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  • "La paz real es la que construye la sociedad"

    "La paz real es la que construye la sociedad" Carolina Muñoz Sánchez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: María José Pizarro no tuvo la oportunidad de elegir esa parte de su historia, pero así, sin quererlo, formó parte de una guerra que le quitó su identidad. Lea también: "El perdón es el mejor camino”. Compartir Foto: La Congresista acompañó a Gustavo Petro durante su candidatura a la Presidencia. Foto de: Carolina Muñoz María José Pizarro es representante a la Cámara por Bogotá, quien llegó a ocupar este puesto a través de la lista de la decencia. Nació en Bogotá en 1978 y tiene dos hijas: Maya, que tiene 17 años, y Aluna, de 5 años. La mujer de estatura promedio es, además, hija de Carlos Pizarro, un político aspirante a la presidencia y líder del M-19, quien fue asesinado luego del acuerdo de paz de 1990. Le siguió los pasos y se convirtió en lideresa política, activista por la paz y la memoria. Quizás por lo que ha vivido, transmite en su rostro su intención de reconciliar un país que se encuentra dividido por la guerra que ha vivido durante más de 50 años. Su cabello, prematuramente canoso, muestra la experiencia y sabiduría que se obtienen con las vivencias y el pasar de los años. Resalta el lado derecho de su cabeza, que se encuentra rapado, un símbolo que podría interpretarse como un deseo de no conformarse con los estándares establecidos por la sociedad. Con lo anterior, María José teje en su estilo la complicidad entre la juventud y la vejez. Su sonrisa, que para muchos podría transmitir la tranquilidad con la que se encuentra en esta época de su vida, es resaltada por su atuendo sencillo, que sugiere que ella suele enfocarse más en lo práctico de la vida. Ella no tuvo la oportunidad de elegir esa parte de su historia, pero así, sin quererlo, formó parte de una guerra que, no solo le arrebató a su padre y a su niñez, sino que también le quitó su identidad . Durante mucho tiempo tuvo que utilizar otro nombre con el cual no fuera reconocida como la hija del comandante Pizarro. Fue la guerra la que la llevó a escapar del país, hacia países como Ecuador, Francia y España, como si de alguna forma esto le permitiera escapar de su vida. En ese último destino se convirtió en una activista por la memoria del exilio colombiano. Así, cuando regresó al país en 2010, decidió trabajar en pro de las víctimas del conflicto armado, siendo ella una representante de este grupo, por lo que trabajó en la Secretaría de Cultura de Bogotá y en el Centro Nacional de Memoria Histórica. Sin embargo, fue hasta hace poco que fue convocada para unirse a la lista de la decencia que este año la llevaría a estar en el Congreso. Al preguntarle por la razón que la impulsó a ejercer la política en este momento de su vida, Pizarro contestó con total seguridad: “Yo creo que uno se va preparando para asumir estos retos. Creemos que este es el momento indicado, es ahora cuando tenemos que salir a defender este país y defender nuestro futuro. Yo venía haciendo política desde hace muchísimo tiempo, a través de la memoria, del activismo social, del activismo por la paz, pero no había asumido la política electoral”. En noviembre del 2017, el Congreso negó el proyecto que pretendía crear circunscripciones especiales de paz, es decir, curules en la Cámara de Representantes para las víctimas del conflicto armado. Ante esta realidad y sin curules especiales, sólo cuatro personas se encuentran representando en el Congreso a las víctimas del conflicto armado: Aida Avella, John Jairo Hoyos, Erwin Arias y María José Pizarro. Al hacer referencia a esto y preguntarle por cómo pensaba trabajar en beneficio de estas personas, la activista aseguró: “mi compromiso es total. He venido haciéndolo los últimos seis o siete años. He estado trabajando realmente desde la institucionalidad, pero con muchísimo compromiso. Obviamente soy vocera de este sector poblacional y nosotros tenemos que garantizar, hacer control político a una ley de víctimas que realmente no está funcionando, a una unidad de restitución de tierras, pero sobre todo en temas de la unidad porque se volvió una cuota política pero no está cumpliendo con el deber de la reparación a las víctimas en toda la integralidad, entonces lo primero que se viene es un debate de control político muy fuerte y acompañar todas las medidas de las víctimas y sus organizaciones, sus requerimientos, necesidades y exigencias”. Asimismo, frente al proceso de paz y el rumbo que está tomando, señaló: "Yo creo que estamos ante una amenaza grandísima, pero tenemos la posibilidad de construir unas páginas diferentes. Tenemos un proceso de paz que fue resultado de una negociación. Nosotros creemos que eso hay que defenderlo con toda la entereza, con todo el compromiso porque de esto depende nuestro futuro y el futuro de muchísimas generaciones, pero eso es cumplir los acuerdos. Ahora la paz es lo que tenemos que construir entre todos y entre todas. Nosotros necesitábamos esos primeros acuerdos para poder iniciar un camino, ahora la paz la tenemos que defender porque la paz real es la paz que construye la sociedad en la forma en la que se relaciona, en las dinámicas sociales y políticas”. El asesinato de su padre María José tenía 12 años cuando en la mañana del 26 de abril de 1990 asesinaron a su padre, Carlos Pizarro. El líder del M-19 fue atacado en un avión rumbo a Barranquilla. En la concentración política, María José recordaba que se había visto con su padre un día antes y que él había sospechado que lo matarían muy pronto, por lo cual pidió que no lo fueran a olvidar. Para la hija de Pizarro, su trabajo en la política es una forma de cumplir aquella petición. “Yo creo que nosotros estamos aquí por un lado para terminar una tarea inconclusa en 1990, pero una tarea que puede alimentarse de nuestras propias construcciones. Nosotros vamos a recuperar la voluntad del diálogo, la necesidad de la paz, la posibilidad de construir entre todos aquel concepto de un país de propietarios, es decir, un país del cual todos hagamos parte de una manera realmente integral. La defensa de lo que creemos son nuestros derechos fundamentales que nos han sido negados o que han sido eternamente postergados y que en el momento en el que estamos viviendo, deben ser garantizados”, concluyó.

  • Necesitamos más rostros femeninos

    Ashley Valentina Duarte Monroy, estudiante de Comunicación Social y Periodismo < Volver Necesitamos más rostros femeninos Ashley Valentina Duarte Monroy, estudiante de Comunicación Social y Periodismo El voto por mujeres en las elecciones legislativas del 13 de marzo es un paso crucial para nuestra débil democracia. Lea también: Candidatas si hay Opinión Previous Next Foto: Actualmente, en nuestro país solo el 21% de los puestos del Senado y el 19% de las curules de la Cámara de Representantes son ocupados por mujeres. Aunque somos el 52% de la población, no tenemos suficiente representación política. El derecho al voto de las mujeres estuvo vedado durante 135 años de historia democrática colombiana; no fue sino hasta 1957 que pudo ser materializado con el plebiscito del 1 de diciembre para validar el acuerdo bipartidista del Frente Nacional; y, un año más tarde, fue electa la primera senadora, Esmeralda Arboleda. Con todo, hoy, 64 años después,seguimos luchando por superar las barreras de género en esta legislatura. Según los datos recopilados a través del aplicativo Cuentas Claras, en el 2020, ni siquiera la mayoría de los partidos cumplían con lo dispuesto en el artículo 19 de la Ley 1475 de 2011. Este plantea la destinación del 15% de los aportes estatales que les corresponden para numerosas actividades, entre ellas, la inclusión efectiva de mujeres . De hecho, se conoce que únicamente el 2.4% de estos dineros fue encaminado a promover la participación política femenina, pues el resto se malgastó en banalidades (celebraciones del Día de la Mujer, flores y adornos de navidad). ¿En serio creen que nos pueden contentar con regalos? ¡Qué detallazo sería que reconocieran nuestras capacidades para ocupar cargos políticos! El voto por mujeres en las elecciones legislativas del 13 de marzo es un paso crucial para nuestra débil democracia. Así pues, vale la pena destacar las listas al Senado de los partidos políticos que quedaron conformadas de manera paritaria: la del Pacto Histórico (el cual cumple también con el principio de alternancia); la del Partido Liberal, con un 56%; la de Cambio Radical, con un 47%, y las del partido de la U y el Nuevo Liberalismo, que están encabezadas por Caterine Ibargüen y Mábel Lara, respectivamente. Además, es memorable que, por primera vez en la historia del país, se presente un grupo político feminista: Estamos Listas. Sin embargo, otros partidos, como el de la coalición entre los partidos MIRA y Colombia Justa o el Partido Conservador o el Partido Centro Democrático, no impulsaron la inclusión femenina. Si bien la presencia de más mujeres en estas listas es un avance, está en nuestras manos lograr que, tras pasar por las urnas, no se reduzca drásticamente y se garantice un acceso al cuerpo colegiado. La única forma de tener una institución legislativa más efectiva y legítima es con una igualitaria participación femenina. Estudios realizados por la Unión Parlamentaria y las Naciones Unidas han concluido que las mujeres en posiciones de poder hacen de las sociedades espacios mucho más seguros, propicios para la paz y el desarrollo sostenible, porque ellas tienden a enfocarse, con sus características de liderazgo, firmeza y elocuencia, en los bienes esenciales y en proteger a las personas vulnerables. Esto es justo de lo que carecemos en Colombia, pero tenemos las candidatas capacitadas para representar las necesidades y derechos de las mujeres cabeza de familia, rurales o en condición de discapacidad, que lleven propuestas útiles al Congreso y que hagan un trabajo colectivo con los líderes para transformar las ideas sumisas del género. Por mencionar algunas, destaco a Mábel Lara, del Nuevo Liberalismo, pues, además de ser un referente del periodismo bien hecho , defiende el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y la necesidad de que haya un reconocimiento económico a mujeres afrocolombianas para que las políticas que las atienden les lleguen y se reduzca su pobreza. Resalto, además, la propuesta de la historiadora Elizabeth Giraldo, del movimiento Estamos Listas, sobre crear medidas redistributivas que beneficien a las mujeres que ejercen los trabajos de cuidado no remunerado y las labores de reproducción, cuidado y bienestar social. Aplaudo la labor de Angélica Lozano, del Partido Alianza Verde, quien ha sido elegida por 3 años consecutivos como la mejor senadora: logró el incremento del porcentaje de subsidio a nómina para mujeres dentro del Programa de Apoyo al Empleo Formal y tiene varias propuestas enfocadas a combatir las brechas de género. También, en la Cámara de Representantes, es destacable el trabajo de María José Pizarro, del Pacto Histórico. Ha apostado por valiosos proyectos de ley, como el de ampliar la licencia de maternidad o paternidad durante las declaratorias de emergencia . Luego, el de establecer nuevas reglas para determinar el orden de los apellidos o el de rendir público homenaje a la Fundación Madres Falsos Positivos Soacha y Bogotá (MAFAPO), habla por sí solo. Existen varias opciones, las ideas son diversas, hay conocimientos especializados, acciones sólidas… y ya es hora de que la inclusión femenina deje de ser solo un discurso. Camera

