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  • 12/10: ¿hay garantías para todas las 'razas'?

    En este capítulo, te contamos cómo ven los fans de Guns N' Roses su visita a Bogotá y cómo la espiritualidad, más que nunca, es hoy cosa de jóvenes. 12/10: ¿hay garantías para todas las 'razas'? Luisa Fernanda Ardila Díaz, Andrea Carolina Duque Londoño, Daniel Fernando Clavijo Bolivar, Yuliana Cepeda Puentes , Cristian Moreno Garzón, Valentina Rodriguez Pinzón, Camila Jurado Cuartas, Silvia Gabriela Salas, Silvia Catalina Pinzón Meza, Diana Paola Rodriguez, Andrés Felipe Mora Martínez, Karen Valentina Correa Gómez, Juan Esteban Neira Aguirre, Valentina Maya Urrego, Laura Camila Hinojosa Urbina, María Lucía Castañeda Ballen, María Fernanda Pacheco, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo. En este capítulo, te contamos cómo ven los fans de Guns N' Roses su visita a Bogotá y cómo la espiritualidad, más que nunca, es hoy cosa de jóvenes. Ver también: El check list para participar en política Compartir

  • Volver a vivir

    Volver a vivir Danelys Vega Cardozo y Juan Nicolás Barahona Espinosa Danelys Vega Cardozo y Juan Nicolás Barahona Espinosa Los problemas de depresión son cada vez más comunes en la población joven. ¿Cómo se están atendiendo estos casos en Colombia? ¿Cómo puedes ayudar a alguien en estas circunstancias? Revisa este especial. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Depresión, la enfermedad que padecen 300 millones de personas en el mundo Compartir

  • Lobos con piel de cordero

    Lobos con piel de cordero Juanita Cuervo Vargas, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Los animales necesitan una sociedad más sensible, coherente y medidas más estrictas para su protección. Lea también: Los invisibles Compartir Foto: Unsplash Nuestros animales están siendo víctimas del más grande de los depredadores: el hombre, un lobo con piel de cordero que arrasa con todo lo que se le cruza enfrente, sin importarle usar los métodos necesarios para alcanzar su fin. Sentí indignación e impotencia cuando vi las imágenes de más de doscientos seres indefensos, los cuales reflejaban en sus rostros hambre, miedo y estrés. En La Guajira, aves, mamíferos y anfibios fueron rescatados en un operativo realizado por la Dijin de la Policía Nacional, la cual desmanteló una banda dedicada a traficar con fauna silvestre, el tercer delito más rentable del mundo y una de las múltiples modalidades de maltrato animal. Según la ONU, el tráfico ilegal de fauna silvestre deja ganancias entre $10.000 y $26.000 millones de dólares cada año, incentivando el aumento de esta actividad delictiva que ha puesto en riesgo la vida de muchas especies como lo son los loros, las guacamayas, los monos, las tortugas y osos como el hormiguero y el perezoso, entre muchas otras. La forma en que interactuamos con los animales dice mucho de nosotros. O, como lo dijo Mahatma Gandhi, “la grandeza de una nación y su proceso moral pueden ser juzgados según la forma en que tratan a sus animales” . En Colombia, esta práctica deja mucho que desear. A juzgar por lo que vemos diariamente en los noticieros, somos una sociedad cruel y egoísta; que no le importa hacerle daño a otro ser con tal de conseguir satisfacer sus necesidades económicas, físicas o recreativas, entre otras. Ya lo hemos visto todo: animales para la guerra y el delito, como el burro bomba que la extinta guerrilla de las Farc cargó con 60 kilos de dinamita (Sucre de 1996). O, animales para el trabajo, como los caballos que son obligados a jalar carrozas en Cartagena. O, los múltiples casos de animales víctimas de abuso sexual. O, la crueles peleas de gallos y de perros. Todas estas les dejan a estos seres secuelas emocionales y físicas, en la mayoría de los casos les terminan causando la muerte. La Ley 1774 de 2016 contra el maltrato animal dice que “los animales son seres sintientes no son cosas, recibirán especial protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos”. Entonces, me pregunto por qué en pleno Siglo XXI siguen existiendo prácticas legales tan macabras que van en contra de lo que esta ley defiende como la tauromaquia o la experimentación animal, entre muchas otras. Este es el reflejo de una sociedad incoherente, que para unas cosas sí somos severos y “apegados a la ley”, pero para otras hay unas cuantas excepciones. La tauromaquia es otro tipo de maltrato que está más vivo que nunca y, lo peor: es un “delito legal”. Los toreros son el claro prototipo de un lobo con piel de cordero, son matadores disfrazados de artistas que torturan a un animal hasta causarle la muerte y, lo más triste de todo, esto sucede ante la mirada de cientos de espectadores que celebran el sufrimiento del toro con un “olé”. Colombia hace parte de la penosa lista de países que aún consideran esta práctica legal. (En compañía de España, México, Venezuela, Perú y Ecuador, entre otros). La Corte Constitucional determinó, a través de la Sentencia C-666 de 2010, que la tauromaquia es una actividad de arraigo cultural, por lo cual no es considerada como una modalidad de maltrato animal. Pero el entretenimiento y la tradición no excluyen el dolor y el sufrimiento de estas criaturas; esto lo entienden ciudades como Zapatoca (Santander), Bello (Antioquia) y ahora Medellín, las cuales están dando ejemplo de estar trabajando en pro del bienestar animal, prohibiendo en sus territorios la práctica de la “fiesta brava” que de fiesta tiene poco. Pero queridos toreros, traficantes, maltratadores, lobos con piel de cordero, quítense la máscara de la crueldad disfrazada. Si quieren lucrarse o satisfacer sus necesidades, no lo hagan a costa del sufrimiento ajeno de un ser inocente, porque como lo decía la moraleja de la famosa fábula de Esopo, “por muy astuto que te creas, y que enriquecerte con engaños podrás, no te olvides que existe una justicia divina, de la que no escaparás”.

  • "No van a cambiar las cosas si sigue esperando que alguien decida por usted"

    David Suárez < Volver "No van a cambiar las cosas si sigue esperando que alguien decida por usted" Camera David Suárez Ser líder juvenil es representar a toda una generación que anhela vivir en un país con una política digna y moderna. La candidata a la Cámara de Representantes Maryory Ortíz cuenta que quiere dar el primer paso para ello en Boyacá en este podcast. Ver también: Ver también:

