distintas situaciones y, según un artículo publicado por Andrés Carrillo, en la revista de Psicología y Mente, “se usa principalmente con la finalidad de ayudar al sujeto a controlar estados de ansiedad; desde el tratamiento contra las fobias hasta mejorar la sintomatología”. “Los tratamientos han cambiado, sin duda, a raíz del confinamiento y se puede decir que de manera positiva y negativa, ya que al estar aislados se da mayor visibilidad al uso y efectividad de los tratamientos psicológicos”, afirma la psicóloga María Camila Triana. Los expertos reiteran que es necesario que personas con problemas en su salud mental se mantengan en tratamiento desde la virtualidad, con nuevas técnicas, que cada día muestran más avances, para así no descuidar su tratamiento durante la cuarentena, ya que esto puede provocar una pérdida en los logros de su terapia y la falta de seguimiento hace que cada día empeoren más y su mente se transforme en una verdadera cárcel. El nombre de Mariana * ha sido modificado para preservar la intimidad de la persona.

  • Daniel Trespalacios: el don Juan de la radio

    Daniel Trespalacios: el don Juan de la radio Jorman S. Romero Chaparro , Comunicación Social y Periodismo Fecha: El locutor, que tiene una audiencia superior a los programas más influyentes en Colombia, insulta a los oyentes para “abrirles los ojos”. Lea también: “Quien hace reír, hace olvidar”, la frase de la cual se apropia Corozo Compartir Foto: Jorman S. Romero Chaparro , Comunicación Social y Periodismo Llega antes de la hora normal a la emisora para no perderse el inicio del partido del América de Cali. Son las 7:30 p. m., el partido arranca y queda media hora para que inicie su programa. Los ojos los mueve de arriba a abajo entre su IPhone X rojo y el televisor. Se va acercando la hora. 8 en punto: “A partir de este momento la programación de La Mega es para mayores de edad. El contenido puede ser sensible para algunos oyentes”. El Cartel de La Mega arranca. Daniel Trespalacios, el amo de la sintonía radial juvenil, lo dirige. Alrededor de quinientas mil personas lo escuchan todas las noches de domingo a jueves, un millón trescientas mil siguen la cuenta de El Cartel de La Mega en Twitter y seiscientas dieciséis mil siguen su cuenta personal, cuarenta y un veces más personas que las que siguen la cuenta de Voces RCN, uno de los programas más influyentes en el país. Tiene 35 años. Se graduó de bachillerato en El Gimnasio del Norte en el 98. Por esa época, en medio de las fiestas y las emisoras juveniles, le nació el gusto por la radio. “Me la pasaba escuchando la Superestación 88.9, Radioacktiva y La Mega, ahí empezó a gustarme este cuento”. Hoy está solo en la cabina. Su equipo de fútbol, “La mechita”, disputa su primer partido internacional después del descenso y está emocionado. Mañana vuela a Estados Unidos a las 8 de la mañana. Una mezcla de esos dos motivos lo tiene hoy haciendo el programa desde la cabina mientras sus compañeros están en una fiesta que organizó la emisora. Carlos Mira, su compañero de programa, está en la fiesta. Daniel lo pone a contar chistes o “huesitos de marrano”, como los llaman allí, como esperando que el tiempo pase. De 8 hasta las 10 de la noche deben aguantar para pasar al “segundo tiempo del programa”, la parte de la pseudociencia; de lo paranormal. El programa va de 8 a 12 de la noche. 8:13 p.m., penal y gol del América. Daniel lo narra. “¡Goooooooool de mi mechita!”, publica en su Twitter. Recibe 168 me gusta. A las 8:15 Daniel deja que Carlos Mira cuente chistes desde la fiesta con personas que están ingresando. Toma el celular, revisa sus redes sociales. Retuitea algunos oyentes y pone risas desde la cabina a su compañero. Así, hasta las 8:45, cuando hacen una ronda de propagandas mezclada con un par de canciones. A las 9 en punto, retoma la conducción del programa. 15 minutos después, al ver que no hay buenos chistes, abre la línea telefónica a los oyentes. 