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  • En busca de camaradas

    Ana María Cuervo, estudiante de Comunicación Social y Periodismo < Volver En busca de camaradas Ana María Cuervo, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Para el partido Comunes, el 2022-2026 será el último periodo donde tengan curules garantizadas en el Congreso. Lea también: Candidatas sí hay Perfil Previous Next Foto: Ana María (Padilla) Cuervo El candidato Jeison Murillo saludando a los habitantes del barrio Maria Paz, Kennedy. «Los excombatientes son personas». ¿En serio?, ¿así voy a describirlos? Es obvio que son personas, ¿no? Para un sector de los colombianos y colombianas aquellos que se unieron a las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) son solo máquinas de guerra , independientemente de las razones que los motivaron para unirse al grupo rebelde. La Violencia, época de furor de la guerra entre el partido Liberal y el Conservador, fue el origen de las guerrillas campesinas, creadas por liberales para defender su vida y sus tierras de los conservadores, quienes eran apoyados por el gobierno de ese entonces. Se dice que, en 1964, las FARC fue el grupo de guerrilleros comunistas que sobrevivió a un ataque militar en la autodenominada ‘República de Marquetalia’ (Tolima). Este grupo, desde entonces, estuvo liderado por Manuel Marulanda Vélez, alias ‘Tirofijo’. El resto es historia: El conflicto armado, después de más de medio siglo de enfrentamiento entre las FARC, otras guerrillas, paramilitares (grupos armados de extrema derecha) y la Fuerza Pública, ha dejado más de 262.197 muertos , según el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Y a las FARC se le atribuyen alrededor de 35.683 víctimas. Por eso, el 24 de noviembre de 2016 es un día histórico para Colombia: Se firmó el Acuerdo de Paz entre el Estado y la entonces guerrilla de las FARC, a pesar de que ganara el ‘NO’ en el plebiscito que preguntaba al país si estaba a favor del Acuerdo. En el punto dos de la agenda de negociación, ‘Participación política’, el Estado se comprometió a la apertura democrática. Gracias a esto, el 1 de septiembre de 2017, se creó el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, ahora llamado Comunes. Está conformado por 6000 militantes aproximadamente, de todos los departamentos del país, excepto Amazonas y San Andrés, asegura el partido. ¿Qué motivó a las personas a unirse a las FARC en su momento y, ahora, a Comunes? —Estaba aburrida de que me maltrataran — dijo la excombatiente de las FARC y candidata al Senado Luz Marina Giraldo. Con nostalgia, contó que asesinaron a su padre cuando ella tenía 5 años, y quedó al cuidado de una pareja que intentó abusar de ella—. Mi niñez [desde los 10 años] en la guerrilla fue muy bonita: encontré la familia que no tuve —complementó quien hace parte de los, al menos, 18.677 niños y niñas reclutados por las FARC, según la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). —Las mujeres entramos [a las FARC] por falta de oportunidades —aseguró Olga Rico, más conocida por su nombre de guerra ‘Manuela Marín’—. O se iban para allá o eran madres y víctimas de violencia. En la guerrilla no había asignación de trabajos por género—. Entre el 30% y 40% de la guerrilla era mujeres que ejercían los mismos roles que los hombres, asegura el portal Colombiacheck. —En 2007 [no ingresar a la guerrilla] fue imposible, ya había precio por mi cabeza [por ser comunista] — contó Diego Méndez, con tono de cuentista. Ingresó al frente Antonio Nariño en el Meta. A los 15 días de su ingreso a la guerrilla, le ordenaron devolverse a Bogotá: debía graduarse de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional, y reunirse con organizaciones juveniles, sindicatos y juntas de acción comunal, en nombre de las FARC. Además de Diego, Luz Marina y Olga conversé con Arquímedes Rodríguez, excombatiente y candidato al Senado; Jaison Murillo y Paola Ramírez, excombatientes y candidatos a la Cámara por Bogotá; Tatiana Suárez, trabajadora social y psicóloga que quiere hacer paz con fútbol, entre otros más. Mientras recitaban como si fuera un libreto los mismos ideales y sentimientos revolucionarios, me pregunté si planeaban sus respuestas o si de verdad la causa de su lucha sigue firme y todos quieren hacer parte de la revolución de Colombia, por medio de Comunes. No todos los integrantes del partido querían decir cómo se vincularon, pero lo que sí compartieron con orgullo fue qué los motiva a ser un camarada más. Entre esa lista, incluyen lo que ellos consideran constante: la violación a los derechos humanos, los asesinatos a líderes sociales, la falta de buena educación para todos y todas, la falta de oportunidades laborales, y, ahora, el incumplimiento al Acuerdo de Paz por parte del gobierno del presidente Iván Duque. Después de una charla de política en la Cervecería Alternativa, emprendimiento liderado por firmantes del Acuerdo, se reunieron jóvenes militantes de Comunes. Eran, más o menos, las 5 p. m., de un domingo. El cielo estaba gris y hacía frío. Pero eso no evitó que hicieran pancartas con aerosol, estamparan pañoletas y tulas y escucharan rap libre en vivo. María Isabel Brand es una madre de 21 años y operaria de aseo que quiere estudiar literatura, pero, por falta de recursos, no puede. Miguel Ángel González, soñaba con dedicarse a la música, pero, por las pocas oportunidades en el arte, estudió Farmacia. Ambos son militantes de Comunes, y luchan por sus derechos con el movimiento. Se acompañan en la lucha, que «es una fiesta», y entre ellos hay una camaradería única. «Camarada, me ayudas con…», «Te presento al camarada…» y «Gracias, camarada…». Cuando fui por primera vez a la sede del partido Comunes, en Teusaquillo, una casa grande, con apariencia de ladrillo, pero muy moderna por dentro; escuché varias veces ese término, y no lo entendía. Entre todos se llaman así. Camarada significa, literal, «compañero de cámara»; es decir, de cuarto, de cama. En el mundo militar revolucionario, se usaba cuando varias personas de diferente jerarquía compartían dormitorio. En la Revolución Rusa (1917-1923), movimiento que inspiró junto con el marxismo-leninismo a la creación de las FARC y ahora a Comunes, esa falta de jerarquías fue esencial. Reincorporarse en la sociedad no es tan fácil como suena. A quienes entrevisté declararon que el gobierno de Duque no ha cumplido su parte, y que, de hecho, el lema del uribismo (o los seguidores del expresidente Álvaro Uribe) en las elecciones de 2018 era «hacer trizas el Acuerdo de Paz». Como es de conocimiento de toda Colombia, el Centro Democrático (CD), partido político de derecha liderado por Uribe, no apoyó el Acuerdo de Paz. Nicolás Goyeneche, miembro de la unidad de trabajo legislativo del CD, me reiteró con firmeza y seriedad las razones para decir no al Acuerdo: —El punto de tierras afecta a la propiedad privada. No está bien que los excombatientes participen en política sin pasar por una justicia con sanciones efectivas, y la forma de combatir el narcotráfico no es la correcta. Además, la JEP (un órgano de justicia transicional) no es necesaria. Podía usarse la justicia ordinaria —finaliza. A pesar de esto, la Consejería para la Estabilización, adscrita a la Presidencia colombiana, por medio de redes sociales, asegura que la implementación del Acuerdo es efectiva y que hay garantías para los reincorporados. ¿Las declaraciones se ven reflejadas en las cifras…? Desde 2016, han asesinado a más de 300 firmantes, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz. Y en Bogotá, militantes como Fredy Valencia, quien hacía trabajo social con el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3) y ahora trabaja con el partido constituido de forma legal, reciben amenazas constantemente. El punto ‘Reforma Rural Integral’ es un eje estructural para el Acuerdo porque, entre otras cosas, busca erradicar la pobreza y la desigualdad del campo. Pero, según el Centro de Pensamiento y Diálogo Político y el Observatorio para la Equidad de las Mujeres, su ejecución ha sido muy lenta porque en el Plan Marco de Implementación se estableció que a 2018 los planes nacionales de la reforma rural integral debieron adoptarse, pero la mayoría quedó en 2020 y 2021. Además, en los Planes de acción para la Transformación Regional se excluyeron a las comunidades en las decisiones y hay zonas de reincorporación sin servicios básicos o educación. Y en Bogotá, militantes como Fredy Valencia, quien hacía trabajo social con el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3) y ahora trabaja con el partido constituido de forma legal, reciben amenazas constantemente. Otro obstáculo para hacer política es la dificultad para atraer nuevas personas al partido. Aunque militantes y dirigentes afirman que «la guerra no era el fin, sino solo un medio», no puede negarse la relación de algunos líderes del partido con delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, como secuestro, homicidio, tortura, atentados a la dignidad personal, violencia sexual y desplazamiento forzado. Por esa razón, se cambiaron de nombre (de FARC a Comunes) después de las elecciones de 2018, en las que, para el Senado, obtuvieron solo 52.532 votos, el 0,34 %. Es decir, sin las curules otorgadas por el Acuerdo de Paz, no hubieran entrado al Congreso. En la actualidad, el partido todavía recibe comentarios como «el único guerrillero bueno es el guerrillero muerto». Juan David Vargas, miembro del equipo nacional de redes sociales de Comunes, asegura que quieren demostrarle a Colombia su compromiso con la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. Y que quieren atraer a la gente del común. Acompañé a los candidatos a la Cámara de Representantes por Bogotá Jaison Murillo y Sergio Marín a hacer campaña en el barrio María Paz, en la localidad de Kennedy. Allí, la mayoría de las personas se dedica al reciclaje y a la venta ambulante. El evento se hizo en un espacio pequeño del primer piso de una casa con puertas metálicas de color azul. No tenía ventanas y en una pared, por dentro, estaba grafitada con plateado la palabra ‘Dios’. La música de la parranda vallenata sonaba a todo volumen, y, poco a poco, llegaban las personas, se sentaban, se uniformaban con la camiseta de Comunes... Algunos se iban, otros esperaban a la llegada de los candidatos. Entre los asistentes, estaba Keimer Visbal, un reciclador de 24 años a quien no le interesa la política, ni el partido Comunes, ni sabe qué es el Proceso de Paz, pero fue a recibir gorra y camiseta y a comer lechona, y asegura que votar es importante, aunque no sabe por quién. Por jóvenes como él, Comunes intenta hacer pedagogía política en los sectores más marginados de Colombia, como contaron miembros del equipo de la campaña. Lo confirmé en el barrio María Paz: enseñan los tarjetones de votación, aclaran las funciones de los senadores y representantes a la Cámara baja en el legislativo nacional, y proclaman su lema: «No prometemos, nos comprometemos», frase de la que algunos asistentes se burlaron al finalizar el evento. Al parecer, dar un discurso diferente sirve de vez en cuando. Juan David Velázquez es un estudiante de décimo grado y reciclador de 20 años. Al finalizar el evento, me contó que se conoció a los Comunes ese mismo día. Pero escuchó que son diferentes, que respaldan a los recicladores y tienen planes para cuidar el medio ambiente. Además, con entusiasmo, añadió que aceptó la invitación de hacer parte de proyectos ambientales y de reciclaje. Comunes tiene un gran desafío por delante: convencer a los demás de que son personas del común , como el resto de colombianos y colombianas, que quieren acabar con la desigualdad del país de forma legal, y convencerlos de unirse a la lucha. No solo por ellos, sino también porque las próximas elecciones legislativas, el 13 de marzo, se acercan. Y ese periodo (2022-2026) es el último en que tienen aseguradas 10 curules en el Congreso: cinco en la Cámara de Representantes y cinco en el Senado. Camera