  • El proyecto del Hipotecho en Bogotá | unisabanamedios

    La obra del megacolegio, que debía ser terminada en agosto de 2023, cuenta con una inversión de 37.000 millones de pesos y está previsto que se entregue casi a cierre de ese año. El proyecto del Hipotecho en Bogotá presenta un avance del 90% Por Sara Carrascal Hernández 5 de abril de 2024 La obra del megacolegio, que debía ser terminada en agosto de 2023, cuenta con una inversión de 37.000 millones de pesos y está previsto que se entregue casi a cierre de ese año. La Alcaldía Mayor de Bogotá anunció en 2022 que iba a empezar la construcción del proyecto Hipotecho, un megacolegio en la localidad de Kennedy, al sur occidente de la ciudad. La planeación inició en febrero del mismo año, la construcción se inauguró en junio y estaba programada para finalizar el 27 de agosto de 2023. El contratista es el Consorcio SIC 2021, conformado por las empresas Ingeniería Universal Aplicada SAS, Construval Ingeniería SAS y Sening SAS. El representante legal es Alberto Andres Barroso Cabarca, gerente de esta última empresa. El contrato tuvo dos ampliaciones en los plazos de ejecución. La primera se dio por 147 días, fechando al 13 de septiembre como el día de entrega. Después se solicitó ampliar el plazo en 3 meses y 20 días por imprevistos en los trabajos. La fecha final de entrega de la totalidad de la obra es el 17 de diciembre de 2023, de acuerdo con lo registrado en el Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP). El proyecto lleva el mismo nombre del predio en el que se empezó a edificar el colegio y fue nombrado Colegio Feliza Bursztyn en honor de la artista y escultora colombiana. Según lo comunicado por la Alcaldía Mayor, en el apartado Así vamos en el Plan de Desarrollo , el proyecto recibiría una inversión cerca de 30.000 millones de pesos . Según informó Luis Antonio Pinzón, director de Construcciones de la Secretaría de Educación, a Unisabana Medios, la obra cuenta con un presupuesto aproximado de 37.000 millones de pesos, de los cuales se han invertido alrededor de 28.600 millones hasta febrero de 2024. La inversión de los 37.500 millones de pesos se destinó de la siguiente forma: El contrato de la obra se firmó por 31.525 millones de pesos . Los estudios y diseños requeridos para la obtención de licencias de construcción tienen un valor de 3.678 millones . La interventoría integral se firmó por un valor de 2.298 millones . La obra es una edificación de seis pisos, con 30 salones y capacidad para 1.040 estudiantes. Para julio de 2022, de acuerdo con el reporte del avance del Plan de Desarrollo hecho por la Alcaldía Mayor, la obra contaba con el 5% de progreso.De acuerdo con lo comentado por el señor Pinzón, el megacolegio sigue en construcción debido a la terminación de los acabados. Para febrero de 2024, la obra cuenta con el 90,5% de avance. A pesar de esto, el horario escolar dio inicio el 12 de este mes con las zonas en construcción completamente aisladas. Sin embargo, el informe de avance del Plan de Desarrollo que aparece en la página de la Alcaldía Mayor registra que la obra tiene un 0% de progreso. El director de construcciones le comentó a Unisabana Medios que la desactualización en la página web de la Alcaldía Mayor de Bogotá se puede deber a una falta de comunicación entre las entidades.