8 oyentes en 4 minutos, a todos los puso a contar chistes. Ninguno le gustó. Sigue con un pregrabado de 10 minutos de chistes de un programa de la semana pasada. Más intentos de chistes desde la fiesta y el programa no coge ritmo. “Oiga, Daniel, vea que Mira tiene unas botas como esas que le ponen a los niños que tienen las patas torcidas”, dice uno de los locutores que también está en la fiesta. Daniel ríe en silencio con una mueca particular: guiña el ojo derecho y aprieta los dientes. Sabe que el comentario es delicado. Llegan las 9:55 y las cuñas lo llevan al final del primer tiempo: dos horas de mezquina o casi nula preproducción. “Jamás preparo algo, trabajo por el hoy”, afirma Trespalacios sobre la filosofía que aplica, no solo en su forma de vivir, sino también en el programa. “No tenemos un tiempo de preparación. Puede haber días que llegue a las 8 y abra el micrófono. Son cosas que voy maquinando a lo largo del día” . Finalmente, la realización del programa se recuesta en la habilidad de estos dos locutores para improvisar. Cuando terminó el bachillerato, en El Gimnasio del Norte, quería trabajar en radio. En el 99 entró a estudiar comunicación social y periodismo en la Universidad Javeriana. Se graduó en 2004 con énfasis en producción radiofónica y, aunque quería hacer las prácticas en una emisora, las terminó haciendo en el colegio Gimnasio Moderno . “Una tarde un niño del Gimnasio Moderno me dijo que en La Mega estaban buscando DJ. Puse la emisora y escuché la cuña que decía que tocaba grabar un demo y llevarlo a la emisora”. Lleno de escepticismo, grabó el demo en la emisora del colegio. “Presenté ‘Vuelve’ de Latin Dreams y ‘El Cuadrito’ de Cuarto Aparte, lo entregué en RCN y al día siguiente me llamaron para entrevista”. Quien ha sido su jefe en estos 14 años de trayectoria radial lo entrevistó. “Villalobos (Alejandro), me dijo que tenía un minuto para convencerlo y que si no me llamaba en 24 horas era porque no le servía”. Al día siguiente, el mismo día en que el Once Caldas de Henao, Viáfara, Galván Rey y Dayro Moreno levantaron la Copa Libertadores derrotando al Boca Juniors de Argentina, Villalobos llamó a Trespalacios y le dijo que estaba adentro. “Primero me tomó del pelo diciéndome que no, pero luego me dijo que fuera a firmar contrato”. Hoy no hubo “Cazainfieles” –sección en la cual el oyente hace 3 preguntas para que un parapsicólogo le diga si su pareja es infiel o no-, pero no hay que retroceder mucho en el tiempo para encontrar un caso. Ayer Trespalacios y Mira estuvieron juntos en la cabina. La programación regular del programa indica que las dos primeras horas son para “Huesitos de marrano” y “Cazainfieles”, las otras dos horas son para lo paranormal. Esto ha variado a través de los 13 años que lleva al aire el programa. Otras secciones que a veces aparecen en la programación son las “noches de paisistas”, en donde llevan modelos y las desnudan hasta dejarlas en ropa interior o, en su defecto, completamente desnudas. “A las modelos estamos tratando de volver a traerlas”, dice Mira. Hace un año recibieron un llamado de atención por parte de Alejandro Villalobos, director de la emisora, y no han vuelto a hacer la sección. “Llámenos y cuéntenos su caso, acá les ayudamos a saber si su paraje es infiel”, dice Daniel luego de que le colgaran una llamada de broma a un motel. Era día de “San Valentín”. El productor del programa llama a una oyente que escribió por correo sus datos para que la llamaran y le ayudaran a “solucionar su caso”. -Aló, ¿quién habla? - Leidy - dice la oyente. Esta vez no es una niña quien llama, como habitualmente sucede-. -Cuéntenos cuál es su historia. -Bueno, pues yo tengo una relación a distancia. Yo tengo 34 años y él, 30. -Ah, comiendo pollito. De 30 es para que tenga un man cuarentón. En serio, una de 34 está bien que ande con un tipo de cuarenta años, pero no con uno de 30. Se ríen de la oyente. La interrumpen. La recriminan. La ignoran un rato y se van a pausa comercial. Leidy cuelga y ni los locutores ni el productor se dan cuenta. Termina la pausa de 15 minutos. - Oiga, Leidy, ¿sigue ahí? Se dan cuenta de que la oyente ha colgado. La llaman de nuevo. Después de 15 minutos más de llamada, Daniel se disgusta y califica de “estúpidas” las preguntas de la oyente. Leidy vuelve a colgar. “Esta vieja me la voló”, dice Daniel mientras se ríe. Es inquieto. Cuando pequeño jugó fútbol en las divisiones menores de Millonarios. A los 18 años empezó como disyóquey en pequeñas discotecas de Bogotá, ahora es DJ y productor de música electrónica. Ha sacado 6 sencillos, tiene 50.535 oyentes mensuales en su canal de Spotify y hace 3 meses cerró el festival “MegaLand” en donde lo escucharon más de 40 mil personas en vivo. Hace poco más de un año publicó un libro de historias paranormales, aunque dice nunca haber presenciado alguna. “El Tripas –como acostumbran