  • Una vida conquistando el cielo

    Una vida conquistando el cielo Valentina Aguilera Páez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Rubén Darío Sandoval Orjuela, piloto retirado de la Fuerza Aérea Colombiana, partícipe en misiones en Afganistán, y piloto comercial en Trabajos Aéreos Especiales. Lea también: Volar un helicóptero Black Hawk no distingue el género Compartir Foto: Valentina Aguilera Páez Rubén Darío Sandoval en Afganistán, trabajando con la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad. Un piloto apasionado por los riesgos, por la literatura de ciencia ficción y por el jazz: él es Rubén Darío Sandoval. Un hombre de 65 años, de los cuales lleva 48 siendo piloto. Es alegre, curioso y audaz. Sabe cómo superar los ratos amargos de la vida causados por su principal amor: la aviación. Su familia es el pilar su vida: vive pendiente de sus familiares y está en completa disposición de apoyarlos y ayudarlos cuando ellos lo necesitan; tanto así que su sobrina, como el resto de su familia, lo considera “una pieza súper clave” entre ellos. Su interés y acercamiento a los aviones y helicópteros inició porque un vecino suyo era administrador del, en ese entonces, Aeropuerto Regional Perales en Ibagué, ciudad donde nació y creció. Lo llevó a conocer la majestuosidad de una aeronave volando, el ruido de los motores y los controles que parecían un laberinto sin salida. Además, su hermano mayor fue piloto; ello lo motivó a seguir sus pasos para poner en marcha las hélices de su destino. Es consciente de que su determinación lo ha llevado muy lejos y muy alto, pero su impaciencia y su afán por dejar todo listo puede ser un freno en su camino. Su sobrina, Diana Quintero Sandoval, cuenta que “la mayor virtud de Rubén es la forma en que le llega a la gente, cómo comparte su sabiduría y sus experiencias con esa alegría y cercanía de llenarlo a uno de conocimiento”. Dentro de su amplia experiencia en la Fuerza Aérea, tuvo el honor de ser uno de los pilotos presidenciales de Julio César Turbay; y de acompañar al expresidente Álvaro Uribe Vélez en su campaña al Senado en 2019. Posteriormente, ante un glorioso, gratificante e inesperado momento, recibió la invitación a ser parte de la Aviación del Ejército Nacional de Colombia como piloto retirado de la Fuerza Aérea. Allí, se convirtió en un mentor para las nuevas tripulaciones de los helicópteros rusos MI-8 y MI-17, los más grandes que hay en el ámbito comercial y militar en Colombia. Cuando organizaciones al margen de la ley -como la extinta guerrilla de las FARC- se tomaron pueblos con el fin de intimidar a los civiles, Rubén dirigió y llevó a cabo misiones de acompañamiento humanitario con la Fuerza Aérea en dichos territorios marginados por la severidad de los ataques de los violentos . Su retiro de la Fuerza Aérea se produjo en un momento muy complejo para el país, pues la violencia no solo se encontraba en las zonas rurales, sino también en las principales ciudades. “Constantemente fui hostigado por las guerrillas en donde, en algunas oportunidades, me impactaron en las aeronaves. En los preámbulos de la Operación Casa Verde –ataque militar fallido del Ejército Nacional de Colombia contra la extinta guerrilla de las FARC-EP el 9 de diciembre de 1990- casi nos derriban. Allí fue asesinado uno de los miembros de las Fuerzas Especiales a quien le hice el desembarque”, relató Rubén cuando le pregunté si había recibido amenazas ejerciendo su labor. Trabajó en Afganistán con la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF por sus siglas en inglés) desde 2010 hasta 2014. Allí, con una compañía colombiana, apoyó las bases militares tanto del ejército de Estados Unidos como de los demás países de la OTAN. El hecho de pensar en los retos que enfrentaría en dicho territorio fue lo que le impulsó a volar en una zona desértica, donde la temperatura pasaba fácilmente de los 50 a los -24 grados en pocos meses. Hablé con Carlos Valencia, quien también es piloto comercial de helicópteros y ha compartido con el ‘capitán Sandoval’ varias experiencias en la aviación -una de ellas fue en Afganistán-. Carlos narró uno de los momentos más difíciles que vivió Rubén en la base de operaciones avanzadas de Shank: “Mis compañeros y yo lo estuvimos buscando porque nos enteramos de que la base en la que él estaba había sido bombardeada y nos preocupamos. Su copiloto y su ingeniero de vuelo entraron en pánico; y Rubén, afortunadamente por su edad, su madurez y su fuerte tono de voz, los calmó”. Cuando se habla de trabajo, Rubén se muestra muy serio y comprometido con su labor. Su expresión cambia; su mirada lo hace ver más vivo que nunca: sus ojos brillan, pero su característica sonrisa desaparece. Detrás de esa faceta sobria y mesurada, hay un corazón que destaca por su valor humano. Rubén procura aportar su ‘granito de arena’ cada vez que realiza una misión humanitaria –antes enfrentándose a los violentos; ahora llevando alimentos o atendiendo desastres naturales-. Por esta razón, Rubén dice que “de las cosas más bonitas de la aviación es que uno puede estar desde con el presidente hasta con el campesino que fue secuestrado”. Le habría gustado ser médico, pero sabe que ese no es el único camino para ayudar a las personas. Desde la medicina de aviación -una asignatura que estudia debido a que posee una licencia que lo habilita como instructor en actuación humana- puede analizar los factores que perjudican al ser humano al desempeñarse como aviador: enfermedades, riesgos y prevención de accidentes. Ahora es piloto comercial y desarrolla Trabajos Aéreos Especiales tales como: ambulancia, búsqueda y rescate, trabajos de carga externa y apoyo a la infraestructura energética, aerofotografía y cinematografía. Está asesorando al equipo de producción de la película Freelance, que está siendo grabada en Colombia con pilotos nacionales y que es protagonizada por John Cena. ¿Quién pensaría que un expiloto de la Fuerza Aérea podría llegar a participar en una producción de cine? Logró combinar su pasión por la pantalla gigante con su trabajo; una vez más, gracias a su amplia experiencia y determinación. En definitiva, para Rubén la vida se resume en la siguiente frase: “Vive el presente, el pasado ya no existe y el futuro ni siquiera se ha hecho realidad”. Se interesa por gozar cada segundo de su vida al máximo, disfrutándolo como si fuera a subirse por primera vez a un helicóptero o como si fuera a besar por última vez a su esposa, Marisol Páez, a quien conoció -curiosamente- en el medio de la aviación. Ella trabajó como agente de tráfico en Avianca y comparte el mismo gusto con Rubén por atravesar esponjosas nubes blancas en aeronaves. Han volado juntos y entienden a la perfección que se necesita de mucha valentía para enfrentar situaciones inesperadas como la muerte.