  • Los hermanos Coen: entre lo verosímil y lo absurdo

    Los hermanos Coen: entre lo verosímil y lo absurdo Lina Sofía González Arias, Comunicación Audiovisual y Multimedios Fecha: El cine de los hermanos Ethan y Joel Coen explora constantemente la absurdidad y la desgracia humana, reflejada en los personajes más comunes y corrientes. Lea también: Tan cerca, pero tan lejos Compartir Foto: El cine de los hermanos Ethan y Joel Coen explora constantemente la absurdidad y la desgracia humana, reflejada en los personajes más comunes y corrientes que se ven destinados a ser perseguidos por las más insanas peripecias. Siendo judíos en la América del Medio Oeste, específicamente en Minnesota, los hermanos nunca sintieron que encajaran por completo, lo cual influenció fuertemente en su forma de pensar. Joel se estableció como cineasta mientras que Ethan se graduó en filosofía con una tesis acerca de los últimos escritos del filósofo Ludwig Wittengstein. Este entorno logró darle a la pareja la perspectiva para sus filmes en los que construirán escenarios cotidianos con situaciones inesperadas y adversas con una facilidad impresionante, además de verse plagados de un sinsentido encantador, humor negro, personajes secundarios extravagantes y un estilo narrativo único. Todo esto ha hecho que los hermanos Coen se hayan ganado un puesto especial en la categoría de “cine de autor”, gozando de los privilegios de hacer cine con elencos codiciados sin depender de grandes productoras, además de que sus obras alcancen el estatus de “películas de culto” constantemente. Estos directores usan variedad de herramientas audiovisuales para ilustrar tanto la comedia excéntrica como la violencia gráfica que caracteriza sus filmes. Esto lo hacen mediante la exploración de diferentes contextos espaciales y muchas veces removiendo por completo las normas relacionadas a estos, utilizando diferentes movimientos de cámara que refuerzan la situación en la que se encuentra el protagonista, manejando planos que ilustran diferentes puntos de vista y con su maestría en el arte de contar sin decir. El uso del color para reforzar estados de ánimo Los hermanos Coen son expertos en lograr un tono o estado de ánimo particular para cada una de sus películas mediante el uso del color. Entre más cómico sea el tono del filme, más saturados se vuelven los colores. Mientras que las películas que tienen tintes más dramáticos utilizan colores más sobrios y desaturados. La película Raising Arizona (1987) es una comedia escabellada en la que una pareja conformada por un exconvicto y una agente de policía deciden robar a uno de los quintillizos de una celebridad local con la justificación de que tiene más de lo que puede manejar. A partir de ahí se desatan una serie de hechos que ponen en riesgo la vida de ellos y la del bebé, pero nunca perdiendo ese tono cómico y absurdo que caracteriza el estilo de los Coen. Lo mismo sucede con la película Barton Fink (1991) cuya historia trata de un joven escritor que ha sido contratado para escribir el guion de una película de Hollywood. Al aceptar, decide instalarse en un hotel, pero se ve invadido por un bloqueo de escritor, lo que le impide cumplir con su trabajo. La película, a pesar de tener tintes de comedia, también los tiene de terror y de cine negro, lo que hace que sea difícil encapsular la obra en un género cinematográfico. El caso contrario se puede apreciar en la película No Country for Old Men (2007) que trata de un hombre que huye con una gran cantidad de dinero de un asesino psicópata mientras que un alguacil también intenta dar con la ubicación del perseguido. Esta película que podría considerarse un western de suspenso, no se ve complementada por esos tintes de comedia que se pueden apreciar en los dos filmes anteriores, en cambio, este se ve repleto de violencia gráfica y tensión que se va acumulando a lo largo del mismo. No goza de colores vivos y brillantes, por el contrario, sus colores son apagados y sobrios, tal como el tono de la película. En el último segmento de la película The Ballad of Buster Scruggs (2018) lo que parece ser un trayecto normal en un carruaje, va cambiando de tono y se vuelve más siniestro en el transcurso del corto. Esto además se ve reflejado por los colores y la iluminación de la escena, que van cambiando de colores cálidos a colores fríos. El contexto y sus habitantes Los Coen suelen iniciar sus películas con planos panorámicos que cumplen con la función de contextualizar a la audiencia en términos de dónde se llevará a cabo el filme y cuál será el tono de la película. Después de establecer estos espacios, generalmente vemos a los personajes habitando este contexto al que pertenecen. En No Country for Old Men (2007) vemos los amplios paisajes mientras escuchamos la voz de Tommy Lee Jones interpretando al sheriff Bell que nos comenta cómo funcionan las cosas en este desértico lugar. Luego de eso nos introducen al protagonista de la historia Llewelyn Moss, que nos da a entender que está familiarizado con el contexto en el que habita y que no es ningún forastero que se encuentra en tierras desconocidas. Los hermanos Coen nos comunican esto mostrándonos al personaje en un plano medio que nos proporciona cierta cercanía al personaje. De igual manera, en la película Fargo (1996) nos presentan el tono de la película mediante planos panorámicos, que, a diferencia de los anteriores, nos introduce a un lugar blanco y frío en vez de desértico y de tonos cafés, para después introducirnos a Jerry Lundegaard, que ha llevado un auto hasta un bar y aún tiene restos de nieve en su abrigo. En esta ocasión nos presentan al personaje en un plano medio corto, que enfatiza la expresión en el rostro de Jerry, de clara preocupación. En la secuencia del principio de O Brother, Where Art Thou? (2000) nos vemos de lleno en un espacio caluroso y húmedo, los colores que más se perciben son los cálidos y amarillentos. En esta escena vemos tres prisioneros que se han escapado, estos se ven intrigados y un poco preocupados sobre lo que les espera, ya que van en busca de una gran cantidad de dinero. Introducir sin decir A la hora de comunicar aspectos importantes sin necesidad de decir nada, los Coen son expertos, ya que solo con sus planos el espectador entiende perfectamente lo que está sucediendo. El contar sin decir es una herramienta muy utilizada por el dúo de hermanos a la hora de introducir personajes. Solo con los planos anteriores de la película The Big Lebowski (1998) la audiencia puede darse cuenta del tipo de persona que es Jesús Quintana, lo extravagante y vanidoso que es, además de que el color morado, que generalmente es asociado con la extravagancia y la ambición, es el que más presente está en la escena. A pesar de no tener un gran rol en el filme, domina completamente la pantalla con su presencia y de esta manera, los Coen nos dan una demostración perfecta de cómo introducir un personaje. Del mismo modo, en No Country For Old Men (2007), vemos al antagonista Anton Chigurh siendo llevado a la comisaría tranquilamente por un oficial, esto dando a entender que el personaje era capaz de ocultar sus verdaderas intenciones aparentando ser alguien pacífico. Luego de eso lo vemos en la comisaría preparándose para asesinar al oficial, de nuevo muy tranquilamente, para luego pasar a una escena sangrienta donde el antagonista muestra su verdadero ser. En tan solo unos pocos planos, la audiencia puede entender la maldad innata de Anton sin que él tenga que decir nada. La posición de la cámara y sus efectos psicológicos Roger Deakins, el director de fotografía predilecto de los hermanos Coen, habla de cómo prefiere usar lentes gran angular, debido al efecto que puede provocar en las personas. En sus propias palabras: “Hay un sentido de presencia... creo que psicológicamente es un efecto totalmente diferente”. Al posicionar la cámara de esa manera, logran hacer que la audiencia sienta incomodidad pero al mismo tiempo es gracioso. Tony Zhou afirma que: “... a los Coen les gusta aislar a los individuos atrapándolos en situaciones sobre las cuales no tienen ningún control. Y porque el lente está ahí mismo, estás atrapado con ellos.” (2016) Las tomas de diálogo por lo general no son tomadas así, esta posición ofrece cercanía así cómo empatía por el personaje y al ser un plano medio corto, da énfasis a las expresiones faciales. De igual manera, las tomas en gran angular permiten un mejor equilibrio entre el personaje y el ambiente en el que se encuentra, provocando también un efecto ambiental y contextual. Para concluir, la brillante dualidad de Ethan y Joel Coen ha traído consigo una nueva forma de hacer cine, en el que la experimentación y el balance entre la burla extravagante y el fatalismo sombrío se convierten en uno de los ejes primordiales; logrando crear así obras originales que van y vienen entre la comedia y la desgracia, lo absurdo y lo crudo. De igual manera, la manera de construir sus personajes y la importancia de la imagen para la narrativa es otro de los aspectos que hacen que los hermanos Coen sean considerados de los mejores directores de su tiempo y yendo , tal como lo afirma Sebastián R.R (2019): “entre lo neoclásico y lo posmoderno”. Referencias: ● A Serious Man . 2009. [película] Dirigida por E. Coen y J. Coen. Estados Unidos. ● Barton Fink . 1991. [película] Dirigida por E. Coen y J. Coen. Estados Unidos. ● Belinchón, G., 2017. Pero, ¿de dónde sacan las ideas los Coen? . [online] EL PAÍS. Disponible en: [Consultado 23 Febrero 2021]. ● Fargo . 1996. [película] Dirigida por E. Coen y J. Coen. Estados Unidos. ● González, V., 2019. Los hermanos Coen, homeros de la posmodernidad. [online] Nuestrotiempo.unav.edu. Disponible en: [Consultado el 23 Febrero 2021]. ● No Country for Old Men . 2007. [película] Dirigida por E. Coen y J. Coen. Estados Unidos. ● O Brother, Where Art Thou? . 2000. [película] Dirigida por E. Coen y J. Coen. Estados Unidos. ● Oviedo, Y., 2019. Los hermanos Coen: cineastas del hombre común - Krinegrafo. [online] Krinegrafo. Disponible en http://www.krinegrafo.com/2019/05/los-hermanos-coen-cineastas-del-hombre-comun/ > [Consultado el 23 Febrero 2021]. ● Raising Arizona . 1987. [película] Dirigida por E. Coen y J. Coen. Estados Unidos. ● R., S., 2019. Los hermanos Coen: El sinsentido cinematográfico | Correspondencias. [online] Correspondenciascine.com. Disponible en http://correspondenciascine.com/2019/09/los-hermanos-coen-el-sinsentido-cinematog rafico/>. [Consultado el 23 Febrero 2021]. ● [StudioBinder]. (2020, septiembre 28). How the Coen Brothers Direct Comedy & Violence [Directing Styles Explained] [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=5UE3jz_O_EM ● The Ballad of Buster Scruggs . 20018. [película] Dirigida por E. Coen y J. Coen. Estados Unidos. ● The Big Lebowski . 1998. [película] Dirigida por E. Coen y J. Coen. Estados Unidos. ● Zhou, T. [Every Frame a Painting]. (2016, febrero 25). Joel & Ethan Coen - Shot | Reverse Shot [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=5UE3jz_O_EM