llamarlo- es sencillo. Uno ve que les dedica tiempo a los oyentes cuando vienen a buscarlo. En la noche normalmente llega a las 7:30 o faltando un cuarto. Muy rara vez llega sobre el tiempo y, cuando es así, ahí sí llega corriendo”, dice don José, celador de la cadena radial RCN. Daniel llega a las 9 de la mañana a la emisora y se va para la casa al medio día. Vuelve a las 7:30 de la noche y se va otra vez a la medianoche. “Duermo un ratico en la madrugada y un ratico en la tarde si es que puedo”, dice Daniel. Vive en compañía de su gato en su apartamento en Bogotá. Ni Carlos Mira, con quien ha trabajado por más de 5 años, le ha conocido una relación amorosa. “Le he conocido amiguitas, pero novias no”, sostiene. Su trabajo ha sido ampliamente criticado por el lenguaje que usa y por su trato con los oyentes. “Creo que a veces los que critican la sección es gente que ni siquiera oye el programa. Ni saben de qué se trata”. Para hablar de ese tema, sí mira a los ojos, como no ocurre en el resto de las ocasiones. “El que habla no es un locutor, soy yo, Daniel Trespalacios”, afirma un poco exaltado. “Como el caso de hace unos días, que una niña me llama y me dice ‘es que en dos años no he visto a mi novio sino 2 veces’, pues es una imbécil. Trato de abrirles los ojos como el amigo fuerte, soy el amigo duro, directo. El que todos necesitamos” . Así mismo como lo critican también recibe halagos de sus oyentes. El programa está por terminar y Daniel está recibiendo llamadas de ellos. Una señora de 40 años llama a contar la historia de cómo hace un mes su marido murió. “Ahora me siento muy sola. Él era un muy buen hombre”, dice la oyente casi llorando. “Señora, no llore”, dice delicadamente Daniel. “Así como mi madre está en el cielo, o donde sea que esté cuidándome, su esposo debe estar ahí haciendo lo mismo con usted”, continúa. Daniel la consuela, la hace reír y le insiste: “haga que su esposo esté tranquilo allá y dese la oportunidad de seguir viviendo”. La señora le agradece por escucharla y cuelga. Quedan pocos minutos para acabar el programa. “A todos ustedes, gracias por escucharme una semana más. Soy Dani Trespalacios y pasen un buen fin de semana”. La luz del micrófono se apaga, toma su celular y sale para su casa a encontrarse con su gato.

  • De la niñez al altar

    De la niñez al altar Ana María Gómez Ruano, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Mientras que en países de Latinoamérica como Argentina y Costa Rica es ilegal que los menores de 18 años se casen, en Colombia es posible. Lea también: La pensión compartida: échele ojo a su papeleo matrimonial Compartir Foto: El desconcierto Cada dos segundos, una niña es obligada a casarse en el mundo. Si bien la frecuencia con la que se realiza esta práctica se ha reducido, el matrimonio infantil sigue siendo generalizado. De hecho, la Unicef proyecta que, en la próxima década, 140 millones de niñas serán forzadas a contraer matrimonio. Aunque parezca difícil de creer, en Colombia aún es vigente esta aberrante costumbre. Lo más aterrador no es solo que se invisibilice la problemática, sino que se ha tratado con poca diligencia. En Colombia, los menores de edad, con autorización de sus padres, pueden casarse desde los 14 años de manera libre y consensuada con otro adolescente o un adulto. Esto se permite gracias a una excepción en el artículo 117 del Código Civil que prioriza la autonomía y libertad de decisión de los jóvenes, pero ¿realmente estos menores toman la decisión a conciencia? Los contextos de vulnerabilidad, pobreza, desempleo, desescolaridad y violencia son factores que promueven las uniones tempranas que, al final, terminan siendo decisiones obligadas indirectamente por las condiciones psicosociales en la que viven los menores. Es por esto que la mayoría de las uniones se dan bajo una falsa idea de consentimiento. Según la última Encuesta de Demografía y Salud (EDS), en Colombia, el 17% de las uniones entre parejas involucra a adolescentes de entre 13 y 19 años, y ocho de cada diez son mujeres. Si lo discriminamos según la condición social, encontramos grandes diferencias entre las mujeres que viven en zonas urbanas (14,5 %) y rurales (25,7 %). Además, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) indica que el 55% de las mujeres que tuvieron una convivencia temprana se dedican al trabajo no remunerado en casa y están por fuera del sistema educativo. Otro