  • La mujer detrás de los Ríos Vivos

    La mujer detrás de los Ríos Vivos Anggie Paola Awad Cortés, María Fernanda Gaitán Torres, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Isabel Zuleta ha dispuesto su vida para visibilizar las secuelas del megaproyecto Hidroituango sobre quienes hacen su historia al lado del río Cauca. Lea también: Salvemos a nuestros líderes, ¡rápido! Compartir Foto: Ilustración: Cristian Gaitán Retrato de Isabel Zuleta T odavía no había sido pronunciado el nombre de la organización, y el auditorio Luis Carlos Galán ya había estallado en aplausos. Isabel Cristina Zuleta, con una enorme sonrisa en su rostro, subió al escenario a recibir el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos 2018, otorgado a Ríos Vivos. Su cabello, castaño y frondoso, se mecía de un lado a otro, con tanta naturalidad y con tanta vitalidad como ella. Pero de Isabel Zuleta lo indomable no es solo su cabello. Es una mujer que  lleva en su espalda una región cobijada por algo en común: un río. Ella, una socióloga de 36 años, ha dispuesto su vida por una causa: dignificar la vida de ‘los cañoneros’ quienes hacen su historia al lado del río Cauca, en los distintos municipios de Antioquia: Ituango, Valdivia, Toledo, Briceño, Sabanalarga, Yarumal, Peque, Liborina, Nechí, Tarazá, Caucasia, Cáceres, San Andrés de Cuerquia, Buriticá, Santa Fe de Antioquia y Olaya. 16 regiones que representan su vida, su origen y su lucha. Un líder social muchas veces no sabe cómo termina siéndolo. Después de nacer y crecer en Ituango, Isabel Cristina Zuleta se apropió de lo que algunos llaman ‘causas perdidas’. En medio de las montañas imponentes de Antioquia, esta mujer interesada por la historia y el conflicto armado hizo parte de organizaciones locales abogando por los derechos de las mujeres y luchando contra la violencia de género. Todo mientras era una estudiante de sociología, en la Universidad de Antioquia. De la unión de mujeres interesadas que se reunían a debatir y a reflexionar sobre las problemáticas sociales nace Ríos Vivos: un movimiento de asociaciones base de las subregiones del occidente, norte y bajo cauca, en Antioquia; quienes son afectados por el megaproyecto Hidroituango. Sin embargo, no fue hasta la llamada de uno de sus profesores de la universidad, que las tertulias de cigarrillo y tinto se esfumaron. Y llegó el año o la acción en el 2008: Zuleta inició la conformación del colectivo Ríos Vivos y, con este, las reclamaciones por las irregularidades del megaproyecto Hidroituango en la región. De esta forma, Isabel Cristina organizó a las comunidades afectadas y, desde entonces, ha trabajado arduamente para visibilizar los impactos negativos que este ha generado. “Cuando uno se para a ver el gran cañón siente la grandeza de la naturaleza, la imposibilidad de dominarla”, dice la ambientalista. Quienes conocen a Isabel saben que su labor no es nada fácil. “He recibido alrededor de 21 ataques”, cuenta Isabel con voz suave. Es explícita y contundente en el término “ataques”, pues no solo ha recibido amenazas. Isabel habla de un intento de secuestro o de desaparición forzada, de seguimientos, estigmatización por los medios y persecuciones con “el uso del derecho penal”. Según Carlos Montoya, entonces coordinador de la línea conflicto, paz y posconflicto de la Fundación Paz y Reconciliación, los líderes están siendo amenazados conforme a su relación directa con los contextos en su territorio. De esta forma, pueden ser amenazados porque adelantan procesos desde la junta comunal, porque denuncian temas de minería ilegal o de cultivos de uso ilícito, porque abogan por los derechos de restitución de tierras o, como Isabel, por los derechos ambientales. Pero así como los amenazan, los ríos se conectan. Claudia Julieta Duque es una de las mujeres que ha llegado a Isabel por una misma causa: la defensa de la vida. En el 2013,  Duque sintió que debía abogar por unos ambientalistas quienes habían sido detenidos arbitrariamente en Antioquia. Entre ellos estaba Zuleta. “Seguí la noticia con atención y, tras su liberación, la contacté para iniciar un trabajo periodístico que está en marcha desde entonces y aún no termina”, dice Claudia Julieta Duque, otra mujer y periodista que ha sufrido en carne propia los vejámenes de los intereses particulares. La periodista es una de las pocas que cree en la legitimidad de Ríos Vivos —también porque sabe que los medios pueden ser cajas de resonancia en intereses institucionales—. Ella en una disputa pública con Andrés Villamizar, entonces director de la UNP (Unidad Nacional de Protección), logró que la UNP firmara un convenio con una ONG para realizar estudios de riesgo y talleres de protección colectiva a Ríos Vivos. “Fue allí cuando mi amistad con Isabel se fortaleció”, afirma Duque. La periodista concibe a Isabel como “una mujer admirable, fuerte, capaz y sensible, que a pesar de su juventud ha sabido llevar el peso de la enorme responsabilidad que implica representar a los afectados por Hidroituango”. “La he visto igualmente preocupada por la emergencia, la presa, el desvío del río, las amenazas, los asesinatos; que por los dramas individuales de los miembros del movimiento, como el de la señora que durante la evacuación en Puerto Valdivia necesitaba una hierba especial que sólo crece a las orillas del Cauca”, continúa Duque. Pero Claudia Julieta no es la única que ha visto este ímpetu de Isabel. Milena Flórez, una amiga de Isabel, vocera regional en Ríos Vivos y barequera del Cañón, recuerda aquella noche—justo antes del desalojo de unas viviendas en Ituango—en la que hasta los niños se armaron con lápices en el refugio improvisado. En medio de la oscuridad, un joven de la organización se alejó un momento de la concentración, sin imaginarse que sería atacado por unos hombres. Sin embargo, logró escapar haciendo uso de su agilidad. “Gracias a Dios la que salió no fue Isabel”, dice Milena. Ríos Vivos ha sufrido los golpes de aquellos que han querido acallar su voz y apagar su lucha. En el año 2010, en el puente de Chirí, EPM—Empresas Públicas de Medellín—ubicó una reja que le impedía a la comunidad pasar hasta la vereda, sin el debido permiso. La inconformidad los llevó a organizar un paro. “Una noche estábamos ahí y hubo una balacera, nosotros salimos corriendo para la iglesia”, cuenta Milena Flórez, quien describe a Isabel como una ‘fuerza’, como una mujer guerrera y luchadora: “si no fuera por ella, si Isabel no hubiera llegado al territorio, no sabríamos qué hubiera pasado con nosotros”. Milena conoció a Isabel cuando ella apenas comenzaba a recorrer las regiones con la intención de hablar con las personas para informarlas de los efectos del megaproyecto. Hoy conforman la Asociación de Mujeres Defensoras del Agua y la Vida—Amarú— con la que alzan su voz para evidenciar el atropello del que han sido víctimas, también por la hidroeléctrica. En Amarú desborda el arte y la creatividad, sobre todo si se trata de los ríos. Ellas diseñan y elaboran mochilas artesanales en las que los trazos y los dibujos acompañan mensajes como el que escribió Isabel Zuleta en una de sus redes sociales: “No todas las mujeres saben amar, algunas saben a río”. Y aunque es una forma de transmitir lo que sienten, la razón por la que han recurrido a fabricarlas es mucho más profunda. Cuando sus actividades diarias—como la pescadería, la agricultura y, principalmente, el barequeo—se vieron afectadas, tuvieron que recurrir a venderlas para poder obtener el sustento diario. El barequeo, cultura milenaria que consiste en la extracción de oro de las orillas de los ríos por medios artesanales, les permitía a las mujeres del Cañón tener un trabajo independiente. “La libertad de los ríos está asociada con la libertad de los quehaceres y con el respeto a las culturas ancestrales, como el barequeo”, afirma Isabel. El trabajo de esta líder social no ha sido fácil. Ella guarda con recelo sus anécdotas, sus posiciones y comparte lo que debe compartir, pues los hechos la han obligado. Isabel ha tenido que presenciar cómo han ido apagando la vida de líderes que, como ella, han buscado que los ríos puedan circular con total libertad. Nombres como el de Nelson Giraldo, Luis Alberto Torres Montoya y Hugo Albeiro George Pérez han quedado grabados en su corazón, y en la memoria de todos los miembros de la familia Ríos Vivos. Aunque nadie es profeta en su tierra, Isabel tiene quien la respalde: su familia de los ríos. Son ellos contra ‘el monstruo’, así llaman los Ríos Vivos al proyecto de EPM. No es en vano, pues como describen, ‘el monstruo’ les arrebató vidas, economía y su gran cultura cañonera. Para Ríos Vivos es crucial que el país pueda visibilizar los atropellos cometidos no solo contra ellos, sino contra la naturaleza que, como dice Isabel, se resiste a ser dominada. Isabel Zuleta continúa luchando para que todos los miembros de Ríos Vivos y de su comunidad puedan sonreír como lo hizo ella, aquel día en el que recibió el premio al resultado del esfuerzo colectivo. En ese momento, cuando los aplausos cesaron, luego de sostener la distinción entre sus manos, Isabel se aproximó a los micrófonos y pronunció un discurso con un mensaje de vida, de agradecimiento y de libertad: “...el ser humano no puede habitar en el aire, y todavía no conocemos que sea posible ir a otro planeta. Necesitamos esta tierra y la necesitamos para todos, necesitamos el aire limpio, necesitamos las aguas libres y las aguas limpias;  no necesitamos megaproyectos que destruyan la vida”. Y aunque aquellas palabras salieron de su boca, no solo las pronunció Isabel. También habló la región que ella lleva consigo y todos aquellos que han perdido su cultura y que no se callarán por el ruido de las balas.