  • El colombiano que llevó los servicios bancarios al vecindario

    El colombiano que llevó los servicios bancarios al vecindario Mariana González Mosquera, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: La apertura de un nuevo concepto de corresponsalía bancaria nació de la necesidad de crear un servicio para la gente y Javier Ruiz estuvo al frente del proyecto desde su origen. Lea también: Forma Emprende, una alternativa para los emprendedores de Cundinamarca Compartir Foto: Cortesía Cada mañana, al despertar, Javier se dirige a la cocina a servirse su tan preciada primera taza de café del día. Sin hacer mucho ruido, mientras su esposa aún yace dormida en su cama con cabezal de cuero gris, Javier se acomoda en su oficina y empieza su labor diaria. Responde algunos correos, resuelve dudas de sus empleados y hace algunas llamadas en voz baja. El impacto de los dedos con el teclado del computador, el cantar de los pájaros y las voces que se escuchan desde el parque del frente, son los únicos sonidos que invaden su apartamento a las seis de la mañana. La razón por la cual este hombre empieza su trabajo a tan tempranas horas de la mañana es porque, en primer lugar, tiene una empresa por la cual responder, y cada decisión suya influye en el adecuado funcionamiento de esta. Además, Javier dedica mucho tiempo a su familia, por lo que decide invertir parte de su tiempo en su empleo en las primeras horas del día, para después servir en lo que más pueda a sus más allegados. Este empresario no cuenta con un horario laboral fijo y puede distribuir su tiempo a su conveniencia. ¿La razón? es el Gerente General de la empresa que él mismo ayudó a construir, y su arduo trabajo en tiempos pasados lo ha recompensado con el nivel de vida ideal que lleva en la actualidad. No obstante, entre las actividades que Javier más disfruta realizar está trabajar, podría invertir horas en ello. —Cielo, mira ya la hora que es ¿Por qué no te acuestas? —Ya casi acabo. —Apúrate y vemos la serie un ratico. El trasfondo de este personaje tan trabajador, de estatura promedio para un hombre colombiano, cabello negro y rizado pero escaso, contextura gruesa, nariz chata y líneas que ya rodean parte de sus ojos, es que es la cabeza al mando de Operaciones Rápidas S.A.S Oprap, corresponsales bancarios del grupo Bancolombia , que tal vez se le hagan familiares si usted ha hecho alguna transacción en algún local donde el letrero que lo encabeza es blanco con letras azules, enmarcando el nombre Oprap en un ovalo y compartiendo la mitad del anuncio con un amarillo donde sobresale el logo del banco antes mencionado. La entidad cuenta con más de setenta puntos de atención a nivel nacional, pero antes de su expansión y de la ocupación de los más de ciento noventa asientos que atienden al público a diario y que ayudan en el área operativa, esta compañía inició en el año 2013, cuando en enero pasó de ser una idea que rondó en la cabeza de Javier Ruiz y sus colegas por mucho tiempo, a materializarse. El Gobierno Nacional inició un proyecto que manejaba todo lo relacionado a la bancarización a nivel general y nacional, llamado el proyecto Midas, el cual sería el encargado de la creación de los corresponsales bancarios. Durante cuatro años, Javier trabajó como consultor de Bancolombia para el montaje de estos corresponsales, y fue entonces que el sueño que tenía desde que era un joven trabajador de treinta años se hizo realidad, Bancolombia le ofreció la oportunidad de abrir su propia empresa, de dirigirla y llevarla por el camino que considerara. La apertura de un nuevo concepto de corresponsalía bancaria nació de la necesidad de crear un servicio para la gente , de ampliar todas aquellas redes de corresponsales que se encontraban en las tiendas de barrio. Además, estos pequeños puntos no daban abasto para Bancolombia en la operación que ellos requerían, por lo que el banco tenía en mente conseguir cuatro grandes proveedores para prestar un servicio robusto que brindara utilidades diferentes y netamente bancarias, asimismo ofrecer otra clase de productos y prestar un servicio mucho más dinámico, de mayor alcance y mucho más flexible para sus clientes. Oprap entró en la lista de proveedores para ejercer esta tarea y al mando de Ruiz, en el 2014, se empezó con el montaje y la apertura de cinco corresponsales. La vasta experiencia que Javier recogió a lo largo de su vida laboral en el sector bancario lo impulsó a ser una pieza clave en la definición del esquema que la empresa iba a manejar. Él siempre buscó definir de manera muy concreta los objetivos establecidos desde un principio e instaurar un servicio competitivo y receptivo. Por otro lado, contribuyó significativamente al tema de seguridad dentro de los puntos de atención. Logró dar reconocimiento a su marca y depositó en sus clientes confianza, quería hacer sentir más seguras a las personas al momento de dirigirse a hacer un pago en efectivo, para no tener que bajar la vista hacia alguna sombra que se encontrara detrás o mirar de reojo cada vez que alguien se acercara. Agarraba las llaves de su vehículo, bajaba al sótano, encendía su Corolla beige y se disponía a atravesar la ciudad, pasaba por el tráfico tan característico de Bogotá y visitaba las diferentes locaciones que más mostraban necesidad de su servicio. Luego, los viajes se volvieron más extensos y comenzaron a llevar al economista de la Universidad de América a aventurarse en las principales ciudades del país para la expansión de sus corresponsales. Los cinco puntos de atención abiertos en un principio se convirtieron en diez y nueve. Bogotá, Medellín, Villavicencio y Tunja ya contaban con sus locales de nueve metros cuadrados en promedio, y Oprap pasó a tener una planta de treinta personas para el año 2015, lo que obligó a Javier a dedicarse por completo a su empresa. A principios de 2016, se dio cuenta de la magnitud que estaba alcanzando la empresa, en primer lugar, por la cantidad de empleados que poseía y solo él manejaba y en segundo, los ingresos de Operaciones Rápidas en el año 2015 superaron los mil millones de pesos, estas cifras no son tan importantes en el ámbito empresarial pero para lo que Javier había administrado y se había propuesto, ya era una cifra significativa; esto creó una necesidad en este empresario, que en algún punto se vio ahogado de trabajo y empezó a sentir un peso pernicioso en sus hombros, pues empezó a necesitar de un supervisor, de alguien que manejara la nómina y en sí, de personal que lo ayudara en la parte operativa y administrativa. —¿Qué les parece? —dice Javier al abrir una puerta de vidrio que expone el logo de Oprap en su parte delantera y esconde una amplia oficina en su interior. —Super