factor que motiva el matrimonio infantil tiene que ver con los abusos físicos, sexuales y psicológicos de los que son víctimas los infantes en sus hogares. El año pasado, el ICBF abrió 38.900 procesos administrativos de restablecimiento de derechos por violencias, de los cuales 28.700 fueron de tipo sexual y el 89% contra niñas . La magnitud de los números refleja que estos adolescentes identifican su casa como un entorno inseguro y se casan tempranamente como escape. La consecuencia más evidente radica en que los menores deben vivir situaciones para las que no están preparados y, por ende, reproducen ciclos de precariedades. Desde el 2020, el matrimonio infantil se incrementó como consecuencia de la pandemia y la migración. La Unicef detalló que en estos entornos las niñas, niños y adolescentes quedan más expuestos a las probabilidades de convivir con una pareja o que sus familias los fuercen a casarse como opción para aliviar las dificultades. Asimismo, acentúa la vulnerabilidad de los menores, quienes suelen ser olvidados por la invisibilización de su situación. En efecto, que pase desapercibido permite que este fenómeno siga ocurriendo. El subregistro de las uniones conyugales de hecho entre menores imposibilita que se haga seguimiento oportuno a los casos. Las familias suelen hacer el registro cuando necesitan acceder a algún subsidio; de lo contrario, el matrimonio no se sella por notaría. Debido a estos casos de convivencia en unión temprana, en 2021, en el país, 373 niñas menores de 14 años quedaron bajo la protección del ICBF. Para romper la continuidad del matrimonio infantil, es necesario eliminar la creencia de que casarse es la solución para salir de la pobreza . El trabajo pedagógico junto a los menores permitirá reconfigurar los valores de la arraigada desigualdad de género; esto fortalecerá su autonomía y capacidad de desarrollarse. Igualmente, es necesario que la Corte Constitucional modifique la norma que permite estas uniones a temprana edad. Sin embargo, el actuar de esta entidad judicial ha sido ineficiente. En 2004, se estudió una demanda contra el artículo, que databa del siglo antepasado, en este, se disponía que las niñas podían casarse cumplidos los 12 años. La Corte dejó sin vigencia el artículo al considerar que atentaba contra el derecho a la igualdad de las mujeres en edades tempranas. Ante esto, se tomó la decisión de prohibir las uniones entre menores con una excepción: Los niños y niñas desde los 14 años podían unirse en matrimonio, siempre y cuando contaran con la autorización de sus padres. Este vacío jurídico lo único que logró es que durante los años siguientes se continuara perpetuando patrones de desigualdad y violencia. Ya en 2015, el Comité de la Convención de los Derechos del Niño manifestó su preocupación por la excepción. Como respuesta a este reclamo, un proyecto de ley en el Congreso buscó derogar el artículo. Además, el articulado pretendía crear una política pública para sensibilizar y divulgar las consecuencias del matrimonio y las uniones maritales con menores de edad. No obstante, estos esfuerzos no lograron su cometido. Finalmente, en 2021, se interpuso una demanda por el abogado Camilo Ortega, quien contaba con el respaldo conceptual del Instituto de Bienestar Familiar y el ministerio de Salud. Pero la Corte Constitucional, el pasado 22 de febrero de 2022, se inhibió de proferir una decisión sobre la edad mínima para contraer matrimonio en Colombia . En una nota de prensa, la Corte informó que se inhibió por “ineptitud sustantiva”. Es decir, porque no les es posible hacer control judicial sobre la demanda interpuesta. El matrimonio infantil contradice los derechos a la vida, a la salud física y mental de los menores. Asimismo, dificulta que estos puedan acceder a la educación debido a que imposibilita el establecimiento de un proyecto de vida propio, libre y pleno. Con el aumento de las cifras de uniones entre niños y niñas, se expone cómo los principales organismos que, se supone, son los encargados de velar por el respeto y la dignidad humana, no actúan en concordancia. Es inaceptable que los niños y niñas estén sometidos a prácticas como estas. Ellos son el reflejo de una sociedad en la que prima el silencio y la vulneración de derechos, antes que las garantías fundamentales.

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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