  • Padres de familia, ¡a cuidar su salud mental!

    Padres de familia, ¡a cuidar su salud mental! Laura Vanesa Barrera Ruiz, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Las familias están atravesando por circunstancias novedosas a las cuales no estaban acostumbradas. Reconocer los sentimientos y trabajar inteligencia emocional y la habilidad para resolver conflictos son algunas de las sugerencias dadas por los expertos. Lea también: “En la buena”, una estrategia para promover la salud mental en colegios de Bogotá Compartir Foto: Unsplash Desde la llegada de la covid-19, el desconocimiento acerca de la salud mental disminuyó; sin embargo, las noticias y los artículos generados se enfocaron en el cuidado de niños, adolescentes y jóvenes, ocasionando que la mayoría de los padres de familia descuidaran su propia salud mental y emocional ; por lo tanto, los psicólogos han centrado actualmente su atención en esta población. Frente al aumento de enfermedades mentales de padres y madres durante la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros líderes en materia de bienestar infantil resaltan la importancia de priorizar los servicios de salud mental de padres y madres para que estos puedan desarrollar su capacidad de satisfacer las necesidades de salud y desarrollo familiar. La covid-19 ha tenido un gran número de repercusiones en el bienestar de las personas. Las familias están atravesando por muchas circunstancias que son novedosas y a las cuales no estaban acostumbradas; esto ha desencadenado un sinnúmero de consecuencias alarmantes y una de ellas es el deterioro de la salud mental. “La mayoría de los padres o cuidadores se vuelcan al cuidado de sus hijos, acudiendo a las visitas pediátricas rudimentarias y ocupándose de su cuidado diario, pero a menudo descuidan de su propia salud mental”, afirma Elisabet Arribas-Ibar, doctora en salud mental y consultora para la Organización Mundial de la Salud. Algunos padres de familia explican que, aunque admiten que el cuidado de la mente es indispensable, poseen un alto grado de desconocimiento frente a las formas de cuidar su salud mental y, asimismo, la de sus hijos. De igual forma, Sandra Ruiz expresó que “los acontecimientos que ha generado la pandemia provocan que las enfermedades mentales abunden, ya que se sufre mucho en estos momentos y las personas han perdido la confianza en sí mismas”. Por otro lado, es indispensable conocer cuáles son los consejos que dan los psicólogos para el cuidado de la mente, tanto en los padres de familia como en los hijos. “ Cuando hay problemas en la salud mental de los padres, por ejemplo, la ansiedad o la depresión – ha dicho Aida Casadiego Ordóñez, psicóloga clínica, especialista en Desarrollo Personal y Familiar de la Universidad de La Sabana –, se le debe explicar a los hijos por qué están sucediendo cambios en la familia y, además, hacerles entender que no tiene nada que ver con ellos, porque muchas veces los hijos se culpan de que los papás están mal”. Asimismo, para que los miembros de la familia puedan generar la empatía que les permita mantener un mejor estado de salud mental, la psicóloga propone algunas recomendaciones como el reconocimiento de los sentimientos y las emociones, la realización de un monitoreo constante de la salud física, emocional y mental, la resolución de conflictos para gestionar los problemas del día a día, la inteligencia emocional y la comunicación asertiva tanto de los padres hacia los hijos como de los hijos hacia los padres.