bonita, Javi. Tiene buena luz. Quedó bien chévere —añade su cuñado luego de dar una pequeña ojeada al sitio. —Lore escogió casi toda la decoración. Terminamos el sábado ¿cierto amor? —su esposa asiente mientras contempla la reacción de su familia al ver la nueva sede de la empresa. —Ocho, nueve, diez puestos pueden poner. Bueno, está perfecto. Apenas para todos —proclama de nuevo su cuñado al referirse a todas las personas de operaciones que ocuparán cada silla que se encuentra en la oficina. Con el crecimiento también vino la crisis, no por algún fallo dentro de la compañía o por una mala decisión. Llegó en marzo de 2020 y trajo consigo una pandemia por un virus ignoto. Se contó con la gran fortuna de que, a pesar de los cierres, el decreto que manejó el Ministerio de Salud habilitó a Oprap para prestar servicio y se contó también con algunos apoyos brindados por Bancolombia, los cuales anticiparon una facturación para poder tener capital de trabajo. No obstante, con las personas en sus casas, el número de transacciones disminuyó y los números empezaron a tener un signo negativo a su lado izquierdo. En su oficina en forma de ele, con completo silencio proveniente de la calle, su esposa como única compañía y su hogar convertido en su nuevo espacio de trabajo, Javier tuvo que decidir, y un lunes, a la par con su equipo de trabajo que sólo veía en pequeños recuadros de su pantalla Mac, tuvieron que llegar a acuerdos que definirían el camino de Operaciones Rápidas. —Evaluando números, se ha concluido que no se va a sacar a nadie, no vamos a cerrar puntos, vamos a seguir operando sin afectar en lo posible y nos mantendremos hasta donde más alcancemos. Son ciento sesenta familias que dependen económicamente de la compañía, entonces tranquilidad, y atentos a lo que pueda ocurrir. Javier trató de brindar la mayor tranquilidad posible en sus empleados, pero en su interior, tenía todos los números muy claros, sentía miedo y durante el confinamiento nunca se le había visto tan angustiado . Por meses, sus chistes desaparecieron y su peculiar sonrisa estuvo ausente mientras las cosas fueron volviendo a la normalidad. —Javi está bien estresado, sí, casi no ha dormido —dice Lorena, esposa de Javier, mientras habla con uno de sus hermanos por teléfono. —No, Lalo, y las transacciones de este mes no dan abasto, no alcanzaría para pagar toda la nómina… Pues eso le cuento Lalo —responde Lorena con una expresión de decepción en su rostro. —Que saludes de Jairo, amor, que queda pendiente a ver si logran entrar en alguna ayuda —dice a su esposo esbozando una ligera sonrisa para darle algo de optimismo, mientras él solo teclea con su dedo índice en la pantalla del celular. —Gracias —responde sin levantar la mirada. Pese a las pérdidas, que por suerte fueron naturales y no lograron escalar a un punto de hablar de un cierre, se logró superar la crisis de una manera aceptable, con mucho trabajo y esfuerzo por parte del Gerente y su equipo, salvaguardando sobre todo la salud laboral de sus empleados. Mas allá de haber estado resguardados por algunos decretos, porque también el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF) contribuyó a mitigar las consecuencias de la pandemia, el desasosiego de Javier durante los meses más difíciles de confinamiento y la pasión por su empresa, lo llevaron a tomar las decisiones correctas. En el tiempo invertido cada día, en la manera en cómo se dirige a sus colegas, en el tono de voz que usa para resolver una duda, en su vista en el más mínimo detalle físico de un punto, de una grieta, en cada aspecto de su vida laboral se ve reflejada la pasión que tiene por su compañía, sobresale el amor y el gusto en cada detalle. Con el crecimiento diario de la organización y el seguimiento paso a paso de la planeación estratégica diseñada por Javier cuando arrancó la empresa, la cual se convirtió en un sueño hecho realidad para él, este hombre dejó de lado su salud, y constantes dolores empezaron a ser una molestia mayor en su cuerpo. En un principio, fue su espalda en la que los doctores de la Fundación Santa Fe encontraron ciertas inconsistencias, hasta que un día tuvo que someterse a una cirugía en su columna cervical, introduciendo un tornillo dentro de su cuerpo en septiembre del 2021, intervención que lo dejó en cama unos días y con cuello ortopédico, inhabitando su movilidad. Un año después de la intervención, su dolor pasó a sus costillas y tuvo que ser sometido a otra cirugía por una hernia hiatal. En esas largas noches de recuperación, en la que sólo se escuchaban las voces del pasillo del hospital a lo lejos, un televisor con bajo volumen solo para no sentir tanto silencio, el goteo del suero que se introducía en el tubo que conectaba con el paciente y el constante sonido de notificaciones en el celular, Javier solo podía concentrarse en el dolor de su cuerpo, permaneciendo despierto así sus ojos pidieran ser cerrados. Tal vez a medianoche, cogía el celular para ver qué podía encontrar en su correo y se ponía a adelantar algo de trabajo. —Eso, no haga más sino estar pegado a ese celular. Tú no descansas amor —lo interpela Lorena algo enfadada al entrar a la habitación y encontrar a Javier en cama a primera hora de la mañana con el celular en mano. —Cielo, pero yo qué culpa si el dolor no me deja dormir. Toca entretenerse. Si se me cruza el correo por ahí o WhatsApp ya es otra cosa —dice Javier con un tono algo sarcástico mientras su joven esposa lo mira seriamente ladeando la cabeza de un lado a otro. —¿Ya el médico te dijo que te dan salida el viernes en la tarde? Me lo encontré ahorita en el pasillo. —Si, él vino bien temprano. Bueno a ver si en la casa puedo descansar mejor —responde con un tono que denota cansancio. Javier siempre tuvo claro que en su jubilación no quería vivir de una pensión, pues, al ser alguien que le gusta vivir en constante movimiento, agradece contar con una ocupación que puede mantener sin importar la edad, pero al centrarse tanto en esa productividad olvidó enfocarse en la parte física que contribuye directamente a la eficiencia laboral y que lo ayudará a vivir, en un futuro, sus años de retiro en tranquilidad, ya que, cuando sea momento de descansar y Oprap esté lo suficientemente estable, la empresa podría ser vendida a inversionistas del país e incluso a empresas de España que se han mostrado interesadas en comprarla. Cuando decida que llegó el momento de no avanzar más y haya vendido su empresa por un precio considerablemente alto, Javier podrá contemplar desde un cómodo sillón la vista al lago, un lago rodeado de preciosas casas grises de dos plantas, como aquella situada justo detrás de él, que indica la dirección 22 St, Miramar, Florida en su placa del frente.