  • Aprende cómo hacer tamal de berenjenas asadas

    Aprende cómo preparar este tamal, típico del municipio de Lorica, Córdoba. Aprende cómo hacer tamal de berenjenas asadas Aprende cómo preparar este tamal, típico del municipio de Lorica, Córdoba. Aprende cómo preparar este tamal, típico del municipio de Lorica, Córdoba. Necesitarás para ello los siguientes ingredientes: Para prepararlo, necesitarás los siguientes ingredientes: 12 cdas. de manteca de cerdo 1 cdita. de achote 2 dientes de ajo picados 4 ajíes dulces picados 3 tallos de cebolla larga picados 5 tomates chontos 250 g de maíz trillado blanco 3 g de sal Comino, a gusto 3 unidades de pimienta dulce 250 g de tocino barriguero 250 g de pulpa de cerdo 1 tallo despeinado de cebolla larga 8 tallos de cilantro 1 diente de ajo 200 g de pulpa de berenjenas 1 cebolla cabezona roja 1 pimentón 8 hojas de plátano Compartir

  • Entre líneas: la mirada al escritor

    Entre líneas: la mirada al escritor Gabriela Cabarcas Julio, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Para Fernando Vásquez Rodríguez, el recorrido por el interminable mundo de las letras comenzó luego de que viera pasar por sus ojos miles de libros colmados de historias como reflejo de su esencia, cuerpo y espíritu. Lea también: ¡Moñona, sumercé! Se aprende y se pasa bueno Compartir Foto: Fernando Vásquez Rodríguez Esta vez no hubo un café que acompañara una charla situada en medio del bullicio de la ciudad, ni una caminata abrazada por el frío viento de la capital. Tampoco un fuerte apretón de manos o un abrazo fraternal, así como Fernando Vásquez menciona le hubiese encantado que fuese, pero en lo posible y a través de aquel recuadro en el cual ahora somos menos desconocidos y más cercanos por solo un par de clics, se materializó el diálogo acompañado de un intercambio de experiencias. Entre la presentación, cordialidades y un par de sonrisas e intereses comunes, fue posible ver más allá de aquellos lentes tan cultos como su portador, por el ir y venir de las letras. Cuando nos vimos, Fernando tenía puesta una agradable camisa azul que casualmente hacía juego con el lienzo que lo precedía en la pared de aquella habitación tan acogedora y que era justamente su estudio, el lugar donde pasa la mayor parte del tiempo acompañado de sus libros y manuscritos que, como él mismo expresa, son la forma que tiene de crear mundos paralelos brindando la posibilidad de dar una vista más allá del olvido y la desmemoria. Fernando Vásquez es un hombre que irradia mucha seguridad y certeza en su discurso, cada una de sus palabras va acompañada de una mirada pensante que a veces apunta a otro sitio mientras las ideas se empalman en una misma oración; tampoco puede faltar su reafirmante movimiento de manos mientras deja volar cada frase. La esencia Llegar a ser ese hombre tan tenaz, persistente, culto y disciplinado ha sido un proceso de años que le ha costado un par de canas como reflejo de una vida dedicada al servicio desde uno de los campos que, como él mismo define, componen la segunda columna vertebral en su vida, la docencia. A lo largo de los años ha sido uno de los grandes impulsores que ha ayudado a dignificar y exaltar la labor docente en Colombia. Su trabajo ha estado vinculado a la dirección de la Maestría en Educación de la Universidad Javeriana y después a la Maestría en Docencia de la Universidad de la Salle, espacios que le ayudaron a crecer más como educador y a encontrar la esencia del oficio. “La docencia me ha permitido crecer, es una profesión fuerte en la interacción, es una construcción por medio de la palabra, por eso es muy importante en mi vida”, dice. Así mismo, en el año 2004 publicó su primer libro como editor independiente, llamado Pregúntele al ensayista , uno de los más solicitados por los docentes, siendo un gran aporte a la investigación, el desarrollo y difusión de ciertas tipologías textuales en los procesos de enseñanza del país. Para él, llegar a editar y publicar su propio libro es un logro que trasciende entre todas las experiencias de su vida. Desde ese entonces, ha trazado como uno de sus principales propósitos publicar un libro cada año, como muestra de su entrega a la escritura como eje sustancial de su cotidianidad, esa es su primera columna vertebral. Cada experiencia plasmada por aquel hombre con ceño fruncido y mirada razonante denotaba verdad y pasión por el oficio, una entrega inequívoca hacia aquello en lo que se desempeña. De todo lo que se dijo durante la conversación y especialmente al referirse a la labor hecha como docente y escritor, hace pensar que así es como todos debemos referirnos sobre aquello que nos apasiona, ya sea personal, académica o profesionalmente. Fernando es un hombre que disfruta cada palabra, y vive cada cosa que hace. Así lo expresa Fanny Julio, una de sus colegas, quien también se toma su tiempo antes de hablar de Fernando. Eleva la mirada y respira profundo cuando intenta encontrar las palabras: “el señor Fernando Vásquez muestra sabiduría en su mirada, eso solo lo da los años de lectura y recorridos colmados del saber adquirido por la experiencia”. Llegar a ser formador de formadores a escala nacional e internacional es uno de los logros personales y profesionales que más le enorgullece. Define a los maestros como constructores de una mejor sociedad a partir de la labor diaria que se realiza desde las aulas de clase. “Con la docencia puedo dar lo que he recibido, ha sido la manera en que he cumplido el deseo de ayudar y acompañar a otros, la docencia es una manera de servir socialmente y contribuir al país, es una forma de aportar de una manera a un mejor mañana, un mejor futuro”. Ha sido justamente ese recorrido, marcado por la firme convicción de instruir para lograr generar un cambio desde la palabra y el ejercicio de la docencia por distintas ciudades del mundo, el que lo ha llevado a aprender y conocer las realidades de cada uno de esos lugares. Fue durante uno de sus viajes a Buenos Aires cuando recibió la noticia de que había sido galardonado por la Pontificia Universidad Bolivariana y la Universidad de Granada de España con la distinción de “Maestro de maestros”. Recuerda ese momento con gran gozo y una sonrisa que se deja ver por encima de su