  • La mujer detrás del apellido Moreno

    Gabriela Moreno Toro nació entre el espectáculo y lucha día a día por seguir su sueño de ser actriz; aunque admira a su papá, ella no quiere ser igual a él. La mujer detrás del apellido Moreno Fatme Sahara Deirani Prieto Gabriela Moreno Toro nació entre el espectáculo y lucha día a día por seguir su sueño de ser actriz; aunque admira a su papá, ella no quiere ser igual a él. Disponible en Pulzo Fatme Sahara Deirani Prieto Gabriela me recibe en su habitación por videollamada. Tiene un ‘look’ muy relajado. Viste un saco ancho. Su cabello castaño oscuro, con matices rubios, está recogido y su sencillez se nota desde el primer momento porque no le interesa maquillarse ni arreglarse demasiado para la entrevista. Atrás se ve un fondo blanco y esto resalta sus facciones que, por cierto, son muy definidas; es una mujer muy hermosa, de ojos cafés grandes y un tanto caídos, de nariz perfilada y boca en forma de corazón. Desde el primer momento me di cuenta que hacer este perfil sería todo un reto, porque ella ha tenido malas experiencias con los periodistas. Muchos describen a esta caleña de 21 años de edad como una famosa modelo que conquista las pasarelas, pero esto es mentira. Es actriz en formación y se enamoró de su carrera desde muy pequeña. Su madre es Mónica Toro, manager de artistas, y su papá es Marlon Moreno, uno de los actores más reconocidos en Colombia. En ocasiones hacía shows para su familia, cantaba y bailaba con pelucas. El espectáculo siempre fue su pasión. “Siempre me ha gustado ser el centro de atención, aunque lo he perdido con los años; a medida que he crecido, me he dado cuenta de que me gusta más que la atención esté en otras personas. Los grandes actores dicen que observando uno aprende un montón”, afirma. Disfrutaba mucho el trabajo de su papá y eso influyó en su amor por la actuación. Ella entraba a los sets para acompañar a Marlon, era un mundo de gigantes que hizo que desarrollará habilidad para relacionarse con gente más grande que ella. Toda la vida Gabriela ha convivido con personas que pertenecen a ese mundo. “Muchos actores se la pasaban en mi casa y en mis cumpleaños, literal, venían más amigos de mi mamá que amigos míos”. En ocasiones la llamaban para pedirla como actriz, pero su mamá siempre dijo que no. Por su experiencia ella sabía que muchos actores que empezaban pequeños se iban perdiendo en la fama y no disfrutaban su niñez, y ella no quería eso para su niña. En ese entonces, Gabriela no lo entendía, pero hoy en día se lo agradece. Me explica que los padres tienen una sabiduría en sus palabras que como jóvenes no entendemos. Retos del espectáculo En su trayectoria se ha dado cuenta de que el mundo de la fama complica muchas cosas, una de ellas son las amistades. “Hubo algo muy difícil para mí, los amigos por interés. Cuando mi papá actúa en ‘El último matrimonio feliz’ y después hace ‘El capo’ todo el mundo en el colegio quería ser mi amigo, era impresionante, yo estaba en 5º y los de 11º me invitaban a salir. Esa tensión hizo que yo perdiera mi identidad, dejé de ser Gabriela Moreno y pasé a ser la hija del capo”. Todo esto hizo que Gabriela pusiera una barrera y le fuera difícil entablar amistades genuinas, ella busca personas que estén bien encaminadas. “A mí me gusta rodearme de gente que esté bien, porque siento que a lo largo de la vida uno se convierte en los libros que lee y en las personas con las que pasa tiempo”. Hoy en día tiene muy pocos amigos regados por distintos lugares y aunque le gustaría tener más, es consciente de que es muy selectiva y quiere estar rodeada de personas que “demuestren calidad”. “Yo soy una persona superamorosa y me cuesta mucho dejar de querer a alguien, siento que uno nunca deja de querer, pero para mí pesa más el amor que me tengo a mí misma”. Eso es algo que le costó mucho conseguir y no piensa dejarlo por nadie. “El proceso de quererme y aceptarme a mí misma y hacerme mi prioridad fue muy difícil”. Gabriela sonríe y ahora se describe con la palabra amor y no hay duda de que eso es lo que transmite al mundo. “Yo soy una persona super apegada a Dios, pero antes no lo era y desde que empecé a hacerme a mí misma mi prioridad, noté el cambio”. Al cumplir los 16 años decidió comenzar su formación como actriz y es precisamente el amor por la actuación lo que la hace luchar por su carrera. Cuando se graduó del colegio decidió ir a Los Ángeles y allá hizo un ‘minor’ en teatro, aunque no se graduó ya que debía tomar unas clases complementarias y ella quería enfocarse en el teatro. Cuando llegó a Colombia, la mamá le pidió que sacara su título. Ella siempre ha respetado las decisiones de Gabriela y sabe que el show es lo suyo. “Me parece que era imposible que se dedicara a otra cosa, porque nació actriz y se formó y se sigue formando”, explica Mónica. Así fue como Gabriela decidió entrar al Teatro Nacional y cursar un semestre, pero no le gustó. Sentía que no estaba aprendiendo, siguió buscando y entró a la Academia Charlot, donde sintió exactamente lo mismo. “Cuando ya llevas un año estudiando algo y has visto todas las materias y entras a una segunda academia, es como devolverte 6 meses y ver algo que ya habías hecho. Cuando llegó la pandemia perdí el interés”. Actualmente está haciendo un taller online y le encanta, considera que hay que seguir aprendiendo y más en una carrera que tiene cambios constantes. La separación de sus padres Cuando Marlon y Mónica se separaron, Gabriela tenía 3 años y por esto no tiene tantos recuerdos de ese momento. “Lo difícil no fue la separación, sino convivir con la pareja que en ese entonces tenía mi papá”, afirma, y me explica que no eran celos; ella quería que él estuviera con una persona que lo quisiera de verdad, y ella no veía eso en sus parejas. Con Mónica fue distinto. El esposo de su mamá, Fernando Tamayo, llegó a la vida de Gabriela y se convirtió en parte fundamental para ella, en otro papá. Él nunca quiso ganarse un puesto más allá de ser su padrastro y fue precisamente eso lo que conquistó el corazón de Gabriela. “Fernando iba a recogerme al colegio cuando estaba enferma, era el que se quedaba hasta las 3:00 a.m. haciendo maquetas del colegio conmigo, aunque no siempre, mi papá también lo hacía”. Hoy en día no concibe la vida con sus papás juntos. Gracias a la separación de sus padres, Gabriela ha podido conocer personas que ama en su vida. Ha tenido lo mejor de esos dos mundos. “Fernando ha sido uno de los regalos más lindos que Dios me ha mandado y también Sara, la actual pareja de mi papá; he encontrado en ella algo que no había visto antes y es una persona que lo ama a él y lo apoya”. El apellido Moreno El apellido Moreno no es como cualquier otro; tiene un gran peso dentro del medio. Esto ha hecho que algunos la encasillen, pero ella no está siguiendo el sueño de su padre, sino el suyo. “Yo no quiero seguir los pasos de mi papá. Obviamente me siento muy orgullosa de él, pero también ha sido un espejo de cosas que no quiero hacer. No quiero seguir sus pasos, quiero hacer los míos. Lo admiro muchísimo, es un gran maestro, pero me quiero formar yo, bajo mis propios méritos”. Su hermano Brian Moreno y su papá se han encargado de ponerle la vara alta a Gabriela. La presión es mucha, al igual que las expectativas que tienen sobre ella. “Yo siento que lo que yo tengo que lograr es dejar de ser la hija de alguien y empezar a ser Gabriela Moreno, independientemente de que mi papá sea muy buen actor. Yo no intento quitarme mi apellido, porque estoy muy orgullosa de él, sino que quiero marcar mis propios pasos”. Muchas personas encasillan a Gabriela sin conocerla, creen que por ser Moreno la tiene fácil. “Ellos no saben que para mí es más difícil porque de mí ya esperan algo, de ellos no, de ellos buscan un talento”. El amor en su vida Una de las actividades que más disfruta Gabriela es estar con su novio Juan Pablo. Ellos están juntos hace aproximadamente 2 años y según Gabriela, llevan una relación muy madura. En sus ojos se ve cómo este tema la apasiona y no se cohíbe de dar detalles sobre ella y su pareja. El apoyo es incondicional. “Él saca la mejor versión de mí, estoy muy enamorada”, dice. “Mis grandes defectos son sus grandes fortalezas, por lo que día a día tengo admiración por ella”, exclama Juan Pablo. Esta relación nos muestra que el amor no tiene edad. Ellos se llevan 7 años de diferencia y, sin embargo, se entienden a la perfección. “A medida que pasan los años encuentro cada día menos personas cuyos corazones no hayan sido invadidos de alguna manera por el egocentrismo, la soberbia y la envidia. Gabriela tiene la pureza del alma de un niño, con la madurez y experiencia de un adulto, una combinación difícil de encontrar y con un potencial inmenso para sí misma y privilegio para quienes la rodeamos. Amor y perdón inacabables, empatía por su entorno y honestidad en su actuar”, dice Juan Pablo. La influencia en las redes Gabriela cuenta con más de 54 mil seguidores en Instagram, esto ha hecho que tenga una influencia muy grande en la vida de muchas personas, en especial los jóvenes. Por eso ella intenta que su contenido aporte. “Solo con 10 personas a las que ayude de 50 mil que me siguen, yo lo sigo haciendo. Yo no soy Jesús ni pretendo cambiar el mundo, pero si puedo ayudar a alguien lo seguiré haciendo”. Gabriela es una persona auténtica, con metas claras y un gran futuro. No por su papá, que es un gran actor, sino por su dedicación y compromiso con la carrera que despierta amor en ella.