  • Un plan para disminuir la brecha laboral entre poblaciones discriminadas

    Un plan para disminuir la brecha laboral entre poblaciones discriminadas María Paula Díaz Vela, estudiante de Comunicación Social y Periodismo María Paula Díaz Vela, estudiante de Comunicación Social y Periodismo El programa de Empleabilidad de Prosperidad Social ha permitido que mujeres y minorías étnicas tengan la oportunidad de acceder al mercado laboral y a un ingreso monetario digno. Haz clic para acceder al contenido Ver también: ¿Cómo eliminar la brecha salarial de género en Colombia? Compartir

  • Colombia, tradicionalmente panelera

    “Nacimos y crecimos con aguapanela” Un dulce recorrido por la cultura gastronómica del país, a base del endulzante que hoy está en la cuerda floja, por la solicitud de una patente para producir Polycane y Poliazúcar. Colombia, tradicionalmente panelera Maria Paula Montoya “Nacimos y crecimos con aguapanela” Un dulce recorrido por la cultura gastronómica del país, a base del endulzante que hoy está en la cuerda floja, por la solicitud de una patente para producir Polycane y Poliazúcar. Disponible en Infobae Maria Paula Montoya En la casa de mi abuela nunca puede faltar la panela, sea para el aguapanela, el peto, el tetero o la limonada (que a lo largo del país recibe diferentes nombres como guandolo y preparada). Mamá Elcira me enseñó desde pequeña a consumirla y preferirla. Sin embargo, a mi hermano sus abuelos, por parte de papá, le enseñaron lo contrario: él prefería una Coca-Cola antes que una limonada; pues decía que la panela “era para pobres”. Y en una misma casa se reflejaba lo que se vive en toda Colombia. Siempre he disfrutado las historias de la juventud de mi abuela, así fue como por primera vez escuché el proceso para hacer panela, cómo ella madrugaba e iba a ver la producción y, en ocasiones, ayudaba a la misma. Por supuesto, de pequeña no entendía la importancia de estas historias, mucho menos del producto. Villeta, Cundinamarca Cuando empieza la producción, Armando Hernández y su esposa Neida León se levantan muy temprano, pues el proceso de corte de la caña es largo y dispendioso. Solo se cortan las cañas que ya estén maduras, para que el sabor sea mejor. Los trabajadores cortan la caña y la montan en las mulas, de la forma más tradicional, para llevarla hasta el trapiche. Armando y Neida son dueños de una finca panelera en Villeta, el municipio panelero ubicado aproximadamente a tres horas de Bogotá. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el trapiche se define como un “molino para extraer el jugo de algunos frutos de la tierra, como la aceituna o la caña de azúcar”. Para la industria panelera colombiana, se conoce como trapiche toda la zona de producción de la panela; es decir, el molino, la hornilla, la bagacera, las mesas con las gaveras (o moldes), e incluso la zona de embalaje de la panela. Antes envolvían la panela en hoja de caña; sin embargo, hoy se utiliza plástico, cartón e incluso periódico. Pulí, Cundinamarca Cuando mi abuela era joven, madrugaba a la finca de sus tíos, que la heredaron de sus abuelos, para ayudar a arrear las “bestias” que movían los molinos (hoy en día, funcionan con un motor de combustión), para extraer el jugo de la caña. Este caía en una especie de recipiente, mientras que el bagazo, o el residuo de la caña, era llevado a que se secara. Luego aquel jugo, también conocido como guarapo, se limpiaba de impurezas. Julián Charry es el primo en segundo grado de mi abuela, cuando era pequeño tuvo un accidente en la molienda que cambió por completo su vida y la de su familia: su brazo quedó atrapado en los molinos, y lo perdió. Él era muy pequeño pero esto no hizo que su amor por ese producto y tradición se perdiera. Para mi abuela, la mejor panela de Colombia es la de Pulí –porque nací y crecí tomando aguapanela. Conozco el proceso y es de mi tierra, me recuerda mi vida allí. Por eso siempre se la doy a mis hijos y nietos–, dice ella. Este producto, consumido a lo largo y ancho del país, es tan tradicional y, probablemente, por eso cada persona dirá que la mejor panela es la del lugar donde se crio. Bogotá, D.C A principios de julio, por los medios nacionales empezó a rondar la noticia de que el ingeniero Jorge Enrique González Ulloa estaba tramitando en Colombia, Australia, Ecuador, Nicaragua, Costa Rica y la Unión Europea una patente de un método con el cual se obtienen dos productos, que él llamó Polycane y Poliazúcar. Esta noticia generó polémicas, especulaciones y sacudió al gremio panelero por la similitud entre el método de González Ulloa y el utilizado por los productores del país. Para aquel momento el ingeniero ya había obtenido la patente en Estados Unidos. José Pardo, director de comunicaciones de Fedepanela, comenta que dentro de la organización se ha tomado muy en serio este tema. Contrataron una oficina de abogados experta en propiedad intelectual, y presentaron un recurso de apelación frente a la patente, que es un derecho exclusivo sobre una invención. González Ulloa registró como propios e innovadores los procesos de corte manual de caña, uso de floculantes naturales y utilización de cal para la preparación de lo que él denomina Polycane y Poliazúcar. Estos mismos procedimientos se ejecutan en la preparación de la panela. Si González Ulloa obtiene la patente, los paneleros tendrían que pagarle o pedirle permiso para llevar a cabo estas tres actividades. Villeta, Cundinamarca – Si se lograra la patente, ya no le sacaríamos el jugo a la caña. Sino que ellos nos sacarían el jugo a nosotros– comenta Armando con una risa que esconde preocupación. Él hace parte de las 350.000 familias que viven de este producto y están a la espera de la respuesta de la Superintendencia de Industria y Comercio. La hechura de este producto requiere varias manos: en la finca de Armando entre 6 y 8 personas deben estar trabajando a la par, en perfecta sincronización. Un horno que es alimentado con el bagazo de la caña previamente secado calienta las ‘pailas’ donde se prepara la panela. En una primera olla o fondo se termina de clarificar o limpiar el jugo con ayuda de floculantes como el balso, el guácimo, entre otros. Luego con un cucharón de acero inoxidable, conocido como remellón, se pasa el guarapo a una segunda paila y allí comienza un momento clave, pues el líquido en las ollas debe ser revuelto y recibir constantemente guarapo limpio para que se vaya evaporando el agua del jugo de la caña y quede el dulce de este, formándose así la miel de la panela. Bogotá, D.C. El centro de Bogotá es, entre tantas cosas, el lugar perfecto para degustar la gastronomía tradicional del país. Allí se encuentra la Plaza la Perseverancia que, a pesar de no ser la más grande de la ciudad, ha sido nominada por dos años consecutivos a los premios La Barra en la categoría mejor restaurante de comida tradicional colombiana. Hace dos años, Yamilé Alcalá llegó a este lugar y abrió La Puloy, el negocio de postres que tiene desde que se graduó de la universidad. Ella nació en Barranquilla, y aunque ha vivido la mayor parte de su vida en la capital, no se