rostro piel canela. Ya en este punto de su vida, luego de un gran recorrido desde su oficio de maestro, las letras, los libros y las personas, a sus 63 años le fue otorgado uno de sus más recientes logros por la Universidad de la Salle, el doctorado Honoris Causa en educación y sociedad. Nostálgico, afirma que lo llena de felicidad porque dicho título es un homenaje a su legado y trabajo por el servicio realizado a lo largo de su vida desde las instituciones y de manera independiente. Ese es el pilar por el que será recordado como un gran contribuyente a la construcción de un entorno educativo y social más preeminente. La huella del pasado Lograr ser lo que es hoy en gran parte se lo atribuye a sus raíces y a nunca dejar atrás el lugar donde todo empezó. A su mente llegaron imágenes de montañas, nubes y palmeras abrazadas por un verde infinito. Fue en Capira, una Vereda situada en los límites de Cundinamarca y Tolima, donde aquel niño visionario rodeado de la inmensa naturaleza tuvo su primer contacto con las narraciones orales. Toma un respiro y por un momento queda en silencio, seguramente recordando esos tiempos y continúa diciendo: “hay experiencias con narradores orales que me marcaron. Narradores del campo, sencillos, que contaban cuentos de espanto, historias de la región, (…) considero que marcaron mi percepción frente a la literatura. A eso se suma el paisaje de mi infancia, que fue sustancial en lo que después va a volverse mi producción literaria”. A pesar de que aquellos fueron días maravillosos, cuando tenía siete años tuvo que dejar ese paraíso junto con sus padres para emprender una nueva vida en Bogotá a causa del bandolerismo que azotaba esa zona del país. Tras su llegada a la capital, Fernando cuenta que fue difícil adaptarse a la idea de estar encapsulado sin poder salir y deleitarse una vez más con las imponentes montañas que lo precedieron. Sin embargo, las circunstancias lo llevaron a adquirir el gusto por los libros al estar inmerso la mayoría del tiempo en ese mundo infinito de letras en tiempos tan difíciles. Sus fibras Contrario a lo que se pensaría, la llegada de Fernando Vásquez a la literatura fue tardía. Con gran ilusión y voz serena, menciona que por un tiempo tuvo la plena convicción de que su vocación estaba en sus manos, en crear mundos paralelos esta vez por medio del dibujo y la pintura al encontrar cierta facilidad en las habilidades plásticas. Como muestra de esto, a sus 14 años trabajó en el periódico El Espectador, dibujando y diseñando para el periódico. Ese espacio le brindó la posibilidad estar más cerca de las salas de redacción y posar su mirada en un arte distinto, el arte de dibujar con las letras. Las experiencias cotidianas, acompañadas de una voluntad de acero, lo fueron acercando cada vez más a su oficio como escritor y maestro. Siempre con certeza, voz firme y mirada merodeante, afirma que la docencia le ha permitido crecer como persona y adentrarse en la esencia misma del oficio con los maestros, creando vínculos que serán eternos en la memoria. El legado de Fernando trasciende en una relación con el entorno para crear sociedad. En ese momento toma una pausa y respira acomodando el marco de sus lentes para luego entrelazar sus manos y continuar hablando sobre uno de los libros que más lo marcó “Custodiar la vida ”, una obra que surgió después de un proceso largo de una enfermedad gástrica complicada, como secuela de trabajar incansablemente, dejando atrás detalles pequeños del cuidado de sí mismo. Con la mirada baja y un tono de voz más sutil recuerda aquellos días en los que el desaliento era cotidiano. Gira la mirada diciendo - “me ayudó mucho la escritura y la reflexión; de ahí comencé a trabajar en las éticas del cuidado y me di cuenta de que la vida no es solo trabajar, que hay que dedicarle tiempo al goce y al disfrute. En ese momento replanteé mi vida... la enfermedad me ayudó a pensar en el modo de vida que estaba llevando”. Tal experiencia condujo a una reflexión muy profunda sobre qué debía abarcar en su cotidianidad teniendo en cuenta las particularidades que entrañan su existir. Entre tanto, fueron cada una de esas situaciones y momentos determinantes los que componen su ser y lo llevan a ser un personaje lleno de historia, pasión por el discurso y amor por lo que hace. Escuchar a Fernando Vásquez es una experiencia que se vive desde la palabra, al escuchar cada una de estas se denota sustancialmente cada partícula de ese hombre al que los años le han pasado como como un apacible recuerdo del quehacer cotidiano. Y es ese trabajo lleno de éxitos y huellas imperecederas el que lo llevan a estar hoy en aquel estudio lleno de libros y pensamientos venideros acompañando un nuevo propósito sucedido al escribir sobre otro universo naciente, titulado “Saul Cadena ”, una novela a la que le ha impregnado un proceso de investigación de más de 30 años y a la que dedica todo su ingenio acompañado del quehacer literario. En su estudio lleno de experiencias, Fernando Vásquez, ya con una arrugada expresión, da la vuelta a su silla y con gran entusiasmo toma un paquete de libros como si fueran los más preciados tesoros encontrados entre un mar de infinitas posibilidades. “Escribir es poner afuera nuestro pensamiento, es una artesanía, una forma de felicidad, es crear mundos posibles con las palabras, un medio que he utilizado para descubrirme, para servir al otro . Yo pienso que en el fondo se escribe por dos cosas: la primera para reafirmarse y acabar de conocerse y también se escribe para compartirle y contarle a otro a partir de lo que uno experimenta, vive, siente y ve”, dice. Con esta expresión tan diciente vi enteramente a ese niño del campo que andaba venturoso entre las montañas, a ese joven valeroso, pero sobre todo al hombre que vuelve efímeros los problemas al imponer su tenacidad, que como bien recuerda heredó de su querido padre, un hombre trabajador y esforzado. A esto se le suma su madre, - “mi polo al sueño, a cosas que parece que no se pueden pero al final sí”- menciona con una mirada cubierta del fino manto del recuerdo. Fernando Vásquez Rodríguez es el maestro de maestros, es el escritor versátil y es el hombre que proyecta una vida vivida plenamente a través de su mirada.