  • ¡Estos son los ganadores del concurso de Fotoperiodismo!

    ¡Estos son los ganadores del concurso de Fotoperiodismo! Fecha: Conoce el acta de decisión del Jurado del Concurso de Fotografía de la Semana de la Comunicación + FIA Fest. Lea también: Compartir Foto: Los jurados Martín García, Juan Gabriel Castro y Liliana Gutiérrez agradecemos a todos los participantes por compartir sus trabajos con nosotros. En general, todas las series fotográficas presentadas mostraron una alta calidad, tanto en lo técnico como en lo periodístico, y el interés por contar historias de la realidad social, que era la intención del evento. Tras el cierre de la convocatoria del Concurso de Fotografía de la Semana de la Comunicación + FIA Fest, se evidenció que ninguno de los trabajos presentados atendían a la categoría de Fotonoticia, por lo cual se decidió nombrar un primer y segundo lugar para la categoría de Reportaje gráfico. Después de una detallada evaluación, seleccionamos los siguientes trabajos como ganadores del Concurso de Fotoperiodismo organizado por la Facultad de Comunicación y Unisabana Medios, y patrocinado por Villegas Editores: Segundo lugar Título: Sobreviviendo en las calles colombianas Autor: Laura Alejandra Sierra Escandón Programa: Comunicación Audiovisual y Multimedios Concepto del jurado: La serie fotográfica logra contar una historia a través de las imágenes y los pies de foto, que van mostrando el lado humano de una situación social como lo es el trabajo informal, el rebusque y la sobrevivencia, que no solo afecta a los humanos, sino incluso a los animales, como se observa en alguna fotografía. La autora utiliza muchos planos detalle, cerrados, lo cual muestra otros ángulos de una realidad, que no está atada a un escenario específico, sino que puede ocurrir en cualquier lugar de la ciudad. El uso del blanco y negro permite que el espectador encuentre otros elementos, que le ponga el color que quiera en su mente. Es una decisión que añade drama y carácter al reportaje. Primer lugar: Título: El baile de los que sobran . Autor: Rafael Papa Quimbayo Programa: Comunicación Audiovisual y Multimedios Concepto del jurado : El trabajo recoge distintos momentos de las protestas sociales realizadas en mayo de 2021, logrando mostrar a través de las imágenes el sentir de las personas que participaron de las marchas e, incluso, convirtiéndose en un elemento de memoria histórica, ya que se retratan lugares que en la actualidad ya no existen, como el monumento a Los Héroes, reflejo de los constantes cambios de la ciudad. Las fotografías captaron el interés del jurado porque el autor busca realizar un cubrimiento más completo al recorrer varios puntos de la ciudad en donde se dieron las distintas marchas. Las fotografías tienen los elementos necesarios para contar la historia de manera eficiente, atrapan a quien las observa, muestra planos distintos (generales y cercanos), las referencias de color y los íconos a través de los cuales se ven reflejados los manifestantes son adecuados, al igual que los encuadres, que permiten identificar los lugares y reflejan la dimensión del hecho noticioso. Los pies de foto aportan elementos contextuales que permiten identificar la ubicación y fecha de lo que se observa en las imágenes, además de otra información adicional, lo cual permite que se cumplan las funciones de anclaje y relevo de los pies de foto periodísticos. ¡Felicidades a todos los participantes! Serán premiados en el evento "El fotoperiodismo como reflejo de la realidad social latinoamericana", que se realizará durante la Semana de la Comunicación + FIA Fest este miércoles 27 de octubre, a las 11:00 a. m. en el Auditorio K1. Esta actividad contará con la participación de los fotógrafos Federico Ríos, del NY Times; Héctor Fabio Zamora, de El Tiempo; Luisa González, de Reuters, y Miguel Gutiérrez, fotorreportero venezolano. Conoce toda la programación de la Semana de la Comunicación + FIA Fest aquí.

  • Unisabana Medios | Audios

    Sandra Salamanca: la mujer tras la línea de cal Simón Betancur Valencia, Comunicación Social y Periodismo En el 2019, la entrenadora bogotana de la Equidad Seguros se convirtió en la primera y única mujer en dirigir en la Liga Profesional Femenina y en ser parte del cuerpo técnico de la Selección Colombia femenina. Ver también: Un sueño de gloria Compartir

  • Iniciativa para la salud mental de víctimas de accidentes viales

    En este episodio, conoce también acerca del impacto económico de tiene que Colombia no vaya al Mundial de Qatar y cómo vestir a las mascotas podría ser una forma de maltrato animal. Iniciativa para la salud mental de víctimas de accidentes viales Luisa Fernanda Ardila Díaz, Andrea Carolina Duque Londoño, Daniel Fernando Clavijo Bolivar, Yuliana Cepeda Puentes , Cristian Moreno Garzón, Valentina Rodriguez Pinzón, Camila Jurado Cuartas, Silvia Gabriela Salas, Silvia Catalina Pinzón Meza, Diana Paola Rodriguez, Andrés Felipe Mora Martínez, Karen Valentina Correa Gómez, Juan Esteban Neira Aguirre, Valentina Maya Urrego, Laura Camila Hinojosa Urbina, María Lucía Castañeda Ballen, María Fernanda Pacheco, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo. En este episodio, conoce también acerca del impacto económico de tiene que Colombia no vaya al Mundial de Qatar y cómo vestir a las mascotas podría ser una forma de maltrato animal. Ver también: Perspectivas sobre la muerte en Colombia Compartir