olvida de esas recetas tan típicas de la Costa Atlántica, que ama preparar: las Cocadas y las Alegrías, unas bolitas de millo (que es un tipo de maíz pequeño), con melao o miel de panela y coco. Yamile con sus postres quiere volver a lo tradicional, que cuando las personas prueben su cuajada con melao y sus brevas con arequipe “hagan remembranza, degusten el sabor inigualable que da el cocinar en caldero, con cucharas de palo, y se fomenten esos sabores que ya no son tan comunes”. Un poco más hacia el sur llegamos a La Candelaria, un lugar que no puede faltar en el recorrido de los extranjeros que vienen al país. En esas calles tan coloniales y coloridas se pueden encontrar las bebidas típicas del país, entre ellas las más características de la zona cundiboyacense: el aguapanela, que suele ser acompañada con queso y algún amasijo, como el pandebono o la almojábana, y el canelazo, en el que se mezcla aguardiente, aguapanela y canela al baño María, preparación que deja en la cocina un olor embriagante y aromático. Manizales, Caldas Rosahelena Macía acaba de enviar a receso a los estudiantes de su clase Logística de eventos en la Universidad Autónoma de Manizales cuando revisó su correo y encontró uno que le informaba que estaba nominada a dos Premios Gourmand, los “Nobel” de libros gastronómicos, en las categorías Mejor Libro de Escuela Culinaria y Mejor Libro Tema Único por su obra Panela: una tradición. Ella estaba sorprendida: “incluso por un momento pensé que era falso”. Pero meses después, se encontraba en China recibiendo el premio, junto a quien fuera su compañero durante todo el proceso del libro, Andrés Gómez, director del centro de Investigación del sector panelero, BEKDAU. Este libro es el primero en darle valor a los cultivadores de caña, productores de panela y fabricantes de golosinas tradicionales. El primero de recetas sólo con panela, representativas de la región y otras nuevas, que habla de la historia de la caña y la panela y su llegada a Supía. –Yo quería que fuera un libro bonito– y así fue. –Al papel se le dio un color de aguapanelita con leche, lo que nosotros llamamos tetero– una bebida con la que han crecido miles de colombianos. –Hicimos un diseño de panelitas (en las hojas) e ilustramos la solapa con el proceso gráfico de la panela. La ilustración se hizo con una foto tomada en un trapiche real. Pensaron tanto en los detalles que incluso se hace alusión al lugar que inspiró este libro –En la portada hay dos personas que representan a Supía. Este es un municipio de más 450 años– ubicado a dos horas de Manizales –que cuenta con una comunidad afrodescendiente ubicada en el Guamal, un resguardo indígena conocido como: San Lorenzo, Cáñamomo y Lomaprieta. En el separador del libro está impresa la portada y la contraportada, en donde se muestra el viaje de la Caña desde Nueva Guinea hasta llegar a América, en el segundo viaje de Colón–. Rosahelena afirma que la panela de Caldas es la mejor del país. Con su acento y forma de hablar tan característico de los caldenses, un poco cantando arrastrando las palabras. Me contó sobre numerosas recetas con panela: el cortado santandereano; la limonada de panela y los múltiples nombres que esta recibe; los tirados, un tipo de melcocha caldense; las cucas, que tradicionalmente sólo requieren panela, bicarbonato y harina; la natilla, plato insignia de la navidad colombiana; el sirope inspirado en el syrup inglés, que en algunas ocasiones se acompaña con chorizo; la mazamorra paisa; la torta de panela; las colaciones; los alfandoques, un tipo de melcocha y el hogagato, una torta de maíz y yuca que se servía antiguamente en matrimonios; entre muchas otras más. Incluso, me contó de las propiedades cicatrizantes de la panela y me dio una mascarilla para la piel. Villeta, Cundinamarca Cuando ya se tiene la miel de panela, se sigue cocinando para que se espese y se encuentre el punto. Luego se debe enfriar un poco batiéndola, con una pala de madera, lo que hará que obtenga una textura más densa para llevarla entonces a las mesas de moldeo. Aunque a veces los costos de producción son más altos que los de venta, el compromiso y pasión de los paneleros es mayor. Eneida, la esposa de Armando, cuenta que producir una carga cuesta 80.000 pesos y esta puede ser vendida en el mismo precio o menos y en días buenos en 100.000 pesos. Una carga está compuesta por 5 cajas, que a su vez, cada una consta de 20 panelas de un kilo o 40 de un libra. El peso y la forma dependen del cliente. Armando afirma que hoy el precio está un poco mejor pero esa estabilidad puede variar pues ellos no son los que fijan el precio del producto. Bogotá, D.C Para Carlos ‘Toto’ Sánchez, un investigador en Patrimonio Cultural Colombiano, dar en el punto de cocción es clave y en muchas fincas lo hacen de una forma “que ni la NASA puede explicar […] Meten una cuchara o una hoja de una planta en la panela líquida caliente y luego en agua fría, ahí saben si está a punto”. La clave está en que si cuando se saca del agua fría la panela cruje significa que ya está. Pulí, Cundinamarca Las mesas de moldeo son generalmente mesones de cemento en donde hay unas gaveras o moldes artesanales, que pueden ser de una libra, 4 libras, un kilo, cuadradas, redondas, rectangulares, etc. –Allí se deja (la panela) por unos 20 minutos y luego queda totalmente dura, aunque sigue un poco caliente pero ya se saca del molde y se deja enfriar 30 minutos más, para ser empacada. –Explica Julián, quien aunque no está al frente de la finca panelera, ayuda a su papá cada vez que puede y siempre está muy cerca del proceso, pues hace parte de su historia e identidad. Luego de ser empacada, en Villeta, en Pulí, en Supía, y en los demás municipios de los 28 departamentos que la producen, es distribuida hacia cada rincón del país. Bogotá, D.C La panela es el único edulcorante considerado alimento, pues tiene glucosa, fructosa, minerales y vitaminas. Y recibe múltiples nombres alrededor del mundo como Chancaca piloncillo, papelón, atado de dulce, tapa de dulce, raspadura de guarapo. Colombia es el segundo país productor de panela, después de India, donde es conocido como jaggery. En el país suramericano se consumen 25 kilos per cápita al año, de modo que si González Ulloa obtuviera su patente, el estímulo de consumo se vería afectado, pues el precio de la panela tendría que aumentar. Y al ser considerada un producto popular, muchas personas la dejarían de lado perdiéndose, aún más, la tradición gastronómica y cultural. Este momento tan crítico es, según Carlos ‘Toto’ Sánchez, una oportunidad para revalorar la panela y volverla ‘chic’, llevándola, por ejemplo, a preparaciones de alto nivel, como ha pasado con otros productos como la guatila, también conocida como la papa del pobre. Hoy ya entiendo la importancia de la panela y las historias de las abuelas, pues mantienen la tradición, nos unen y vuelven más rica la cultura. Son parte de nuestra historia e identidad. Como me dijo Toto Sánchez: “colombiano que se respete debe tener 20% de panela, 20% de café y 10% de chocolate; el 50% restante es de creatividad, alegría y sabor”.