  • La oreja de Amador 

    La oreja de Amador Sergio Andrés Peñuela Ortiz, Comunicación Social y Periodismo Fecha: En Colombia, 6.4 de cada 10 mil recién nacidos presentan microtia, una alteración en la forma y tamaño de la oreja. Esta puede ser hereditaria, pero todavía no se ha identificado un gen específico. Lea también: '¿Síndrome de Down? ¡Síndrome del invencible!' Compartir Foto: Jaime Amador volando uno de sus drones con los cuales trabaja en su día a día. Foto: Sergio Peñuela Todo objeto produce un sonido, ya sea porque su funcionalidad es esa, o simplemente por el contacto de este con otra superficie. Día a día escuchamos una innumerable cantidad de sonidos o ruidos que son producidos por el habla de una persona, el ruido que produce un objeto, etc. Pero, ¿qué pasaría si se deja de escuchar de un momento a otro? Jaime Alberto Amador, músico-periodista colombiano, es una de las miles de personas afectadas por esta condición que produce sordera y limita su audición. La audición es un tema muy delicado y existen distintas enfermedades o condiciones que la afectan; una de estas es la microtia, alteración conocida como ‘orejas pequeñas’. Esta malformación congénita produce sordera ya que no se forma el pabellón del oído, es decir, se nace con el oído cerrado. Es más frecuente en hombres y la más común es la unilateral, en donde la oreja derecha es más frecuentemente la afectada. La microtia se produce en el primer trimestre de la gestación y se presenta en 1 de cada 8 mil nacimientos. ¿Cómo hacerse escuchar? La noche de viernes del 25 de julio de 1980, María Cristina Bernal se preparaba para dar a luz a su segundo hijo. A pesar de que todo era felicidad en la familia Amador Bernal, había cierto tipo de descontento al ver que su hijo, el pequeño bebe, no tenía su oreja derecha. “No me desesperé, no me enloquecí, lo tomé con mucha tranquilidad a pesar de que nunca supimos cuál era la razón”, contó María Cristina, tras enterarse de la condición de su hijo. Jaime Alberto Amador Bernal, nombre que le pusieron a aquel niño, nació con microtia unilateral derecha. Debido a esto solo tenía un solo oído funcional. “El otorrino siempre les decía a mis padres: cuiden el oído de Jaime como porcelana”, recordó Jaime. Y así fue. Su niñez fue como cualquier otra; creció como un niño normal. Sus padres nunca trataron de cubrirle la oreja o esconderla y, por el contrario, ayudaron mucho a la autoestima de Jaime en las primeras etapas de vida, inculcándole que no tener oreja no era ningún tipo de discapacidad. En los colegios se acostumbra a hablar del matoneo como problema principal en la formación de los niños. Una de las causas más frecuentes de matoneo es el tamaño de las orejas, o en este caso, no tenerlas. Insultos, apodos, burlas son lo que padecen muchos niños por causa de esto. Según la OMS, el 15 por ciento de los niños entre los 9 y 15 años han sufrido matoneo de algún tipo. Afortunadamente, Jaime nunca sufrió por este tema y se lo debe a sus padres y a que siempre estuvo rodeado de muy buenos amigos. “Nunca me sentí menos que otros”, dijo Jaime. La primera fiesta a la que asistió, fue con uno de sus mejores amigos. Ansioso y la expectativa, escogió la mejor vestimenta, se aplicó toda la colonia de su padre y se encaminó a lo que, él esperaba, fuera inolvidable. “Al llegar, mi amigo notó que todos me observaban por mi condición”, recordó Jaime. - ¿Qué pasó?, ¿por qué nos vamos?, preguntó. - No me gustó la forma como te estaban mirando. Mejor no estar ahí, respondió su mejor amigo. Pero no todo era bueno en la vida de Jaime. Con el tiempo, llegó lo que tanto advertía su otorrino. Cuando alcanzó una edad medianamente adulta, su oído izquierdo, el oído bueno, empezó a desgastarse. Los oídos no afectados por la microtia son propensos a unos tumores llamados colesteatomas, que según Stanford Children’s Health , son quistes cutáneos en el oído medio que producen células epiteliales muertas, desechos atrapados o, simplemente, unas pequeñas costras que al entrar en contacto con la mucosa en la que están situadas, se infectan con facilidad. Esto implicó varias cirugías que afectaron la poca audición que le quedaba. Debido a esta condición, las personas afectadas dejan de hacer muchas cosas. Jaime nunca pudo meterse a una piscina (por el miedo de sus padres a que empeorara su condición), montar en avión se volvió en una completa odisea. El dolor que sentía era insoportable debido a la poca ventilación que tenía el oído. Su otorrino le ofreció múltiples tratamientos a los que él podía acudir. Uno de estos fue ponerse una oreja falsa, una oreja de goma. La decisión la tenía que tomar Jaime cuando alcanzara la mayoría de edad. “Cuando crecí, ya no lo vi necesario, porque sencillamente nunca lo vi necesario y dejo de ser yo”, dijo Jaime. Estas orejas son simplemente un tema meramente estético. “Nosotros nunca tratamos de cubrirle o esconderle la oreja, porque hay personas que la esconden dejándoles crecer el pelo”, afirmó María Cristina. Esto puede que tenga un impacto positivo en la persona, como también puede que afecte su autoestima y obligue a ser dependiente de una ‘oreja’ para sentirse bien. “Conocí un niño que tenía una oreja de goma y llevaba la situación tan bien, que se quitaba la oreja en frente de sus compañeros y la dejaba por ahí”, narró Jaime. Más adelante y superando estos pequeños obstáculos de su infancia, conocería lo que se convertiría en su pasión, la música. Se empezó a interesar en los instrumentos. Sus padres casi que le obligaban a tocar los instrumentos más armoniosos; tocó la guitarra y la flauta, pero ninguno de estos lo llenó. Fue entonces como irónicamente llegó a la batería; no había un peor instrumento que este, ya que los sonidos fuertes y profundos que produce aturdían sus oídos. Mandó a hacer unos protectores para el oído y así poder continuar con esta práctica. Según Cochlear Colombia, empresa que realiza dispositivos implantables para pérdidas auditivas, existen dos tipos de pérdida auditiva: la sensorial, pérdida del nervio auditivo, condición que presentan los sordos, y la conductiva, en donde el nervio auditivo está, pero presenta alguna deformación física que no permite escuchar. Jaime, con sus protectores en su oído no escuchaba muy bien, sin embargo, no fue mucho el tiempo que lo llevó a descubrir que la batería estaba ligada al bajo. “Empecé a educar mi oído por los tonos bajos. Acercaba el amplificador y me guiaba por las vibraciones del bajo”. A pesar de su pasión hacia la percusión y hacia la música, Jaime decidió tomar otro rumbo. “Quería ser piloto”, pero debido a su condición no lo iba a poder lograr. “Siempre me gustó la historia y la investigación”, pero su padre le hizo cuestionarse de qué iba a vivir. “A pesar de que me encanta la música, nunca quise estudiar música. Igual mi papá tampoco me hubiera dejado”, agregó Jaime. Siempre le gustaron las cámaras, la fotografía y los drones, así que se decidió por combinar las tres y estudiar periodismo. “En el periodismo puedo escribir, contar e inmortalizar historias”. En la universidad, empezó a sentir un oído cada vez más y más cansado, ya no escuchaba lo necesario; esto afectó su rendimiento académico. “Todos me dicen que me duermo en todos lados y sí, yo me duermo cuidando un tigre”. Después de compartir con otras personas que padecen la misma condición, se dio cuenta de que, al hacer doble esfuerzo al tratar de escuchar, se cansa más rápido. En la universidad hacía esfuerzos exagerados por atender a las clases, ya que, sin escucha, no hay concentración. A Jaime le tocó empezar a usar una grabadora de casete, la cual reemplazó la función de su oído y así logró escuchar las clases. Llegaba al aula, se sentaba en los puestos de más adelante, sacaba su grabadora, se colocaba el audífono en su oído izquierdo y se ponía en disposición de escuchar la clase. Llegó un punto en la vida de Jaime en el que ya no escuchaba por ninguno de sus dos oídos. Por eso, en 2008, ya graduado de la universidad, se realizó su primera cirugía en su oído derecho, oído afectado por la microtia. María Piedad Núñez, fonoaudióloga y Gerente Clínica de Cochlear Colombia, explica que el hecho de tener microtia no es ninguna limitación para llevar una vida normal. “Se opta por un sistema óseo integrado que consiste en colocar un implante de titanio en el hueso donde se adhiere un procesador que produce vibraciones que van directamente a la cóclea, obviando la alteración que haya en el oído externo o en el oído medio”, dijo Núñez. Días después de la cirugía, le entregaron el procesador a Jaime. “Yo no sabía que ese día me lo iban a entregar, así que no estaba preparado”. Al salir del consultorio, y con su nuevo implante, dio unos pasos y de repente, empezó a sentir algo que nunca jamás había sentido. “Empecé a escuchar sonidos que jamás, en mis 28 años de edad, había escuchado”. Justo al lado de donde Jaime se encontraba, había un jardín infantil. “Estaban en recreo y escuchar a todos esos niños gritando fue terrible”, contó. Camino a su casa y a medida que iba caminando, iba escuchando el ruido producido por los buses, los carros, y las llantas rodando sobre las avenidas de Bogotá; escuchó el ruido caótico característico del tráfico de Bogotá, que a pesar de que pasen los años, siempre sigue igual. “El esfero suena cuando escribes, la fricción producida por la ropa suena, el viento suena, la lluvia suena, la gente al caminar produce sonidos (…) me iba volviendo loco”. Después de 10 años de la primera cirugía, Jaime decidió operarse su oído izquierdo y así tener una audición bilateral. Esta condición no solo se ve evidenciada en Jaime Amador, también se ven otros casos parecidos a este. Con la ayuda de este tratamiento, muchas personas han logrado recuperar la audición, como es el caso de Federico Rincón, de 20 años de edad y vocalista de ‘Mack The Knife’, banda de Swing y Rock & Roll. También nació con microtia en su oído derecho y tras varias cirugías estéticas, decidió optar por el tratamiento. Con esto, cambió todo en la vida de Jaime, incluso en cómo él se comunicaba con otras personas. Siempre que tenía una conversación con alguien, se enfocaba mucho en leer sus labios ya que no alcanzaba a escuchar todo, siempre se hacía al lado izquierdo de la persona o simplemente volteaba su cabeza para escuchar por su oído izquierdo. “Ya nunca más me tocó volver a hacer eso, en realidad, esta condición nunca me limitó a nada”.