  • La capital de los futuros sordos

    La capital de los futuros sordos Camila Andrea Mestra Correa, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Así como hace meses Bogotá fue declarada en alerta amarilla por contaminación ambiental, estamos ante una alerta por el incremento de contaminación auditiva. Lea también: Bogotá sin aire Compartir Foto: Unsplash ¿Salud auditiva? ¿Y eso para qué? Tal parece que así piensan los organismos encargados de velar por estos asuntos en el país. Al fin y al cabo los hechos hablan por sí solos. Estamos ante un sistema que no está haciendo nada por la salud auditiva de los colombianos y menos por la de los bogotanos. Actualmente, el nivel de ruido en la capital está entre 70 y 80 decibeles, esto equivale a estar en un concierto constante cada vez que transitamos por la ciudad. Pero, ¿y esto qué representa? dolores de cabeza, fatiga, vértigo, pitidos y/o zumbidos en los oídos sin que haya fuente emisora de sonido, son algunos de los síntomas iniciales que acompañan a la Hipoacusia por ruido inducido , es decir, la pérdida progresiva de la capacidad auditiva. Esta enfermedad está directamente relacionada con el exceso de ruido en la ciudad y, lo peor, es silenciosa. Pero no solo por sus síntomas, sino porque pasa inadvertida ante la población, por desconocimiento a raíz de la negligencia del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional para Sordos (INSOR). Este último consagra textualmente como una de sus funciones “establecer alianzas y redes interinstitucionales, para promover el desarrollo de procesos de investigación que permitan la generación y socialización del conocimiento en temas relacionados con la discapacidad auditiva y que redunde en beneficio de la población sorda”. Prueba de que la investigación sobre la hipoacusia por ruido inducido en el país está estancada es que las últimas cifras datan del año 2015, es decir, hace más de tres años, y estas solo cubren el fenómeno en el Distrito Capital. Dichas cifras surgen de un análisis realizado ese mismo año por la Secretaría Distrital de Salud (SDS), en el que se concluyó que las localidades en Bogotá con mayores casos de disminución auditiva (hipoacusia) en adultos son Puente Aranda (53,07%), Fontibón (42,48%), Teusaquillo (39,52%), Chapinero (38,77%), y Engativá (25,24%). En el caso de menores de edad, la hipoacusia se presenta con mayor frecuencia en Fontibón (14,57%), seguida de Antonio Nariño (2,27%), y Los Mártires (1,20%). El filósofo de la Antigua Grecia Platón dijo: “así como los ojos están formados para la astronomía, los oídos lo están para percibir los movimientos de la armonía”. Hoy, en el siglo XXI, los bogotanos no consideran que lo que llega a sus oídos sean “movimientos de la armonía”, sino, más bien, tráfago (ruido irritable de tráfico vehicular, vendedores ambulantes, música en diferentes locales comerciales y conversaciones por doquier). Esto es Contaminación Auditiva, y, según la Secretaría de Ambiente, el 80% de esta contaminación es generada por los vehículos. Una encuesta de percepción ciudadana realizada por Bogotá cómo vamos afirma que siete de cada diez capitalinos está afectado con el ruido en la ciudad, y que dicho nivel de tráfago alcanzó el 71% en 2018. Esta percepción no está errada, pues la ciudad está superando las medidas establecidas por la ley en este aspecto. Pero, la contaminación auditiva no solo afecta la salud auditiva, sino, también, la salud física (generando afecciones cardíacas, respiratorias y del metabolismo) y la mental. Si una persona está expuesta constantemente al exceso de ruido puede desarrollar irritabilidad y estrés, afectando así su convivencia con quienes lo rodean.