  • ¡Moñona, sumercé! Se aprende y se pasa bueno

    ¡Moñona, sumercé! Se aprende y se pasa bueno Laura Tatiana Rocha Barrera, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La profesora Gladys Gómez utiliza el juego del Tejo para enseñar a estudiantes de primaria las asignaturas de Matemáticas, Historia y Sociales. Lea también: La Casa Sito, el lugar donde la palma seca da vida a las historias Compartir Foto: Foto: Laura Rocha Con un disco de oro en mano, el cacique Pedro Naizaque fue hace más de 500 años uno de los representantes de una actividad cultural nombrada como Turmequé. El pasatiempo consistía en lanzar un disco de oro, y el cacique que lo aventara más lejos ganaba el torneo o partida. El nombre del municipio (Turmequé) donde jugaban los caciques es el mismo con el que bautizaron el deporte, procede del idioma muisca y su significado es jefe vigoroso o gran cacique vigoroso. Sin embargo, en la actualidad se le conoce mayormente como Tejo (mismo disco de hierro que es necesario para jugar). Con la conquista española, en 1537 llegó a Turmequé la religión Cristiana-Católica que instauró la monogamia entre los pobladores. Esto obligó al cacique a elegir una sola esposa entre sus 7 compañeras. A todas les propuso jugar Tejo y la que triunfara podría contraer matrimonio con él. La ganadora fue la indígena María Lucero, quedando así como la primer mujer vencedora del primer torneo en la historia de este juego. Turmequé, de apenas 106 km², es un municipio boyacense que transmite calma, en donde los lugareños dicen que la tragedia más grave ha sido una estrellada de un vehículo. Las oficinas y puntos más importantes, en este pueblo, están separados entre sí por apenas unos cuantos pasos. Por ejemplo, accediendo al parque central se encuentran juntos la Alcaldía, la institución educativa Diego de Torres y la parroquia. Los lugares que quedan en la pasividad de ese parque tienen vista a tres de cinco esculturas. La del Cacique Diego de Torres, quien fue un defensor de los indios y llevó un memorial de agravios a España, la india María Lucero y el Cacique Turmequé, quien representa a todos los caciques que atravesaron el pueblo y la indianidad. Todas tienen un relieve que imita la forma de diferentes herramientas de trabajo y fueron esculpidas por el artista Santa María, que fue contratado por el alcalde. Luego de la conquista española, cambió la forma de jugar Tejo. El vigía del pueblo, Heither Sánchez, dice que se delimitó el lanzamiento y se crearon las canchas. Ahora consta de lanzar un tejo hecho de hierro de 11 centímetros de diámetro, el cual se parece a una roca, en una cancha que tiene una longitud de 19 metros en total y es rodeada por rejas y costales, para limpiarse las manos del barro o greda que conserva el tablero o las cajas donde tiene que caer el tejo. Así como María Lucero logró dejar huella en su pueblo, la profesora Gladys Gómez al día de hoy es una mujer que intenta, no solo seguir marcando los puntos que se necesitan para ganar una disputa de Tejo, sino, por medio de la pedagogía, lograr que en un futuro sus estudiantes adquieran el desempeño académico que la vida escolar les demandará. Usualmente este juego se acompaña con licor o “politas ” y se conforma por parejas, tríos o grupos de cuatro personas para hacer una suma de 27 puntos y ganar. Sin embargo, los cambios de la ley 613 del 2000 —que declara al Tejo como deporte nacional—hacen que la informalidad repose únicamente en las personas que practican este deporte como un pasatiempo o recreación. Ya no sería más solo un juego. Como deporte oficial, se establecen normas estrictas que personas como la profesora Gómez siguen al pie de la letra. Normas que esta mujer, que a simple vista se ve de mano dura, lleva cumpliendo y enseñando más de 30 años. Cumplir con las medidas del área de juego y enseñar un deporte sano, en el que las bebidas alcohólicas no hagan parte, son algunas de ellas. La profesora enseña asignaturas como matemáticas, sociales e historia por medio del deporte a un a grupo conformado por los estudiantes de los grados cero a quinto de primaria, en una vereda que queda a una hora caminando del parque central de Turmequé, y la cual es una de las cinco sedes de la institución Diego de Torres, llamada Pozonegro. Antes de salir a la práctica del deporte junto a sus pequeños alumnos, tiene en vez de un tejo, un marcador a la mano. Con este, en un tablero, explica matemáticas refiriéndose a los puntajes que se dan en el mismo deporte. Los niños realizan sumas, multiplicaciones y divisiones con marcaciones como: “la mano” (1 punto), “la mecha” (3 puntos), “embocinada” (6 puntos) y “moñona” (9 puntos). —Cuando el tejo se acerca al bocín (círculo metálico ubicado en el centro de la caja de greda) es mano; cuando se revienta la mecha (triángulo de papel con pólvora dentro) es mecha; cuando queda enterrado dentro del bocín es embocinada; y es moñona cuando cae dentro del bocín y a la vez totea una mecha. Al salir a la parte trasera de la vereda, los niños se encuentran en un lugar donde pueden respirar aire puro, de campo, y donde pueden jugar mini tejo (igual al Tejo, pero en canchas reducidas). Se les imprime pasión por el deporte, o al menos eso ha intentado promover la profesora Gladys entre sus estudiantes. La docente ha sido dos veces campeona nacional: en el 2000 y 2015. Así como es tan importante ser preciso a la hora de lanzar el tejo y que no caiga fuera de las cajas donde debería totear una mecha o al menos enterrarse, es mucho más importante evitar que un niño resulte herido. Por eso, la profesora decide que los niños que aún no pueden coger un tejo, y mucho menos lanzarlo, deberán jugar con conos de seguridad y fuchis (similar a una pelota de tenis, pero hecha de lana). El deporte, asociado con la asignatura de matemáticas, en el campo de juego se basa en reiterar los puntos que se enseñaron en el salón y que a la par de una jugada se vayan practicando junto a la suma de los mismos, su resta o multiplicación dependiendo de la indicación de la profesora. En cuanto a las materias de sociales e historia no hay un aprendizaje práctico, pero sí se relaciona con el Tejo ya que la estrategia por medio de estas dos es generar apropiación por el deporte por medio de datos curiosos. Como en el aspecto histórico: La importancia de la indígena María Lucero o simplemente el hecho de saber que el Tejo viene desde los indígenas y respecto a sociales: Enseñar los pensamientos que antes tenían los caciques y las personas que jugaban siglos atrás y que aún algunas personas conservan. Según la profesora, “les enseño que el tejo puede significar un Dios, asociado a algo supremo, o llamado antiguamente como el sol. Cuando se lanza el tejo, significa la salida del sol y cuando el tejo cae en la greda, es la puesta del sol . ¡Ah!, y también que cuando se llega a ese final, es que la persona terminó su recorrido”. Todo se aprende mediante la experiencia y los sentidos. Según la directora en pedagogía María Hernández, entre más sentidos conectados, más aprendizaje habrá. Se genera una relación empática con el aprendizaje y se contextualiza. Por ejemplo, un niño de pueblo aprenderá más rápido con una actividad como el Tejo, que preguntándole cuánto es la suma de las llantas que tiene un carro. Lo que busca Gladys es, aparte de un simple aprendizaje, que los niños logren apropiarse del deporte, pues, aunque hayan nacido en el municipio de Turmequé, a las personas actualmente no les interesa. En la vereda hay dos niñas que viven muy cerca a sus hogares aledaños, Paula Morales y Lina Valero. Sin embargo, causa impresión ver que llegan al colegio y se van solas, así como los otros niños. Sus padres tienen que ejercer el trabajo de la ganadería y en lo que respecta a la educación de sus hijas, lo dejan todo en las manos de Gladys. — ¿El Gobierno o la Alcaldía, o el propio colegio transfieren recursos para los niños? —Solo el colegio me apoya, soy muy cercana al rector, pero hay veces que tengo que sacar de mi bolsillo para darle a los niños - indica Gladys. Por ejemplo, a veces llegan sin desayunar o no tienen los útiles escolares y toca colaborarles a los padres. La educación en el municipio es prácticamente gratuita, no obstante, los recursos CONPES—ayudas económicas que el Consejo Nacional de Política Económica y Social brinda a todos los municipios y distritos para que, a través de actos administrativos, sean transferidos a los Fondos de Servicios Educativos de las instituciones educativas — y las pocas ayudas de parte de la Alcaldía, ayudas que se dan por lazos amistosos entre el rector y el alcalde, dicho esto por el propio rector del colegio, no alcanzan para la totalidad de gastos. Según el concejal Jefferson Sánchez, otros municipios como Tunja sí son reconocidos ante la liga de Boyacá. Esto se da porque no hay un solo club dentro del pueblo. Los únicos que están gestionando la salida del problema son él y su padre (Heither Sánchez), quienes piensan conformar el “Club deportivo de alto turmequé”. Si reciben personería jurídica podrían presionar a la liga para que dé recursos y así gestionar la creación de escuelas de formación de Tejo. La Federación Colombiana de Tejo establece que hay 23 ligas nacionales, que para tener reconocimiento deben existir por lo menos 10 clubes por municipio y que cada club debe estar compuesto por 10 personas como mínimo. Otra profesora de la institución Diego de Torres, Flor Ángela, baja el tono paulatinamente y dice apenada que no hay suficientes canchas en el municipio donde nació el Tejo, donde nació ella. Comenta que los recursos los usan para útiles académicos más importantes como libros y demás y que le da melancolía saber que el deporte o la actividad del Turmequé se esté perdiendo. Aunque Gladys intenta promover el deporte y enseñar de una manera auténtica, no es suficiente para que todas las personas se motiven a pensar como ella o a actuar de una manera similar. Según el rector del colegio, Beder Núñez, no todos los profesores entrenan, ni les gusta Tejo, y además cada quien tiene su forma tradicional de enseñar. Al final de una jugada de Tejo y como en cualquier deporte, se busca triunfar, ser el mejor. En otros países, como en los europeos, existen proyectos educativos desde el 2014 como el “European Music Portfolio: Sounding Ways into Mathematics (EMP-M)” que han sido un éxito y consisten en elevar el nivel matemático de los estudiantes a través de la música. Por resultados efectivos y ajenos al país como este, la profesora Gladys toma ejemplo de ello y se esfuerza por no dejar desfallecer el deporte al menos en los que respecta de su municipio, además de mantener el patrimonio del mismo. Su mayor sueño es que “ sus niños ” vayan a competir en torneos nacionales de Tejo, poder llevarlos a Tunja para que tengan más oportunidades de competir dentro de la Liga de Boyacá y pensar en qué nuevas estrategias innovadoras para la pedagogía ella podría elaborar o proyectar.

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