  • Escombros en vez de oro

    Escombros en vez de oro La mujer en la ventana es una película de drama que se queda corta al mostrar la realidad de personas con trastornos de ansiedad. Fecha: La mujer en la ventana es una película de drama que se queda corta al mostrar la realidad de personas con trastornos de ansiedad. Lea también: Películas que suscitan amores y odios Compartir Foto: Poster - The Woman in the Window, 2021. Las personas que sufren enfermedades psiquiátricas son las más condenadas a la soledad. Creer en un mundo adverso al que vivimos los convierte en transportadores del sombrero de la locura y en almas que deambulan en el caos de un mundo “normal”. Construir un relato que permita entender sus realidades se convierte en todo un reto y, a pesar de los esfuerzos de Amy Adams por transformar escombros narrativos en oro, “La mujer en la ventana” mostró el derrumbe progresivo de un guion que carece de riqueza. La pieza audiovisual, inspirada en el libro de A.J Finn que fue ‘best seller’ en Nueva York, debió estrenarse en cines el 4 de octubre de 2019, pero con grandes retrasos de producción y la llegada del coronavirus, la compañía Fox, después de haber sido comprada por Disney, esperó unos meses y decidió vendérsela a Netflix. Pese a todos los indicios negativos, la productora la transmitió el pasado 14 de mayo de 2021. Muchos directores de cine con gran talento suelen tropezarse con una o dos piedras en su carrera. Joe Wright, director británico, se encontró con la primera al intentar salir de su zona de confort y aventurarse a un género en el que tenía poca experiencia. No obstante, su gran repertorio con historias como Orgullo y prejuicio (2005), Expiación, más allá de la pasión (2007), El solista (2009) y Anna Karenina (2012), mantenían su prestigio por las nubes, pero en esta oportunidad con “La mujer en la ventana ”, apenas logró mantener sus pies sobre la tierra. Amy Adams, quien se sumergió en su personaje hasta el punto de ser el salvavidas de una producción que tenía todos los ingredientes para ser un éxito y no lo fue, interpreta en el film a Anna Fox, una psicóloga que padece de agorafobia, un trastorno de ansiedad ante espacios sin límites claros. Esta enfermedad la lleva a mantenerse encerrada en su hogar consumiendo píldoras, bebiendo vino, y viendo películas clásicas. Sin embargo, su vida solitaria y ermitaña es interrumpida por la llegada de los Russell, sus nuevos vecinos. Como solía hacerlo con los demás residentes del vecindario, Anna observa a la familia desde una de las ventanas de su casa. Primero, se hace amiga de Ethan, el hijo de los Russel, quien la busca para presentarse, y luego conoce a Jane, la madre del joven con quien disfruta de una gran velada. Preocupada por las constantes visitas de Ethan y su estado de ansiedad, Anna comienza a sospechar que Alistair Russell tiene conductas abusivas con su familia y una noche todo se pone violento cuando Anna observa con su cámara cómo Jane es apuñalada por alguien. Así que llama a la policía, pero Alistair sale bien librado luego de aparecer con Jane a su lado, aunque, para sorpresa de Ana, no es la misma mujer que ella conoció días atrás. Desde allí, comienza el misterio por saber si todo es una alucinación o si la familia Russell esconde algo. Entre los ingredientes que favorecieron la trama está el elenco. Además de Amy Adams, una de las mejores actrices de su generación según la academia, también se encuentra un gran reparto conformado por Gary Oldman, ganador del premio Óscar en la categoría de Mejor Actor; Julianne Moore, una de las pocas actrices que ha ganado el Premio Óscar, los Globos de Oro, el Premio BAFTA y el Premio del Sindicato de Actores, y Anthony Mackie, conocido por papeles como el sargento JT Sanborn en la película The Hurt Locker , ganadora en los Premios Óscar en la categoría de Mejor Película. La fotografía de Bruno Delbonnel es otro punto a resaltar, pues la elegancia y sofisticación de los planos entrega calidad al montaje. Una de las mejores tomas fue cuando se mostraba a Anna cerca de su televisor y se sincronizaban sus movimientos con los de los personajes de las películas que veía. De hecho, es algo que se rescata también del director ya que ha sido un maestro en planos secuencia. El más aplaudido fue el de la película “Expiación, más allá de la pasión” con una duración de cinco minutos que registra la evacuación de Dunkerke, Francia, durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque hubo escenas narrativas muy bien ejecutadas que mantienen la tensión, la intriga, el suspenso y el misterio, otras fueron predecibles y el final deja un sin sabor; un trago que pasa, pero que no se termina de digerir. El resultado acaba siendo una película entretenida, pero que en lugar de estremecer al espectador consigue no aburrirle. “La mujer en la ventana” es la prueba de la inexorable calidad de Amy Adams y los grandes artistas que hacen parte del proyecto. Lastimosamente, todo su trabajo es frenado por un guion enfocado en quitarle credibilidad a los personajes y reducir la salud mental de Anna a un vehículo de burla, ya que la agorafobia que padece es rápidamente olvidada en la trama, eliminando así un potencial para mantener la tensión. De esta manera, no se logra mostrar la realidad de una persona con trastornos psicológicos y los espectadores terminan encontrando escombros en vez de oro.

  • Futuro de las editoriales universitarias, incierto en un contexto cada vez más digital

    Futuro de las editoriales universitarias, incierto en un contexto cada vez más digital María Isabella Espinosa Fortich y Paula Castro, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo Fecha: En un mundo en el que la tecnología es cada vez más importante y esencial para la vida diaria, las personas presentan opiniones contradictorias sobre las ventajas de los textos académicos impresos y digitales. Lea también: “En este momento, los libros son un lujo”: Álvaro Vanegas Compartir Foto: María Carolina Herrera, estudiante de Comunicación Audiovisual y Multimedios. Desde el ámbito de los libros universitarios y académicos, los profesionales poseen visiones contradictorias acerca de la vigencia que poseen los ejemplares impresos en un mundo cada vez más digital. Mientras algunos consideran que este campo ha perdido importancia y vigencia, otros afirman que dicha virtualidad ha incluso reafirmado la preferencia de las personas hacia la literatura académica y universitaria impresa. Desde el punto de vista de Elsa Robayo, directora de Publicaciones de la Universidad de La Sabana, es posible afirmar que el paso a la virtualidad logró impulsar el campo de los libros universitarios y académicos durante la pandemia que se vivió a nivel mundial y, de hecho, esto permitió desmentir la creencia que se tenía de que en la actualidad las personas han dejado a un lado la lectura. Lo anterior se puede evidenciar en “el comportamiento del sector editorial colombiano, latinoamericano y mundial en la pandemia. Durante esta coyuntura se reinventaron todos, la industria se movió a pesar del cierre y se aprovecharon de la red para darle vida al libro”, afirmó Robayo. Sin embargo, para esta experta, el libro impreso sigue siendo la opción preferida por las personas. A pesar de que la distribución y creación de los libros impresos se paralizó durante la pandemia del COVID-19, “no es real que todos los libros se volvieron virtuales -continúa Robayo-, pues, particularmente, en la Universidad de La Sabana las ventas de libros editados por la Dirección de Publicaciones ya superan los 180 millones de pesos anuales a pesar de la pandemia. El 80% de los libros vendidos son impresos, puesto que los estudiantes siguen prefiriendo el libro impreso sobre el digital”. Incluso, podría decirse que, en algunas ocasiones, el libro impreso se convierte en el complemento del libro digital pues, una vez se lee el libro digital, las personas deciden comprar el mismo de manera impresa para así poder vivir la experiencia que trae consigo un libro físico. No obstante, es cierto afirmar que la industria de los libros académicos y universitarios ha tenido que acercarse más al lector y facilitarle la vida. Es por esto que las universidades, como lo es el caso de la Universidad de La Sabana, han creado alianzas y acuerdos con empresas como Bibliomanager, que facilitan la “comercialización, distribución e impresión de libros bajo demanda” alrededor del mundo. Tal como ocurrió en el caso del libro Ecología de la familia, escrito por Cristian Conen y publicado por la Dirección de Publicaciones de la Universidad de La Sabana, que se vendió bajo el modelo de impresión bajo demanda en una librería de Palermo, Buenos Aires. Desde otro punto de vista, es posible afirmar que, en realidad, los libros de las editoriales universitarias han perdido gran importancia en la actualidad. Tal como lo afirma Paola Marín, investigadora de la Maestría en Estudios Editoriales del Instituto Caro y Cuervo de Colombia, “los tirajes de las editoriales universitarias son pequeños y el sistema de distribución y su poca visibilidad en librerías, fuera del circuito de las universitarias, ocasiona que su impacto no sea mayor en el mercado del libro colombiano”. Esto podría deberse a que “los libros universitarios son de venta lenta y, por esto no hay librerías que acepten libros universitarios”, afirmó Nicolás Morales, director de la Editorial Javeriana, como parte del discurso que ofreció en una de las actividades de la celebración de los 15 años del Fondo Editorial Universidad EAFIT. Asimismo, lo anterior se debe al detrimento que ha experimentado la cultura de la lectura en los jóvenes de hoy en día. Tal como afirmó Morales, “los estudios muestran que los jóvenes están viviendo una dramática trasformación en sus hábitos de lectura y que la mayoría deja de leer, mayoritariamente, cuando se gradúa. Es decir, son pasajeros provisionales del pensamiento académico”.