  • 275 días en la oscuridad

    275 días en la oscuridad María Fernanda Pantano Garzón Fecha: Esta es la crónica del secuestro del que fue víctima Mauricio Gómez en 2004, a manos de un grupo al margen de la ley. Lea también: El calvario de un secuestro Compartir Foto: Entre 1996-2006 en Colombia se presentaron 23.144 secuestros a manos de grupos ilegales. Mauricio Gómez fue una de las tantas víctimas de esta época de oscuridad en el país. Por: María Fernanda Pantano Garzón Cundinamarca es uno de los 32 departamentos que conforman la República de Colombia. Este departamento se caracteriza por su variedad de climas (bajas temperaturas en las cumbres de las montañas), sus paisajes verdes y montañosos llenos de vegetación, y por sus atardeceres anaranjados. Es una tierra mayoritariamente agropecuaria en las zonas rurales, lo que para muchos puede ser un sinónimo de retraso tecnológico. Sin embargo, esto hace que sea uno de los lugares más atractivos para visitar. Pero, entre 1990 y 2005 no solo este departamento sino todo el país se vio inmerso en una de las etapas más oscuras de los últimos años a causa de una ola de secuestros anuales cometidos por diversos grupos armados ilegales. Mauricio Gómez Rodríguez es un campesino de 1.70 cm, de tez blanca pálida, ojos claros y cabello rubio, que ha vivido durante toda su vida en Cundinamarca. Cuando pequeño, vivió en la vereda Nemoconcito de Villapinzón (municipio en el plano cundiboyacense), y luego a sus 28 años se mudó con su esposa Adelita Buitrago a la vereda El Espinal Carrizal del pueblo llamado Lenguazaque. Desde que tenía cerca de 18 años se dedicó a la producción agrícola, especialmente de papa; cultivo que es característico entre los cundinamarqueses . De acuerdo con la Presidencia de la República, Cundinamarca es el primer departamento que más produce papa con el 37% de área sembrada, seguido por Boyacá con el 27%. Años más tarde, Mauricio se convirtió en uno de los grandes productores de papa de Villa Pinzón y sus alrededores . Un día como cualquier otro, 21 de septiembre del 2004, Mauricio con 31 años se despertó, se arregló y salió de su casa como siempre a las 7 de la mañana hacia el campo para realizar sus actividades diarias. Adelita Buitrago, su esposa con 19 años entonces, se quedó en su casa con sus dos bebés- la niña de un año y el niño de dos- y a las 6 de la tarde llegaron cerca de ocho hombres, algunos vestidos con el uniforme del Ejército Nacional y otros con ruanas y botas, preguntando por su esposo. Al ver que no estaba decidieron esperarlo, pero antes, entraron a la vivienda, registraron las pertenencias de la familia y se llevaron algunas, entre ellas el celular de Mauricio y un millón de pesos que él tenía guardados para pagarle a sus trabajadores. A eso de las 6:30 de la tarde, Mauricio volvió del campo y vio a los hombres, cosa que despertó confusión en él, ya que los “soldados” tenían con ellos escopetas y no fusiles (arma de dotación del Ejército Nacional). Al llegar lo saludaron por su nombre y le dijeron que necesitaban requisar a sus obreros ya que sabían que uno de ellos hacía parte de la guerrilla, algo que él negó inmediatamente. Pero ellos insistieron y ordenaron que los debía acompañar para hacer el procedimiento respectivo, a lo que él tuvo que acceder al saber que estas personas no eran parte del Ejército y podían hacerle daño frente a su familia. —Me dijeron que teníamos que ir a donde estaban los obreros, después no quisieron parar en donde ellos estaban y me dijeron que teníamos que ir a Villapinzón para hablar con mi papá, algo que tampoco pasó—. Mauricio comenta que al final lo terminaron llevando en la camioneta Chevrolet a “La petrolera” (un terreno cercano a la carretera en la vereda La Faracia en Lenguazaque), a donde llegó un camión turbo cargado de huacales de fruta. —Yo pregunté que a dónde me llevaban, que si me iban a matar. Ellos dijeron que no tenía derecho a hablar, que si me quisieran matar me hubieran matado en la casa— recuerda Mauricio. Y luego cuando lo subieron al furgón: —Me colocaron un pasamontañas, me amarraron la boca y me hicieron tomar algo horrible, amargoso que me adormeció el cuerpo y la lengua— dice Mauricio. Al joven campesino lo escondieron entre los huacales de fruta y el camión empezó a andar. Mauricio sabía que habían tomado la autopista principal ya que recordaba perfectamente las curvas de carretera, pero luego ya no supo en dónde estaba. El furgón seguía andando y luego de algunas horas de viaje se detuvo. Mauricio escuchó voces saludando y pidiendo documentación del vehículo, por lo que supo que se trataba de la Policía. Él esperaba que lo encontraran, y lo devolvieran a su hogar, pero no podía hacer nada, pues un hombre junto a él le colocó un objeto puntiagudo en su cuello y un arma en la boca para que no pronunciara ningún sonido. Y luego de unos minutos, la esperanza de Mauricio se disipó cuando la Policía permitió al camión seguir la ruta. El viaje continuó mientras la angustia del hombre se incrementaba. Luego de lo que él calculó como 6 horas de viaje, el furgón volvió a detenerse y los hombres lo bajaron. —Yo sentía que me llevaban arrastrando entre mucha caña de azúcar— incluso Mauricio recuerda que sentía calor y escuchaba el cantar de los gallos, por lo que supuso que estaba amaneciendo. Cuando finalmente lo ataron a un árbol los hombres le dijeron —usted está retenido y debe darnos una colaboración de 7 mil millones de pesos. Somos la guerrilla—. Ante lo cual Mauricio quedó petrificado. En el año 2004 se efectuaron 1.440 secuestros en el país, 716 de ellos de carácter extorsivo (siendo Cundinamarca el quinto departamento con mayor incidencia de este tipo de secuestro), el cual sirve como fuente de financiación para los grupos armados ilegales. En el caso de la guerrilla constituía cerca del 22% de sus finanzas, según indicaron Francisco Badel y Camilo Trujillo en una publicación de su autoría en 1998. En principio, Mauricio se encontraba encadenado a un árbol. A diario le daban la misma comida: guatilas - una especie de papa - sancochadas sin sal y una sopa de harina espesa que tenía un mal sabor, alimentos que comió hasta su último día de cautiverio. El clima del lugar era cálido. Mauricio se encontraba permanentemente expuesto al sol, pero al pedir agua muy rara vez se la daban. Esto hizo que poco a poco perdiera peso, ya que además de lo anterior, solamente le brindaban una o dos comidas diarias que le solía hacer una señora de edad que como él recuerda, era la madre de dos de los hombres que lo habían capturado. Después de dos noches, los cuatro integrantes de “la guerrilla” tomaron la decisión de realizar un hueco dentro de una casa de madera que era de su propiedad y quedaba a unos cuantos metros de donde tenían al hombre. Para bañarse lo llevaban a un charco ciertos días; para lavarse los dientes le dieron un cepillo viejo; para ir al baño le tocaba en una botella . —A toda hora me maltrataban con palabras, solo hablaban con groserías y me amenazaban— comenta Mauricio con su voz apagada recordando aquellos momentos. Al paso del tiempo, Mauricio pensaba en su familia mientras por su parte, ellos declaraban ante el Gaula - unidad especial de la Fuerza Pública que combate el secuestro y la extorsión en Colombia - su desaparición a manos de supuestos soldados, para que posteriormente los agentes realizaran las investigaciones respectivas. En una ocasión, los secuestradores llamaron directamente a la casa de María Ema Rodríguez, de 61 años, y Luz Feliz Gómez, de 66 años, en Villapinzón, para hacerles saber que su hijo estaba secuestrado y que debían aportar dinero para que él fuera liberado. La comunicación con los captores siempre la estableció la hermana de Mauricio, Sonia Gómez, de 30 años. Y un día la familia pidió una prueba de vida (la única que les darían), por lo que a Mauricio le hicieron una grabación de voz diciendo el día de cumpleaños de su hija —Si no creían con eso que yo estaba vivo, entonces les enviaban un dedo mío—, así recuerda él la amenaza de los hombres. Un día después de llevar dos meses en cautiverio, Mauricio presenció un trágico momento que quedó enmarcado en su memoria. Como siempre, los cuatro secuestradores habían ido en la mañana a trabajar en las cañas de azúcar, pero en la noche bebieron cervezas y chicha de caña, y se embriagaron. En medio de su estado, uno de los secuestradores fue al hueco en donde se encontraba Mauricio y le dijo — Sálgase, sálgase, Don Mauro — a lo que él se negó. Ese mismo hombre fue increpado por otro de sus compinches. Se desató entre ellos una acalorada discusión que terminó con la muerte de uno de ellos por causa de un disparo. Después del asesinato de uno de sus secuestradores, Mauricio pensaba que pronto lo matarían. Pero lo que él aún no sabía era que el Gaula, luego de interceptar una de las llamadas hechas a la familia Gómez Rodríguez, había identificado y capturado a un hombre relacionado con su secuestro en la ciudad de Bogotá. Al estar bajo arresto la persona manifestó saber en dónde tenían al señor. —Organizamos el operativo con cerca de 40 compañeros y salimos hacía un pueblo en el departamento de Santander llamado Albania, en donde tenían al señor Rodríguez—expresa un ex agente del Gaula y participante del rescate, cuyo nombre pidió mantener en reserva. El grupo policial llegó a las 5:00 am del 24 de noviembre a una casa de madera en zona rural, a 10 minutos del pueblo de Albania, con cultivo de caña y animales de campo. Al entrar capturaron a dos personas y se dispusieron a buscar a Mauricio en el sótano del lugar. Por su parte, Mauricio empezó a escuchar arañazos de un perro en las tablas que cubrían el hueco, pero junto a él estaba un cuidador escondido que tenía un revólver y una granada. Cuando sacaron a Mauricio, él les advirtió sobre el hombre, que terminaron capturando. Así, el Gaula rescató al joven campesino y lo llevó a Bogotá. —Quise que fuera por carretera y no en helicóptero, para ver si aún me acordaba del camino — cuenta Mauricio. Cuando llegó a la capital se encontró con sus padres y su hermana, algo que le causó alivio y felicidad. La siguiente noche, fue a su pueblo para reencontrarse con su esposa y sus hijos —Cuando lo liberaron yo estaba donde mi mamá y no supe eso sino hasta que lo vi— recuerda Adelita. —Al verlo fue emocionante porque sí estaba acabadito pero estaba vivo, eso era lo importante. Finalmente, los cuatro capturados - Jaime Gil Sánchez (sentenciado a 20 años), José Antonio Flórez Callejas (21 años), José Salomón Flórez Callejas (21 años) y Luis Alberto Abril Abril (15 años) - fueron recluidos en las cárceles de máxima seguridad de Cómbita, Acacias, Zipaquirá y Valledupar. Los cargos impuestos fueron secuestro extorsivo, hurto agravado (a los dos hermanos) y porte ilegal de armas (a los tres primeros). Hoy, todos se encuentran fuera de las penitenciarias. Es de resaltar que en los centros de reclusión suelen haber rebajas de pena por buena conducta y hacer labores allí (repostería, estudios varios, manualidades). —Cuando se trabajan 30 días le descuentan 15 a la persona, es decir, se suele rebajar un día cuando se trabajan dos — aclara Felipe Moreno, de 27 años, teniente de la Policía Nacional. Durante el proceso también se logró determinar que estas personas no hacían parte de ningún frente de la extinta guerrilla de las FARC como decían, sino que eran una banda organizada de delincuencia común. La delincuencia común perpetró 412 secuestros en el 2004 en Colombia, y a pesar de que normalmente estas bandas tendían a actuar junto a grupos ilegales como paramilitares o guerrilla, este no fue el caso de Mauricio Gómez, y de los 1.440 casos de secuestro. En total solamente se registraron 251 rescates. Por su parte, Mauricio y su familia tuvieron que mudarse a la casa de sus padres en Villapinzón por dos años y luego se fueron a vivir a El Salitre, una vereda del mismo municipio. Y a lo largo de los años ha tenido diversos traumas psicológicos ocasionados por su secuestro- sentía que lo observaban mucho, desconfiaba de todo aquel que pasara a su lado y permanecía con temor. —Hasta el 2004-2005 se realizaba acompañamiento a las víctimas mediante la Fundación País Libre. Hoy esa organización no existe. Es normal que las personas que fueron secuestradas sufrieran secuelas por lo vivido, es por eso que la fundación trataba todo el tema de victimización y revictimizació n— manifiesta Fernando Abril, de 50 años, y ex miembro del Gaula. No obstante, Mauricio fue asistido por el Fondo Nacional para la Defensa de la Libertad Personal [FONDELIBERTAD] y a pesar de que él contaba con los acompañamientos psicológicos que le brindaba esta organización, solo fue a dos de ellos. Fondelibertad es una cuenta especial del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, que se ha encargado desde 1996 de coordinar recursos para la lucha contra el secuestro y demás delitos; pero fue reemplazada en el 2010 por la Dirección Operativa para la Libertad Personal, adscrita al Viceministerio de las Políticas y Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa. Hasta el día de hoy, a sus 47 años, Mauricio sigue sin recuperarse, ya que recuerda todo el tiempo aquellos desagradables y lamentables momentos que vivió en cautivero. En la actualidad, de acuerdo con la base de datos de secuestros de la Policía Nacional desde el año 2005 las cifras de secuestros anuales han disminuido considerablemente a causa de los distintos procesos de paz que se han firmado , la formación de programas anti secuestro desde el 2017 y la labor de las fuerzas armadas y los gobiernos de turno. —En el año 2019 se presentaron 92 casos, algo que fue histórico ya que en más de 40 años no se habían presentado estas cifras en el país. En 2020 se presentaron al menos 64 casos, habiendo una reducción del 10% respecto al 2019 —explica el Brigadier General Fernando Murillo, actual Director de Antisecuestro y Antiextorsión (Gaula). Los principales epicentros con esta problemática en los últimos años, según el Brigadier General, son: Cauca, Norte de Santander, Arauca y Cesar. Además aclara que —el 90% de los secuestros que se dan en la actualidad son hechos a mano de grupos de delincuencia común—. El grupo Antisecuestro y Antiextorsión ha impulsado tres escenarios que se manejan ante esta situación: uno de ellos se da al recibir la información del secuestro e iniciar la operación candado en la que se encierra a los delincuentes por aire, mar y tierra, otro escenario es empezar un proceso de negociación de la mano de la familia de la víctima y por último se inicia el rescate a partir de la autorización de los familiares conociendo los riesgos que implica el proceso (como en el caso de Mauricio). Actualmente este fenómeno ya no se presenta en cifras alarmantes y ha disminuido en un porcentaje mayor al 50% respecto al año 2000, cuando se presentó el pico más alto de secuestros en la historia de Colombia, sin embargo este acto aún sigue afectando a varias familias y personas que, como Mauricio, quedarán marcadas para siempre por los abusos vividos.

  • Netflix, ¿próxima parada de Cien Años de Soledad?

    Netflix, ¿próxima parada de Cien Años de Soledad? Nicolás Pescador Murcia, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La industria cultural se apodera ahora de la gran obra de Gabriel García Márquez, quizás, para acabar con su esencia. Lea también: 'Krakatoa, la serie realizada con talento del Sena' Compartir Foto: Unsplash Netflix anunció el gran estreno de su nueva gran serie Cien Años de Soledad, basada en la magistral novela de Gabriel García Márquez que lo llevó a ganar el Nobel de Literatura, y a todo un país al reconocimiento internacional. No cabe duda del gran reto que asume la plataforma digital al adaptar una novela tan representativa del olvido de una nación como lo es Macondo; por ende, las expectativas que crea ante una audiencia que exige contenido entretenido e inmediato son cada vez mayores. Sin embargo, ¿podría ser este uno de los motivos por los que la esencia en las páginas de Cien Años de Soledad se pierda ahora que llega a los dispositivos tecnológicos? ¿Quizás esto representa el temido final, predicho por Gabo, de una de sus novelas más grandiosas, para pasar a convertirse en un producto audiovisual que complace las tendencias con tramas y personajes básicos y cliché? Para quienes nos enamoramos de la literatura colombiana, en especial del estilo literario de García Márquez, gracias a Cien Años de Soledad, la noticia de la adaptación audiovisual del libro supone una gran intriga que nos lleva a especular desde qué actriz será capaz de transmitir el templado carácter de Úrsula Iguarán, hasta los efectos visuales que se usarán para mostrar el ascenso al cielo de Remedios, la bella. Sin embargo, la historia de la adaptación de libros a series o películas se ha visto marcada por una gran cantidad de fracasos que terminan por decepcionar a quienes esperaban con ansias el producto final y/o, peor aún, ahuyentan a quienes les llamaba la atención la trama original y rechazan tanto el filme como el libro sin siquiera darle la oportunidad de leerlo. Precisamente ese ha sido el caso de grandes libros como Eragon, la famosa saga escrita por Cristopher Paolini y clásico de la literatura de fantasía, el cual fue llevado a la pantalla grande en 2006 e inmediatamente fue destruida por las críticas que aclamaban la falta de coherencia con el libro y el sentido de los personajes. Con una suerte similar contaron El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald y La Brújula Dorada de Philip Pullman, cuyos personajes fueron modificados hasta tal punto de perder la identidad del libro para convertirse en personajes desconocidos que el público lector rechazó rotundamente. Ese es uno de los riesgos con los que corre Netflix al adaptar esta novela, si tenemos en cuenta la complejidad literaria de la trama y los incontables giros narrativos. Asimismo, la extensión en los años de la historia contada por García Márquez y los enriquecedores detalles que hacen de esta novela una obra magistral, son factores clave a la hora de transmitir la misma esencia del libro a la pantalla y, por lo tanto, un obstáculo que podría terminar en convertir la serie en algo completamente distinto a la obra original. Hoy en día, la industria cultural hace el papel de cazador a la hora de capturar aquellos símbolos representativos de la sociedad y transformarlos en un producto que se vea traducido en dinero sin importar el daño causado a la identidad del formato original. Esto Gabo lo sabía muy bien al escribir Cien Años de Soledad, pues lo hizo como un escape a su entonces cotidianidad laboral como guionista de cine, y en el que puso su mayor esfuerzo en crear una historia que no pudiese ser adaptada cinematográficamente de manera tan simple. Por esta razón, rechazó las cientos de propuestas que le hicieron para comprar los derechos del libro. La apropiación del contenido de la novela y su sustitución para llevarlo a la pantalla significa no solo el fin de una historia que exalta la literatura colombiana, sino también el de una novela que representa el olvido del Estado y las injusticias cometidas por el mismo. Por otro lado, para nadie es un secreto el alcance internacional del cual goza la plataforma digital y por lo cual Rodrigo García y Gonzalo García Barcha, hijos de Gabriel García y productores ejecutivos de la serie, decidieron vender la totalidad de los derechos de la obra aun cuando Gabo en varias ocasiones expresó que no quería hacerlo. Es importante entender que el rechazo del padre de Cien Años de Soledad representa la convicción plena del autor de no representar en pantalla la trama de Macondo, ya que como ha ocurrido con otras grandes obras maestras, se reescribe la historia por completo con el fin de complacer a un público que quiere ver reflejadas sus emociones efímeras y se elimina la intención inicial del escritor y lo que pretendía expresar en el libro. Cien Años de Soledad en Netflix podría significar el fin de una novela que representa la historia de Colombia y la vida de las familias de a pie y, si su adaptación se hace de manera inconsistente con el libro e ignora la intencionalidad y esencia que logró transmitir García Márquez en su máquina de escribir, condenaría una novela, parte de la literatura universal, a un destino en el que a pesar de que tenga éxito como serie streaming, no sea una fiel representación de la obra ni de la memoria de Gabo.