  • La vida de un misionero moderno: servicio y aventura

    La vida de un misionero moderno: servicio y aventura María Alejandra Pérez Mora, estudiante de #ComSocial y Periodismo Fecha: Una nueva cultura evangelista florece en el mundo contemporáneo. Entre los más de 600 millones de fieles en América Latina, los misioneros en Colombia también se reinventan para continuar con su propósito. Lea también: Diario de un misionero Compartir Foto: Yubeli María Pérez Rivas Gracias al Movimiento Evangélico, que nació en el siglo XVIII, una nueva cultura evangelista florece en el mundo contemporáneo. Entre los más de 600 millones de fieles en América Latina, los misioneros en Colombia también se reinventan para continuar con su propósito. Yubeli María Pérez Rivas, misionera cristiana paisa de 38 años, cuenta que cuando llegó a Burkina Faso, en África, lo hizo para ser parte de un equipo intercultural de misioneros. Trabajó al norte del país hasta que empezaron los problemas de seguridad: asesinatos, secuestros y ataques terroristas, tanto a la población local como a las misiones . Los grupos extremistas desplazaron a la población. Y muchos de los extranjeros que trabajaban allí en distintas misiones de evangelización volvieron a sus países de origen, o se fueron a otros campos. Pero Yubeli Pérez decidió quedarse. Se trasladó a un centro de niños y jóvenes discapacitados, dirigiendo la evangelización y los estudios bíblicos. Fue testigo del secuestro y del asesinato de dos miembros de la comunidad. Sin embargo, su llamado fue más fuerte que la incertidumbre o el miedo. En la actualidad, no hay otros misioneros con ella. La vida de esta misionera antioqueña ha sido una travesía entre la gracia y el llanto, el amor por el servicio y el dolor que, asegura, también le causa su trabajo. En mayo del 2012, aterrizó en Burkina Faso para ser directora del Internado del Centro, una institución donde tenía más de 200 niños a su cuidado. Su llegada a África fue el resultado de una visión que se convirtió en su llamado: “Hubo tiempos de oración en los que le pedí a Dios que me usara al servicio de otros. Un día, en el momento de la alabanza, con los ojos cerrados, las manos extendidas y mientras sonaban los cánticos en el Instituto Cristo para las Naciones en Medellín, una imagen vino a mi mente: vi una bandera de un país desconocido, roja y verde, con una estrella amarilla en el centro. La busqué en internet, y esa fue la primera vez que oí el nombre de Burkina Faso. Empecé a estudiar francés como un acto de fe y a buscar contactos por internet para poder llegar a ese país al que Dios me estaba llamando. Un año y medio después, estaba pisando el continente africano”. Yubeli María Pérez es una entre los más de 600 millones de fieles en América Latina, según el Pew Research Center . Los misioneros modernos anuncian al hombre que derramó su sangre en la cruz por la humanidad y que, por amor y cumplimiento a las profecías bíblicas, trajo salvación y redención del pecado: Jesús. Como resultado, ponen su fe al servicio de los más necesitados. Este modelo de predicación nace en el siglo XVIII como parte del resurgir del Movimiento Evangélico que se oponía a la vinculación de la iglesia con el poder político y a las doctrinas no bíblicas de excomunión y castigos severos a pecadores que imperaban en la Edad Media. Esta visión la impulsaron misioneros como Jonathan Edwards, George Whitefield, John Welsey y William Carrey desde 1723 hasta 1900. Con ellos comenzó la revitalización misionera, lo que hoy se conoce como las misiones modernas . Y hoy este renovado Movimiento Evangélico hace presencia en América, Europa, Asia, India y África y crece cada día, aun cuando parece que nuestro mundo es cada vez más laico. En efecto, según Chirstianity Today , el número de misioneros modernos no ha dejado de aumentar desde 1972 . En ese momento se registraban cerca de 3.400 misioneros alrededor del mundo. Para 1992, había al menos 48.000 y hoy son más de 300.000 personas al servicio de la prédica de las enseñanzas de Jesús , lo que se conoce como la Buena Noticia. Misiones modernas y conexiones con otras organizaciones Yubeli Pérez explica que, cuando hablamos de misión, se trata de la asignación de un trabajo concreto y en un lugar específico: “Somos enviados por una organización o una comunidad religiosa determinada. Pero todas tenemos en común que son misiones cristocéntricas, basadas en la bondad, el favor de Jesús y la voluntad de servicio” . Pérez pertenece a Cristo para las Naciones, una institución formadora por misioneros protestantes que trabajan en colaboración con fundaciones como Ciudad Refugio, Fundación Salva, Brazos Abiertos y Casa de Libertad, entre otras. “Nos vinculamos con fundaciones para trabajar con las personas. Gracias a esto hemos llegado a muchos lugares. Hemos llevado tanques de agua a Barú, Armenia y Amazonas en Colombia, a Perú, Brasil, Ecuador, México, Alemania, Italia y distintas zonas de África. Hemos ayudando en situaciones de extrema pobreza, predicando la palabra de Dios y vinculando a las personas con iglesias o institutos que pueden ayudarlos y discipularlos, si así lo desean” , explica Sandra Castaño, directora de comunicaciones y parte del equipo de formación juvenil de Cristo para las Naciones. Desde Colombia, las misiones evangélicas son enviadas por iglesias, así como por fundaciones y organizaciones no gubernamentales que trabajan con un objetivo común: la expansión de la Buena Noticia . El apoyo entre ellas es constante y por su trabajo destacan Manos Unidas, El Minuto de Dios y Fundación Proclade, entre otras, todas abocadas al servicio de los vulnerables. Los Misioneros de Yarumal es otra de estas instituciones. El padre misionero Hernán Pinilla fue uno de los pioneros de las misiones de esta institución entre 1990 y 1995. Desde entonces, no ha cesado su trabajo y su vocación lo llevó primero al continente asiático –a Camboya, Filipinas, Tailandia– y luego por América Latina. Su labor ha conseguido vincular su institución con los misioneros de México, los misioneros de Guadalupe y los misioneros de Quebec, Perú y Camboya. Pinilla conoce y ha sido testigo de la modernización de las misiones. “La Iglesia ha cambiado con el tiempo. Durante la Conquista y la Colonia, había un celo apasionado por anunciar el Evangelio, y se hacía incluso a la fuerza, casi violentamente. Hoy, anunciar la Buena Noticia se hace como una propuesta de libre elección para los fieles y de una manera dialogante”, explica. Los Misioneros de Yarumal trabajan con culturas y religiones diversas. Entran en un diálogo con las comunidades y hacen una propuesta libre del Evangelio, para que, quienes lo deseen, se sumen a la fe de Cristo y, a quienes no, el instituto los continúa apoyando desde la educación y el servicio social. Difundir el Evangelio en un mundo más laico Por otra parte, un mundo en el que muchas ideologías contemporáneas se alejan de la doctrina del evangelio, y los jóvenes y adultos se declaran agnósticos y ateos –6,3% de la población colombiana, según cifras de World Vision – implica nuevos retos para la iglesia. Según cuenta el pastor Andrés Fajardo, de la Iglesia El Lugar de Su Presencia en Bogotá, uno de los principales desafíos es encontrar personas que estén dispuestas a seguir a Cristo por encima de la satisfacción personal. Además, se trata de no crear un asistencialismo dependiente, sino más bien un proceso de formación que capacite a las personas en estado de vulnerabilidad para su formación integral y espiritual. “Un proyecto que solo dé ayuda social no va a cambiar la vida de la gente; simplemente le va a calmar el hambre por días o semanas. Pero si eso lo acompañamos de algo que sí le pueda transformar su vida y su manera de pensar será un verdadero cambio para ellos y las siguientes generaciones”, explica el pastor de jóvenes. Hoy, El Lugar de Su Presencia tiene convenio con el Banco de Alimentos para llevar biblias y comida a zonas marginadas de Colombia y está vinculad con proyectos como Recupera tu Silla, Todos Comemos y Gestión del Adulto Mayor, entre otros. Asimismo, el padre misionero Salvador Medina, del Instituto Misionero de la Consolata en Colombia, explica que el Evangelio y la Fe equivalen a la vinculación de la iglesia con temas globales que están conectados para la predicación: “la justicia, la paz, la defensa de los derechos humanos y la ecología se unen con el Evangelio. Por eso, el Reino de Dios es una sociedad más fraterna y justa. El Evangelio es la relación de la ética y la espiritualidad ”. Este instituto cuenta con 1500 misioneros, congregaciones en 28 países de Europa, África, Asia y América, y en Colombia están ubicados en 13 municipios. La vinculación al proceso misionero En la actualidad, la prédica se encamina a quién y cómo actuó Cristo; forjando, de este modo, un legado generacional que procura enseñar a través del ejemplo de vida. Con esta motivación, los institutos misioneros brindan con capacitaciones grupales e individuales a quienes quieren comenzar el proceso de misiones. Estos procesos comienzan en las páginas web de estas instituciones, por medio de las redes sociales, por vía telefónica o desde los miembros de distintas instituciones evangélicas. Tras el proceso formativo, los interesados pueden servir como laicos o creyentes, de acuerdo con la motivación y preparación que reciban en la organización misionera. “El discipulado misionero es el aprendizaje que el joven recibe cuando va a misionar con nosotros. Allí tiene un acercamiento no a las prácticas religiosas sino a la persona de Jesús. Y, desde allí, sea laico o creyente, pone su profesión al servicio de la misión”, explica Francisco Martínez, misionero y formador de Juventudes Misioneras en el Instituto de los Misioneros de la Consolata. Así, el movimiento misionero moderno rompe barreras territoriales, estigmas culturales y derrumba paradigmas raciales e idiomáticos. No obstante, como explica Yubeli Pérez, atender al llamado misionero requiere de gran fuerza del espíritu para no flaquear en momentos de dificultad: “Te enfrentas a tiempos de soledad muy profundos y te adaptas a hacer cosas nuevas. Pero la fortaleza que viene a través de la firmeza del carácter te impulsa a predicar esa fe para otras generaciones. Y esa esperanza llega por la palabra de Dios”. Actualmente, esta colombiana dirige con orgullo el centro de talentos y acompañamiento espiritual a jóvenes y niños africanos, Casa Esperanza . Y con amor fraterno, perseverancia y bondad es referente entre muchos misioneros; tantos que, como ella, son inspirados en la figura de Cristo y movidos por la voluntad de servicio para impactar al mundo.

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