  • Los invisibles 

    Los invisibles María Paula Charry Mejía, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Más de 903.573 perros callejeros viven en Bogotá y sus alrededores, según cifras de la Secretaría Distrital de Salud. Estos, sufren constantes riesgos y amenazas que muchos ignoran. Lea también: 'Peluditos con futuro', una segunda oportunidad para las mascotas Compartir Foto: Foto: María Paula Charry Mejía Darcko es un perro que vivió en la calle, sin hogar o alguien a quien acudir cuando sentía hambre, frío o necesitaba una caricia. En la búsqueda desesperada de algún alimento que pudiera estar en la basura, una buena persona que le regalase un pan o un lugar caliente y seguro para refugiarse del frío, Darcko deambulaba por las calles de Chía, pueblo cercano a Bogotá. En su afán, no corrió con suerte, pues se volvió invisible ante los ojos de cientos de personas. Darcko fue atropellado por un bus que iba a gran velocidad. Tal como le sucedió, en el año 2018, a más de 490 animales en Bogotá, según la Alcaldía. Mateo Gómez era solo un adolescente de 17 años cuando ocurrió el accidente de Darcko. Él estaba cursando grado once y se dirigía a su colegio en una ruta escolar. Al ver lo sucedido, decidió bajarse de inmediato del transporte y revisar la situación del animal. “El perro temblaba y lloraba, el conductor del bus ni siquiera paró para ver qué le había pasado. La gente de los alrededores solo se acercaba para chismosear y algunos tomaban fotos, eso me partió el corazón”. Más de 903.573 perros callejeros viven en Bogotá y sus alrededores, según cifras de la Secretaría Distrital de Salud (SDS). Y como Darcko, sufren constantemente accidentes, en los que la mayoría de veces no hay un aparente responsable, pues tal como ocurrió con el conductor del bus, muchos deciden seguir derecho o apartar al animal herido a un andén, según informa el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal. La necesidad tiene cara de perro Los accidentes de tránsito son solo una de las consecuencias que deben sufrir a diario los perros callejeros, pues según el médico veterinario Alejandro García, las principales consecuencias que enfrentan estos animales son debidas principalmente a bacterias, parásitos o virus. Algunas de estas enfermedades son: la parvovirosis, el moquillo, la rabia, la giardiasis, la erliquiosis y la sarna (que puede ser incluso transmisible al ser humano), además de factores como la desnutrición. Aunque Darcko no presentaba consecuencias como las anteriormente mencionadas, con el choque su cadera se dislocó, por lo que no podía caminar, moverse, ni si quiera levantarse. Mateo se quitó el blazer que llevaba puesto y lo utilizó para cargar a Darcko hasta la veterinaria más cercana. Sin embargo, se encontró con algo que no esperaba. La funcionaria de la veterinaria le negó atenderlo pues al ser un perro de la calle “nadie respondería por él”. Adicionalmente, hizo una afirmación que atemorizó a Mateo: “ese perro, si es que se salva, no va a volver a caminar”. Las veterinarias, al ser empresas privadas, no están obligadas a atender a los perros callejeros, aseguró Julián Tarquino, funcionario del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal. Consciente de esta situación, desde 2017 la Alcaldía de Bogotá cuenta con un Centro de Urgencias Veterinarias donde se pueden reportar accidentes, atropellos y maltratos a animales a través de la línea 123. Para la época en que Darcko sufrió el accidente, no había un recurso como este que permitiera encontrar una solución. Mateo, esta vez en compañía de su mamá, visitó otro veterinario que aceptó revisar al animal. El diagnóstico fue desalentador: “fractura de cadera y pérdida de hueso”. La recuperación iba a ser larga y con posibles complicaciones. Sin embargo, el perro no presentaba signos de maltrato físico, pero sí se veía desorientado, por lo que el veterinario concluyó que podría haber pasado por un caso de abandono o se había extraviado de su hogar. Ley de causa y efecto Dos de las causales más comunes por las que hay perros callejeros en Bogotá, según Andrea Padilla, vocera en Colombia de la ONG Animanaturalis son: “el comercio y la mala tenencia de animales”. Causas que parecen distantes al caso de Darcko, pero que posiblemente estén más interrelacionadas de lo que se puede imaginar. “Lo que pasa en el comercio es que los vendedores reciben perros que ni si quiera vienen de criaderos certificados, sino de personas que usan a sus mascotas con fines de lucro o incluso son perros robados, como ocurre en la Avenida Caracas en Bogotá, y se los reciben por 100 pesos. Cuando alcanzan una edad mayor y no logran venderlos, los tiran a la calle”, afirma Padilla. En Colombia no existe una ley que prohíba el comercio de perros, por lo cual la lucha de miles de animalistas para el fin de dicha práctica parece inútil . Sin embargo, estos centros de venta deben cumplir con el acuerdo 509 de 2012, expedido por el Concejo de Bogotá, que exige: “acciones responsables para la comercialización de pequeños animales domésticos de compañía en el Distrito Capital”. La realidad es que, al no existir una prohibición, las ventas ponen en aprietos a las fundaciones y centros que dan en adopción a animales en condición de calle. “Las personas prefieren comprar perros de raza que salvar a un animal sin hogar”, aseguró Padilla. Existe una falta de consciencia sobre lo que conlleva tener un nuevo miembro en el hogar. “Falta de tiempo, poco conocimiento sobre la esterilización, escases de dinero, falta de sensibilidad y cultura, entre otros, son factores que llevan a la mala tenencia de perros, y a su vez conlleva al abandono de estos”, agregó Padilla. Posiblemente alguna de estas causas hizo parte de la vida de Darcko, una historia que solo quedará en sus recuerdos. La ley 1774 de 2016 establece que los animales “son seres sintientes, no cosas”, pero si esto es así ¿Por qué es legal su venta? Están en vitrinas para exhibir y escoger como si se tratase de cualquier objeto. Es importante cuestionarse: si no se prohíbe la venta de animales, ¿cómo se podría fomentar la adopción? ¿Quién responde por los animales en Colombia? ¿Quién es el encargado de que las causas anteriormente presentadas no ocurran? En Colombia no existe un Ministerio encargado exclusivamente a los animales, que fomente su tenencia responsable y que sancione a quienes se deshacen de su mascota cuando empieza a estorbarles. ¿Si no existe un ente que proteja y trabaje nacionalmente estas problemáticas, ¿cómo se evitará la sobrepoblación de perros callejeros? ¿Y entonces qué se puede hacer? Hay acciones que se pueden tomar para tratar y disminuir la problemática. 1. Esterilización y castración: Según el médico veterinario, Alejandro García, “la esterilización es un procedimiento médico con el objetivo de evitar la proliferación de nacimientos”, además Andrea Padilla, vocera de Animanaturalis asegura que es “el único mecanismo ético y humanitario para controlar la sobrepoblación”. Otras de las ventajas de esta alternativa, es la prolongación de vida, disminución de posibilidades de desarrollar enfermedades relacionadas a los órganos reproductores y disminución de estrés del animal por necesidad de aparearse. 2. Tenencia responsable: Educarse sobre los cuidados y necesidades que tiene y requiere un perro antes de tomar la decisión de adoptarlo, pues la mayoría de los casos de abandono es debido a la desinformación. Una buena tenencia implica conocer qué tipo de alimentación requiere el animal, cuáles son las vacunas necesarias, visitas regulares al veterinario, juegos y actividad física, entre otras. 3. Adopción u hogar de paso: “Lo primero que se debe hacer si se encuentra a un perro callejero en condición de vulnerabilidad es llevarlo al veterinario, cuando se encuentre estable puedes convertirte en la segunda oportunidad, darle una familia o brindar tu casa por un tiempo mientras se consigue un hogar para el animal”, aseguró Daniela Castilla, dueña de la Fundación Dejando huella. 4. Padrinos: Muchas personas no tienen tiempo ni espacio para adoptar o dar su vivienda como hogar de paso, por lo que optan por el sistema de apadrinar. “Las personas eligen un perrito y pagan un dinero para el mantenimiento de él, es como tu perro, pero sin necesidad de tenerlo en casa. Por ejemplo, en nuestra fundación les enviamos a los padrinos fotos de su perrito cada sábado y les contamos qué se hizo en la semana”, dijo Castilla. 5. Donadores: No se trata solo de dinero, normalmente, las fundaciones y refugios reciben collares, camas, juguetes, comida, medicamento y todo aquello que les permita ayudar a proporcionar una buena calidad de vida a los perros. “Salvar a un animal no cambiará el mundo, pero sí el mundo del animal”, se lee en un graffiti anónimo plasmado en una de las paredes de una calle cualquiera en Bogotá. Y este mensaje es el perfecto reflejo de la historia de Darcko: finalmente ocurrió un milagro, dos meses después de que se sometiera al tratamiento intensivo, ¡volvió a caminar! Podía batir la cola para demostrar la alegría que le producía ver que tenía una nueva oportunidad. Esta no es solo la historia de Darcko, es mucho más que eso, es la historia de cientos, quizás miles de perros que viven en la calle y a diario se enfrentan al maltrato e indiferencia. Los invisibles que nadie ve, nadie oye y nadie escucha.

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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